El Buen Ladrón, conocido también como san Dimas, es uno de los dos malhechores que según los evangelios fueron crucificados al mismo tiempo que Jesús de Nazaret. En el evangelio de Lucas 23:40 se relata que Jesús dijo al «Buen Ladrón» durante la crucifixión que antes de que acabara el día, estaría con él en el paraíso. Aunque ninguno de los evangelios canónicos menciona el nombre de los ladrones, según cierta tradición, su nombre sería Dimas, nombre que también es recogido en algunos evangelios apócrifos.

Es oficialmente venerado como santo en la Iglesia ortodoxa oriental, la Iglesia católica. El Martirologio Romano sitúa su conmemoración el 25 de marzo, junto con la Fiesta de la Anunciación, debido a la antigua tradición cristiana de que Cristo y el ladrón arrepentido fueron crucificados y murieron exactamente en el aniversario de la encarnación de Cristo. Nombre En el Evangelio de Nicodemo se le da el nombre de «Dismas» y en el catolicismo se le conoce tradicionalmente como «San Dismas»Lawrence Cunningham, A brief history of saints (2005), página 32. (a veces «Dysmas»; en español y portugués, «Dimas»). Otras tradiciones le han otorgado otros nombres: En la tradición copta ortodoxa y en la «Narrativa de José de Arimatea», se le llama «Demas. En el Codex Colbertinus, se le llama Zoatham o Zoathan. En el Evangelio árabe de la infancia, se le llama «Tito». En la tradición ortodoxa rusa, se le llama «Rakh» (ruso: Рах).Renate Gerstenlauer, «The Rakh Icon: Discovery of its True Identity», Legat Verlag, 2009 (). Citado en Armonizaciones Se han realizado diversos intentos para conciliar la aparente contradicción entre el relato de Lucas y el relato superpuesto de Marcos y Mateo. Taciano omitió/rechazó la tradición marciana/mateana en su Diatessaron, y Efrén el Sirio aparentemente siguió su ejemplo. Orígenes de Alejandría, Eustacio de Antioquía y Epifanio de Salamina describieron las diferencias como reflejos de intenciones autorales diferentes, pero complementarias. Orígenes y sus numerosos herederos promovieron una armonización cronológica, en la que ambos ladrones primero insultaron a Jesús, pero solo uno de ellos se arrepintió en ese momento. Epifanio, seguido por Ambrosio de Milán y Agustín de Hipona, sostuvieron que Marcos y Mateo, en aras de la concisión, emplearon una figura retórica llamada «silepsis», por la que se utilizaba el plural para indicar el singular. Comentaristas posteriores, como Frederic Farrar, han llamado la atención sobre la diferencia entre las palabras griegas utilizadas: «Los dos primeros sinópticos nos dicen que ambos ladrones, durante las primeras horas de la crucifixión, «reprocharon» a Jesús (ὠνείδιζον), pero sabemos por San Lucas que solo uno de ellos utilizó un lenguaje injurioso e insultante hacia Él (ἐβλασφήμει)». «Amén... hoy... en el paraíso»

La frase traducida como «Amén, te digo que hoy estarás en el paraíso» en Lucas 23:43 («Ἀμήν σοι λέγω σήμερον μετ’ ἐμοῦ ἔσῃ ἐν τῷ παραδείσῳ.»Nuevo Testamento griego SBL. Citado según https://www.biblegateway.com/passage/?search=luke+23%3A43&version=SBLGNT Amén soi légo sémeron met” emoû ése en tôi paradeísoi) es objeto de controversia en una minoría de versiones y comentarios. Los manuscritos griegos carecen de puntuación, por lo que la atribución del adverbio «hoy» al verbo «ser», como «Amén, os digo que hoy estaréis conmigo en el paraíso» (la opinión mayoritaria), o al verbo «decir», como «Amén, os digo hoy que estaréis conmigo en el paraíso» (la opinión minoritaria), depende del análisis de las convenciones del orden de las palabras en el griego koiné. La mayoría de las antiguas traducciones de la Biblia también siguen la opinión mayoritaria, y solo los Evangelios curetonianos en lengua aramea ofrecen un testimonio significativo de la opinión minoritaria. Como resultado, algunas oraciones reconocen al buen ladrón como la única persona confirmada como santo —es decir, una persona que se sabe que está en el Paraíso después de la muerte— por la Biblia y por el propio Jesús. Tomás de Aquino escribió:

En los evangelios canónicos Aunque nunca fue oficialmente canonizado por la Iglesia católica, se le suele considerar como la única persona que fue directamente reconocida como santo por Jesús, al que le dijo en la cruz: «te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» ().

