La guerra greco-turca de 1919-1922 o guerra del Asia Menor consistió en una serie de conflictos armados entre el Reino de Grecia y revolucionarios turcos del Movimiento Nacional turco durante la partición del Imperio otomano entre mayo de 1919 y octubre de 1922. Fue uno de los principales conflictos derivados de la Primera Guerra Mundial.

El origen principal de esta guerra provino de la Primera Guerra Mundial, en la que Grecia, desde el cambio de régimen de 1917, combatió al lado de la Entente contra el Imperio otomano. El primer ministro, Eleftherios Venizelos, contaba con la promesa británica de grandes concesiones en la costa de Asia Menor a cambio de la entrada en la guerra. Con el desmoronamiento del Imperio otomano al final de la guerra, Grecia vio factibles sus aspiraciones de la Megali Idea, la reconquista de todos los territorios históricos pertenecientes a los griegos como directos sucesores del Imperio bizantino, cuyo punto central era la recuperación de Constantinopla de manos de los otomanos, sus conquistadores desde 1453 y actuales enemigos.

Grecia pudo ocupar poco a poco y con apoyo parcial de sus aliados gran parte de los territorios en manos otomanas, no así Constantinopla ni los estrechos de los Dardanelos y del Bósforo, lo que le hubiera otorgado el control total de la vía marítima entre Atenas y Constantinopla.

Aunque el Imperio otomano estaba debilitado y su ejército diezmado, el comandante Mustafa Kemal Atatürk supo inyectar dosis de moral a sus tropas para luchar. En 1922 venció a las tropas griegas asentadas en Asia Menor, que no tuvieron otra medida que capitular.

Durante el conflicto, murió más del 20 % de la población masculina de Anatolia. En Grecia la derrota fue percibida como la Gran Catástrofe; del lado turco la guerra fue vista como una victoria de la denominada guerra de Independencia turca, en la que luchaban para contrarrestar los ataques de diferentes potencias europeas (Francia, el Reino Unido y la misma Grecia) en su territorio.

Antecedentes Con la conquista de Constantinopla por los otomanos en el año 1453 bajo el mando de Mehmed II, estos gobernaron a las poblaciones griegas hasta 1830. Con el constante debilitamiento del Imperio otomano y el creciente sentimiento nacional griego, se formó a principios del un movimiento de independencia en la región de la actual Grecia. Los levantamientos pudieron ser sofocados por las fuerzas otomanas. A partir de 1820 las revueltas alcanzan tal magnitud que se consideró inminente el surgimiento de un Estado griego (véase guerra de Independencia de Grecia). En 1830 las potencias europeas reconocieron a la Grecia independiente, que sólo contaba con un pequeño territorio concentrado en las regiones de Ática, el Peloponeso, Eubea y las islas Cícladas. No fue hasta la primera guerra balcánica (1912-1913) cuando Grecia logró ampliar considerablemente su territorio, adquiriendo parte de Macedonia y numerosas islas en el Egeo.

Primera Guerra Mundial Grecia se unió a los Aliados en la Primera Guerra Mundial relativamente tarde, participó en la batalla de Galípoli, en la lucha contra los otomanos.

Tras la victoria contra éstos a finales de 1918, los Aliados trataron de repartirse gran parte del territorio, según los tratados secretos suscritos durante la contienda. Después del armisticio de Mudros, las potencias se apresuraron a tratar de ocupar los territorios otomanos asignados a cada una según los acuerdos. Una flota Aliada, principalmente británica, ancló en la capital otomana que, sin ser oficialmente ocupada, recibió un contingente de tropas Aliadas. Los británicos establecieron pequeñas guarniciones para vigilar los ferrocarriles y asegurar la desmovilización otomana y enviaron tropas al Kurdistán, mientras los franceses avanzaban desde Siria hacia Adana y Cilicia y los italianos desembarcaban en Antalya.

