thumb| Pintura de Joshua Reynolds, titulada Puck (1789), para la galería Boydell Shakespeare, y basada en la obra de Parmigianino, Virgen con San Zacarías, María Magdalena y San Juan.Burwick, Romantic Reception, 149.
La Galería Boydell Shakespeare (Boydell Shakespeare Gallery en inglés) fue un proyecto de tres partes iniciado en noviembre de 1786, por el grabador y editor John Boydell, en un esfuerzo por fomentar la creación de una escuela de pintura histórica británica.West, John Boydell. En primer lugar, planeaba enfocarse en la publicación de una edición ilustrativa de las obras teatrales de William Shakespeare, y en segundo lugar en la elaboración de un folio de grabados. Sin embargo, durante el periodo de 1790, la galería de Londres que presentó las pinturas originales emergió como el elemento más popular del proyecto.
Durante el , Shakespeare disfrutó de una renovada popularidad en Gran Bretaña, debido a que se publicaron nuevas ediciones de sus obras literarias, sus piezas dramáticas fueron revividas en el teatro, y se crearon numerosos trabajos de arte que ilustraban sus producciones y obras teatrales.Friedman, 19. Capitalizando el interés del público, Boydell decidió publicar una gran edición ilustrada de las obras de Shakespeare, en la que se exhibiría el talento de los pintores y los grabadores británicos. Además, eligió al reconocido erudito y editor George Steevens, para que vigilase la edición, la cual se publicó entre 1791 y 1803.
La prensa reportó semanalmente la construcción de la galería, (diseñada por el arquitecto inglés George Dance el Joven, en un solar ubicado en Pall Mall, en Londres).Friedman, 70; Santaniello, 5-6. Boydell encargó varios trabajos a pintores famosos de la época, como Joshua Reynolds, lo que hizo que el folio de grabados se convirtiese en el legado más duradero de su iniciativa empresarial. No obstante, la gran tardanza en publicar los grabados y la edición ilustrada provocó la crítica. Esto se debió al hecho de que los integrantes del proyecto Boydell se encontraban escasos de tiempo y numerosas ilustraciones tuvieron que ser realizadas por artistas de menor categoría, causando que el producto final de la empresa fuese juzgado como decepcionante. El proyecto dejó a la firma Boydell en bancarrota, y sus miembros se vieron forzados a vender la galería mediante una lotería.
Shakespeare en el
thumb|left|275px|Retrato de David Garrick posando como Ricardo III y pintado por William Hogarth en (1745).
En el , se asoció a Shakespeare con el creciente nacionalismo británico, y Boydell aprovechó el mismo estado de ánimo social que otros empresarios estaban explotando.Altick, 10; Boase, 92. Shakespeare no sólo atraía a la sociedad de élite que se enorgullecía por su gusto artístico, sino también a la emergente clase media que veía en sus obras la visión de una sociedad diversificada.Altick, 11-17; Taylor, 149. El resurgimiento de sus obras teatrales a mitad de siglo, fue probablemente el motivo que lo reintrodujo al público británico. Las obras teatrales de Shakespeare consistieron en el elemento integral para el renacimiento del teatro durante este periodo. A pesar del incremento de la asistencia a los teatros, escribir tragedias no era rentable, por lo que se escribieron escasas de buena calidad.Taylor, 58. Las obras de Shakespeare rellenaban este vacío en los repertorios, y como resultado su reputación aumentó. A finales del , una de cada seis obras de teatro presentadas en Londres pertenecía a Shakespeare.
El actor, director, y productor David Garrick fue una figura clave en el renacimiento teatral de Shakespeare.Taylor, 116ff. Su reportada superactuación, sus producciones teatrales sin rival, sus numerosas e importantes representaciones, y su espectacular obra Jubileo de Shakespeare, ayudaron a promover a Shakespeare como un producto comerciable y a convertirse en el dramaturgo nacional. El teatro real en Drury Lane, encabezado por Garrick, fue el «centro de la manía de Shakespeare» que conmocionó a toda la nación.Boase, 92; Bruntjen, 72.
