Juan Manuel Frutos Escurra (Asunción, 12 de junio de 1879-Asunción, 15 de abril de 1960) fue un abogado y político paraguayo. Ejerció como el 36.º presidente de Paraguay de forma provisoria, desde el 3 de junio de 1948 hasta el 15 de agosto de 1948. Asumió la presidencia provisional con motivo de la renuncia del presidente Higinio Morínigo, ya que en aquel momento ostentaba el cargo de presidente del Máximo Tribunal de Justicia. Fue el primer presidente colorado después de casi 43 años de haber permanecido el Partido Colorado en la llanura.

Actuó en la política desde muy joven, participando de las numerosas revueltas políticas de su época. También desarrolló una ascendente carrera judicial, la que lo llevó a presidir el poder respectivo. En 1895 ingresó al Colegio Nacional de la Capital, y en dicha institución estudió de la mano de flamantes profesores como Cleto Romero, que también era director. Su maestro de instrucción cívica y filosofía fue Emeterio González; además de Manuel Domínguez, Manuel Fernández Sánchez (maestro krausista español) Jorge López Moreira, Blas Garay, Manuel Franco y su maestro de retórica y literatura general fue Manuel Gondra.

Fue uno de los políticos colorados con mayor relevancia posterior a los sucesos de la guerra civil de 1947 y tuvo amplio protagonismo en aquellos años hasta el advenimiento del régimen stronista. Finalmente transcurre sus últimos años ligado nuevamente al sistema jurídico paraguayo con el ejercicio de su profesión de abogado. Juan Manuel Frutos fue uno de los máximos propulsores del Primer Congreso Jurídico en el Paraguay, ejerciendo la presidencia del mismo, así también inspiró y colaboró con la fundación de la Asociación de Funcionarios y Empleados de la Administración de Justicia.

A lo largo de su protagonismo político, sufrió varias tentativas de atentado por parte de huestes contrarias a su nucleación política. En múltiples ocasiones cuando el atentado iba dirigido a él, otras resultaban siendo las víctimas fatales y además que estos actos violentos siempre se desarrollaron durante las visitas partidarias que hacía Frutos al interior de la república. Durante los sucesivos regímenes liberales, fue objeto de persecuciones por resguardar en su residencia a colorados opositores al régimen lo que además le valió estancia en la cárcel y exilios.

Su vida

Nació en Asunción, Paraguay, el 12 de junio de 1879, en el seno de la familia conformada por José Dolores Frutos y Juliana Escurra, esta última hermana del expresidente Juan Antonio Escurra. Desde temprana edad evidenció aptitudes para la lectura, el análisis crítico y la argumentación.

Contrajo primeras nupcias con Ana Pane Liuzzi —hermana del poeta y dirigente colorado Ignacio A. Pane— con quien tuvo seis hijos: Juan Manuel (casado con Ana Vaesken), María Aparicia (casada con Filemón Uliambre), Matilde (casada con Luis Richer), Élida (casada con Francisco Centurión), Cayo (casado con Lucrecia Covello Massini) y Jorge (casado con Juana Albospino).

Posteriormente contrajo segundas nupcias con Elisa Sobrino, con quien tuvo cuatro hijos: Augusto (casado con Pabla del Valle), Milciades (casado con Lidia Cabral), Plinio (casado con Celina Coronel) y Marina Frutos Sobrino. Este matrimonio culminó en divorcio.

Su tercer matrimonio fue con María Luz Feytas, con quien tuvo seis hijos: Juan Manuel (casado con Ana Chilavert y posteriormente con Carmen Duarte), Cristóbal (casado con Leticia Yubero), Dora (casada con Fidelino Serrati), Gladis (casada con Virgilio Clemotte), María Fidelina (casada con José María Cáceres) y Dionisio Nicolás.