El , ante la imposibilidad de lograr todos sus objetivos territoriales en Dalmacia, los italianos se habían retirado de la conferencia de paz, tras haber desembarcado ya en Anatolia para ocupar la zona que se les había prometido en el Tratado de Londres de 1915. Esmirna se le había prometido también a Italia por los acuerdos de Saint-Jean-de-Maurienne de abril de 1917, pero estos no habían sido ratificados por la Revolución de Febrero en Rusia.

Los planes expansionistas de Venizelos contaron con el apoyo esencial del primer ministro británico, David Lloyd George, que defendió el envío de tropas griegas a Esmirna alegando un supuesto alzamiento de guerrillas turcas en la región que amenazaba la seguridad de la población cristiana, logrando así el apoyo del presidente estadounidense Woodrow Wilson y el de Francia, deseosa de evitar el control de la zona por Italia, a la que se le había prometido originalmente. En mayo de 1919 las tres potencias accedían a enviar tropas griegas a Esmirna, con permiso italiano. La ocupación de la ciudad debía ser temporal, hasta que se decidiese su destino.

Desarrollo thumb|Soldados griegos en Esmirna. Ocupación griega El las primeras unidades helenas —tres divisiones— desembarcaron en el puerto jonio, protegidas por las flotas aliadas. El desembarco, caótico, llevó a un tiroteo en que las tropas griegas acabaron matando a cientos de habitantes. La población musulmana sufrió serios atropellos, incluyendo asesinatos.

Al principio los combates fueron fáciles para las tropas griegas, que disponían de buen material bélico y armamento aportado por el Reino Unido; muchos turcos y otros musulmanes fueron masacrados, tan sólo en los primeros días de la invasión hubo miles de víctimas civiles. Por presión del gobierno otomano, viajó una comisión de negociación desde París para intervenir en el conflicto, que aunque reconoció a Grecia como culpable, no tuvo efecto para contenerla.

Pronto surgieron bandas turcas opuestas a la ocupación, pero desorganizadas, que al comienzo supusieron una amenaza para las tropas de la Entente. Cuatro días después del desembarco griego en Esmirna, el general otomano Mustafá Kemal hacía lo propio en el puerto de Samsun, en el mar Negro, con el propósito oficial de llevar a cabo la desmovilización de las tropas otomanas exigida por los Aliados.

La expansión de la administración griega también conllevó movimientos de población. Tras las guerras balcánicas, se habían asentado en la costa del Egeo unas ciento treinta mil familias, la mayoría refugiadas de los Balcanes, que habían ocupado propiedades de griegos deportados. Al ocupar la región Grecia, muchos de los deportados volvieron a sus hogares, y unos ochenta mil turcos huyeron al interior de la península.

Comienzo de la resistencia turca Buques de guerra Aliados en Constantinopla en 1920. La capital otomana fue ocupada hasta la derrota griega, cuando fue entregada al nuevo gobierno nacionalista de Mustafá Kemal.|thumb|right Mustafá Kemal, por el contrario, organizó su mando como centro de la resistencia a las tropas extranjeras y de coordinación de las bandas insurgentes que se habían creado por toda la península. Kemal, en ese momento inspector en Anatolia, utilizó su cargo para mandar escritos a todos los gobernadores locales y comandantes militares, pidiendo que iniciaran acciones de protesta por todo el país contra los Aliados y el gobierno en Estambul.

Entre el 20 y el 23 de mayo de 1919 se organizaron manifestaciones de protesta en Estambul. Los manifestantes planeaban atacar la cárcel militar de Bekirağa, en la que se encontraban muchos líderes revolucionarios otomanos desde la Primera Guerra Mundial. El gran visir Damat Ferid, que había dimitido tras la invasión griega de Esmirna, pero que días después fue restituido por temor a una posible huida de los revolucionarios, acordó con los británicos el plan de desplazamiento de presos. El 28 de mayo, 67 presos fueron trasladados de Bekirağa a Malta, donde fueron enjuiciados. Esto ocasionó que el pueblo turco perdiera el interés en el visir y se uniera al movimiento de liberación dirigido por Mustafá Kemal.

