El Libro de los Salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, y en griego ψάλμοι, Psalmoi, ; , en el Islam también llamado Zabur, ) es un conjunto de himnos y oraciones. También se conoce como Salterio en alusión al instrumento musical empleado para acompañar su canto. El libro forma parte del canon del Tanaj judío y de la Biblia cristiana. El Texto masorético y la Vulgata latina retienen 150 salmos como canónicos. En contraposición, la Biblia griega de los LXX incluye un salmo más.

El Salterio suele ubicarse al comienzo de los Ketuvim en el Tanaj, mientras que en la Septuaginta habitualmente encabeza los libros poéticos, tras el conjunto de libros históricos. Finalmente, en las versiones latinas se encuentra tras el libro de Job

El libro es una antología de himnos religiosos en hebreos. En las tradiciones judía y cristiana occidental, hay 150 salmos, y varios más en las iglesias cristianas orientales. El libro se divide en cinco secciones, cada una de las cuales termina con una doxología, un himno de alabanza. Hay varios tipos de salmos, incluyendo himnos o cantos de alabanza, lamentos comunitarios e individuales, salmos reales, imprecaciones y acciones de gracias individuales. El libro también incluye salmos de acción de gracias comunitaria, sabiduría, peregrinación y otras categorías.

Muchos de los salmos contienen atribuciones al nombre de el rey David y otras figuras bíblicas, entre ellas Asaf, los hijos de Coré, Moisés y Salomón. La autoría davídica de los Salmos no es aceptada como un hecho histórico por los estudiosos modernos, que la consideran una forma de vincular los escritos bíblicos con figuras conocidas; aunque la datación de los Salmos es «notoriamente difícil», algunos se consideran preexílicos y otros postexílicos. Los rollos del mar Muerto sugieren que el orden y el contenido de los salmos posteriores (Salmos 90-150) no se fijó hasta mediados del Collins, John J. Introduction to the Hebrew Bible: Third Edition (2018). p. 498. Fortress Press. Los estudiosos de la Septuaginta, entre ellos Eugene Ulrich, han argumentado que el salterio hebreo no se cerró hasta el Wilson, Gerald, «King, Messiah, and the Reign of God: Revisiting the Royal Psalms and the Shape of the Psalter». The Book of Psalms: Composition and Reception. p. 394. Brill. 2005.

El título en inglés del libro deriva de la palabra griega (), que significa música instrumental, y por extensión se refiere a «las palabras que acompañan a la música». Su nombre en hebreo, (), significa alabanzas, ya que contiene muchas alabanzas y súplicas a Dios. Datos generales y títulos

Origen de la literatura hebrea Las poesías de estilo salmódico son muy abundantes en las tradiciones literarias sumeria, asiria y babilónica desde la más remota antigüedad. Estas culturas empleaban sobre todo salmos en forma de himnos de alabanza o Lamentaciones elegíacas.

Muchos himnos religiosos egipcios (especialmente el "Himno a Atón"), inspiraron en forma directa diferentes salmos, cuyo ejemplo más evidente es el Salmo 104 (ver referencias).

La cultura cananea influyó sobre los salmos y probablemente también sobre el resto de la literatura hebrea. El rey David, quien según la Biblia era poeta (no se cuenta con ninguna otra biografía suya), perfeccionó la organización litúrgica y aplicó un poderoso impulso a la poesía salmódica hasta alcanzar la gran variedad y calidad de los poemas reunidos en este libro; se le atribuyen de setenta y tres a setenta y cinco, aproximadamente la mitad; el resto, según títulos que parecen haber sido añadidos posteriormente por el Talmud, fue compuesto por autores como Asaf (doce), los tres hijos de Coré (once), cantores del Templo; Hemán, Moisés (uno), Salomón (dos), Etán el Ezraíta (uno), Melquisedec, Abraham, Jedutún (dos) y otros anónimos (treinta y cuatro), conocidos como los Salmos huérfanos.

