La tecnología adecuada (TA), también conocida como tecnología apropiada o tecnología intermedia, es aquella tecnología que está diseñada con especial atención a los aspectos medioambientales, éticos, culturales, sociales y económicos de la comunidad a la que se dirigen. Atendiendo a estas consideraciones, las TA emergen del medio local, y normalmente demandan menos recursos, son más fáciles de mantener, presentan un menor coste y un menor impacto sobre el medio ambiente respecto a otras tecnologías equiparables.

Quienes proponen el término lo usan para describir aquellas tecnologías que consideran más adecuadas para su uso en países en vías de desarrollo o en zonas rurales subdesarrolladas de los países industrializados, en las que piensan que las altas tecnologías no podrían operar y mantenerse. La tecnología adecuada normalmente prefiere las soluciones intensivas en trabajo a otras intensivas en capital, aunque utiliza mecanismos de ahorro de trabajo cuando esto no implica altos costos de mantenimiento o de capital. En la práctica se la define a menudo como la que usa el nivel de tecnología más sencilla que puede alcanzar con eficacia el propósito buscado para esa localización concreta.

E. F. Schumacher dice que esta tecnología, descrita en el libro Lo pequeño es hermoso,Schumacher, E. F.; Small Is Beautiful: Economics As If People Mattered: 25 Years Later...With Commentaries. Hartley & Marks Publishers ISBN 0-88179-169-5 tiende a promover valores como la salud, la belleza y la permanencia, en ese orden.

El qué constituye la tecnología adecuada en cada caso particular es materia de debate, pero el término es usado generalmente al teorizar para cuestionar la alta tecnología o lo que consideran una excesiva mecanización, los desplazamientos humanos, el agotamiento de recursos naturales o los incrementos de la contaminación asociados a la industrialización. El término ha sido aplicado a menudo, aunque no siempre, a las situaciones que se dan en los países en desarrollo o a las zonas rurales subdesarrolladas de los países industrializados.

Podría argumentarse que para una sociedad tecnológicamente avanzada una tecnología más cara y compleja, que requiera mantenimiento especializado y altas entradas de energía, podría ser una "tecnología adecuada". En todo caso, este no es el sentido habitual del término.

Trasfondo del término El término adquirió relevancia durante la Crisis del petróleo de 1973 y con el movimiento ecologista de los 70s. El economista británico (y anterior asesor del Panel Británico sobre el Carbón) E. F. Schumacher fue uno de los creadores del concepto.

Un término relacionado, la tecnología intermedia, se refiere específicamente a las herramientas que cuestan más o son más sofisticadas o complejas que aquellas que se usan normalmente en los países en vías de desarrollo pero siguen siendo aún más baratas, o más accesibles, que aquellas que serían usadas en un país desarrollado. A menudo, en países en vías de desarrollo, este es un primer paso entre los criterios de "adecuación" propuestos por estos autores. De acuerdo con ellos, normalmente es "apropiado" usar sólo las tecnologías que pueden ser reparadas de forma local por los mismos usuarios.

Se considera que una tecnología es apropiada cuando tiene efectos beneficiosos sobre las personas y el medio ambiente. Aunque el tema es hoy (y probablemente seguirá siéndolo por mucho tiempo) objeto de intenso debate, hay acuerdo bastante amplio sobre las principales características que una tecnología debe tener para ser social y ambientalmente apropiada:Propuestas tecnológicas del Institute of Science in Society

No causar daño previsible a las personas ni daño innecesario a las restantes formas de vida (animales y plantas). No comprometer de modo irrecuperable el patrimonio natural de las futuras generaciones. Mejorar las condiciones básicas de vida de todas las personas, independientemente de su poder adquisitivo. No ser coercitiva y respetar los derechos y posibilidades de elección de sus usuarios voluntarios y de sus sujetos involuntarios. No tener efectos generalizados irreversibles, aunque estos parezcan a primera vista ser beneficiosos o neutros. La inversión de los gobiernos en tecnologías apropiadas debe priorizar de modo absoluto la satisfacción de las necesidades humanas básicas de alimentación, vestimenta, vivienda, salud, educación, seguridad personal, participación social, trabajo y transporte.

Diferentes usos y controversias Tecnología intermedia "Tecnología intermedia" puede ser un sinónimo de "tecnología adecuada". Fue acuñado por E. F. Schumacher para describir aquella tecnología que era significativamente más y costosa que los métodos tradicionales, pero que permanecía todavía un orden de magnitud (diez veces) más barata que la tecnología de los países desarrollados. Los partidarios de esta tecnología argumentan que puede ser fácilmente adquirida y utilizada por la gente empobrecida, y de acuerdo a sus partidarios puede llevar a una mayor productividad a la vez que se minimizaría la dislocación social. Mucha de la tecnología intermedia puede además ser construida y puesta en servicio usando los materiales y el conocimiento locales.

Tecnologías duras y blandas La tecnología dura consiste en técnicas de ingeniería, estructuras físicas y maquinaria diseñadas para resolver necesidades concretas para una comunidad, empleando materiales locales y fácilmente accesibles. Además, están pensadas para ser construidas, utilizadas y mantenidas por estas poblaciones locales con una asistencia externa bastante limitada (por ejemplo, técnica, material o financiera). Normalmente, este tipo de tecnología se le relaciona con actividades económicas y la mejora de la productividad local.