En marzo de 1920 los británicos ocuparon la capital otomana y detenían a los parlamentarios. Esta acción permitió a los partidarios de Kemal formar un nuevo parlamento para el que reclamaron la soberanía del territorio la Asamblea Nacional de Turquía.

Victorias de Kemal Mustafá Kemal junto con algunos de sus partidarios en 1920|thumb|right En mayo de 1920 Kemal había logrado, uniendo el 9.º Ejército del Cáucaso, los restos de otros y unidades irregulares, rechazar a los franceses hacia Alepo. El Ejército de Seguridad del Sultán, una organización rival, había sido derrotada. El nuevo Estado armenio, débil y con escaso apoyo de la Entente, fue pronto aniquilado entre Kemal y los soviéticos. Los rebeldes kurdos habían sido rechazados a las montañas. El responsable británico de la autonomía kurda fue expulsado. Estas victorias aumentaron el prestigio del movimiento de Kemal entre la población turca, que creció aún más tras la ocupación oficial de Constantinopla en mayo de 1920 por los británicos. Tras la ocupación de la antigua capital, numerosos partidarios de los nacionalistas se trasladaron a Ankara.

En el verano de 1920 Kemal había logrado que los franceses, ocupados en el control del Rin, firmasen un armisticio con su gobierno. Con los kurdos bajo control y los armenios desprotegidos por las potencias, llegó el momento de enfrentarse con las unidades griegas, en lo que recibió desde el comienzo el respaldo italiano. En el imperio sólo el gobierno del sultán, cada vez más debilitado, se oponía aún al gobierno de Kemal.

El Tratado de Sèvres

La delegación otomana en la conferencia de paz, que acabó con su aceptación del desfavorable Tratado de Sèvres, que los nacionalistas turcos rechazaron.|thumb|right|150px Reparto de Anatolia según el tratado, que fue rechazado por Kemal y sus seguidores.|thumb|left|upright=1.4 La formación de un gobierno rebelde en Ankara aceleró las negociaciones de paz con el gobierno del sultán. En agosto el débil gobierno del sultán firmó el tratado de paz, el Tratado de Sèvres, muy desfavorable para el Imperio. El noroeste y centro de Anatolia y Constantinopla permanecían teóricamente en manos del Gobierno turco. El punto de mayor controversia para el Gobierno de Venizelos fue la renuncia de Constantinopla o Estambul.

Grecia consiguió merced al tratado Esmirna y la Tracia oriental, sujetas a la celebración de un futuro plebiscito de anexión. El Imperio otomano quedó reducido a una pequeña región alrededor de Ankara, que hubiese sido un mero títere de los Aliados. En el noreste del imperio, se creaba un Estado armenio, sometido al mandato estadounidense. Aunque las autoridades del Imperio otomano suscribieron el tratado, no fue reconocido por el movimiento de oposición acaudillado por el general Mustafá Kemal. El objetivo de este era la creación de un Estado turco moderno con los restos del Imperio Otomano y la recuperación de las regiones ocupadas por los Aliados, la península arábiga, el Cáucaso y los Balcanes. El tratado nunca fue ratificado y para el otoño de 1920 había quedado seriamente desbaratado. Turcos y soviéticos se repartieron el territorio asignado a Armenia.

El gobierno griego decidió emprender un ataque contra el débil Imperio otomano, ya que este rehusaba entregar los territorios que el Tratado de Sèvres le había concedido a Grecia. Para cuando se firmó el tratado, esta ya había ocupado los territorios que le habían sido otorgados.

Avance griego Ante las victorias de Kemal y la escasez de tropas, Venizelos ofreció sus unidades, hasta entonces circunscritas a los territorios concedidos, para enfrentarse a los nacionalistas a cambio de concesiones territoriales. Las potencias decidieron permitir la ofensiva griega y la ocupación helena de Tracia oriental. Artillería griega durante el conflicto. Al comienzo la ventaja griega en armamento era apabullante, facilitando el avance de las unidades griegas frente a las débiles bandas armadas turcas.|thumb|izquierda