Aulo Postumio Albino (; † ) fue un eminente estadista de la República romana tardía, integrante de la ilustre gens patricia de los Postumios. Alcanzó la máxima magistratura del Estado al ejercer el consulado en el año La historiografía contemporánea, apoyada en los trabajos de especialistas como Friedrich Münzer y T. Robert S. Broughton, tiende a identificarlo con el legado homónimo que pereció violentamente a manos de sus propias tropas durante el asedio de Pompeya, en el marco de la guerra Social.

Biografía Orígenes Aulo Postumio dimanaba de una de las estirpes patricias más preclaras de la Roma republicana, cuya presencia en las fuentes historiográficas se remonta a los albores de la República. No obstante, la reconstrucción precisa de su genealogía se ve obstaculizada por las lagunas presentes en los Fastos Capitolinos, las cuales omiten los praenomina de su padre y de su abuelo. Comparte onomástica con el hermano menor y legado de Espurio Postumio Albino, cónsul en el año Este último, responsable del descalabro de las legiones romanas durante la guerra de Jugurta, se vio abocado presumiblemente al exilio tras su derrota. La filiación del cónsul es objeto de debate académico: William Smith postula que era hijo del mencionado legado, mientras que Friedrich Münzer sostiene que pertenecían a ramas divergentes de la gens Postumia, tratándose acaso de primos hermanos. Por último, se ha planteado la hipótesis de que el legado y el cónsul fueran el mismo individuo, si bien la historiografía contemporánea suele desestimar esta posibilidad por carecer de verosimilitud.

Vida thumb|left|300px|Moneda acuñada, presumiblemente, por Aulo Postumio Albino. La trayectoria de Aulo Postumio en las fuentes clásicas se circunscribe casi exclusivamente al ejercicio de su consulado en el año Su ascenso a la magistratura suprema estuvo marcado por una de las crisis políticas más convulsas de la República tardía. Postumio concurrió a los comicios junto a Marco Antonio el Orador, Cayo Servilio Glaucia y Cayo Memio; dada la observancia de la lex Villia annalis, se infiere que debió desempeñar la pretura, como fecha límite, en el año Mientras que Antonio se aseguró una de las plazas consulares, el segundo puesto se vio envuelto en el caos civil. Glaucia fue inhabilitado en vísperas de la votación por ejercer la pretura de manera simultánea a su candidatura, lo que contravenía la legalidad vigente. Por otro lado, Cayo Memio fue ultimado a golpes la mañana de los comicios en circunstancias que aún hoy suscitan debate historiográfico. El Senado, atribuyendo la autoría intelectual del crimen a Glaucia, instrumentalizó el magnicidio para erradicar tanto al candidato como a su aliado, el carismático tribuno de la plebe Lucio Apuleyo Saturnino. Tras la violenta eliminación de sus competidores, Albino obtuvo finalmente la dignidad consular. No obstante, una corriente de la historiografía moderna postula que Postumio pudo ser el verdadero instigador del asesinato de Memio. Esta tesis se apoya en un doble móvil: Memio no solo representaba su último obstáculo directo hacia el consulado, sino que años atrás había encabezado la acusación contra un pariente de Aulo —Espurio Postumio— por supuesta colusión y prácticas corruptas con el monarca númida Jugurta.

Bajo la magistratura de Albino, Aulo Gelio consigna la manifestación de diversos augurios infaustos; destaca entre ellos el fenómeno ocurrido en el sacrarium de la Regia —antigua morada de Numa Pompilio—, donde las lanzas consagradas a Marte se agitaron de forma inexplicable. Ante la gravedad del prodigio, Aulo Postumio y Marco Antonio promulgaron un decreto senatorial con el fin de aplacar la ira divina mediante sacrificios adicionales (hostiae majores). Pese a la solemnidad de estos ritos, el consulado del año estuvo marcado fundamentalmente por la ofensiva política de la aristocracia senatorial para restaurar a Quinto Cecilio Metelo Numídico, quien se hallaba proscrito en el exilio. Resulta llamativo que, en el marco de esta encarnizada disputa institucional, el nombre de Albino desaparezca de las crónicas. Salvo por su intervención en los ritos expiatorios ya mencionados, no constan en las fuentes historiográficas otras acciones de gobierno ni posicionamientos políticos que permitan definir su papel en los sucesos de aquel año.

Hacia el año , las crónicas registran el violento final de un noble homónimo, cuya identidad ha sido objeto de prolongado debate. En el transcurso de la guerra Social, este Aulo Postumio Albino sirvió en calidad de legado y tomó parte activa en el asedio de Pompeya. No obstante, su mando concluyó de forma abrupta cuando sus propios subordinados le dieron muerte mediante una lluvia de piedras y golpes de maza. Los motivos aducidos por las fuentes oscilan entre la «sospecha de una traición ignominiosa» y una «arrogancia intolerable» en el trato con la tropa. Tras el linchamiento, Lucio Cornelio Sila asumió el mando de aquel contingente, mas declinó castigar a los perpetradores de tan grave indisciplina. Sila, con calculada jactancia, justificó su lenidad afirmando que la impunidad de sus hombres los haría más denodados en el combate, al verse compelidos a redimir su culpa mediante actos de valor en el campo de batalla. La identificación de este legado con el cónsul del año es una cuestión abierta en la historiografía. Mientras que Plutarco se refiere a él meramente como un antiguo pretor, Orosio le otorga el rango de consular. Partiendo de este último testimonio, el historiador Friedrich Münzer concluye que el legado y el cónsul son, en efecto, la misma persona, una tesis que cuenta con el respaldo de Robert Broughton en su estudio prosopográfico de la República romana.

Referencias

Bibliografía Fuentes clásicas

Historiografía

Enlaces externos Moneda de Décimo Junio Bruto Albino que porta la inscripción de su padre adoptivo

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