La rumba catalana es un género musical originario de la comunidad gitana catalana en la ciudad de Barcelona. Recibe influencias de numerosos estilos: desde la rumba flamenca con influencias de música cubana y rock & roll.

Historia Orígenes Aunque no está muy claro su origen, se cree que nació en las comunidades de gitanos catalanes de Barcelona, concretamente del barrio de Gracia, de la calle de la Cera de El Raval y del barrio de Hostafrancs en la década de 1940.

Los gitanos de la calle de la Cera de Barcelona cuentan que los pioneros rumberos fueron el Orelles, un gitano catalán que tocaba la guitarra y cantaba en las fiestas del barrio, y el Toqui, un gitano que amenizaba con sus canciones a los invitados y a los novios en muchas bodas gitanas. Defienden que ambos gestaron una manera de tocar la guitarra combinada con ritmo, melodía y percusión. Otros consideran que los pioneros fueron otros patriarcas de la época como el tío Polla o el tío González (el padre de El Pescaílla), pero que al menos rondaban por esa misma calle de la Cera con la guitarra entre las manos. thumb|Mural alegórico de la rumba catalana en la calle de la Cera de Barcelona La cuna de la rumba catalana bien podría estar en Lérida capital. El Parrano, el Marqués de Pota o el Beethoven son algunos de los nombres destacados de esta rumba leridana gitana a la cual se conoce como el garrotín. El garrotín —originario de Asturias o Cantabria— consiste en unos versos ácidos, de denuncia social o sencillamente irreverentes por el puro placer de molestar y decir lo que se piensa, los cuales se entrelazan con un estribillo que reza «al garrotín, al garrotán, de la vera vera vera de Sant Joan» para dar tiempo a la improvisación.

Versiones sobre el origen Según el músico de Grácia Manolo González, el Patata, sobrino del Pescadilla, la rumba catalana la inventó en primera instancia un hermano del Pescadilla, Joan González (conocido como tío Polla por su cara desgajada, como de gallina, en catalán, polla). Entre 1958 y 1959, el tío Polla conoció a un marinero latinoamericano mientras actuaba en la taberna flamenca El Charco de la Pava, en la calle Escudellers; el marinero acompañó con el bongó la actuación de González y entre ambos improvisaron así el ritmo primigenio de la actual rumba catalana. Enseguida, su hermano Antonio, el Pescadilla, añadió su toque personal a ese nuevo ritmo y lo popularizó entre sus amigos y, después, en todo el barrio de Gracia y en la ciudad entera. Otro músico de Gracia, Nan Mercader, explica que Peret -quien en la época vivía en el Portal de Barcelona- se interesó por este nuevo ritmo y lo perfeccionó con bastantes innovaciones: aparte de la salsa latinoamericana, Peret incorporó el rock de los sesenta. Fue él quien hizo triunfar la rumba en televisión y en todo el estado. Dos décadas más tarde, los Gipsy Kings incorporaron lo que hacía Peret a todo tipo de estilos, transformando incluso canciones melódicas en rumba, y exportaron su música a todo el mundo.

Sin embargo, Josep Maria Valentí, El Chacho, cuenta otra versión: Peret vivía con sus padres en la calle Salvadores del Portal, donde aprendió música con gitanos del barrio como Bolo, Cerdo y Nilus. Más tarde, Peret se introdujo en la música cubana durante largas reuniones en el Bar Neptuno de la Ronda de San Pablo y en el Bar El Salchichón de la calle de la Cera. En estos encuentros, donde estaban también el Polla, el Cerdo y el Chacho -e incluso en actuaciones en la calle-, Peret creó los cimientos de la rumba a partir de la música cubana.

El estudioso del pueblo gitano Jean-Paul Escudero explica que ya a principios del se documenta en Andalucía y en Lérida la "rumba gitana", influida por ritmos cubanos como son la rumba, la habanera y el danzón. Durante la década de 1950, en Barcelona triunfaban artistas cubanos como Antonio Machín y Armando Oréfiche, con ritmos basados en la guaracha y el son; los gitanos de la ciudad reformularon esta música adaptándola a la guitarra, con la ayuda de una mano que se transformaba en percusión a imitación de las maracas y el bongó (lo que Gato Pérez bautizó como el "ventilador").