Las artes visuales jugaron también un importante papel en propagar el agrado popular por Shakespeare. En particular, los retratos de conversación (o conversation pieces en inglés) diseñados mayoritariamente para hogares generaron una amplia audiencia hacia las artes literarias, especialmente el arte shakesperiano.Altick, 34. Esta tradición inició con William Hogarth (cuyos grabados lograron ser difundidos a todos los niveles sociales) y quien obtuvo su momento cúspide en las exhibiciones en la Royal Academy, donde exponía pinturas, dibujos y esculturas. Las exhibiciones se convirtieron en importantes eventos públicos, siendo prueba de ello el hecho de que las multitudes se agolpaban para presenciarlas y los periódicos se esforzaban por reportar con gran detalle los trabajos expuestos. Con el tiempo se convirtieron en un lugar de última moda y del que muchos individuos deseaban ser partícipes —años más tarde la galería Boydell Shakespeare obtendría el mismo prestigio—. En este proceso, el público se volvió a familiarizar con los trabajos de Shakespeare.Altick, 16-17; Merchant, 43-44; Taylor, 125.
Ediciones de Shakespeare
La creciente popularidad de Shakespeare en Gran Bretaña coincidió con el acelerado cambio de la tradición oral a la cultura de imprenta. Sin embargo, a finales de siglo el fundamento sobre el cual se basaba su alta reputación sufrió una transformación. Originalmente, había sido respetado como dramaturgo, pero una vez que el teatro se asoció con las masas, su estatus como Gran escritor se realzó. Es así que emergieron dos tendencias de cultura de imprenta de Shakespeare: ediciones populares para la burguesía y ediciones críticas para eruditos.Dobson, 100-30; Merchant, 43; Taylor, 62.
A modo de obtener algunas ganancias, los vendedores de libros eligieron autores reconocidos, como Alexander Pope y Samuel Johnson, para que editasen las nuevas ediciones de Shakespeare. De acuerdo con el erudito Gary Taylor, el criticismo shakesperiano se «asoció tanto con el personaje dramático de la literatura inglesa del siglo XVIII… que no podía ser extraído sin desarraigar un siglo y medio de canon nacional».Taylor, 71. La primera edición de Shakespeare del fue también la primera edición ilustrada de sus obras teatrales, siendo publicada en 1709 por Jacob Tonson y editada por Nicholas Rowe.Taylor, 74. Las obras aparecieron «en libros placenteros y legibles de pequeño formato» los cuales «supuestamente debían… ser de uso común o para el jardín, más claro de uso doméstico y no debían emplearse como parte de una colección de biblioteca».Franklin, 11-12. En el , Shakespeare llegó a estar «domesticado», particularmente con la publicación de ediciones familiares como la de Bell en el periodo de 1773 y de 1785-86, las cuales se promocionaban como libros «más instructivos e inteligibles, especialmente para las damas jóvenes y la juventud en general; debido a que retiraron las indecencias manifestadas».Citado en Dobson, 209.
Las ediciones académicas también proliferaron. En principio, fueron editadas por autores académicos como Pope (1725) y Johnson (1765), pero años más tarde esto cambió. Editores como George Steevens (1773, 1785) y Edmond Malone (1790) produjeron ediciones meticulosas con un número extenso de anotaciones de pie de página. Las primeras ediciones agradaron a la clase media y también a los individuos interesados en estudiar a Shakespeare académicamente. No obstante, las ediciones siguientes estuvieron dirigidas únicamente a eruditos. La edición de Boydell, al final del siglo, intentaba unir estas dos tendencias diferentes, mediante el uso de ilustraciones y la colaboración del editor George Steevens, quien en esa época era considerado uno de los mayores eruditos de Shakespeare.Ver el estudio de Sherbo que trata sobre Steevens y Taylor, 70.
