miniatura|350px|Principales centrales eléctricas en 2016
La energía eléctrica en España engloba el conjunto de actividades relacionadas con la generación, transporte, distribución y comercialización de electricidad en el país.
El sistema eléctrico español ha experimentado una profunda transformación desde finales del siglo , caracterizada por la liberalización del mercado y la creciente integración en el mercado europeo de la energía. Desde la aprobación de la Directiva 96/92/CEy normativa posterior como la Directiva 2003/54/CE, se establecieron las bases para la competencia en generación y comercialización, manteniéndose reguladas las actividades de transporte y distribución.
En las últimas décadas, el mix eléctrico español ha evolucionado desde un predominio de las centrales térmicas de combustibles fósiles hacia una creciente participación de las energías renovables, impulsada por políticas públicas y por el desarrollo tecnológico. A partir de la década de 2010 se produjo el cierre progresivo de las centrales eléctricas de carbón, en parte debido al aumento del coste de los derechos de emisión en el marco del régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea. miniaturadeimagen|350x350px|Porcentaje de la producción de electricidad en España por fuente. Informe de 2025 de Red Eléctrica. La energía eólica y la solar fotovoltaica han incrementado significativamente su peso en la generación eléctrica, mientras que la producción hidráulica continúa dependiendo de la variabilidad de las precipitaciones. La energía nuclear mantiene una contribución estable, aunque con tendencia decreciente en términos relativos.
En cuanto a los precios de la electricidad, España ha presentado históricamente niveles superiores a la media europea en determinados periodos, debido a factores como su limitada interconexión con otros sistemas eléctricos y su dependencia de combustibles fósiles. No obstante, en años recientes la elevada penetración de energías renovables y la reducción del coste de generación han contribuido a situar los precios en niveles más competitivos en comparación con otros países europeos, dependiendo del contexto energético y regulatorio de cada periodo.
El transporte de electricidad en alta tensión (400 kV y 220 kV) es gestionado por Red Eléctrica de España, operador del sistema y transportista único. La tensión nominal doméstica en España es de 230 V a una frecuencia de 50 Hz, conforme a las normas electrotécnicas europeas.
Historia miniatura|La central térmica de Burceña, en Baracaldo, la primera gran central térmica en el norte de España, que entró en funcionamiento en 1907 miniatura|Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, Tarrasa miniatura|Antigua nave de motores de Pacífico, hoy museo, que suministraba electricidad al Metro de Madrid, y a la ciudad durante la Guerra Civil
La historia de la electricidad en España entendida como la consideración humana del fenómeno natural que es la electricidad, puede remontarse al menos a la utilización de la brújula en la navegación desde finales de la Edad Media y la Era de los Descubrimientos, pero la Edad Moderna no supuso los avances que presenció la historia de la electricidad de otros países europeos (Inglaterra, Francia, etc.), como en otros campos, cuestión que fue observada y criticada desde sus contemporáneos (novatores e ilustrados) hasta la famosa polémica de la ciencia española de 1876.
Del penoso estado de las ciencias y de la electricidad, en el , da testimonio la descripción costumbrista de una Institución Politécnica:
En 1875, la Escuela de Ingenieros importó una máquina Gramme y una luz de arco que utilizó para el alumbrado, en su gabinete de física. Desde entonces se divulgó lentamente la electrificación, gracias a ingenieros como Narcís Xifra Masmitjà, Francisco de Paula Rojas y Caballero-Infante, Lluís Muntadas Rovira o Josep Mestre Borrell (véase el artículo sobre la ingeniería industrial en España). El primer ascensor eléctrico se instaló en un edificio de la madrileña calle de Alcalá en 1877, 20 años después del que Otis había instalado en Nueva York.El número de la calle de Alcalá es según unas fuentes el 57 (El País) y según otras el 5 (Técnica industrial).
En 1881 se fundó la Sociedad Española de Electricidad en Barcelona, primera empresa que producía y distribuía fluido eléctrico a otros consumidores. También construía diversos aparatos eléctricos, y promocionó la electrificación de las principales ciudades (Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao).
Comillas, en Cantabria fue la primera localidad española en disponer de luz eléctrica en sus calles en 1881, como atestiguan las crónicas de la época durante el verano regio de Alfonso XII, invitado por el Marqués de Comillas, y la celebración de un Consejo de Ministros en la villa.
La primera red de alumbrado público urbano se inauguró en Gerona en 1886, y poco después la primera línea de tracción eléctrica en Bilbao.Presentación del simposio... web citada. La segunda red de alumbrado público urbano en España se inauguró en la ciudad de Pontevedra en 1888.
En Sevilla, el 23 de marzo de 1860 se colocaron varias lámpara de arco en la azotea del Ayuntamiento, conectadas a una pila de Bunsen, como parte de un espectáculo amenizando por la banda municipal de música. En 1874, con ocasión de la Feria de Abril, se colocó una bombilla eléctrica a la altura de la antigua puerta de San Fernando, aunque existía un proyecto de 1870 para iluminar el real utilizando 500 lámparas de arco alimentadas por acumuladores, que fue rechazado por costoso y presiones de la compañía de gas. Para el año 1896, la Compañía Sevillana de Electricidad tenía 484 abonados y su producción fue de . En 1899 comienzan a circular 35 tranvías eléctricos, con la electrificación de 19,9 km de la antigua red de tranvías de sangre, que recibían la energía de una central térmica de 1 MW construida sobre las antiguas caballerizas.