Sobre la autoría de Peret thumb|Peret en concierto en 1960 Históricamente, ha existido una división de opiniones sobre si la rumba catalana fue una creación original del Pescadilla o de Peret. La opinión entre los músicos en activo -a fecha de 2018- es clara en el sentido de que fue Peret quien creó este género y quien le dio la forma con la que lo conocemos actualmente.

Así, para Sicus Carbonell, líder de Sabor de Gràcia, el creador indiscutible de la rumba catalana fue Peret. Con motivo del lanzamiento de su disco de homenaje al cantante, Sabor a Peret (febrero de 2018), Carbonell declaró que, si bien El Pescadilla tocaba rumba, la suya era más bien flamenca; en cambio, la rumba catalana propiamente dicha, con una guitarra y dos "palmeros" es una creación original de Peret. El nieto del artista, Dani Pubill, corrobora esta opinión.

Consolidación El Pescaílla y los orígenes del género

thumb|left|Placa en el lugar de nacimiento de El Pescaílla A finales de los años cincuenta del se forma el núcleo originario que dará lugar a la Rumba Catalana, como una derivación del tanguillo, palo del flamenco muy apreciado por los gitanos barceloneses.

Será la familia González, del barrio de Gracia, con el tío Polla, el tío Mero y, sobre todo, Antonio González «El Pescaílla» (nombre que recibía en castellano, ya que los gitanos catalanes lo conocen como «El Pescadilla»), quienes darán forma a una manera de hacer que utiliza la base rítmica creada por el ventilador (la mano percute la caja de la guitarra al mismo tiempo que rasguea las cuerdas, su ritmo más distintivo) y el martillo (técnica de ejecución con el bongó).

La rumba catalana, que se ha ido forjando en fiestas gitanas y en corros rítmicos que han ido adoptando patrones de la música caribeña —sin perder la entonación flamenca—, adopta con los hermanos González la forma de canción, permitiendo así que pueda ser interpretada para un público más amplio que el de las fiestas particulares improvisadas. También es muy importante el hecho de que estos patrones rítmicos pueden aplicarse a temas de otros estilos y ser ejecutados en clave de rumba.

El gran éxito: Peret

thumb|Peret recogiendo un disco de oro por Borriquito en 1971 Poco a poco fue surgiendo un plantel de artistas, generalmente gitanos, y un público interesado en este estilo musical. Será Peret, un gitano de Mataró, quien hará el salto de los ambientes más estrictamente rumberos hasta llegar al gran público, en una época de expansión de la industria discográfica en España. Peret ha dejado para la historia de la rumba catalana temas como Una lágrima (1968), El mig amic (1968), Borriquito (1971), Saboreando (1978), Gitana hechicera (1992) o su peculiar versión de El muerto vivo (1966). El triunfo comercial de Peret arrastrará a algunos artistas más como Los Amaya o Rumba Tres que también conseguirán situar algunos de sus temas en lo más alto de las listas de ventas.

La dignificación del género A partir de los años 1970, la evolución de la sociedad puso a la rumba catalana en una difícil tesitura. El boom comercial había convertido al ritmo en algo más chabacano y el público empezaba a disminuir. En esta situación cabe destacar el papel jugado por dos músicos de talla: Mario Fernández, Mayito y Xavier Patricio, Gato Pérez.

Fernández "Mayito", cubano, había sido pianista de la banda de Rafael Cortijo y Tito Rodríguez, destacado intérprete de salsa. Por su lado, Gato Pérez, argentino, era interprete de jazz latino. "Gato Pérez" trabajo y residió en Nueva York antes de trasladarse a vivir a Barcelona. Ya instalado en la Ciudad Condal, formó la banda Salsa Gitana, junto con gitanos del barrio de Gracia y con la presencia de Ricard Tarragona y Manel González, sobrino de El Pescaílla.