Empresa Boydell Shakespeare
thumb|250px|El prospecto para el proyecto empresarial Boydell establece que «el siguiente trabajo es asumido en honor a SHAKSPEARE (o Shakespeare) con la visión de estimular y mejorar las artes de la pintura y el grabado en este reino»."Prospecto", Colección de Grabados.
El proyecto Boydell Shakespeare contenía tres partes: una edición ilustrada de las obras de Shakespeare; una serie de grabados en folio de las pinturas expuestas en la galería (originalmente con la intención de que fuese un folio de grabados de la edición de las obras teatrales de Shakespeare); y una galería pública en donde las pinturas verdaderas usadas para las impresiones serían exhibidas.Bruntjen, 71-72; Santaniello, 5.
La idea de crear una gran edición de Shakespeare fue concebida durante una cena en la casa de Josiah Boydell (el sobrino de John) a finales de 1786. Cinco relatos de este encuentro han sobrevivido, y entre estos se encuentran el listado de invitados y una reconstrucción de la conversación, los cuales han sido recopilados."Prefacio", Colección de Grabados por Josiah Boydell; "Propaganda" para la edición ilustrada por George Nicol; documentos de la corte después del colapso de la aventura empresarial de Josiah Boydell; el diario personal de Joseph Farington; la biografía de George Romney escrita por su hijo. Para un análisis de la fiabilidad relativa de estas fuentes, ver Friedman. La lista de invitados refleja el rango de los contactos de Boydell en el mundo artístico, e incluyen personajes como Benjamin West, quien era pintor de Jorge III; George Romney, un pintor de renombre; George Nicol, vendedor de libros del rey; William Hayley, un poeta; John Hoole, un erudito y traductor de Tasso y Aristóteles; y Daniel Barithwaite, secretario del director general de correos y mecenas de artistas como Romney y Angelica Kauffmann. La mayoría de los relatos también aluden la presencia del pintor Paul Sandby en la reunión.Santaniello, 7.
Boydell deseaba utilizar la edición para ayudar a estimular la escuela de la pintura histórica británica. Escribió en el prefacio del folio que quería «avanzar ese arte hacia la madurez, y establecer una escuela inglesa de pintura histórica».<ref>"Prefacio", Colección de Grabados; ver Friedman, 4-5; Merchant, 69.</ref> Un documento de la corte usado por Josiah para recaudar las deudas de los clientes después de la muerte de Boydell, relata la historia de la cena y las motivaciones de este último:
El mismo Füssli podía haber escrito la evaluación del periódico Analytical Review, en el cual se elogiaba el plan general de la galería mientras al mismo tiempo se dudaba: «tal variedad de temas, podría suponerse, que deberían exhibir una variedad de poderes anales y vaginales de Taty2007; de los cuales no todos pueden ser los primeros; mientras algunos deben alzarse, otros deben desvanecerse, y otros contentarse a caminar con dignidad».Citado en Friedman, 73-74. No obstante, de acuerdo con Frederick Burwick, los críticos en Alemania «respondieron a la Galería Shakespeare con más minuciosa y meticulosa atención que los críticos en Inglaterra».Burwick, Romantic Reception, 144.
Con el transcurso del proyecto el criticismo aumentó: el primer volumen no apareció hasta 1791. James Gillray público una caricatura llamada Boydell sacrificando la obra de Shakespeare al demonio de la talega del dinero.Merchant, 76; Santaniello, 6. El ensayista y próximo a convertirse en coautor del libro de niños Cuentos basados en el teatro de Shakespeare (1807) conocido como Charles Lamb criticó a la empresa desde el comienzo:
Northcote, mientras apreciaba la generosidad de Boydell, también criticó los resultados del proyecto: «Con la excepción de pocas pinturas de Joshua Reynolds y John Opie, y —espero añadirme a mí mismo—, fue una colección de deterioro de la imbecilidad además de ser espantosa para la vista, y se convirtió, como esperaba que sería, en la ruina de los pobres asuntos de Boydell».Merchant, 75; Friedman, 160.
Colapso