El Gran Juego (; ) es una expresión utilizada para describir la rivalidad entre el Imperio ruso y el Imperio británico en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso, durante el , «Asia Central. Área emergente en las relaciones internacionales». CIDOB d'Afers Internacionals, pp. 70-71. particularmente en Afganistán, Persia y el Tíbet. Los dos imperios coloniales usaron intervenciones militares y negociaciones diplomáticas para adquirir y redefinir territorios en Asia Central y Asia del Sur. Rusia conquistó el Turquestán, mientras que el Imperio británico expandió y consolidó los límites de la India británica. Para comienzos del , una línea de Estados, tribus y monarquías independientes desde el borde del mar Caspio hasta los Himalayas orientales se convirtieron en protectorados y territorios de los dos imperios.
La expresión «Gran Juego» fue acuñada por Arthur Conolly, militar y oficial de inteligencia británico y popularizada por el escritor Rudyard Kipling en su novela Kim, publicada en 1901. Esa rivalidad era denominada por los rusos como el «Torneo de las Sombras». Hoy en día la expresión junto con la de «agujero negro» (popularizada por Brzezinski para explicar el orden postsoviético) son utilizadas por los especialistas internacionales para analizar la actuación de las grandes potencias en las regiones mencionadas. La rivalidad se mantuvo siempre en un estado parecido al de la «Guerra Fría», por lo que tuvieron un gran protagonismo exploradores (como Nikolái Przewalski), agentes de inteligencia (como Alexander Burnes o William Moorcroft) y agentes comerciales y diplomáticos, aunque la zona no se vio exenta de guerras en la que alcanzaron fama generales como Frederick Sleigh Roberts, Konstantin von Kaufman o Mijaíl Skobelev.
El Imperio británico buscaba expandir la India británica y proteger sus intereses allí, mientras que el Imperio ruso quería un acceso al océano Índico y a las riquezas minerales de Asia central. Comenzó una carrera por la supremacía y desde 1813 hasta 1907 (con el establecimiento de la Triple Entente), Inglaterra y Rusia se convirtieron en enemigos, pero nunca se enfrentaron directamente (aparte del único episodio de la Guerra de Crimea). Con los años, las fronteras de los dos imperios se acercaron, en el Pamir en particular, con el avance ruso en el Asia central y el británico en el norte de la India, lo que obligó a ambos a delimitar sus fronteras al principio del , disponiendo la independencia de un «Estado tapón» (Afganistán), que también se explica por la feroz resistencia de las tribus locales en un entorno montañoso difícil de controlar.
El «Gran Juego» en un sentido más amplio también se aplicaba a la situación en el Lejano Oriente, donde las potencias occidentales aprovecharon la debilidad temporal de China (dinastía Qing), entonces muy dividida, y compitieron entre sí. Como efecto secundario de esa situación, la independencia del Tíbet fue reconocida por los británicos el 7 de septiembre de 1904, en la convención entre Gran Bretaña y el Tíbet firmada en el palacio del Potala entre el representante británico y el gobierno tibetano.Laurent Deshayes, Histoire du Tibet, 1997, Fayard, p. 235. . Esa independencia solo duró medio siglo antes de que los chinos regresaran por la fuerza, mientras que la del otro estado vasallo de China, Mongolia, fue reconocida en 1911 por los propios chinos en dos tercio del país (la República Popular de Mongolia) quedando solamente el último tercio restante (Mongolia Interior) como territorio chino.
La derrota rusa durante la guerra ruso-japonesa en 1905, en la que Inglaterra apoyó a Japón, marcó el declive del poder ruso, que no resistió el impacto de la Primera Guerra Mundial y se derrumbó durante la revolución de febrero de 1917, seguida después de ocho meses por el golpe de Estado bolchevique, habiendo financiado Alemania el regreso de Lenin a Rusia a cambio de la paz en el Este (Tratado de Brest-Litovsk).L’Empire allemand facilite le retour en Russie de « quelques centaines de Russes », principalement des bolcheviks, décision acceptée par l’état-major allemand parce que ceux-ci voulaient faire la paix à l’Est : Boris Souvarine Controverse avec Soljénitsyne, Éditions Allia, 1990, , pp. 43-45 .