Gato Pérez aportó un elemento inesperado a la rumba catalana: músico amante y conocedor de diversos estilos, desde el folclore argentino al pop, pasando por el jazz-rock) fue el autor de algunos temas memorables como Gitanitos y morenos o el ventilador que demuestran que los patrones de la rumba catalana se pueden aplicar a la narración de historias.

Decadencia Sin embargo, el boom comercial no se volvió a repetir. Peret se dedicó a predicar el evangelismo y el Pescaílla se trasladó a vivir a Madrid donde siempre estuvo a la sombra de su mujer, Lola Flores. A eso se le añadiría el cierre de algunos locales especialmente importantes para la rumba como el Petxina o el Tabú. Aunque el Gato consiguió cierto éxito con sus tres primeros trabajos no consiguió mantenerlo en los siguientes. A pesar de este inicio de decadencia, en la década de 1980 surgieron dos bandas representativas del estilo: Chipen y Les Estrelles de Gràcia.

A escala internacional, sin embargo, la rumba catalana si que obtuvo una gran repercusión gracias a los Gipsy Kings, un grupo formado por gitanos catalanes en la Provenza francesa. El grupo ofrecía un estilo innovador, mezclando la rumba catalana con el flamenco y el pop. Peret declaró en una ocasión que si bien él había creado la rumba catalana, los Gypsy Kings habían sido los encargados de llevarla por el mundo entero.

Los Juegos Olímpicos Los Juegos Olímpicos de Barcelona significaron un resurgimiento para la Barcelona rumbera. La rumba retornó a la escena mediática gracias a una clara apuesta institucional. El objetivo era reivindicar un signo de identidad catalana que sirviera también para integrar a los "nuevos catalanes" llegados especialmente de las provincias del sur de España. La canción Amigos para siempre y la versión en clave de rumba de All My Loving de The Beatles interpretada por Los Manolos durante la ceremonia de clausura de los Juegos representaron un golpe de efecto para la nueva rumba catalana; Peret también interpretó la canción dedicada a la ciudad de Barcelona, Gitana Hechicera.

Siguientes años thumb|Concierto de Sabor de Gràcia En los últimos años, la rumba catalana se ha consolidado como forma musical. Gracias al empuje de la ceremonia de clausura de los Juegos, surgieron nuevas formaciones como los Ai Ai Ai o Sabor de Gràcia.

Han ido apareciendo nuevos grupos en zonas no tradicionales para la rumba como La Garriga, Sabadell o Gerona que han conseguido despertar el interés de un público más joven al fusionarla con otros estilos. Dusminguet, con una mezcla de sonidos que van desde la cumbia a la rumba o la banda liderada por Joan Garriga, La Troba Kung-Fú fueron las encargadas de abrir las puertas a este nuevo movimiento.

Estos grupos han dinamizado y popularizado la rumba catalana de nuevo y han producido nuevos fenómenos de masas en un terreno que nunca había sido muy concurrido. Algunos ejemplos de grupos exitosos que han festejado con la rumba a finales de siglo son Gertrudis, Muchachito Bombo Infierno y, sobre todo, Ojos de Brujo y Estopa.

El éxito de estas formaciones ha incrementado la lista de grupos que se atreven con la rumba catalana, como La Pegatina, Rauxa, El Tío Carlos, Bongo Botrako, Pantanito, Carles Mestre o La Banda del Panda. Entre 2005 y 2010, se crearon asociaciones para la promoción de la rumba catalana, como Rumbacat o FORCAT. Incluso algunos disc jockeys, como Txarly Brown, llegaron a realizar sesiones semanales dedicadas a la rumba en salas de Barcelona como el KGB o la sala Apolo.

En 2013 se presentó el documental Cuchíbiri cuchíbiri sobre Peret y la rumba catalana, obra de Carles Prats. En 2016, el mismo autor presentó otro, Peret y el origen de la rumba catalana, basado en un proyecto inacabado que había comenzado el propio Peret en 2010.