miniatura|Vista en detalle del paseo principal, concebido como punto neurálgico en el diseño de 1844 de Narciso Pascual Colomer. miniatura|En la confluencia de las praderas de las Vistas del Sol con el paseo de Damas, se alza la fuente de las Conchas El Campo del Moro es un jardín situado en la ciudad española de Madrid. Declarado de interés histórico-artístico en 1931, ocupa una superficie de unas veinte hectáreas (200266m²), que se extienden, de este a oeste, desde la fachada occidental del Palacio Real hasta el paseo de la Virgen del Puerto. De norte a sur sus límites quedan configurados por la cuesta de San Vicente (lado septentrional) y la cuesta de la Vega y el parque de Atenas (lado meridional).

Los jardines se caracterizan por salvar un pronunciado desnivel, provocado por el barranco existente entre el palacio y las riberas del río Manzanares. Fueron trazados en 1844 por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien ideó un conjunto formalista, si bien las obras de ajardinamiento no pudieron llevarse a cabo hasta finales del .Pedro Montoliú Camps, (1987), Madrid: villa y corte, Primera edición, Página 234 Estas corrieron a cargo de Ramón Oliva, que alteró el concepto original mediante un planteamiento romántico. Anteriormente a esta fecha la zona estuvo prácticamente desatendida.

Es uno de los tres recintos ajardinados que adornan el entorno del Palacio Real, pero, a diferencia de los otros dos (los jardines de Sabatini y la plaza de Oriente), su gestión no corresponde al Ayuntamiento de Madrid, sino a Patrimonio Nacional, organismo del que dependen las posesiones que estuvieron en manos de la Corona española. miniaturadeimagen|Jardines del Campo del Moro

Toponimia Los terrenos situados entre el palacio Real de Madrid y el valle del río Manzanares sólo fueron conocidos con el nombre del Campo del Moro a partir del . Este proviene de los promotores de los jardines, quienes, buscando una denominación, recurrieron a episodios históricos.

El hecho que tomaron como referencia fue el ataque contra la ciudad protagonizado por el caudillo musulmán Alí Ben Yusuf, que a la muerte de AlfonsoVI, en 1109, intentó reconquistar la plaza de Madrid, en manos de los cristianos, atacando el Alcázar desde la ladera cercana al río. Supuestamente, había acampado junto con sus tropas en el sitio donde actualmente se emplaza el conjunto ajardinado.

Historia

Antecedentes miniatura|Detalle del dibujo realizado por Antoon Van Den Wijngaerde en 1562, donde se puede contemplar el lugar que hoy ocupa el Campo del Moro, a los pies del desaparecido Alcázar. La fuerte pendiente del terreno fue uno de los principales obstáculos para la construcción de los jardines miniatura|Pintura de Fernando Brambila de principios del siglo , cuando los jardines, en su actual configuración, aún no se habían trazado. Al fondo se aprecia la fachada meridional del palacio Real miniatura|Dibujo donde se recogen diferentes vistas del Campo del Moro. Fue publicado en 1894, cuando los jardines estaban aún en fase de construcción, en la colección La Ilustración Española y Americana, con el título Mejoras en el Real Palacio de Madrid

La idea de levantar una zona recreativa en el paraje que hoy ocupa el Campo del Moro es anterior a la edificación del Palacio Real de Madrid. Los primeros intentos surgieron en tiempos de FelipeII (1527-1598), quien encargó un proyecto para salvar el desnivel existente entre el Real Alcázar, en cuyo solar fue erigido el palacio actual, y la hondonada del río Manzanares. Sin embargo, tal iniciativa no pudo llevarse a efecto.

Posteriormente, FelipeIV (1605-1665), que utilizaba el lugar con fines cinegéticos, ordenó inicialmente la plantación de diferentes especies arbóreas, mayoritariamente olmos.

Con la construcción del palacio Real, cuyas obras comenzaron en 1738, cuatro años después del incendio del Alcázar, fueron realizados numerosos planes de ordenación del recinto, que no pudieron materializarse ante la escasez de agua, las dificultades que ofrecía el terreno y la ausencia de recursos económicos.

