Los afroecuatorianos son un grupo étnico compuesto por ecuatorianos de ascendencia negra subsahariana. Conforman el 4,8% de la población y se concentran principalmente en la Región Costa. Los principales núcleos culturales del pueblo afroecuatoriano son la provincia de Esmeraldas (conformado por el 53.8% de la población afrodescendiente) y el Valle del Chota (conforman un 11% de los afrodescendientes), según los informes dados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) del Ecuador.
La mayoría de los afroecuatorianos son descendientes de africanos esclavizados que fueron transportados a Ecuador por traficantes de esclavos, principalmente británicos, desde principios del siglo XVI. En 1553, los primeros africanos esclavizados llegaron a Ecuador cuando un barco negrero que se dirigía a Perú encalló frente a la costa ecuatoriana. Los africanos escaparon y establecieron asentamientos de cimarrones en Esmeraldas, que se convirtió en un refugio seguro y, llegaron a mezclarse con la población indígena local. A los descendientes de estas uniones también se les conoce como zambos.
Como consecuencia de los movimientos migratorios internos del , existen también importantes asentamientos afroecuatorianos principalmente en Guayaquil, y en menor medida en Quito, el norte del oriente y en el valle de Catamayo. De igual manera, producto de la migración externa ocasionada principalmente por la crisis del 99', existen asentamientos afroecuatorianos en Estados Unidos, España, e Italia.
Demografía La mayoría de afroecuatorianos son descendientes de africanos esclavizados. Etimológicamente el nombre de Afroecuatorianos proviene, de Afros, descendientes de África, gran parte de su población se ha distribuido históricamente en la provincia de Esmeraldas y en el valle del Chota, más recientemente hay una importante población en El pueblo afro ecuatoriano, se encuentra ubicado en todas las provincias del país. Originalmente se asentó en Esmeraldas, Imbabura, Carchi y Loja; posteriormente, en los años sesenta, producto de la inmigración, su población habita en las provincias del Guayas, Pichincha, El Oro, Los Ríos, Manabí y el oriente ecuatoriano.
Los afroecuatorianos asentados en el valle del Chota y cuenca del río Mira, geográficamente en las provincias de Imbabura y Carchi, cuyo poblamiento está ligado a las haciendas coloniales que concentraron importante población esclavizada.
Gran parte de los negros ecuatorianos descienden de los sobrevivientes de buques negreros encallados en la costa norte de Ecuador y la costa sur de Colombia, entre el y el , estos organizaron sus propias comunidades al margen de los indígenas y de los colonizadores españoles, siendo libertos por cuenta propia. Estos se ubicaron en la zona de Esmeraldas y aledaños y posteriormente han experimentado un proceso de migración hacia otras zonas.
Otro porcentaje importante, provienen de esclavos llegados en el desde haciendas en Colombia, la costa y la sierra, que obtuvieron la libertad luego de la década de 1860. Ambos grupos, libertos de Esmeraldas y esclavos en el resto del país, normalmente provenían de los pueblos de África occidental, y tienen apellidos españoles provenientes de sus antiguos amos o apellidos propiamente africanos aunque hispanizados.
Posteriores ingresos de negros a Ecuador se dan a finales del inicios del , durante la construcción del ferrocarril Durán-Quito en el gobierno de Eloy Alfaro quien los contrató masivamente como obreros de construcción provenientes de Jamaica, provocando una pequeña inmigración, muchos de ellos se quedaron en el país y formaron familias. Cronológicamente fueron las primeras personas organizadas bajo las ideologías del movimiento obrero de clase social en Ecuador, en especial por el anarquismo, sin embargo no hicieron labor proselitista fuera de los obreros migrantes jamaiquinos por las diferencias de idioma, cultura y raza con los ecuatorianos. Se caracterizan por sus apellidos anglosajones y en la actualidad están completamente asimilados en las ciudades. Por otro lado, los afroecuatorianos tienen la tradición de cantar arrullos en velorios de niños hasta los 12 años, fiestas de santos, nacimiento del Niño Jesús, etc.
Se presenta a continuación los resultados del censo de 2020 con la distribución de la población afro por provincia:
+ Población afroecuatoriana por provincia (2022) Provincia Porcentaje (%) Esmeraldas 53,8 Imbabura 5,8 Guayas 5,4 Carchi 5,2 Santo Domingo 4,8 Sucumbíos 4,6 Galápagos 4,6 Orellana 3,1 Pichincha 2,7 Santa Elena 2,3 Los Ríos 2,3 Manabí 1,9 Napo 1,3 Cañar 1,0 Cotopaxi 1,0 Pastaza 1,0 Azuay 0,9 Tungurahua 0,8 Zamora Chinchipe 0,7 Loja 0,6 Morona Santiago 0,5 Chimborazo 0,5 Bolívar 0,4
+ Afroecuatorianos (2022) Afrodescendientes Mulato Negro Total 2,03% 1,45% 1,33% 4,8%
Historia El y los primeros barcos En octubre de 1553, un barco proveniente de Panamá con rumbo a Perú perteneciente al mercader Alonso de Illescas, naufraga en las costas de Esmeraldas (Rocas de San Mateo). Según el historiador González Suárez, los primeros negros que llegaron a Esmeraldas fueron náufragos que ganaron la tierra a nado desde un barco de esclavos que escolló, al mandar por agua dulce a los negros, estos encontraron un clima similar al de África, estableciéndose en esta provincia. Al internarse en el continente sometieron a las tribus indígenas, entre las que se encontraban los cayapas quienes llamaban "malaba", malo, diablo o "juyungo" (diablo) a los negros, el principal de los cuales era Alonso de Illescas que había vivido en Sevilla y hablaba castellano. El barco transportaba mercancías destinados a Perú y se ancló frente a la costa de Atacames durante treinta días. Antes de reanudar el viaje, los españoles decidieron ir a tierra para abastecerse de agua dulce y de alimentos. Utilizaron una barca para ir, ellos y sus esclavos, a tierra. Pero sobrevino una tempestad que les arrojó contra las rocas y los esclavos aprovecharon para eliminar a sus amos y huir. Volvieron a bordo para apoderarse de armas y vestidos antes de ingresar a tierra. Después, aprovechando que los indios nunca habían visto hombres de piel negra y estaban asustados y utilizando sus armas de fuego, sometieron a varios grupos de indios: los atacames, cayapas, etc.
