La Sierra - también conocida como región andina, interandina o como la serranía - es una de las dos grandes regiones geográficas y culturales del Ecuador, (la otra siendo la Costa). Atraviesa el país longitudinalmente por la Cordillera de los Andes, componiéndose de las tierras altas de las provincias de Pichincha, Azuay, Loja, Tungurahua, Cañar, Chimborazo, Imbabura, Carchi, Bolívar y Cotopaxi. Es aquí donde se ubica la capital y segunda ciudad más poblada del país, Quito. Los naturales de la región son conocidos como serranos.
Geográficamente, corresponde a la ecorregión de los Andes del norte- la extensión de la cordillera que va desde el occidente venezolano hasta el norte peruano. La elevada altitud y la baja latitud le dan a la región un clima predominantemente templado e isotérmico, variando esto principalmente en función de la altitud barométrica (piso climático) habiendo desde climas subtropicales y mediterráneos hasta gélidos y alpinos. Su paisaje montano está poblado de nevados, volcanes activos, quebradas, páramos y bosques. La mayor parte de las zonas pobladas de la Sierra ecuatoriana se asientan entre los 2000 y los 3000 msnm, gozando todo el año de climas templados o de eterna primavera.
Cuenta con una población de alrededor de 7 millones o un poco menos de la mitad del total del país, siendo la segunda región más poblada después de la costa. Los mestizos componen el grueso poblacional y cultural de la región, seguidos de múltiples nacionalidades indígenas de origen quichua radicadas principalmente en la zona nor-central. El conjunto de dialectos hablados en esta región corresponden a la variante andina del castellano- llamada sencillamente "serrano" en Ecuador- también emparentada con el español del interior de Colombia; Mientras que el quichua es la lengua indígena más hablada, empleada mayormente de manera bilingüe y gozando de estatus cooficial en localidades con alta concentración de hablantes.
Sus diez provincias albergan ciudades de central importancia cultural e histórica como Quito, Cuenca, y Loja. En Quito opera el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, principal puerta de entrada al país.
Historia
Etapa preincaica En la sierra ecuatoriana se pueden distinguir siete grandes culturas pre-incaicas: los Caranquis, Yumbos, Quitus, Panzaleos, Puruháes, Cañaris y Paltas.
Los Caranquis-Cayambes fueron una de las culturas más interesantes del Ecuador, fueron un Estado diárquico, con capitales en Caranqui y Cayambe. Esta diarquía corresponde a una dualidad muy típica en el mundo andino.
Hicieron ciudades y centros administrativos que estaban conformados por pirámides escalonadas y truncadas; la función de estas sería ceremonial, astronómica y vivencial, además de las pirámides hicieron tolas o montículos de tierra artificiales, que tuvieron funciones ceremoniales, vivenciales y funerarias. Finalmente cabe destacar que esta cultura tenía la tradición de deformarse el cráneo de una manera muy parecida a los egipcios. Unos ejemplos de estos sitios son: Zuleta, Cochasquí, Socapamba, Perugachi y Pinsaqui llillos y andinos
Los Yumbos al igual que los Caranquis tenían la costumbre de hacer tolas, aunque estos muchas veces las solían hacer con doble rampa en lados opuestos y de formas geométricas diferentes. La importancia de esta cultura destaca en el sitio de Tulipe, en este gran centro ceremonial existen un conjunto de 7 piscinas hechas con piedra de las cuales se dice que servirían para la observación astronómica.
Los Quitos, fueron una cultura que se desarrolló en la actual provincia de Pichincha, ha diferencia de sus vecinos del norte (Caranquis y Yumbos) estos solían entrerrar a sus muertos en la tierra cabando profundos pozos circulares.
En cuanto a la arquitectura esta cultura utilizó la técnica del bahareque para sus construcciones, además sitios arqueológicos como Rumipamba muestran que utilizaban la piedra para edificar complejos ceremoniales, aunque sin embargo estos no eran muy complejos.