Es el caso de los proyectos promovidos por los reyes FelipeV (1683-1746) y CarlosIII (1716-1788), encargados a diferentes arquitectos del palacio (Juan Bautista Sachetti, Francisco Sabatini y Ventura Rodríguez), así como al jardinero español Esteban Boutelou. Este último, avalado por su experiencia al frente de los jardines de Aranjuez (Madrid) y de La Granja de San Ildefonso (Segovia), ideó dos trazados de concepción clásica en 1746 y 1747, de muy difícil ejecución, dado que no se adaptaban plenamente a las características topográficas del suelo.

En cambio, sí que pudo llevarse a cabo el diseño del arquitecto Juan de Villanueva (1739-1811), con el que se conectaba, mediante una gruta artificial (denominada: túnel de Bonaparte), el palacio Real con los jardines de la Casa de Campo, situados al otro lado del río Manzanares. Fue excavada en 1810, durante el reinado de JoséI, un año antes de la muerte de Villanueva. En 1891 fue objeto de una remodelación, que consistió en la instalación de rocalla como elemento ornamental. Aún se conservan varios tramos de este pasadizo, localizados, los más relevantes, en el propio Campo del Moro y bajo el antiguo Camino de Castilla.

Trazado definitivo El impulso definitivo para la realización de los jardines tuvo lugar en 1844, cuando Agustín Argüelles Álvarez (1776-1884), preceptor de la reina IsabelII durante su minoría de edad, y Martín de los Heros (1783-1859), intendente del Real Patrimonio, encargaron al arquitecto mayor de palacio, Narciso Pascual y Colomer (1808-1870), un nuevo diseño.

El citado arquitecto, autor también del trazado de la plaza de Oriente, planeó como punto neurálgico la construcción de una gran avenida entre el palacio Real y el paseo de la Virgen del Puerto. Ésta no sólo salvaba la fuerte pendiente, sino que realzaba la panorámica de la fachada occidental del edificio. Para la nivelación del terreno, se emplearon, entre otros materiales, los escombros procedentes de las iglesias y viviendas demolidas durante la ampliación de la Puerta del Sol.

La importancia de este eje quedó subrayada con la instalación de dos fuentes monumentales, la de las Conchas, traída del palacio del Infante don Luis (Boadilla del Monte, Madrid), y la de los Tritones, cuyo emplazamiento original era el jardín de la Isla (Aranjuez, Madrid).

Las obras de los jardines se suspendieron tras el triunfo de la revolución de 1868, conocida como La Gloriosa, y el consiguiente exilio de la reina IsabelII. Pudieron retomarse definitivamente en la última década del , durante la regencia de María Cristina de Habsburgo, cuando se procedió a la plantación de unos 9500 árboles (entre ellos, 400 palmeras) y 20 800 arbustos (de ellos, 12 000 eran rosales), bajo la dirección del jardinero Ramón Oliva.

En 1898 fueron levantadas dentro del recinto distintas casas de madera, hechas en estilo tirolés. Se deben al arquitecto y jardinero Enrique Repullés Segarra, autor también de la ornamentación de la gruta diseñada por Juan de Villanueva.

Durante la guerra civil española (1936-1939) debido a la cercanía con el frente madrileño, el Campo del Moro sufrió importantes daños. Fue restaurado en los años cuarenta del y, en 1960, se construyó un nuevo edificio en su interior, que sirve de sede al Museo de Carruajes de Madrid.

Descripción miniatura|Vista de la fuente de los Tritones desde el paseo de FelipeV.

Los jardines se hacen eco en su trazado de diversas corrientes, fruto de los avatares ocurridos durante las distintas fases de su construcción. De ahí que no posea características homogéneas y que combine estilos tan dispares como el formalismo (presente en el paseo principal, diseñado por Pascual y Colomer) o el naturalismo (que preside los trazados ideados por Ramón Oliva). La mezcla de influencias también es visible en las construcciones que alberga el recinto, con alusiones a modelos rurales (como las casas rurales tirolesas ideadas por Repullés), al neogótico o a la arquitectura funcional (caso del edificio del museo de Carruajes, obra del arquitecto Ramón Andrada).

