El Pontificio Colegio Español de San José (en italiano Pontificio Collegio Spagnolo di San Giuseppe) es una institución de la Iglesia católica, dependiente de la Conferencia Episcopal Española, dedicada a la formación superior de los sacerdotes. Está ubicado en Roma, Italia. En ella cursan los grados superiores de las disciplinas eclesiásticas sacerdotes de las distintas diócesis españolas. Desde sus inicios, y por expreso deseo del Papa que autorizó su erección, León XIII, mantiene una gran vinculación con la Pontificia Universidad Gregoriana.
Desde su fundación, el Colegio ha estado confiado a la Hermandad de Sacerdotes Operarios fundada por Manuel Domingo y Sol. En esta tarea están ayudados, desde el año 1952, por las religiosas Siervas de San José.
Finalidad La finalidad actual del Colegio es procurar un clima espiritual, científico, material y de convivencia apto para la formación de los alumnos que vienen a Roma con el fin de realizar estudios superiores eclesiásticos. El Colegio intenta hacer viva y real entre los sacerdotes residentes la «íntima fraternidad sacerdotal».Concilio Vaticano II, decreto Presbiterorum ordinis, sobre la vida y misión de los sacerdotes, 8; constitución Lumen gentium, sobre la Iglesia, 28; Ideario del colegio, documento para uso interno.
Patronos del colegio miniatura|250px|Aspecto de la iglesia del Colegio.
Son patronos del Pontificio Colegio Español los arzobispos de Sevilla y de Toledo y el presidente de la Conferencia Episcopal Española.
Lista de patronos desde la fundaciónPontificio Colegio Español de San José. Catálogo del centenario, p. 12. 1893-1897 — Cardenal Antolín Monescillo y Viso, Arzobispo de Toledo 1893-1895 — Cardenal Benito Sanz y Forés, Arzobispo de Sevilla 1895-1906 — Cardenal Beato Marcelo Spínola y Maestre, Arzobispo de Sevilla 1898-1909 — Cardenal Ciriaco Sancha y Hervás, Arzobispo de Toledo 1907-1920 — Cardenal Enrique Almaraz y Santos, Arzobispo de Sevilla 1910-1913 — Cardenal Gregorio Aguirre García, Arzobispo de Toledo 1914-1920 — Cardenal Victoriano Guisasola y Menéndez, Arzobispo de Toledo 1920-1922 — Cardenal Enrique Almaraz y Santos, Arzobispo de Toledo 1920-1937 — Cardenal Eustaquio Illundain y Esteban, Arzobispo de Sevilla 1922-1927 — Cardenal Enrique Reig y Casanova, Arzobispo de Toledo 1928-1931 — Cardenal Pedro Segura y Sáenz, Arzobispo de Toledo 1933-1940 — Cardenal Isidro Gomá y Tomás, Arzobispo de Toledo 1937-1954 — Cardenal Pedro Segura y Sáenz, Arzobispo de Sevilla 1941-1968 — Cardenal Enrique Plá y Deniel, Arzobispo de Toledo 1954-1982 — Cardenal José María Bueno Monreal, Arzobispo de Sevilla.
A partir de aquí se incorporan como patronos los presidentes de la C.E.E..
