El Hospital San Vicente de Paul, también conocido como Lazareto de San Vicente de Paul, fue el primer hospital clínico de la Universidad de Chile; estaba situado en el mismo lugar de la actual Escuela de Medicina, en la manzana comprendida entre las actuales calles Profesor Zañartu por el norte, Doctor Carlos Lorca Tobar hacia el sur, Independencia por el poniente y La Paz hacia el oriente, comuna de Independencia, Santiago de Chile.
Ubicación Al interior del recinto perteneciente al actual Hospital Clínico José Joaquín Aguirre, Campus Norte de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en Doctor Carlos Lorca Tobar 991 —aunque a veces se da la dirección del citado hospital , que está a la altura del 999 de la misma calle—, se encuentra la capilla del antiguo lazareto, declarada Monumento Histórico el 12 de enero de 1981, bajo el Decreto Supremo n.º 73.Diario Oficial, 23 de febrero de 1981. La capilla es una de las pocas estructuras sobrevivientes del San Vicente de Paul, al que en 1952 se decidió demoler para construir un hospital nuevo y más moderno.«Hospital San Vicente de Paul», Archivo Fotográfico de la Dirección de Arquitectura, s/f; acceso 23.9.2018
Este establecimiento fue el primero de su tipo en la zona, sirviendo en un principio como lazareto en una época en que las continuas epidemias causaban estragos en las capas bajas de la población debido a las deplorables condiciones de vida en que habitaban.
El Hospital San Vicente de Paul tuvo una larga vida de casi 80 años, forjando muchas generaciones de médicos que establecieron las bases de la medicina chilena.
Historia thumb|200px|Fachada del Hospital de San Vicente de Paul (1902).
En 1872, cuando una gran epidemia de viruela golpeaba duramente a Chile, el presidente Federico Errázuriz Zañartu, nombró una comisión encargada de realizar una colecta pública con el fin de construir un lazareto para variolosos, el San Vicente de Paul, y un hospital para enfermos comunes, el Salvador. Gracias a la actividad desplegada por sus dos secretarios, Benjamín Vicuña Mackenna y Ramón Barros Luco, se logró reunir en un corto tiempo más de trescientos cincuenta mil pesos, parte de los cuales se invirtió en comprar algunas quintas en La Cañadilla (actual avenida Independencia) para levantar allí el lazareto.
El 9 de mayo de 1872, se encargó al arquitecto Eusebio Chelli la confección de los planos del nuevo hospital, pero fue el arquitecto Carlos Stegmoller quien llevó a cabo el proyecto y la construcción de las obras. El lazareto comenzó a edificarse en el barrio de La Chimba el 1 de septiembre de ese año y fue inaugurado en 1875. En realidad, la sección para hombres había abierto sus puertas el 2 de noviembre del año anterior y en su fachada aparecía la inscripción “Fundado en 1872”, año de la colocación de la primera piedra. A partir de su inauguración oficial pasó a denominarse oficialmente Hospital San Vicente de Paul.
Las naves para mujeres las levantó el arquitecto Juan Geiger entre enero de 1888 y marzo de 1895. El 17 de abril de 1889 se inauguró, en presencia del presidente José Manuel Balmaceda, la Escuela de Medicina en el espacio rectangular comprendido entre las secciones de hombres y mujeres (al norte de la primera y al poniente de la de damas). Esta, junto al lazareto y a otro recinto asistencial que después se llamó Hospital San José, consolidaron el sector como centro de servicio de salud y educación, cualidad que mantiene.
Durante la Guerra del Pacífico, el conjunto de San Vicente de Paul quedó destinado exclusivamente al Ejército y su sección lazareto a los variolosos. Durante ese conflicto, las salas del hospital cobijaron también a prisioneros bolivianos y peruanos. En agosto de 1891, acogieron casi 2000 heridos de las sangrientas batallas de Concón y Placilla que en la guerra civil de ese año terminaron en la derrota de los balmacedistas.
En 1905 comenzó a construirse la maternidad del hospital, de acuerdo a los planos del arquitecto francés Henri Grossin; las obras, paralizadas durante años, fueron retomadas en 1913 y terminadas por Ricardo Larraín Bravo. En 1929, San Vicente de Paul se puso oficialmente a disposición de la citada Escuela de Medicina como su Hospital Clínico.
En San Vicente de Paul trabajaron médicos ilustres, como José Joaquín Aguirre, Exequiel González Cortés, Manuel Barros Borgoño, Lucas Sierra, Raimundo Charlín, Luis Froemel, Manuel J. Barrenechea Naranjo, Santiago Barrenechea, Roberto del Río, Alejandro del Río, entre otros.
En 1936, durante el segundo gobierno de Arturo Alessandri Palma, se inició la construcción de un nuevo y más moderno hospital, emplazado entre el lazareto y la calle doctor Carlos Lorca Tobar. La obra fue paralizada en 1939 y reiniciada sólo en 1944. Después de un voraz incendio que la mañana del 2 de diciembre de 1948 afectó a la Escuela de Medicina, varias cátedras encontraron refugio en algunas salas clínicas y auditorios de la sección mujeres del antiguo Hospital San Vicente de Paul, manteniéndose allí por casi dos décadas.
El nuevo recinto asistencial se terminó en 1952 y pasó a llamarse Hospital Clínico José Joaquín Aguirre en honor al doctor que destacó la importancia de la física y la química en los diversos dominios de la medicina. Ese mismo año, comenzó la construcción de la nueva y actual Escuela de Medicina, en reemplazo de la original incendiada, y con ella, la demolición del San Vicente de Paul, de cuyo vasto conjunto de edificios quedan algunas naves dispersas, como las antiguas salas San Miguel y Mercedes y, en forma aislada y destacada, la capilla. En 1953, el hospital y la Escuela de Medicina quedaron bajo el dominio de la Universidad de Chile.