El martirologio romano (catálogo oficial de los Santos de la Iglesia católica) le tiene inscrito, aunque sin citar su nombre, en el día 25 de marzo, a continuación de la Solemnidad de la Anunciación del Señor.

Los dos ladrones fueron crucificados junto a Jesús, uno a su derecha y otro a su izquierda. Según el evangelio de Mateo, ambos se burlaron al principio de Jesús, sin embargo, el evangelio de Lucas refiere que solamente habría sido uno de ellos el que se burló:

Comentarios El pasaje del llamado «buen ladrón» (vv. 39-43), que únicamente recoge Lucas, presenta a un condenado que, en el momento final, manifiesta un auténtico arrepentimiento: admite su culpa, proclama la inocencia de Jesús y se abandona confiado a Él. En respuesta a esa fe sincera, Cristo le asegura la entrada en el paraíso.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 9593.EUNSA Ediciones

El relato invita asimismo a considerar cómo actúan juntos la providencia, la gracia y la libertad del ser humano. Los dos condenados comparten las mismas circunstancias, pero sus respuestas divergen: uno se cierra, cae en la desesperación y profiere insultos, mientras el otro reconoce su culpa, se dirige a Cristo con confianza y recibe la garantía de una salvación inmediata.

En los evangelios apócrifos thumb|El buen ladrón (izquierda) observa a Jesús mientras el mal ladrón (derecha) aparta su mirada de este. Vista de la Crucifixión de Jan Snellinc ().|izquierda|229x229px De acuerdo con la tradición y ciertos evangelios apócrifos, el Buen Ladrón se llamaba Dimas y fue crucificado a la derecha de Jesús, mientras que el Mal Ladrón, llamado Gestas, a la izquierda. Por este motivo, con frecuencia las representaciones de la crucifixión muestran a Jesús con la cabeza inclinada hacia el lado derecho.

En el apócrifo evangelio de José de Arimatea, se narran sus delitos:

Por su parte, en el apócrifo evangelio de Nicodemo se hace la siguiente narración de la llegada del Buen Ladrón al Paraíso:

Finalmente, en el apócrifo evangelio árabe de la infancia del , el Buen Ladrón recibe el nombre de Tito y su historia es relatada el episodio de Los dos bandidos, en el que unos salteadores atacan a san José y su familia mientras atraviesan un bosque. Uno de los malhechores, llamado Tito (el Buen Ladrón), intercede para protegerlos, mientras que el otro que se llamaba Dúmaco (el Mal Ladrón) no accede. La Virgen María bendice a Tito y el propio Jesús profetiza que ambos forajidos serán crucificados.

Culto en la Iglesia ortodoxa thumb|La cruz ortodoxa, cruz de tres barras o de ocho puntas. El travesaño inclinado simboliza en su parte elevada al «Buen Ladrón» y en su parte baja al «Mal Ladrón». En la Iglesia ortodoxa, la cruz es representada con tres barras horizontales, la más alta representa el titulus crucis (la inscripción que Poncio Pilatos mandó poner sobre la cabeza de Cristo en latín, griego y hebreo: «Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos»), la segunda más larga representa el madero sobre el que fueron clavados las manos de Jesús y la más baja, oblicua, señala hacia arriba al Buen Ladrón y hacia abajo al Mal Ladrón.

Iconografía thumb|Cristo y el Buen Ladrón, de Tiziano, , Pinacoteca Nacional de Bolonia. miniaturadeimagen|Dimas (anónimo, s. XVIII). Convento de Santo Domingo, Quito. El buen ladrón suele representarse durante la crucifixión colocado a la derecha de Jesucristo y mirándolo a la cara, porta un nimbo, señal de santidad, sobre la cabeza. Su actitud suele ser de serenidad, mientras que el mal ladrón se representa a la izquierda de Jesús y no lo mira, generalmente muestra signos de dolor y se contorsiona en la cruz. En algunas representaciones, sobre el buen ladrón se coloca un ángel que espera su muerte para ascender con su alma al Cielo, mientras que al lado del mal ladrón aparece un demonio. Los dos ladrones suelen estar atados a la cruz en lugar de clavados.Julia Ten y Joaquín Ten. La iconografía de la crucifixión románica. Consultado el 8 de octubre de 2013.

Véase también Pasión de Cristo Mal ladrón: Gestas Prócula José de Arimatea

Notas

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Iconografía de San Dimas por Jesús Abades y Sergio Cabaco

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