En 1897-1899 se instaló a orillas del Ebro la Sociedad Electroquímica de Flix, primera industria española de ese tipo (tercera de Europa) para la fabricación del cloro y la sosa demandados por la industria textil.
El Metro de Madrid se inauguró el 17 de octubre de 1919. Ese mismo año se produjo la primera gran huelga del sector: la huelga de La Canadiense, lo que testimonia que tanto el número de trabajadores como sus condiciones de trabajo se habían equiparado significativamente con los demás sectores industriales. La dictadura de Primo de Rivera impulsó, desde una perspectiva de nacionalismo económico, sectores de vanguardia en telecomunicaciones, como la radiodifusión (véase Radio en España) y la telefonía (Compañía Telefónica Nacional de España, en régimen de monopolio). La autarquía del primer franquismo impulsó la concentración y nacionalización parcial del sistema de generación y distribución eléctrica, lo que produjo un oligopolio de empresas,Se repartían territorialmente el mercado: ENDESA (pública, perteneciente al INI), Iberduero (por los ríos Ebro y Duero), Hidroeléctrica Española, Fuerzas Eléctricas de Cataluña (FECSA) y Sevillana de Electricidad. ENDESA en su historia, Gonzalo Anes, Santiago Fernández Plasencia y Juan Temboury; El sector eléctrico a través de UNESA 1944–2004 UNESA 1944-2004 que se reordenó con las privatizaciones y fusiones propias de la economía española posterior a la incorporación a la Unión Europea (1986).
Así, en 1997 se liberalizaba el sector mediante la Ley 54/1997 de 27 de noviembre del Sector Eléctrico (como transposición de la Directiva 96/92/CE de 19 de diciembre de 1996) y la creación del Mercado eléctrico español. Esto permitió la entrada de nuevos agentes en el mercado eléctrico, tradicionalmente oligopolístico, como las comercializadores independientes o las cooperativas de energías renovables. La Ley del Sector Eléctrico vigente es la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, que derogó a la indicada Ley 54/1997.
Producción
La producción de energía eléctrica en España se hizo por primera vez a escala masiva con las grandes obras hidráulicas que regularon las principales cuencas hidrográficas desde los años 1920, como los saltos del Duero. La insistencia propagandística en la existencia de una pertinaz sequía y la construcción de pantanos caracterizaron al franquismo, que en su fase final impulsó la construcción de la primera central nuclear española: la central nuclear José Cabrera en Almonacid de Zorita, provincia de Guadalajara (1965-1968, incluso hubo planes de construcción del arma atómica).
Ya en democracia, los gobiernos de la UCD continuaron un programa nuclear que se detuvo en lo relativo a nuevas construcciones con la llegada al poder del PSOE en 1982 (la llamada moratoria nuclear). En 2021 se encuentran en funcionamiento 5 centrales nucleares en España: Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo. En el año 2009 el 19 % de la energía eléctrica producida en España lo fue en nucleares. El fin de la vida útil de las centrales viene produciendo desde el 2006 el cierre de las primeras, como la de Santa María de Garoña.
El 1 de diciembre de 2011 existían en el país 21 centrales térmicas de carbón. Tras el plan de cierre de las centrales térmicas de carbón en España, en 2022 quedarían en funcionamiento solo 2, Aboño, de EDP, y Es Murterar, de Endesa.
Históricamente, la mayor parte de la energía eléctrica se había venido produciendo mediante la quema de combustibles fósiles, con procedimientos más o menos eficaces (centrales de ciclo combinado, de fueloil, de carbón). Sin embargo, desde el año 2010, las energías renovables (principalmente la energía hidráulica y eólica) son la principal fuente de generación eléctrica del país.
600px|centro|Generación eléctrica de España desde 1960 hasta 2014
Energías sin emisión de gases de efecto invernadero
Energías renovables
Las energías renovables, sobre todo la energía solar y eólica, son impulsadas para reducir la dependencia externa y acercarse al cumplimiento del Protocolo de Kioto (muy alejado en el caso de España). Desde el final del han sido fuertemente impulsadas desde el Gobierno. Así, el Plan de Fomento de las Energías Renovables (2000-2010) tiene como objetivo generar el 30 % de la electricidad para 2010 a partir de fuentes de energía renovable, proviniendo la mitad de esta cantidad de la energía eólica, el 12 % de la energía primaria y el 5,75 % con biocarburantes. En 2009, el 26 % del total de la demanda eléctrica se cubrió a partir de fuentes de energía renovable, estando más lejos del cumplimiento del 12 % de energía primaria (7,6 % en 2008).
En 2018, el 40 % de la electricidad producida en España fue de origen renovable. Respecto a la energía hidráulica, suponía el 92 % de la producción eléctrica en 1940, frente al 18 % de 2001, debido al fuerte aumento de la demanda. Para 2030, se pretende que al menos el 42 % del consumo sea de producción renovable. Objetivo que ya se había alcanzado en 2020 con un 44 % de renovables.
La Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico, y sus disposiciones normativas de desarrollo, establecieron el régimen jurídico de las actividades destinadas al suministro de energía eléctrica, consistentes en su generación, transporte, distribución, comercialización e intercambios intracomunitarios e internacionales, así como la gestión económica y técnica del sistema eléctrico, de acuerdo con las previsiones contenidas en la Directiva 96/92/CE. La Directiva 2003/54/CE ha sido incorporada al ordenamiento jurídico español mediante la Ley 17/2007, de 4 de julio, que modifica la Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico.