thumb|Julio Cortázar, Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Importantes figuras de la literatura argentina. miniaturadeimagen|Imagen de José Hernández, autor del Martín Fierro. miniaturadeimagen|Portada de una edición de El gaucho Martín Fierro, de 1894, quinta edición. miniaturadeimagen|Portada del libro: La vuelta de Martín Fierro, primera edición de 1879. La literatura argentina, es decir, el conjunto de obras literarias producidas por escritores de la Argentina, es una de las más prolíficas, relevantes e influyentes del idioma castellano y ocupa un lugar destacado dentro de la literatura en español y de la literatura universal.
Los orígenes de la expresión literaria en la región del Río de la Plata se remontan a las crónicas iniciales de los exploradores y misioneros. La literatura argentina se consolidó en el marco del romanticismo del , con el movimiento de la Generación del 37, el cual propugnaba el abandono de los modos monárquicos y la búsqueda de una identidad nacional, con exponentes como Esteban Echeverría a través de su obra El Matadero, y Domingo F. Sarmiento con su ensayo Facundo. En la segunda mitad del , la literatura gauchesca alcanzó su madurez, con la obra cumbre de José Hernández, el poema El Gaucho Martín Fierro (1872). A finales del , Leopoldo Lugones se erigió como el principal exponente del modernismo argentino, siendo su obra poética considerada como un hito fundacional de la poesía moderna en lengua castellana.
En el , hacia la década del 1920, surgen movimientos de vanguardia antagónicos como el Grupo Florida y el Grupo Boedo. El Grupo Florida, conocido así por reunirse en la Confitería Richmond de la calle Florida en Buenos Aires y publicar en la revista Martín Fierro, estuvo conformado por autores como Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Ricardo Guiraldes, Victoria Ocampo, y Oliverio Girondo, entre otros, y artistas como Antonio Berni; mientras que el Grupo Boedo, de raigambre más humilde, publicaba en la Editorial Claridad y reunía a escritores como Roberto Arlt, Leónidas Barletta y Álvaro Yunque, y artistas como Homero Manzi, con visitas periódicas de Juan de Dios Filiberto (compositor del tango Caminito), realizando sus reuniones en la geografía del barrio de Boedo, en el Café El Japonés de Avenida Boedo. Ambos grupos constituyeron un fenómeno literario de raíces sociales que enriqueció la literatura argentina con la producción literaria de dichos autores. En la década de 1960, el Boom latinoamericano llevó la narrativa argentina a la escena mundial, con figuras como Julio Cortázar y Manuel Puig.
Otras figuras clave del en la prosa fueron Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sabato, Silvina Ocampo y Ezequiel Martínez Estrada. En el género poético, destacaron las voces de Alfonsina Storni, Olga Orozco, Alejandra Pizarnik y Juan Gelman. A ellos se sumaron autores como Rodolfo Walsh y Antonio Di Benedetto, que se distinguieron por su literatura de denuncia y su prosa experimental. La literatura contemporánea, por su parte, fue profundamente influida por la obra de Ricardo Piglia, César Aira, Sara Gallardo y Hebe Uhart, entre muchos otros.
Período colonial (1500-1800)
La literatura de habla hispana en el territorio argentino se inicia con la conquista y colonización española.
Los conquistadores traían consigo cronistas que redactaban y describían todos los acontecimientos importantes, aunque con ojos españoles y para un público lector español.
Con la expedición de Pedro de Mendoza llegaron al Río de la Plata el clérigo Luis Miranda de Villafañe y el soldado alemán Ulrico Schmidl quienes, algunos años después, escribieron las primeras relaciones que se conocen y conservan sobre el viaje que, solo porque la acción sucede en el que más tarde será reconocido como el territorio argentino, pueden considerarse los dos primeros documentos de conformación de la prehistoria de la literatura nacional.
El Derrotero y viaje a España y a las Indias, de Schmidl, publicado en 1567 en idioma alemán en Baviera, relata la fundación de Buenos Aires y Asunción, y los conflictos con los indígenas y entre los conquistadores; ha sido muy discutido debido a las diferencias entre distintas traducciones y debe su fama, más que a su limitada calidad literaria, al tono pintoresco con que describe hechos, lugares, personas y animales.
Hacia 1569, y adjuntado a un expediente depositado en el Archivo General de Indias, se encontró parte del primero de los dos: una composición en verso titulada «Síguese el romance que V.S. Ilustrísima me pidió y mandó que le diese, el cual compuso Luis de Miranda, clérigo en aquella tierra». Publicado recién en 1878; Al romance elegíaco le cabe solo un mérito cronológico: ser el más antiguo del Río de la Plata. Su valor es entonces más documental que literario: fue casi desconocido hasta fines del , resulta un poema alegórico excesivamente largo que, sin embargo, resulta atractivo justamente por su tono general de inspiración medieval.
Siendo Santiago del Estero la primera ciudad capital del interior de la Argentina (puesto que Buenos Aires fue fundada originalmente antes, aunque luego arrasada y refundada en el mismo sitio), se puede considerar a varios cronistas de esta población como los iniciadores de la crónica literaria y poesía argentina. Entre ellos destacan Luis Pardo, quien fuese alabado como poeta por Lope de Vega, y Mateo Rosas de Oquendo.
Una Probanza de Méritos da inicio a la narración literaria desde lo que sería llamada sucesivamente Ciudad del Barco y Santiago del Estero. Fue escrita en 1548 por un oficial de la conquista, Pedro González de Prado. En uno de sus pasajes informa al rey: "...pasamos mucha necesidad de comida e fui con el dicho Nicolás de Heredia que era capitán de toda la dicha gente a descubrir el Río Salado adonde se halló algún maíz e mucho pescado con que se remedió el dicho Real que tenía mucha necesidad".Roberto Levillier (1881): Gobernación del Tucumán. Probanzas de méritos y servicios de los gobernadores. Tomo I, página 3.
Por su parte otro contemporáneo, Mateo Rosas de Oquendo, escribía su Famatina o descripción, Conquista y allanamiento de la provincia de Tucumán, desde la entrada de Diego de Rojas hasta el gobierno de Juan Rodríguez de Velazco.
Hacia mediados del la región Noroeste ya tenía su Historia, redactada por encargo del Cabildo al doctor Cosme del Campo.José Andrés Rivas (1889): Santiago en sus Letras, Universidad Nacional de Santiago del Estero.
La Universidad de Córdoba, fundada en 1613 (unos 23 años antes que Harvard), se convirtió, rápidamente, en un centro de cultura.
Luis José de Tejeda y Guzmán (Córdoba, 25 de agosto de 1604 - 10 de septiembre de 1680) fue el primer poeta nacido en el actual territorio argentino. La poesía de Luis de Tejeda se enmarca dentro de la Literatura del Barroco desarrollada en las colonias hispánicas en América. Su estilo corresponde en gran parte al culteranismo y se percibe la influencia de los poetas españoles del período, en especial de Luis de Góngora.
Pero, pese a los atisbos de buen poeta religioso que da en el "Soneto a Santa Rosa de Lima" o en "Soliloquio primero", queda en la historiografía de la literatura argentina, más como un caso —el del primer poeta de la colonia— que, estrictamente, como un escritor.
Esto se vislumbra en la nula influencia que tuvo su obra en la de los poetas que en distintos momentos del se vincularon con la tradición del Barroco Americano y Español, como Leopoldo Lugones a principios del siglo, Jorge Luis Borges en los años veinte y los poetas neobarrocos en los años ochenta.
La obra de Tejeda es redescubierta a principios del por los primeros estudiosos de la literatura colonial en Argentina como Ricardo Rojas y Pablo Cabrera. Sus composiciones se encontraban contenidas en un códice manuscrito titulado Libro de Varios Tratados y Noticias y se procede a editar e imprimir sus versos entre los años 1916 y 1917.
