El término afromexicano es utilizado para identificar a los mexicanos de ascendencia total o mayormente africana subsahariana. También son llamados afrodescendientes o mexicanos negros. Existen comunidades afromexicanas asentadas principalmente en la costa sur del océano Pacífico y golfo de México, y en regiones de las grandes cuencas, como la de la depresión del Balsas, la cuenca del Papaloapan y la de Grijalva-Usumacinta, en los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Veracruz-Llave y Michoacán.
A partir de 2015, el INEGI decidió censar a los mexicanos de ascendencia africana por una fuerte presión ejercida por activistas e intelectuales, argumentando que los afromexicanos no se identifican con los grupos indígenas ni con los mestizos en torno a la racialización o en torno a particularidades culturales. No obstante, el 64.9 % de los afromexicanos también se identificaron como indígenas y el 9.3 % afirmaron hablar una lengua indígena.
La metodología que se utilizó fue incluir una pregunta en la Encuesta Intercensal 2015 (EIC 2015) para identificar a la población de afrodescendientes a partir del autorreconocimiento. Los pobladores originarios migraron de manera forzada, en calidad de esclavos, procedentes de Gambia, Senegal, Guinea, Congo, Guinea Ecuatorial, Angola y Mozambique, por lo que originalmente hablaban lenguas de las familias mandé y bantú.
thumb|izquierda|Lupita Amondi Nyong'o es una actriz afromexicana de ascendencia keniana. En México, los asentamientos más conocidos de afrodescendientes se ubican principalmente en regiones de la Costa Chica de Guerrero (Acapulco, Cuajinicuilapa, San Nicolás, San Marcos, Ometepec, Marquelia, Copala, Huehuetán, etc). La Costa de Oaxaca (Santiago Pinotepa Nacional, Santiago Jamiltepec, Villa de Tututepec de Melchor Ocampo), del río Papaloapan oaxaqueño (Acatlán, Cosolapa, Tuxtepec y Loma Bonita) en la región Centro-Golfo del estado de Veracruz (Yanga, San Juan de la Punta, La Antigua, Rodríguez Clara, Hueyapan de Ocampo, Tierra Blanca y Cosamaloapan), la Costa Grande de Guerrero (Zihuatanejo de Azueta, Petatlán, Coyuca, Tecpan de Galeana, La Unión), la región de Tierra Caliente y costa de Michoacán (Huetamo, Nocupétaro, Coahuayana), y en regiones de la Depresión Central, Altos e Istmo-Costa de Chiapas (Cintalapa, San Cristóbal de Las Casas, Tonalá); así como en el municipio de Múzquiz, Coahuila, en el norte de México.Flores Dávila, 2006.
En el año 2020 había más de 2.5 millones de afrodescendientes en México. De acuerdo con el total de su población, los estados con mayor proporción de afrodescendientes son: Guerrero (8.6 %), Oaxaca (4.7 %), Baja California Sur (3.3 %), Yucatán (3 %), Quintana Roo (2.8 %), Veracruz (2.7 %). La estimación de los especialistas sobre el tamaño de la población afromexicana en la Costa Chica es de 15 000 a 50 000 en el estado de Guerrero y unos 35 000 en el estado de Oaxaca.Vaughn y Vinson, 2004.
La Costa Chica de Guerrero es la región más marcada y arraigada de la cultura afromexicana. Denotada en sus rasgos culturales y danzas de origen africano como; Los Diablos de Cuajinicuilapa, Toro de Petate, La Torturga, Sones de Artesa, etc.
En el norte de Oaxaca, se ha concretado en los llamados "jarochos", lo que también implica una dificultad para su conteo en virtud de las políticas de desintegración identitaria fomentadas por los propios gobiernos. Estas políticas orillan a que muchos individuos no se identifiquen con su origen étnico y cultural remoto e inclusive tampoco con su origen inmediato. Así mismo se incluye en todas las razas.