Los náufragos africanos lograron sobrevivir. Entre ellos, el Cimarrón Antón, quien guio el grupo de libres hacia la construcción de un reino. Según el cronista Miguel Cabello de Balboa, Antón se enfrenta violentamente contra los indios pidi, quienes viendo la superioridad de los africanos, establecieron alianzas y acuerdos para dominar juntos un territorio amenazado ya por los españoles. Posteriormente, Antón es traicionado y muerto por los aborígenes, quienes optan por terminar la alianza y separarse.
En la región se asentaron dos cacicazgos dominados por afrodescendientes, uno es el de don Francisco de Arobe, y el otro es el de Alonso Sebastián de Illescas. Los cacicazgos se consolidan al ganar la amistad de los indígenas y pactar con ellos estratégicas alianzas con el propósito de conservar la autonomía y la libertad del territorio de Esmeradas de manos de la Corona Española.
alt=Los tres mulatos de Esmeraldas|miniaturadeimagen|350x350px|Los mulatos de Esmeraldas (1599), Andrés Sánchez Galque, miembro de la Escuela Quiteña. El intento de control de la región por parte de los españoles, tendrá un protagonista principal en la Real Audiencia, Juan del Barrio Sepúlveda, oidor en la Real Audiencia de Quito, que consigue alcanzar el pacto con los mulatos y quien costea la realización del cuadro como demostración evidente de este logro. Francisco de Arobe acepta la relación con los españoles y la conversión a la Fe Católica, siendo bautizado junto con su mujer india, doña Juana, y aprueba la construcción de una iglesia en 1578, cerca de su propia vivienda en la bahía de San Mateo. En 1596, con la llegada del oidor Juan del Barrio Sepúlveda se diseña un plan que contemplaba el uso de la palabra y el fomento de la fe católica a través de la misiones mercedarias para controlar la región. Además plantea aprovechar los conflictos interétnicos, iniciando la labor con aquellas etnias que tenían conflictos con los negros como los capayas. Así lograron la colaboración del cacique Luis Gualapiango del pueblo de Lita, a cambio su nombramiento como gobernador de los indios que poblaban la provincia de Lita.
Para 1598, el misionero Gaspar de Torres junto a indios cayapas, lachas y otros de los confines de Lita llegaron a Quito para certificar su lealtad y colaboración en la reducción y pacificación de Esmeraldas. En 1599, lo hacen Francisco Arobe, y dos de sus hijos, Pedro y Domingo, caciques principales en las tierras de la bahía de San Mateo, para colaborar en la pacificación de la región, según autos de la Secretaría de la Real Audiencia "Arobe, sus hijos y los indios que lo acompañaban dieron la paz y obediencia al Rey y dellos en su rreal nombre se tomó posesión y el asiento y capitulaciones y ansi quedaron y están puestos por vasallos suyos en su rreal Corona".
Mediante un documento enviado a Illescas denominado "Real Provisión de perdón y seguro para Illescas, sus hijos, deudos, parientes y los demás a él sujetos", las autoridades daban respuesta a las peticiones del líder negro que hiciera en 1585 y no habían sido aceptadas. Los Illescas decidieron acercarse a las autoridades españolas.
En Quito, durante la visita de los mulatos en 1598 para dar paz y obediencia al Rey y a la Real Audiencia fueron agasajados por el oidor, que les hizo entrega de numerosos presentes, tejidos, armas y utensilios de hierro. Dejaron constancia de la pacificación y presencia en un retrato oficial por Andrés Sánchez Gallque, Los mulatos de Esmeraldas (1599) que acompañaba a un informe dirigido al Rey Felipe III de España realizado. Los retratados fueron don Francisco Arobé y sus hijos, siendo este cuadro una de las primeras pintura de tema no religioso del arte colonial americano y el primer retrato de una persona de origen africano en el continente americano. La cartela de este cuadro reza: “Para Felipe III, Rey Católico de España y de las Indias, el doctor Juan del Barrio de Sepúlveda, Oidor de la Real Audiencia de Quito”. En efecto, fue un regalo que servía para presentar los nuevos súbditos al monarca, tres mulatos cimarrones que se habían levantado contra el virrey pero que, como demuestran sus sombreros en la mano, reconocen finalmente la autoridad del monarca.
El 6 de julio de 1600 los hijos de Alonso de Illescas, Sebastián y Antonio, parientes e indios de sus parcialidades salieron rumbo a Quito. La intención de los Illescas era asegurar vínculos con las autoridades mediante el parentesco o compadrazgo a fin de garantizar la vigencia de las negociaciones y permanencia del cacicazgo negro constituido al margen del poder colonial. Se elaboró un documento denominado "Asiento, posesión y juramento de finosedelidad", especificando las actividades que debía cumplir la población negra: socorrer a los náufragos que lleguen a la costa, fundar pueblos bajo el mando de Illescas y con el amparo de la doctrina cristiana; colaboración en las obras del nuevo camino: atención de tambos, navegación por los ríos, vigías en los puertos y establecimiento de una villa de españoles en algún puerto de la costa del Pacífico.