1966-1969 — Cardenal Fernando Quiroga Palacios, arzobispo de Santiago de Compostela y presidente de la CEE 1969-1971 — Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, Arzobispo de Toledo 1969-1971 — Monseñor Casimiro Morcillo González, arzobispo de Madrid-Alcala y presidente de la CEE 1971-1995 — Cardenal Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo 1971-1981 — Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, arzobispo de Mádrid-Alcala y presidente de la CEE 1981-1987 — Monseñor Gabino Díaz Merchán , arzobispo de Oviedo y presidente de la CEE 1982-1987 — Cardenal Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla 1987-1993 — Cardenal Ángel Suquía Goicoechea, arzobispo de Madrid-Alcala, arzobispo de Madrid y presidente de la CEE 1993-1999 — Monseñor Elías Yanes Álvarez, Arzobispo de Zaragoza y presidente de la CEE 1995-2002 — Cardenal Francisco Álvarez Martínez, Arzobispo de Toledo 1999-2005 — Cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la CEE 2002-2005 — Cardenal Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo 2005-2008 — Monseñor Ricardo Blázquez Pérez, Obispo de Bilbao y presidente de la CEE 2008-2014 — Cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la CEE 2014-2020 — Monseñor Ricardo Blázquez Pérez (cardenal desde 2015), Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE Desde 2020 - Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona y presidente de la CEE
HistoriaPara profundizar, véase Andrés Hernansanz, Juan de, O.C. El Pontificio Colegio Español de San José en Roma, nace como respuesta a la situación de penuria en los estudios teológicos y en la formación del clero, que sufría la Iglesia española durante el .Esto se ve, sobre todo, en una carta del entonces Nuncio en España en 1985, y posteriormente secretario de Estado, cardenal Rampolla, en la que advierte de la situación dramática del clero español, totalmente desprestigiado. Ruiz de los Paños, O.C., p. 12; carta encíclica de León XIII Cum multa (8 de diciembre de 1882).
Después de la Guerra de la Independencia, se ha producido una inversión radical en la situación de la Iglesia en España.Revuelta, M. «La Iglesia española ante la crisis del Antiguo Régimen», en García Villoslada, R. Historia de la Iglesia en España, Madrid, 1979, pp. 7-114. Aunque el Estado sigue declarándose oficialmente católico, ha ido desamortizando la mayoría de los bienes eclesiásticos, amén de algunas instituciones centenarias que la Iglesia administraba desde su fundación. Así, una Iglesia que siempre había tenido un gran nivel universitario,Recordemos como las universidades habían nacido de manos de la Iglesia. http://universidades.universia.es/info-general/historia/historia-universidad/marco.htm divide el tema en tres puntos. Aquí nos interesa el punto 1; así, vemos como tanto Palencia como Salamanca surgirán de las respectivas escuelas capitulares de la catedral. Y, hasta la Revolución Francesa en Europa occidental y en especial en los países católicos, seguían dependiendo de ella (punto 3). con unas facultades de Teología que se contaban entre las mejores de Europa, a las que venían a estudiar en sus aulas, seminaristas y sacerdotes de muchos países,Recordemos los Colegios Británicos de Valladolid y Salamanca, aún existentes. se encuentra con que las universidades han dejado de estar bajo su jurisdicción, y se han cerrado los estudios teológicos y facultades de Teología. Esto hará que el nivel de los estudios en España decaiga, provocando un gran retraso en lo teológico.
Junto a esto, vemos como en la Iglesia se ve con preocupación la situación general, donde las nuevas ideologías predominantes en las sociedades europeas, pueden hacer peligrar la unidad de una Iglesia concebida desde siempre como universal.Carta encíclica de León XIII Dall'alto dell'Apostolico Seggio (15 de octubre de 1890); Divinum illud munus (9 de mayo de 1897); cfr. Syllabus de Pío IX en Denzinger, E. El magisterio de la Iglesia, Barcelona, 1963, nn. 1700-1778, pp. 404-413. Esta preocupación hará que los papas vean la necesidad de crear una serie de colegios nacionales donde los futuros sacerdotes sean educados en la romanidad, y en el sentido universalista de la Iglesia, para que cuando vuelvan a sus países de origen transmitan estas convicciones a aquellos a los que formen.Non mediocre, n.º 5.
Ubicación en Roma miniatura|250px|Palacio Altemps, primera sede permanente del Colegio.
En Roma, alemanes, ingleses, franceses, griegos, belgas, irlandeses, polacos y, más recientemente, los americanos, tanto del norte como del sur, disponían de un colegio «junto a la casa del Papa», en especial aquellos países en los que ser católico era más difícil, por ser países de mayoría protestante u ortodoxa, o no tenían un gran nivel teológico. Seguían las clases en la célebre Universidad Gregoriana, puesta en marcha por San Ignacio de Loyola casi quinientos años antes.
