La guerra de Tarija también conocida como la guerra entre las confederaciones Argentina y Perú-Boliviana, fue un conflicto armado que se dio entre 1837 a 1839. Debido a que sucedió simultáneamente que la misma confederación estaba enfrascada en una guerra paralela contra la República de Chile, en la llamada guerra de restauración peruana, se suele confundir el primer conflicto referido aquí con el segundo. La historiografía argentina clama que la guerra se inició el 19 de mayo de 1837 y que fue una anexión ilegítima y con medios militares por parte de la Confederación Peruano-Boliviana para invadir Tarija, Salta y Jujuy. Por su parte, la historiografía boliviana clama que "El distrito de Tarija perteneció a la Audiencia de Charcas desde la conquista hasta el 17 de febrero de 1807 en que el Rey Carlos IV, creó el Obispado de Salta al cual se ordenó agregar todo el partido de Tarija, desmembrándolo así de la Intendencia de Potosí y de su arzobispado [...] Por suerte no fue ejecutado este arreglo porque no tuvo lugar la delimitación sobre el terreno de modo que este inconsulto despojo quedó en trámite" . En todo caso, el entonces encargado del manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, declaró una guerra "defensiva" directamente al presidente Andrés de Santa Cruz.
Las operaciones comenzaron en agosto de 1837 cuando tropas bolivianas invadieron la mayor parte de la provincia de Jujuy, la Puna de Jujuy y el norte de la provincia de Salta. Continuando con una serie de combates y escaramuzas entre ambas fuerzas todos ellos sin resultados concluyentes.Robert L. Scheina "Latin America's Wars: The age of the caudillo, 1791-1899 - The Peru Bolivian Confederation" pág. 136 En mayo y junio de 1838 el ejército confederado derrotó a las tropas de Rosas en una serie de encuentros menores siendo el más importante el combate de Montenegro o combate de la Cuesta de Coyambuyo, que provocó en la práctica la retirada argentina de la contienda que a partir de entonces mantuvo una postura defensiva, aunque el estado de guerra continuó hasta la victoria del ejército restaurador chileno-peruano en la batalla de Yungay, que puso fin a la Confederación Perú-Boliviana. Para los argentinos, uno de estos combates menores ampliamente recordados, sería el combate de Humahuaca, al norte de Jujuy y Salta, en la que las fuerzas argentinas saldrían victoriosas. Después de la contienda la Confederación Argentina afirmaría su soberanía en las provincias de Salta y Jujuy mientras que Tarija todavía quedaría en disputa entre Argentina y Bolivia.
Antecedentes Las relaciones entre la Confederación Perú-Boliviana y la Confederación Argentina se habían deteriorado, entre otras razones por el apoyo del presidente boliviano Andrés de Santa Cruz a grupos unitarios que realizaron al menos cuatro incursiones desde el sur de Bolivia a las provincias del norte argentino en los años previos a la guerra. Una de ellas fue la del coronel Javier López en 1834 que culminó con su derrota en la Batalla de Chiflón. Un nuevo intento de López en 1835 fue derrotado en la Batalla de Monte Grande, en donde fue fusilado. También en 1835, Felipe Figueroa invadió la Provincia de Catamarca y en 1836 Mariano Vázquez, contando entre sus filas a fuerzas bolivianas, atacó poblados puneños.La Gazeta
En agosto de 1835 fuerzas argentinas ingresaron en territorio boliviano para apresar a José Antonio Reinafé y a Cornelio Moyano, lo que agudizó las tensiones fronterizas.