El Libro de Varios Tratados y Noticias es la única obra literaria conservada del en las tierras del actual territorio argentino. El texto fue escrito mientras se encontraba recluido en el convento de Santo Domingo donde se convirtió en fraile. Dicho texto, constituye una confesión autobiográfica que recuerda su peregrinaje desde el pecado hasta su conversión definitiva.
A medida que la población criolla crecía y la educación de esta se fortalecía, surgían los primeros destellos —aunque en forma embrionaria— de una literatura local en forma de cartas, epístolas y otros tipos de composiciones.
Durante la segunda mitad del , aunque las autoridades españolas se empeñaban en restringir las noticias que llegaban de Europa a América, al puerto de Buenos Aires arribaban, subrepticiamente ocultos en los barcos, todo tipo de libros.
La época independiente
La Revolución acabó con las restricciones, y cuando en 1812 se inauguró la primera biblioteca pública de Buenos Aires,Felipe Pigna, Los Mitos de la Historia Argentina 2, Buenos Aires, Planeta, 2005, pág. 49 promovida por Mariano Moreno, en apenas un mes los habitantes de Buenos Aires donaron más de 2000 libros.
Las tensiones con la literatura francesa produjeron los fenómenos del criollismo, o literatura gauchesca y la reivindicación de la literatura española. Hispanistas y gauchescos no formaron escuelas definidas ni coincidieron siempre en el tiempo; fueron más bien manifestaciones que tácitamente rechazaban la influencia francesa. Mientras los primeros apenas dejaron huellas en cuanto a cantidad y calidad de obras, a los segundos se los considera fundadores de la literatura argentina moderna.
Generación del '37
Marcos Sastre, un librero de la ciudad de Buenos Aires, ofreció en 1837 un salón de su «Librería Argentina» para oficiar de salón literario y que se efectuaran allí las reuniones de los grupos de lecturas y discusión de los intelectuales. La primera sesión inaugural fue en junio de 1837. Los conceptos básicos que cohesionaron al grupo, sentados en los discursos inaugurales de Juan Bautista Alberdi, Marcos Sastre, Juan María Gutiérrez, fueron:
Necesidad de reflexionar sobre los acontecimientos políticos del pasado para poder actuar sobre el presente. Como manifestara Echeverría en un discurso frente al Código: "Señores, si hemos de hacer algo por nuestra patria, es preciso que nuestras ideas nazcan del conocimiento de la vida anterior y presente de nuestra sociedad." Retorno a los ideales de la Revolución de Mayo, de la que se consideraban hijos y sucesores. Creación de una literatura nacional, unida al medio geográfico y social, que atendiera "al fondo más que a la forma del pensamiento, a la idea más que al estilo, a la belleza útil más que a la belleza en sí" (Alberdi); que "armonice con la virgen y grandiosa naturaleza americana" (Echeverría). Los modelos literarios serán los ofrecidos por el romanticismo europeo, pero con una fuerte impronta de carácter criollista. Propuesta de un divorcio con respecto a los modelos literarios españoles y a la tutela académica. Defensa de la libertad en el empleo de la lengua, aceptan las variantes regionales del español americano.
miniaturadeimagen|Domingo Faustino Sarmiento autor de Facundo (1845)
El primer relato que merece para muchos críticos el nombre de «fundacional», fue escrito antes de mediados del por Esteban Echeverría (1805-1851), escritor y político liberal, de tendencia romántica perteneciente a la denominada Generación del 37.
Su cuento El matadero, que describe una escena brutal de tortura y asesinato en los mataderos de ganado de Buenos Aires, es de un estilo realista infrecuente en la época.
Como manifiesta Carlos Gamerro, Echeverría entrega su escritura a la violación simbólica de los mazorqueros, quien también recuerda la sabia frase de David Viñas haciendo referencia a este cuento: "La literatura argentina empieza con una violación".