A finales de 1904, tras el derrocamiento del Partido Colorado —por primera vez desde su fundación en 1887— y la asunción de un gobierno liberal, Frutos Escurra participó en la contienda militar como teniente segundo de la Guardia Nacional. En el curso de la refriega fue ascendido a teniente primero, desempeñándose como segundo comandante del 5.º Batallón de Infantería. Esta unidad operó en distintos puntos estratégicos, entre ellos el Colegio Nacional de la Capital, los corredores de la iglesia de Santísima Trinidad y posteriormente una residencia en Surubí y Limpio, en las cercanías del río Paraguay. Durante estas operaciones, Frutos sufrió un atentado que derivó en la muerte de uno de sus subordinados.

En las proximidades de Limpio, el 5.º Batallón repelió la ofensiva de una embarcación insurgente que había desembarcado en Arecutacuá, comandada por el mayor Albino Jara. Tras un repliegue hacia la zona de Chaco’i, con el propósito de impedir el avance rebelde hacia el río Confuso, se produjo finalmente la renuncia del presidente Juan Antonio Escurra, lo que desencadenó el exilio de numerosos dirigentes colorados.

Revolución de Laureles

El 2 de julio de 1908 estalló una nueva revuelta encabezada por el coronel Albino Jara, que depuso a Benigno Ferreira. En ese período, el Poder Judicial de Paraguay estaba compuesto por figuras vinculadas al coloradismo, entre ellas Salvador Fernández, Gregorio Morales, Ángel Medina, Isidro Ramírez, Hermenegildo Olmedo y Juan Manuel Frutos. Tras la insurrección, Frutos partió hacia Buenos Aires junto con Juan A. Pecci y Aniceto Benítez, donde se reunieron con el presidente del Partido Colorado, Bernardino Caballero, y con el expresidente Escurra. Caballero había mantenido previamente conversaciones con el depuesto Ferreira con el objetivo de articular una coalición entre liberales cívicos y colorados.

El plan insurreccional consistía en un operativo militar coordinado en tres frentes (norte, sur y este). El expresidente Juan Antonio Escurra fue designado jefe de las fuerzas del norte, que incluían a Cayo Romero Pereira, Eduardo López Moreira, Virgilio Silveira y Marcos Amarilla. Escurra y su sobrino Juan Manuel emprendieron el viaje a bordo del vapor Miranda. Sin embargo, el plan sufrió múltiples contratiempos: la acción prematura del coronel Gill en el frente sur alertó al gobierno; el Miranda no logró arribar a destino debido a la bajante del río Paraguay; y los insurgentes del este, comandados por Enrique Solano López, se levantaron en armas sin la sincronía prevista. Frutos y Elías Ayala fueron encargados de generar acciones distractivas en Asunción, pero la amnistía otorgada por el gobierno a Gill terminó por desactivar la llamada Revolución de Laureles.

Años 1910-1912

Tras el fracaso de la alianza entre cívicos y colorados, el país experimentó una sucesión de revueltas. El liberal Manuel Gondra asumió la presidencia el 25 de noviembre de 1910, pero fue derrocado por su correligionario Albino Jara el 17 de enero de 1911. Este gobernó hasta el 5 de julio de 1911, fecha en que asumió Liberato Marcial Rojas, quien mantuvo vínculos conciliadores con sectores colorados.

El 15 de enero de 1912 estalló otra revolución, forzando la huida del presidente Liberato Marcial Rojas a Corrientes. Se conformó entonces un triunvirato integrado por Mario Uscher, Marcos Caballero Codas y el comandante Aponte. Paralelamente, las fuerzas contrarrevolucionarias lideradas por el colorado Cayo Romero Pereira se movilizaron, entre ellas las encabezadas por Frutos, quien se encontraba en la región de las Cordilleras con batallones de Piribebuy y Caacupé. Tras intensos combates, las fuerzas leales lograron restituir a Rojas el 17 de enero de 1912.

La creciente inestabilidad interna del liberalismo debilitó al gobierno, que inició persecuciones contra militantes colorados. Esto precipitó la ruptura de la alianza colorado-rojista y el levantamiento encabezado por Cayo Romero Pereira, Hermenegildo Olmedo, Gregorio Morales, Tomás Romero Pereira y el propio Frutos, quien llevó personalmente el pedido de renuncia al domicilio de Rojas. Este fue sustituido por el médico colorado Pedro Pablo Peña, que asumió el 29 de febrero de 1912.