El patrimonio histórico del Hospital San Vicente de Paul se guarda hoy en el Museo Nacional de Medicina.
El servicio thumb|200px|Hermana de la caridad sor Mercedes, que asistió al poeta Pedro Antonio González.
A cargo del hospital estaban las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, una congregación de nacionalidad francesa, que en 1663 había fundado el célebre sacerdote Vicente de Paul. Este santo, canonizado en 1737, fue el primer educador de la asistencia voluntaria, por cuanto reclutó a personal profesionalizado y lo preparó mediante cursos teóricos y prácticos que constituyeron en realidad la más antigua escuela de enfermeras del mundo. Fueron ellas quienes instalaron y establecieron la capilla en el patio central del sanatorio, la cual fue declarada Monumento Histórico en 1981.
El servicio médico comprendía 2 residentes, 9 médicos de sala, 14 estudiantes de medicina internos, un estadístico, un practicante y dos mozos para cada sala, la boticaria y sus ayudantes. Para el servicio interior había 1 mayordomo, 10 empleados de cocina, 2 de la lavandería, 156 mozos y los empleados de ocasión que se hacían necesarios. Todos, tanto médicos como el servicio común, dependían directa y exclusivamente del administrador, el cual los nombraba y removía a su voluntad.
Distribución del edificio La fachada de la sección de hombres miraba hacia la Avenida Independencia y tenía una extensión de 133 metros. El edificio ocupaba el tercio medio de la cuadra entre las actuales calles Doctor Carlos Lorca Tobar (ex Santos Dumont, y antes del Rosario) y Zañartu (antigua calle del Panteón). En otras palabras, la fachada del antiguo hospital ocupaba casi exactamente el mismo espacio del actual frontis de la Escuela de Medicina, y sus respectivas entradas principales casi se correspondían. Además, tenía una segunda entrada por un callejón que iba a abrirse a la avenida del Panteón, por la cual se hacía el servicio interno del establecimiento y la extracción de los cadáveres para el Cementerio General de Santiago.
Separado de la Avenida Independencia por una reja de hierro, había un antepatio irregularmente triangular con una comunicación con la casa del médico residente a la derecha, y un departamento para dispensados a la izquierda, hacia el lado de la Escuela de Medicina. En su costado poniente, que daba a la calle, funcionaba el dispensario de oftalmología que constaba de sala de espera, sala de examen y curaciones, y sala de clases. En el costado oriente, se encontraban los dispensarios de enfermedades del aparato digestivo y el de otorrinolaringología.
thumb|200px|Plano del Hospital San Vicente de Paul
El frente del hospital tenía un corredor por delante, el pasillo de entrada en el centro, las oficinas de la estadística a la derecha y de la portera a la izquierda. El edificio, de forma rectangular, se desarrollaba a partir de un eje mayor en sentido oriente-poniente. El primer patio incluía el departamento para el internado a la derecha y el del pensionado a la izquierda, ambos con patios separados y divididos en varias habitaciones, con catorce alumnos el internado y dieciocho camas el pensionado. En el segundo patio estaban la sala para enfermedades de los ojos y otra sala de observación a la derecha, y dos salas de cirugía a la izquierda. Entre el segundo y tercer patios existía un cuerpo formado, a ambos lados, por las salas de clínica médica. El tercer patio contenía una sala de pediatría y una de medicina a la derecha, y dos de cirugía a la izquierda. El cuerpo de edificios entre el tercer y cuarto patios, estaba formado, a la derecha, por el pabellón de cirugía y, a la izquierda, por la botica con sus anexos. El cuarto patio contenía la capilla con corredores en los costados. El quinto patio disponía de una sala de medicina y otra de cirugía a la derecha, y a la izquierda se encontraba el departamento de la policía formado por una sala de medicina y otra de cirugía. Entre el quinto y sexto patios existía un cuerpo de edificios constituido a la derecha por una sala de cirugía menor y a la izquierda por una de vías urinarias. El sexto patio contenía, a la derecha, el departamento para el Ejército formado por una sala de medicina y una de cirugía y, a la izquierda, una de medicina y cirugía. Los pabellones para difteria, erisipela y enfermedades de la piel estaban colocados en uno de los patios laterales de la derecha y con el mínimo de comunicación con el resto del edificio. El departamento de baños se encontraba en uno de los patios laterales de la izquierda. Se componía de dos salones, el primero con cinco tinas de mármol, agua caliente y fría, piso de ladrillos de composición, paredes pintadas al temple, excusado y urinario para los pensionistas, y el segundo para uso general, con 17 tinas de mármol, agua caliente y fría, piso de ladrillos de composición, paredes pintadas al temple y subdividido en retretes aislados por mamparas de madera de dos metros de alto. Los laboratorios clínicos estaban anexos a las respectivas salas de clínica. La lavandería ocupaba un patio independiente que se internaba del lado de la sección mujeres y de la Escuela de Medicina y que se comunicaba con el Hospital por una sola puerta. Los varios departamentos de la lavandería ocupaban un gran galpón cerrado por tres costados y unos salones adjuntos. Todos estos departamentos tenían piso impermeable, de fácil aseo y con su respectivo desagüe. La cocina ocupaba un gran salón en un patio del lado norte, un poco más al Interior del de la lavandería y de los baños. Más al interior de la cocina, siguiendo siempre por los patios laterales de la izquierda, había salones especiales para bodega, leñera, carpintería, para guardar leche, verduras, etc.