Terminología thumb|Escultura de Yanga en la localidad veracruzana que lleva su nombre.|280x280px En casos específicos y locales son llamados o se autodenominan afromixtecos, afronahuas, afromestizos, afromexicanos, negros, morenos, zambos, mandingos, mascogos, cimarrones, colochos, costeños o cuculustes. El término para indicar el tipo de población afromexicana a la que pertenecen los mexicanos descendientes de africanos subsaharianos no ha sido elegido por consenso. Cada autor le llama como mejor le parece.Tatiana Méndez, 2009, Escuela de Trabajo Social UNAM. Por ejemplo: el término afromestizo es el más utilizado en ensayos antropológicos tradicionales, el cual fue difundido principalmente por Gonzalo Aguirre Beltrán y otros investigadores de su época.
En escritos más recientes, algunos investigadores, en su mayoría mexicanos, han optado por seguir utilizando el término. Otros investigadores extranjeros, como Ben Vinson, IIICurrículo y Bobby Vaughn,Sitio Oficial han decidido llamarles afromexicanos, por el mismo motivo por el que se llaman a sí mismos afroamericanos. La ONU ha usado el término afromixteco, ya que los estudios más citados se refieren a la mezcla de personas negras con indígenas mixtecos. También es común la mezcla con indígenas nahuas, lo que ha dado lugar al término afronahua. Juan Ortiz Escamilla explica de qué manera el término negro construyó, a lo largo de un proceso histórico, la denominación jarocho, que es con el que se identifican los habitantes afrodescendientes de la cuenca del río Papaloapan oaxaqueño y veracruzano.Las compañías milicianas de Veracruz. Del "negro" al "jarocho": la construcción histórica de una identidad. Revista Ulúa, Número 8. julio-diciembre de 2006.IIHS-UV pp. 9-29
Marco Polo Hernández Cuevas identifica un ethos jarocho, palabra que evolucionó de la palabra jaro, aplicada para designar a los cerdos en Al-Ándalus, en la Nueva España jarocho fue designado para hacer referencia a una persona no refinada y con costumbres insolentes, posteriormente fue utilizada para hacer referencia a las personas "naturales" de Veracruz, especialmente a los negros y afrodescendientes de la región. En la Costa Chica de Guerrero se les llama a menudo a aquellos afromexicanos con el cabello ensortijado o crespo bajo las denominaciones cuculuste y puchunco.
Durante la época colonial, las poblaciones indígenas mixtecas de Oaxaca se referían al color de la piel de los afrodescendientes a través de la palabra tnoo, por lo que para referirse a una mujer negra, por ejemplo, escribían ñaha tnoo, mientras que los nahuas se referían a cualquier individuo afrodescendiente como kakatsaktli.
Historia
thumb|Esclavos desembarcados en México por país desde 1450 hasta 1810 |650x650px|center
La participación de afrodescendientes en las primeras expediciones españolas en México, a cargo de Hernán Cortés en 1519 les hacía partícipes dentro de los roles de campañas militares. Sin embargo, cuando los españoles llegaron a Mesoamérica con el propósito de colonización posterior a las expediciones, trajeron esclavos africanos. La presencia de africanos en el Nuevo Mundo fue estrictamente laboral, debido a la disminución de la población amerindia, así como por la imposibilidad legal por las Leyes Nuevas de hacer de los nativos americanos esclavos y, más tarde, por la prohibición del Papa contra la esclavitud. Estas circunstancias llevaron a los españoles —y a otros colonos europeos en otras regiones de América, en general— a importar grandes cantidades de esclavos procedentes de los actuales Ghana, Gabón, Costa de Marfil, Senegal, Gambia, Nigeria, el Congo y Angola.
La diáspora
Aunque la gran mayoría de migrados tuvieron sus raíces en África, no todos hicieron el viaje directamente al continente americano, algunos atravesaron por otros lugares del mundo hispano de esa época. Los que venían de África pertenecían sobre todo a los grupos indígenas sudanés y bantú.
El antropólogo pionero en los estudios etnohistóricos en México, Gonzalo Aguirre Beltrán, fue uno de los primeros en investigar la procedencia de los esclavos gracias a diferentes documentos, como las cartas de compra-venta. En un principio, los esclavos provenían de las islas de Cabo Verde y los ríos de Guinea,Ibidem, p.29 aunque más tarde también eran capturados en Angola y las islas Canarias.