Desde el punto de vista del paisajismo, dominan las arboledas, configuradas siguiendo los gustos románticos de la época, que se unen a toques paisajísticos ingleses, caso de las Praderas de las Vistas del Sol.

Puertas de entrada miniatura|Fuente de las Conchas, diseñada por Ventura Rodríguez. El Campo del Moro tiene planta rectangular. Su perímetro está delimitado mediante una pared de piedra blanca y ladrillo, en la que descansa una verja de hierro forjado. Su cara oriental carece de acceso, al enfrentarse a los terraplenes sobre los que se asientan los jardines de Sabatini, el palacio Real, la plaza de la Armería y la catedral de la Almudena.

Posee únicamente tres entradas, emplazadas en los restantes lados: una en la Cuesta de San Vicente (al norte), otra en la Cuesta de la Vega (al sur) y la principal en el paseo de la Virgen del Puerto (al oeste). Ninguna de ellas presenta valores artísticos de especial interés, más allá de ciertos elementos ornamentales, como diferentes jarrones artísticos.

Las dos primeras puertas, de acceso restringido, están comunicadas entre sí mediante un paseo longitudinal, situado en la parte alta de los jardines, a los pies del palacio Real. Esta avenida recorre los recintos de la fuente de los Tritones, de la Estufa Grande o de las Camelias y del Estanque de la Cascada, cuya visita no está permitida al público. La zona más baja del Campo del Moro sí que es de acceso libre, en horarios determinados, a través de la puerta del paseo de la Virgen del Puerto.

Eje central

Se debe a Narciso Pascual y Colomer, quien concibió un gran paseo que, siguiendo la dirección este-oeste, comunicara directamente el palacio Real con las riberas del río Manzanares. Esta avenida, conocida como las Praderas de las Vistas del Sol, era el eje central de un trazado hipodámico, articulado a partir de una serie de paseos paralelos y perpendiculares, en cuyos cruces se disponían pequeñas plazas circulares o semicirculares.

De su diseño sólo pudo llevarse a efecto la citada avenida, que, desde el punto de vista urbanístico, constituye la pieza más relevante del recinto, al garantizar la panorámica del palacio mediante una acertada distribución de los niveles del terreno. Se encuentra flanqueada por un arbolado y presenta una amplia mediana, ajardinada con una pradera dispuesta en dos grandes tramos y custodiada a ambos lados por un paseo de tierra.

El proyecto de Pascual y Colomer contemplaba la instalación de dos fuentes monumentales, que se ubican actualmente en la parte superior y central del eje principal:

Fuente de los Tritones. Se levanta a los pies de la fachada occidental del palacio, en el punto más alto de la avenida y de todo el recinto. Fue construida en Italia en el (o probablemente a finales del ) y trasladada a España en 1656, año en el que FelipeIV ordenó instalarla en el jardín de la Isla (Aranjuez, Madrid). En 1846 fue colocada en su emplazamiento actual. Labrada en mármol blanco, toma su nombre de las cuatro esculturas de tritones mitológicos situadas en su base.

Fuente de las Conchas. Se debe a un diseño del último tercio del , realizado por Ventura Rodríguez. Decoró los jardines del palacio del Infante don Luis en Boadilla del Monte —propiedad de Luis Antonio de Borbón y Farnesio—, hasta su traslado al Campo del Moro en 1845, donde ocupa el centro de la avenida. Fue esculpida por Francisco Gutiérrez Arribas y Manuel Álvarez el Griego. Al igual que la fuente de los Tritones, estos personajes mitológicos constituyen su motivo principal. También está hecha en mármol blanco.

Otros paseos miniatura|Vista del Chalé del Corcho, construido con este material en la segunda mitad del .|izquierda miniaturadeimagen|El Chalecito de la Reina, levantado en estilo tirolés. miniatura|Pavo real en las Praderas de las Vistas del Sol.