Durante el período de la dominación persa, los salmos estuvieron en pleno apogeo y se fueron diversificando en multitud de estilos y géneros diferentes: himnos, imágenes mesiánicas, lamentaciones penitenciales individuales o grupales, escatología, oraciones o súplicas a Dios donde se confiaba en recibir una respuesta, textos didácticos que recuerdan importantes episodios históricos, cánticos de acción de gracias de personas individuales o de la nación entera, etcétera.

El título en inglés del libro deriva de la palabra griega psalmoi (), que significa música instrumental, y por extensión se refiere a «las palabras que acompañan a la música». Su nombre en hebreo, Tehillim (), significa alabanzas, ya que contiene muchas alabanzas y súplicas a Dios.

En la Biblia hebrea, el libro de los Salmos encabeza la sección de los «Escritos», probablemente por su relevancia y por haber sido el punto de partida para conformar esa parte del canon. En cambio, en la mayoría de los códices griegos y latinos, propios de la tradición cristiana, aparece después del libro de Job, posiblemente siguiendo un criterio cronológico, al considerarse a Job un patriarca anterior y a los salmos como composiciones del rey David.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; p 4063

Características poéticas La poesía bíblica de los Salmos utiliza el paralelismo como principal recurso poético. El paralelismo es un tipo de simetría en la que la reformulación, la sinonimia, la amplificación, la repetición gramatical o la oposición desarrollan una idea.Coogan, M. A Brief Introduction to the Old Testament: The Hebrew Bible in its Context. (Oxford University Press: Oxford 2009). p. 369;Kugel, James L. The Idea of Biblical Poetry. (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1981) El paralelismo sinónimo implica dos líneas que expresan esencialmente la misma idea. Un ejemplo de paralelismo sinónimo: «El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré miedo?» (Salmo 27:1). Dos versos que expresan opuestos se conocen como paralelismo antitético. Un ejemplo de paralelismo antitético: «Y los guió de día con una nube, y toda la noche con una luz ardiente» (Salmo 78:14). Dos cláusulas que expresan la idea de ampliar la primera afirmación se conocen como paralelismo expansivo. Un ejemplo de paralelismo expansivo: «Mi boca está llena de tu alabanza, todo el día de tu louvor» (Salmo 71:8). La poesía hebrea Una de las principales dificultades al tratar de interpretar los Salmos se debe a las cualidades de la poesía hebrea, expresión del ánimo peculiar del pueblo israelita, más intuitivo y sensible que el griego.«...menos capacitado que el griego para el pensamiento lógico» (Gunkel 1933:17)

La poesía hebrea se caracteriza por una métrica especial fundada en el paralelismo semántico: repetir la misma idea dos veces, o incluso más, pero con distintas palabras:

El malvado cree que Dios se olvida, que se tapa la cara y nunca ve nada (Salm. X, 11)

Son rasgos principales su concisión y carácter elíptico. Las ideas se fijan con pocas palabras,«dos o tres palabras» (Gunkel 1933:17) y se dejan implícitas muchas relaciones. Se renuncia a completar los nexos entre las ideas«...sin determinar ningún tipo de relación lógica» (Gunkel 1933:17) para que las palabras sueltas encuentren en el oyente lo que el poeta no consignó en el texto. Si a eso se añade que, por lo general, la poesía hebrea es breve,«la brevedad de la mayoría de ellos» (Gunkel 1933:18) el trabajo exegético se dificulta mucho,«tremendamente» (Gunkel 1933:178) pues no existe entonces la posibilidad de confrontar el texto en estudio con otros y elaborar por este medio una explicación conjunta que ilumine el detalle.