Para decidir el sexo de los esclavos que mandarían al Nuevo Mundo se hacían cálculos que incluían el rendimiento físico y la reproducción. Procuraban importar la mitad de mujeres y la mitad de hombres, pero más tarde se dieron cuenta de que los hombres podían trabajar por más tiempo sin cansarse y que rendían de manera similar a lo largo del mes, a diferencia de las mujeres, quienes sufrían de dolores y enfermedades más fácilmente. Por ello comenzaron a importar un tercio de mujeres del total de esclavos.
Más tarde, en el , los esclavos negros provenían de Bran, Biafara y Gelofe, en Cabo Verde. Los esclavos africanos en México eran clasificados en varios tipos, dependiendo de procedencia y características físicas. Se los dividía mayormente en dos grandes "tipos": un primer grupo, los llamados retintos o atezados, agrupaba a los provenientes de Sudán y la costa de Guinea. El segundo grupo era el de los considerados amembrillados o amulatados por tener un tono de piel menos oscuro en comparación con el primero.Aguirre Beltrán, 1989 p.166
Esclavitud en la Nueva España Se sabe que varios grupos africanos fueron traídos a la Nueva España inmediatamente después de iniciada la conquista como esclavos y que, al menos una parte, estaban destinados a ocuparse en “el servicio doméstico y como hombres de confianza en los ejércitos”.Campos, 1999: 151. Un claro ejemplo de los negros conquistadores es Estevanico, un africano o "moro" que participó en la fallida expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida, y fue explorador junto a Álvar Núñez Cabeza de Vaca entre 1528 y 1536. Se registró en escritos españoles, que este hombre producía gran temor entre los enemigos indígenas por su gran tamaño y musculatura.Vinson III, 2004 p.22. En 1536 se tiene reporte de un hombre negro llamado Juan Garrido quien era comprador de esclavos en la Costa Grande de Guerrero, se piensa que fue parte de la Conquista a Tenochtitlán junto a Cortés.thumb|282x282px|Pintura de castas Fue en 1527 cuando se tiene el primer reporte en Guerrero sobre la compra realizada por un hombre llamado Francisco Rodríguez de un adolescente negro llamado Juan José de 16 años que fue comprado por $100.00 oro en Zacatula, municipio de La Unión de Isidoro Montes de Oca. En 1540 Hernán Cortés era dueño de 60 esclavos negros y tiempo después llegó a tener hasta 150 personas en condición de esclavitud. En ese mismo año, Peter Boyd-Newman realizó una lista de nacionalidades de 124 personas africanas vendidas en Puebla de 1540 a 1556, estas nacionalidades eran biafra, bran (de la región actual de Guinea-Bisáu), wolof, zape o çape (de la región de Sierra Leona), banyun, berbesi (de la zona del actual Senegal), mandinga, guinea, bolamon, gio (de la zona de la actual Liberia), agbenyau, Sao Tomé, Angola, manicongo, terra nova, canicu y moronda. Boyd-Newman reporta que en esos años los 1000 esclavos vendidos en Puebla eran provenientes de la región de Senegambia, 4 de la región del Congo, siete de la región de la Costa de Oro, actual Ghana, y uno no identificado.
En 1524 se reporta la construcción del oratorio franciscano en la Isla de San Juan de Ulúa por parte de mano de obra esclava proveniente de Guinea (denominación del momento para los esclavos de la región del río Senegal y Sierra Leona). En 1526 tuvo lugar una rebelión de personas esclavizadas de la etnia wolof, causando daños graves a la isla.
Esa inmigración fue pequeña comparada con las oleadas posteriores. La gran mayoría de los grupos africanos llegaron a partir de 1580, cuando los portugueses se hicieron cargo de la trata de esclavos llevados a trabajar en las haciendas de los españoles en la Nueva España. A varios de ellos les fue asignada la posición de capataces, encargados de vigilar el trabajo que hacían los esclavizados, la mano de obra indígena y otros afrodescendientes libres.Aguirre Beltrán, 1989:53