Los Panzaleos no dejaron grandes vestigios arqueológicos, pero en cambio dejaron una profunda huella cultural en la cerámica, su trabajo en la alfarería fue famoso en el mundo andino ecuatoriano
Los Puruháes o Puruwáes fueron un conjunto de cacicazgos, fueron grandes ceramistas y por desgracia actualmente los vestigios arqueológicos de esta cultura no existen debido a que ellos hacían sus construcciones en adobe. Los vestigios arquitectónicos en esta cultura corresponderían a los Incas sin embargo la ciudad de Riobamba (la primera) fue destruía en un terremoto en 1797, mientras que el poblado de Cacha sufrió el mismo destino tiempo antes, por eso en la actualidad no existe algún otro complejo arquitectónico en territorio Puruhá.
Los Cañaris, estos fueron otra de las grandes culturas del Ecuador, fueron grandes alfareros y orfebres, siendo que su trabajo ha sido encontrado hasta en Bolivia, también fueron grandes comerciantes, llegando a comerciar con culturas en la costa del Ecuador y la Mochica en la costa central de Perú.
Los Cañaris habrían tenido un gobierno diárquico, al igual que los Caranquis-Cayambes, con capitales en Hatun Cañar y Shabalula (Sígsig). Hicieron grandes poblaciones y centros administrativos en lo que hoy son las provincias de Azuay y Cañar, uno de los más importantes que existen hoy en día es Shabalula.
En Shabalula, a mediados del se encontró una gran necrópolis de caciques cañaris, estas tumbas estuvieron adornadas con mucho oro, plata y cerámica. Lamentablemente la falta de interés del estado ecuatoriano y la falta de arqueólogos provocó que los huaqueros se llevaran todo ese patrimonio sin dejar nada. Muchas de las piezas fueron a dar en museos de Estados Unidos, Europa y en Colecciones Privadas. Marshall Saville, explorador estadounidense, recopiló varios de los objetos que pudo comprar y los llevó al museo del Indio Americano en USA y además publicó un libro llamado "The Gold Treasure of Sigsig, Ecuador."
Shabalula fue un gran complejo que tenía funciones políticas, administrativas y religiosas, así pues en este sitio encontramos grandes complejos como el Castillo de Duma, el adoratorio, las ruinas de un templo cercanos a un lago de totora, un observatorio, y cerca de 100 casas de piedra destinadas a ser viviendas de la aristocracia Cañari.
La influencia Inca en esta cultura fue más fuerte que en cualquier otra del Ecuador, así pues casi todos los sitios arqueológicos Cañaris tienen fuerte presencia Inca, la razón se debe a que los Incas fundaron Tomebamba (Tumipampa), la capital norteña del imperio, y otros centros administrativos como Molleturo, Cañaribamba e Ingapirca en este territorio, además desde territorio Cañari se reforzaron para conquistar a los grupos étnicos de la costa y sierra centro-norte del Ecuador.
Los Paltas, fueron un gran conjunto de tribus que abarcaron lo que hoy es la provincia de Loja y parte de la provincia de Morona Santiago y Zamora-Chinchipe. Fue la primera cultura del Ecuador en ser conquistada por los Incas. De la misma etnia, los Bracamoros nunca fueron dominados por los incas y occupaban un territorio que se extendió entre Loja, Zamora-Chinchipe, Pastaza y Morona-Santiao. Son conocidos hoy como Shuars. También fue descubierto recientemente los vestigios de una batalla entre Bracamoros e Incas en un poblado del cantón Palanda (Zamora-Ch.).