Rosas sospechaba que Santa Cruz usaba a los unitarios, en alianza con el presidente uruguayo Fructuoso Rivera, para apoderarse de las provincias del noroeste argentino, dado que ya lo había hecho en el Perú. En septiembre de 1836 el agente confidencial chileno Francisco Javier Rosales le mostró a Rosas documentos en ese sentido, que confirmaban los rumores de que el unitario Juan Galo Lavalle estaba en tratos con Santa Cruz para constituir un Estado entre la Argentina y Bolivia.Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina
Alianza argentino-chilena Persuadido por el ministro Diego Portales, José Joaquín Prieto, declaró la guerra el 11 de noviembre de 1836, con los peruanos del norte contrarios a Santa Cruz y a su confederación. Portales comunicó a Juan Manuel de Rosas la declaración y le solicitó que hiciera lo mismo en virtud del entendimiento táctico entre ambos países y le reiteraba el ofrecimiento de la firma de un tratado de alianza.La negociación chileno-argentina por un tratado de alianza
El 28 de diciembre de 1836, Rosas escribió al gobernador de Salta, Felipe Heredia:
El 13 de febrero de 1837 se produjo un incidente fronterizo cuando una partida boliviana penetró en territorio argentino en la zona de Cochinoca en busca del coronel José Cáceres, quien se encontraba reclutando soldados y lo apresaron.
El mismo 13 de febrero, Rosas declaró cerrada toda comunicación comercial, epistolar y de cualquier género entre los habitantes de la Confederación Argentina y los de Perú y Bolivia, declarando "traidor a la patria" a cualquiera que cruzara la frontera hacia esos países. Lo cual generó manifestaciones bélicas en Buenos Aires al día siguiente. Ambas confederaciones no tenían relaciones diplomáticas formales, por lo que la declaración tenía el objeto de exteriorizar la ruptura de relaciones entre los dos países.
El 21 de febrero Rosas comunicó a Chile las bases sobre las que la Confederación Argentina firmaría una alianza: 1) La guerra no sería contra los pueblos del Perú y Bolivia, sino que contra Santa Cruz, quien sería obligado a evacuar el Perú; 2) No se permitiría que Santa Cruz sacara del Perú ejércitos ni armamentos y el ejército de Bolivia debía quedar reducido a mantener el orden interno; 3) Tarija sería restituida a la Argentina, Chile recibiría compensaciones por el pronunciamiento de Freire, y la Argentina por los gastos de la guerra de la independencia y las incursiones unitarias; 4) Bolivia y el Perú debían conceder a la Argentina y Chile condiciones comerciales favorables y ajustar los límites con ellos.
Portales se molestó por el retraso de la declaración de guerra por parte de Rosas y no aceptó incluir en la alianza la restitución de Tarija ni las compensaciones por los daños causados por los unitarios desde Bolivia, porque en esos asuntos no había tenido participación el Gobierno de Chile. En consecuencia, el tratado de alianza quedó en suspenso, pero se convino en una alianza de hecho, por lo que Rosas declararía la guerra a Santa Cruz y no a los estados peruanos.Historia Argentina: Unitarios y federales (1826-1841). pp. 264-265. Volumen 4 de Historia Argentina. Autor: José María Rosa. Editor: Editorial Oriente, 1841
Ingreso argentino en la guerra El boliviano Andrés de Santa Cruz, ante la inminente apertura de un nuevo frente de guerra en momentos en que ya enfrentaba a Chile, envió el 5 de abril una carta amistosa al argentino Juan Manuel de Rosas ofreciendo la total prescindencia de su gobierno en la política interna de la Confederación Argentina, pero Rosas hizo arrestar al mensajero, el general O'Brien y culpó a Santa Cruz de instigador de las invasiones unitarias de Lavalle (asistida por Francia) y Rivera (aliado de brasileros y franceses) desde el Estado Oriental del Uruguay y no contestó la misiva.
El ministro del Reino Unido en Buenos Aires, Hamilton, instó a Rosas a retirar la declaración de guerra, defendiendo los intereses comerciales de su país, que había firmado un tratado comercial muy favorable con Santa Cruz. Pero Rosas le respondió rechazando su injerencia.
El 30 de abril Rosas comunicó a Heredia que la guerra era inevitable, ordenándole que reclutara soldados en Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca.
El 8 de mayo pidió Rosas a las demás provincias de la confederación que le acordasen:
El 16 de mayo de 1837 Rosas designó a Alejandro Heredia como "General en Jefe del Ejército Argentino Confederado de Operaciones contra el tirano General Santa Cruz".