La tecnología blanda se refiere a los métodos y dinámicas sociales, como las interacciones humanas y las estrategias para motivar y organizar a las personas. Implica procesos diseñados para fomentar la participación social de las comunidades, facilitando el análisis colectivo de situaciones, la toma de decisiones y el desarrollo de habilidades para fomentar soluciones. Su objetivo principal, por lo tanto, es impulsar cambios positivos a nivel social y organizativo.

No necesariamente "baja" tecnología La tecnología adecuada puede beneficiarse de las investigaciones más avanzadas, como ocurre con el filtro de trapo que se inspiró en las investigaciones sobre la propagación del cólera por el agua.

Puede usar tecnologías muy recientes - por ejemplo en áreas remotas de Nepal la Fundación Ilumina el mundo utiliza un tipo de luminarias led blancas. Estas representan una alternativa adecuada a las formas más tradicionales de iluminación ya que no causan problemas para la salud como ocurre con las lámparas de queroseno o con las hogueras, y presentan menores requerimientos energéticos y una mayor fiabilidad, lo que es necesario para lugares remotos desconectados de la red de suministro energético.

Otra definición de tecnología adecuada El arquitecto británico y experto sobre desarrollo y asentamientos humanos, John F. C. Turner (coautor y editor del libro "Libertad para construir" y autor del libro "Edificación popular"), ha dicho que la tecnología verdaderamente adecuada es la tecnología que la gente ordinaria puede usar para su propio beneficio y el de su comunidad, la que no les hace dependiente de sistemas sobre los que no tienen control. El principal punto de esta definición es que la tecnología normalmente crea dependencias por lo que entonces, para ser realmente adecuada, la tecnología debería mejorar la capacidad local o regional para enfrentarse con las necesidades locales, en vez de crear o amplificar las dependencias de sistemas más allá del control local. Esta definición encaja agradablemente con los movimientos emergentes por la relocalización, y es paralela a la idea de E. F. Schumacher de que 'lo pequeño es hermoso'.

Conceptos que pretenden superar al de tecnología adecuada Ya durante los 80 y 90 se empezaba a hablar cada vez más de tecnología social, a la par que se desarrollaba el campo de investigación llamado CTS (Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad). Se empieza a querer dotar al término de cierta perspectiva finalista (¿tecnología adecuada para qué?).

Por otro lado, desde una perspectiva vinculada al desarrollo humano y la cooperación para el desarrollo, en el año 2001 se publicaba el Informe de Desarrollo Humano del PNUD titulado “Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano”. En él, se pretendía también dar un sentido más finalista al uso de la tecnología en la línea de lo que entonces se entendía por desarrollo humano, concepto que ha ido cambiando con el tiempo. Esta publicación constituye el primer intento de vincular la tecnología y el desarrollo bajo el paradigma del Desarrollo Humano. En años posteriores, múltiples informes adoptan el término y lo completan. Además, organizaciones como la Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras, en colaboración con departamentos de diversas universidades como la Universidad Politécnica de Cataluña o la Universidad de Valencia, siguieron profundizando en el tema, a medida que el paradigma del Desarrollo Humano iba evolucionando. De esta manera, empezaron a cuestionar las tecnologías clasificadas intrínsecamente como apropiadas. La participación de las personas usuarias en todo el ciclo del hecho tecnológico (y por tanto la manera de “gobernarla”), la intencionalidad del desarrollo tecnológico y de las tecnologías concretas desarrolladas (aunque puedan tener un buen uso en casos concretos, difícilmente pueden por sí mismas escapar del modelo de desarrollo en el que y para el cual fueron desarrolladas), así como el cuestionamiento de la neutralidad intrínseca de la tecnología (vinculándola ya claramente a elementos como política y ética, mientras se recupera el pensamiento a este respecto de autores como Habermas o más modernos como Ramón Queraltó), definen el camino que está tomando el enfoque de Tecnología para el Desarrollo Humano (TpDH).

Además, organizaciones como (creada inicialmente por el propio E.F. Schumacher) están hablando hace tiempo de justicia tecnológica. También se habla de tecnologías para la libertad y, vinculado con el paradigma de Desarrollo Humano que está empezando a imponerse, de tecnologías para la emancipación.

El cuestionamiento de la neutralidad de la tecnología y su finalidad tiene que ver con el cuestionamiento de la neutralidad de la propia ciencia (que es quien sustenta el avance tecnológico). Los diversos ámbitos de aplicación de esta TpDH son similares a los de la propia tecnología adecuada, pero es ese elemento profundo de vinculación de la tecnología al contexto de desarrollo (definido de forma clave por elementos políticos y de valores del mismo) el que diferencia este concepto del inicialmente propuesto como Tecnologías Apropiadas. Existen trabajos comparando distintos elementos de los diversos conceptos mencionados.

Ejemplos y sostenibilidad Características tales como el bajo coste, la baja utilización de combustibles fósiles o el uso de recursos disponibles localmente pueden representar ventajas en términos de la sostenibilidad. Por estas razones, estas tecnologías son a veces utilizadas y promovidas por los partidarios de la sostenibilidad y de la tecnología alternativa.

Tecnología de la información y de la comunicación El OLPC XO y el Simputer son ordenadores orientados a los países en vías de desarrollo, y su ventaja principal es su bajo coste. Otros factores relevantes incluyen la resistencia al polvo, la fiabilidad y el uso de un lenguaje oportuno.

Eldis OnDisc y la Biblioteca de la Tecnología Adecuada son proyectos que usan CD y DVD para dar acceso a información sobre desarrollo en áreas que carecen de acceso a Internet fiable y asequible.