Después de la fundación de la URSS, el «Gran Juego» (estudiado ya a escala global y no solo asiática) se volvió triangular con tres polos: un polo liberal salida de la «Entente» y que dio lugar los «Aliados» occidentales; un polo comunista del que la URSS era el pivote (su primer «estado satélite» fue Mongolia desde 1924) y un polo nacionalista y racista (principalmente fascista, nacionalsocialista y gran japonés) que da el «Eje». Esos tres polos chocaron entre sí, entre otros lugares durante la guerra civil española y especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, al comienzo de la que el primer polo estaba aislado hasta el ataque alemán contra la URSS y el ataque japonés a los Estados Unidos que cambiaron el equilibrio del conflicto al poner del mismo lado los recursos de los imperios coloniales británico y francés, las masas humanas del Ejército Rojo y la alta productividad de la industria norteamericana.
Origen de la expresión
Aunque la expresión «Gran Juego» fue popularizada por la novela Kim publicada en 1901, las estrategias geopolíticas que designa existían desde mucho antes.Alexandre de Marenches (dir.) Atlas géopolitique, éd. Stock 1988, ; Yves Lacoste (dir.) Dictionnaire géopolitique, Flammarion 1993- ; André et Jean Sellier (dir.) série des Atlas des Peuples, éd. La Découverte : « Europe occidentale » : 1995-, « Europe centrale » : 1992-, « Orient » : 1993-, « Asie » : 2001-, « Afrique » : 2003- et « Amérique » : 2006- ; Gérard Chaliand (dir.), Atlas du nouvel ordre mondial, Robert Laffont 2003, , Virginie Raisson, Frank Tétart, Jean-Christophe Victor (dir.), série Le dessous des cartes, Arte-éditions/Tallandier, « Atlas géopolitique » 2005-, « Atlas d'un monde qui change » 2007- et « Itinéraire géopolitique » 2011-. La expresión apareció en 1857 en la obra History of War in Afghanistan [Historia de la guerra en Afganistán] de John William Kaye, un oficial británico del ejército de las Indias. Kaye habría tomado prestada esa fórmula del explorador, escritor y oficial de inteligencia Arthur Conolly, capitán del VI regimiento de caballería ligera de Bengala, al servicio de la Compañía Británica de las Indias Orientales (British East India Company, BEIC), que fue uno de los primeros en franquear los pasos de montaña entre la India y Afganistán durante un reconocimiento y que finalmente fue decapitado por el emir de Bujara.Jacques Frémeaux, La Question d'Orient, Fayard 2014, pp. 150-152.
Antecedentes Pedro I de Rusia fue es el primer zar que intentó obtener acceso directo a los recursos minerales del Asia central, en particular a los ubicados cerca de las riberas del Oxus (Amu-Daria) y conocidos desde la Antigüedad (por ejemplo, los yacimientos de lapislázuli). Jiva era una ciudad en el Oxus donde reinaba un kan al que Pedro propuso garantizar su seguridad personal y la herencia al trono para sus descendientes, a cambio de privilegios comerciales para los rusos y de la protección de las caravanas contra las tribus turcomanas que las saqueaban. Con ese pretexto, Pedro envió una expedición fuertemente armada en abril de 1717 comandada por el príncipe Aleksandr Bekóvich-Cherkaski. Después de un avance difícil en el desierto, en el que muchos hombres murieron de sed, Bekóvich llegó finalmente a Jiva, donde el kan le dio una acogida aparentemente calurosa, sin recelar de ser engañado. Aceptó alojar a Bekóvich y a sus hombres, pero a la entrada de la ciudad. Bekóvich accedió para no ofender a su anfitrión. Fue una artimaña, el kan atacó en la noche y solo cuarenta de los rusos lograron escapar de la masacre. Jiva salvó su independencia y la mantuvo durante otro siglo y medio antes de ser finalmente absorbida por el Imperio ruso.