La brevedad y la elipsis de los poemas hebreos se resolvían en su época gracias a un contexto histórico y social que compartían el poeta y sus contemporáneos. Así que el desconocimiento actual de gran parte de ese contexto esconde el sentido real del poema y deja paso abierto a toda clase de especulaciones.«Para nosotros, no todo resulta tan fácil.» (Gunkel 1933:18) El error en esta apreciación, está en el hecho de considerar que el contexto de este conjunto de libros (salmos=poesías) se puede hallar en lo histórico-social de las vivencias del pueblo hebreo. Pero su contexto y razón solo se pueden entender y exponer bajo la lente de las vivencias y conocimientos cognitivos que este pueblo guardaba con el Dios de los hebreos, el tetragrámmaton YHWH (transcrito habitualmente como Jehová o Yaveh). Siempre, en este conocimiento y comprensión de la invariabilidad, potencialidad y omnipresencia de YHWH, lo elíptico y conciso de esta lírica sacra, que se encuentra no solo en estos libros, sino también en los Proverbios, los Cantares, las Lamentaciones y aun en todos los demás libros canónicos, hallan contexto vigente y actual. Es decir: cuando tu experiencia es contrastada, sopesada, vivida y regida según los designios y la presencia ineludible de un Dios invariable, Santo y siempre presente, todo escrito bíblico cobra 'vida' en la vida.

Colocación y nombre En la Biblia hebrea, el Libro de los Salmos se encuentra al inicio de la tercera sección, llamada Ketuvim (Escritos). En la versión griega de los LXX o Septuaginta, encabeza también la sección de libros llamados didácticos. En cambio, las versiones latinas lo han colocado siempre tras el Libro de Job.

La Biblia hebrea los categoriza como tehillim o sefer tehillim, forma plural del nombre tehillah, que significa himno o alabanza. También usa, al inicio de 57 salmos, la palabra mizmor, que se emplea para hablar de un poema que se canta y es acompañado por instrumentos de cuerda (kinnor).Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; p 4062

La versión de los LXX los llama "cantos" o ψάλμοι o βίβλος ψάλμων,Esta expresión se usa también en el Nuevo Testamento para referirse a este libro: véase Lc 20, 13, Lc 24, 44 y Hch 1, 20. aunque el Códice Alejandrino use la expresión psalterion, que es el nombre del instrumento de cuerdas con que los oficiantes judíos acompañaban los cánticos de alabanza a Yahveh o Jehová. Por extensión, más tarde el término se aplicó a la colección de himnos y finalmente al libro que la contuvo.

Contenidos Al parecer se trataba de una recolección oficial de cantos usados en la liturgia y que se empleaban en Jerusalén en el período del segundo templo. Son 150 salmos en total.Tanto el texto de los LXX como los hallazgos de Qumram permiten hablar de un salmo 151 que es llamado “suplementario” pero que no es considerado canónico. Ahora bien, existen diferencias en cuanto a la división. Todas las versiones comprenden exactamente 150 salmos. El problema se suscita al comparar las versiones hebreas con la Septuaginta o versión en griego koiné y la Vulgata o versión en latín. Así, se pueden observar discrepancias en la numeración y división de algunos salmos. Si bien estas divergencias se refieren siempre a casos puntuales y particulares, inevitablemente repercuten en la numeración general.

La numeración que les otorga el texto hebreo sólo se corresponde con los LXX y con la Vulgata en los 8 primeros salmos y en los 3 últimos. La Biblia griega fusiona el salmo 9 y el salmo 10 en uno solo y hace lo mismo con el salmo 113 y el salmo 114. De manera inversa, divide en dos el salmo 116 y denomina a las partes resultantes salmo 114 y salmo 115 y de la división del salmo 147 hace los salmos 146 y 147.

Como regla mnemotécnica, puede decirse que, entre el salmo 10 y el 148, la numeración de la Septuaginta y la Vulgata es igual a la numeración hebrea menos 1. Usualmente, sin embargo, cuando se habla del Salmo n, sin dar mayores explicaciones, se está refiriendo a la numeración original hebrea.