Durante el breve gobierno de Peña, Frutos comandó el 7.º Batallón y repelió ataques insurgentes en la zona de Lambaré. Luego fue designado delegado civil y militar del interior. Desde Asunción, y acompañado por su hermano Cristóbal y una tropa de cincuenta soldados, se dirigió a Ypakaraí, donde logró asegurar el control militar y administrativo tras negociar y desarmar al caudillo liberal Plácido Jara y su contingente.

El conflicto continuó con nuevas fricciones con tropas liberales de Pirayú, comandadas por el teniente Báez. Al intentar trasladar dichas fuerzas hacia Paraguarí, Frutos dispuso un desvío hacia Asunción ante la inminencia de una revuelta. El descubrimiento del desvío desencadenó nuevas confrontaciones. Finalmente, la facción radical liberal retomó el poder el 22 de marzo de 1912, designando presidente provisional a Emiliano González Navero. A raíz de la derrota, dirigentes colorados como Cayo Romero Pereira, Eduardo López Moreira, Tomás Romero Pereira y Juan Manuel Frutos debieron exiliarse en Corrientes.

Cuestión chaqueña

A finales de la década de 1920, diversas voces —entre ellas la de Frutos— se pronunciaron sobre el avance boliviano en el Chaco paraguayo. Como integrante, junto con el senador Jorge Patiño, de la Comisión de Presupuesto, presentó un proyecto en representación de la bancada colorada minoritaria, proponiendo la adquisición de armamento por un valor de 200 pesos oro. La iniciativa fue rechazada por la mayoría parlamentaria. Frutos y otros referentes colorados mantuvieron reiteradas audiencias con el presidente Eligio Ayala, a quien expusieron la necesidad de frenar el avance boliviano, visibilizado tras el asesinato del alférez Adolfo Rojas Silva en 1927.

Estudios

Retiró su diploma de bachiller en ciencias y letras el 1 de marzo de 1901. Sus estudios terciarios los realizó en la Universidad Nacional de Asunción. En 1903 inició sus clases de derecho y ciencias sociales. Obtuvo el doctorado en 1912 y su tesis en dicha ocasión fue sobre “Del interdicto de retener la posesión”. Paralelamente a sus estudios fue secretario contador de la Comisión de Obras Públicas en 1902, celador de disciplina del Colegio Nacional de la Capital en 1903, defensor de reos pobres en el año 1904, agente fiscal en lo civil (1908) y juez de primera instancia en ese rango al año 1911. El mismo año de su graduación organizó el 7.º batallón de la guardia nacional, del que más tarde fue comandante.

Así se iniciaba la etapa juvenil de su vida, impregnada de una incuestionable vocación de servicio y por una conducta impecable que ya desde ese entonces podía ser observada y que en el futuro se habría de resaltar.

Dirigió varios periódicos y escribió obras de índole política. En un momento de su vida tuvo que soportar el inevitable destierro en Corrientes, donde escribió las vivas páginas de “¡Luchad!”. Trabajó como periodista en “General Caballero” donde ejerció el cargo de director a fines de 1913 hasta 1916, en enero de 1913 debe partir al exilio debido al golpe cuartelero que buscaba el derrocamiento del presidente Eduardo Schaerer, controlada la refriega, Frutos regresa al Paraguay para trabajar en el periódico con periodistas como Enrique Solano López, Juan E. O´Leary, Juan Natalicio González, Leopoldo Ramos Giménez y Manuel Ortiz Guerrero. Además trabajó en “El Sufragio” con el Dr. Domingo Montanaro en 1921, “El Colegiado” en 1923, esto lo llevó a sufrir persecuciones y hasta a estar en prisión en varias ocasiones. Falleció en Asunción, el 15 de abril de 1960.