Conquista Inca thumb|250px|Ruinas del castillo inca de Ingapirca. Luego de invadir y conquistar a los Paltas, los Incas empezaron a avanzar sobre los Cañaris. Fue aún más difícil para ejércitos incaicos, pues los rechazaron luchando con bravura, obligándolos a replegarse hacia tierras de lo que hoy es Saraguro, donde debieron esperar la llegada de refuerzos para poder reiniciar la campaña. Esta vez, considerando la inmensa superioridad numérica de los incas, los Cañaris prefirieron pactar y someterse a las condiciones impuestas. Después de esto Túpac Yupanqui fundó la ciudad de Tomebamba, actual ciudad de Cuenca, donde nacería Huayna Cápac quien, a su vez, tuvo varios hijos, de los cuales dos destacaron, sobre todo por su protagonismo en los sucesivos acontecimientos: Huáscar y Atahualpa. Después de la muerte de su progenitor ambos acumularon poder político y militar a la vez que articularon pueblos y nacionalidades en torno a sus respectivos proyectos políticos para el llamado Tahuantinsuyo. Todo desembocó en una serie continua de acontecimientos bélicos (dos mil kilómetros a pie, trece batallas, medio millón de hombres de guerra en pie) cuyo increíble final fue el de la derrota de las huestes oficiales incas de Huáscar, quien fue hecho prisionero y ejecutado. A la par, intervenía un agente inesperado para terciar por el poder y quien finalmente se impuso por un período que duraría trescientos años: los españoles. Tanto las relaciones bélicas, como la intervención española en el escenario histórico han sido estudiadas por el historiador ecuatoriano Luis Andrade Reimers, quien ha logrado aportar un punto de vista objetivo sobre tales acontecimientos.
Conquista Española thumb|left|200px|Dibujo del Camino Real desde la Ciudad de Guayaquil hasta la de Quito, llamada también Ruta Colonial de Caminos Vecinales donde se articulaba la costa y la sierra de la Audiencia de Quito. En el invierno (mediados de diciembre-mediados de mayo) era casi imposible acudirlo por lo que se buscaban caminos alternos y en el verano (abril - términos de noviembre) se aprovechaba la estabilidad de la tierra para aprovechar el trajin de toda clase de abastos y el proceso de las diligencias burócráticas. Cuando llegaron los españoles al Tahuantinsuyo, el imperio inca estaba sumergido en una guerra civil provocada por la pugna de poder entre Atahualpa y su hermano Huáscar. El primero defendía su hegemonía desde Quito, el segundo desde Cuzco. Atahualpa y su ejército vencieron a Huáscar en las cercanías del río Apurimac. Le dio a elegir a Huáscar: vivir y quedarse con el imperio de Cuzco, o morir. Huáscar, indignado por la derrota, aceptó la muerte. Pero en el año de 1533, luego de pacificar el imperio, Atahualpa aceptó una reunión con Francisco Pizarro, en la cual fue capturado y días después asesinado por orden del español.
La conquista de los Andes septentrionales fue motivada principalmente por el rumor de que en Quito se encontraba el tesoro de Atahualpa. Se formaron dos expediciones, la de Pedro de Alvarado, desde Guatemala, y la de Diego de Almagro procedente del sur. El 15 de agosto de 1534 Almagro consiguió llegar primero y fundó la ciudad de Santiago, cerca de la actual ciudad de Riobamba; sin embargo, Sebastián de Benalcázar partió desde allí con una nueva expedición y cuatro meses después, el 6 de diciembre de 1534, fundó la villa de San Francisco de Quito en las faldas orientales del volcán Pichincha; Santiago en lo posterior se trasladaría a la región litoral. La villa de San Francisco se encontraba sobre cenizas, ya que días antes había sido incendiada por el general inca Rumiñahui con el objeto de que los españoles no encontraran nada al llegar.
La urbe fue establecida con aproximadamente doscientos habitantes. Inmediatamente se señalaron los límites, se estableció el cabildo, se repartieron solares y se delimitaron áreas comunales. La fundación de la ciudad en este sitio parece haber respondido más que nada a razones estratégicas. A pesar de su topografía accidentada, su ubicación en una meseta presentaba ventajas sobre los valles aledaños, más propicios para el desarrollo urbano. Este último factor fue también el que primó en la determinación del lugar por parte de los pueblos originarios. En el ámbito arquitectónico, empezaron a construirse los primeros monumentos de la villa, destacándose el inicio de la construcción de la iglesia de San Francisco, en 1536.
La ciudad de Cuenca fue fundada en 1557 sobre las ruinas de la ciudad inca de Tomebamba, esto fue llevado a cabo por don Gil Ramírez Dávalos, bajo órdenes del Virrey del Perú.