La finalidad de estos colegios internacionales romanos es clara: centros de formación humana, intelectual y espiritual donde los sacerdotes crecen en virtud y en saber. Sacerdotes que luego, repartidos por todas las naciones, aseguran desde sus tareas pastorales el amor y adhesión a la persona del Santo Padre, y la fidelidad a la doctrina cristiana católica.Ibídem.
En este contexto, y hasta finales del , la Iglesia española carecerá de colegio sacerdotal en Roma, si bien hubo varios intentos de fundación, todos fracasaron.Cien años de historia, p. 17.
El 1 de abril de 1892 llegan los once primeros colegiales con el primer rector, Benjamín Miñana. En Roma se encuentra desde hace año y medio, gestionando un edificio para la fundación del colegio de españoles, un sacerdote de Tortosa, Manuel Domingo y Sol, en esa fecha sus gestiones aún no han dado fruto, por lo que al llegar serán albergados, provisionalmente, en la sala hospital de Monserrat, la casa aneja a la Iglesia española de Roma, cuya misión incluye de alguna manera atender a peregrinos y enfermos.
Fundador Manuel Domingo y Sol, más conocido como «Don Manuel», o «Mosén Sol», había nacido en Tortosa, provincia de Tarragona el 1 de abril de 1836. Sacerdote diocesano. Desde los primeros momentos de su vida sacerdotal su mayor preocupación fue la formación del clero, ya que veía claramente las deficiencias tanto de la formación teológica, como de la espiritual y humana, en los seminarios de su tiempo. A este fin creó la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, un grupo de sacerdotes que manteniendo la incardinaciónLa incardinación es el término jurídico para expresar la pertenencia a una diócesis o instituto determinados. Todo sacerdote debe estar incardinado en una diócesis, instituto o congregación religiosa, y para pasar a otra debe ser excardinado de la precedente e incardinado en la nueva. a sus respectivas diócesis, se ofrecían para dirigir los seminarios diocesanos, cuidando los tres aspectos de la formación de los futuros sacerdotes.
Entre sus grandes proyectos estuvo, desde el principio, la creación de un colegio en Roma, viendo en ello la solución a los grandes problemas del clero en España. Buscaba llevar allá docenas de seminaristas jóvenes que se capacitasen a fondo y luego regresasen, como fermento cultural, a los seminarios y centros diocesanos. En definitiva, instalar en Roma un colegio semejante a los de otras naciones.
Llegará a Roma en el año 1890, y se pasará año y medio entre la embajada de España, los despachos del Vaticano, y el Gobierno italiano, luchando con la burocracia política y religiosa. En Roma recibirá la ayuda de Giacomo della Chiesa, posteriormente Benedicto XV, diplomático de la Curia que gozaba de la confianza del cardenal Rampolla, secretario de Estado y antiguo nuncio en España. Della Chiesa respalda los proyectos de Mosén Sol.
Sobre todo contará con el apoyo de Rafael Merry del Val, en aquella época un joven monseñor, a quien llamará «el ángel del colegio» o también «San Rafael del Colegio», por el gran papel que desarrollará a beneficio del colegio. Este era hijo del entonces embajador de España en Viena, trasladado posteriormente a la Embajada de España cerca de la Santa Sede y, desempeñaba funciones de asistencia personal al papa León XIII. En el futuro estará llamado a altos destinos: cardenal y secretario de Estado de Pío X. Mosén Sol y él se convertirán en grandes amigos como fruto de esta colaboración.
Sede El primer intento de Mosén Sol iba encaminado a conseguir un edificio que la Orden Trinitaria poseía en la Via Condotti, actualmente una importante arteria comercial, a los pies de la escalinata de Trinità dei Monti, y próxima a la Embajada Española cerca de la Santa Sede. Hubo forcejeos con los gobiernos español e italiano, y todo terminó en fracaso.Encontramos el relato de estos forcejeos, a los que se unió el superior de los trinitarios, en Cien años de historia, capítulos II y III. En la primavera de 1892, como dijimos más arriba, hubo de situar a sus primeros estudiantes dentro del hospital de Montserrat.