El 19 de mayo de 1837 Rosas declaró que "la Confederación Argentina está en guerra con el gobierno de Santa Cruz, y sus sostenedores", sin esperar el pronunciamiento de las demás provincias.*
Alejandro Heredia fue nombrado comandante del Ejército del Norte (esto es, el ejército argentino cuyas tropas estaban compuestas casi en su totalidad por bisoños soldados reclutas del noroeste). Tal ejército improvisado y mal pertrechado tuvo a Heredia como jefe máximo y a los generales Gregorio Paz (apodado Goyo Paz) y el español Manuel Virto como inmediatos comandantes. Aunque Rosas le envió a Heredia 500 tercerolas y carabinas, 900 fusiles, 700 sables, 3.500 piedras de fusil y unos 54.500 cartuchos, no lo apoyó efectivamente, quedando el norte argentino vulnerable a los ataques de las fuerzas peruano-bolivianas. Prácticamente careció de todo apoyo logístico desde el resto de la Argentina (en parte porque las fuerzas argentinas de las otras regiones debían afrontar otros conflictos).
En una carta del 30 de abril de 1837, Rosas le explicaba a Heredia las razones por las cuales las demás provincias no podían ayudarlo en el conflicto:
Desarrollo del conflicto Santa Cruz había nombrado a Otto Philipp Braun como comandante de las operaciones en el frente sur, secundado por los generales Francisco Burdett O'Connor, Sebastián Ágreda y Timoteo Raña. El cuartel de Braun se estableció en Tupiza en donde se concentró un ejército que no superaba los 2400 hombres, casi todos chicheños y tarijeños, distribuidos en las siguientes unidades: Batallón 1.º de “La Guardia”, 5.º de línea, 6.º “Socabaya”, 8.º de “Nacionales”, con 300, 380, 700 y 600 hombres de infantería respectivamente; Regimiento “Guías de la Guardia” y Regimiento 2.º de “Nacionales”, ambos de caballería con un total de 4 escuadrones, 2 de ellos de cazadores, 1 de coraceros y 1 de guías. La artillería contaba con una brigada con 4 piezas al mando del comandante García.
El 1 de septiembre llegaron a Jujuy las fuerzas del coronel Felipe Heredia con las siguientes unidades: regimientos “Cristinos de la Guardia”, “Coraceros de la Muerte”, “Escuadrón de Rifles”, “Cazadores de la Libertad” y “Coraceros Argentinos”. En Jujuy se agregaron los regimientos “Restauradores a Caballo”, “Defensores de las Leyes” y los batallones 1, 2 y 4.
El 12 de septiembre de 1837 el Congreso peruano-boliviano dirigió una proclama al ejército:
Santa Cruz ordenó a Braun que se mantuviera a la defensiva mientras él concluía la guerra contra Chile, pero aprovechando la inactividad de Heredia (quien continuaba en Tucumán preparando el ejército y había dejado a cargo del general Alemán la frontera, este sólo había desplegado 380 hombres dispersos en las localidades fronterizas como Yavi, La Quiaca, Santa Catalina, San Juan y otros puntos de la Puna), el general Braun concentró sus tropas en la estratégica Tupiza y en agosto de 1837 destacó dos columnas hacia el territorio argentino.
La columna occidental con 100 soldados, luego de pasar por Talina, el 28 de agosto ocupó La Quiaca, sorprendiendo a las autoridades de Jujuy, que se entregaron. Ese mismo día tomaron también Cochinoca.
La columna oriental, luego de pasar por Moraya, ocupó el 29 de agosto las aldeas de Santa Victoria e Iruya, en donde se rindieron las fuerzas del excoronel unitario Manuel Sevilla que las custodiaban, quien se pasó a las fuerzas bolivianas. La columna continuó luego por la quebrada de Humahuaca.
thumb|Quebrada de Humahuaca lugar donde ocurrió el Combate de Humahuaca.
Ambas columnas se reunieron el 11 de septiembre en Humahuaca.Historia Argentina: Unitarios y federales (1826-1841). Escrito por José María Rosa. publicado por Editorial Oriente, 1941. Pág. 268 - 269