Uno de los primeros británicos en interponerse en el camino de las ambiciones rusas fue Henry Dundas. En 1798, hubo un rumor de que Napoleón quería conquistar la India después de su desembarco en Egipto y Siria. Potencia continental, el Imperio ruso buscaba en el , continuar su progreso alrededor del mar Negro y hacia el Cáucaso, iniciado desde fines del a expensas del Imperio otomano (véanse los tratados de Küçük Kaynarca (1774), Jassy (1794), Bucarest (1812), Adrianópolis (1829) y Constantinopla (1832)) y de Persia (véase la guerra ruso-persa (1804-1813)). Al mismo tiempo, los zares avanzaron a través de Siberia hasta el Pacífico y hacia el Asia Central. Esas conquistas, la liberación de los pueblos cristianos de los Balcanes del yugo otomano y los objetivos rusos hacia los Estrechos, acceso al Mediterráneo, se consideraron una amenaza para el Imperio británico, la primera potencia marítima en el mundo y entonces aliada del Imperio otomano.
Origen miniatura|Irán durante la dinastía Kadjar. miniatura|Ejecución de los rebeldes indios tras la Rebelión de los Cipayos (obra de Vasili Vereshchaguin).
El control colonial de la India había proporcionado al Imperio británico una enorme riqueza y prestigio. Tras las guerras napoleónicas, la India se convirtió en la «joya de la corona», la pieza clave que sustentaba el Imperio. Para controlar la inmensa área que ocupa la India, la Compañía Británica de las Indias Orientales recibió una gran autonomía para administrar el territorio. La geografía de la India parecía protegerla contra enemigos exteriores. Por el norte y el nordeste, el Himalaya resultaba una barrera insuperable, por el este, las junglas de Birmania la hacían segura; pero en la frontera noroccidental, la India limitaba con Afganistán y eso era motivo de preocupación para los británicos porque ese país también lindaba con el Imperio ruso. Según la perspectiva británica, los rusos podían amenazar el control sobre la India ya fuera mediante incursiones rusas en el Mediterráneo que amenazasen las rutas hacia el oeste o por el avance del imperio zarista en el Asia Central.
La perspectiva de Rusia era distinta. Para el Imperio zarista, Asia Central suponía un objetivo ideal para encontrar un suministro de materias primas y un mercado cerrado hacía donde dirigir sus manufacturas. Además, debía pacificar las turbulentas fronteras ya que los habitantes de los diferentes estados realizaban frecuentemente razzias en territorio ruso. Y en tercer lugar, Rusia era consciente de que presionando en Asia Central podía obligar a los británicos a realizar alguna concesión con respecto a los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos que permitiese abrir a los barcos rusos las rutas del Mediterráneo.
Entre ambas potencias imperiales, siempre dispuestas a ensanchar sus fronteras, se encontraban una serie de estados con los que surgieron continuos roces: Persia, que era considerada como un estado tapón, tuvo que sufrir una lucha entre las dos potencias por influir en su política interna; Afganistán, que sufrió presiones por ambos bandos y que protagonizó dos guerras contra el Imperio británico; y el Tíbet que, a pesar, de no encontrarse entre ambos imperios, también fue un foco de enfrentamiento.
Primera guerra anglo-afgana (1838-1842)
miniatura|Dost Mohammed Khan y su hijo menor (obra de James Rattray). miniatura|Alexander Burnes.
En 1837, llegó a Kabul un embajador ruso, y después, bajo el mando del oficial polaco Jan Prosper Witkiewicz, se fundaría una misión diplomática; con la misión de alcanzar un tratado favorable a Rusia. Esa embajada cosechó un inmenso fracaso y a su vuelta a San Petersburgo en 1839, Witkiewicz se suicidó.
Sin embargo, la noticia de la embajada había llegado a Lord Auckland, gobernador general de la India (1836-1842), quien comenzó a considerar una invasión militar para derrocar al emir de Afganistán Dost Mohammed Khan.