La democracia económica es un movimiento filosófico y político que sugiere la transferencia del poder de decisiones desde una minoría de accionistas (stockholders en inglés) o empresarios hacia la mayoría de partes interesadas (stakeholders en inglés), dando mayor importancia a la sociedad frente a los mercados y un sistema político de democracia directa, lo que se suele denominar en su conjunto como democracia inclusiva.
Mientras no haya una propuesta definitiva de cómo lograrlo, todas las propuestas de instauración y los ejemplos concretos se basan en un conjunto central de asunciones fundamentales.
El término fue popularizado por el economista estadounidense J. W. Smith, quien formó el Instituto por la Democracia Económica. Sin embargo, sus ideas se basan en otras anteriores, tales como las de C.H. Douglas, Karl Polanyi, Henry George e incluso las de Adam Smith y Karl Marx. Otros teóricos modernos de la democracia económica incluyen David Schweickart y Richard C. Cook. Además, una variedad de autores y posiciones que se pueden en general definir como partidarios de la economía sostenible mantienen visiones congruentes con la propuesta.
Los proponentes de la teoría están de acuerdo en que las condiciones actuales de inestabilidad o inseguridad económica (ver precarización) tienden a dificultar, o incluso a impedir, a la sociedad en general de obtener los ingresos suficientes para consumir la producción total de esa sociedad. "El así llamado problema del desempleo es realmente el problema de "tiempo libre". Este problema es, primero, el problema de la distribución de poder de compra a aquellos que la economía no necesita, aquellos que serán cada vez menos necesitados por el sistema industrial y, segundo, el problema de asegurar que la totalidad del poder de compra distribuido sea siempre suficiente como para pagar los bienes y servicios en venta" Richard Cook: C.H. Douglas: Fundador de la Reforma Económica moderna, en: http://www.marketoracle.co.uk/Article2249.html El creciente control monopólico por parte ya sea de las empresas o el Estado sobre los bienes comunes típicamente produce una situación de "escasez artificial", resultando en un desequilibrio socioeconómico que restringe el acceso de la mayoría a oportunidades económicas y disminuye el poder adquisitivo de los ingresos en general, lo que conduce a una situación de inestabilidad política y económica.
Asumiendo que los derechos políticos o constitucionales no pueden ser ejercidos plenamente sin derecho a la propiedad, las propuestas de la democracia económica sugieren una variedad de modelos para resolver los problemas de esa inestabilidad o inseguridad y la deficiencia de la demanda efectiva. En general, se promueve el acceso a los bienes comunes que hayan sido privatizados o estén controlados por el Estado. Otras propuestas secundarias abarcan la promoción de cooperativas, comercio justo, renta básica universal o crédito social, y la promoción del desarrollo a través de iniciativas a nivel local o regional.
Definiendo el problema Según los proponentes, el problema económico básico de las sociedades modernas es que la población no obtiene los ingresos suficientes para consumir la producción total (en general, la demanda agregada o la demanda efectiva es menor que la oferta agregada, tanto a nivel mundial como en muchos países en particular, o en regiones de países específicos).
Aunque sociedades y economías equilibradas han existido a lo largo de la historia, ver Karl Polanyi concepto de "economía empotrada" hay un acuerdo general que los sistemas económicos del presente tienden a dominar las sociedades. Además, en la medida que los recursos económicos (ya sea los naturales o los producidos o modificados por el hombre) son monopolizados por centros "imperiales", se terminan imponiendo condiciones de escasez artificial a las grandes mayorías, y provocando desequilibrios socioeconómicos de gran escala.
Fallas de la demanda efectiva Se ha sugerido que la estructura de la sociedad capitalista consiste de tres componentes básicos: Schweickart, David: After Capitalism. La mayoría de los medios de producción son de propiedad privada, ya sea directamente o por empresas que son a su vez la propiedad de algunos individuos. Los productos son intercambiados en un mercado, es decir, los bienes y los servicios son comprados y vendidos a precios determinados en general por la competencia, y no por algún agente con autoridad sobre los precios (ejemplo: el gobierno). Las empresas compiten entre ellas para proveer bienes y servicios, tratando todas de obtener alguna ganancia. Esa competencia es el factor primario en la determinación de los precios. La mayoría de las personas que trabajan en esa sociedad lo hacen bajo la dirección de otras personas, los propietarios de los otros medios de producción. La mayoría de esos trabajadores dependen en alguna forma de salarios.
Mientras la oferta y la demanda son funciones de mercado generalmente aceptadas para la determinación de precios, ver: debate sobre el cálculo económico en el socialismo se alega que el sistema económico presente no es "autoliquidizante" C.H. Douglas introduce el concepto democracia económica para significar un sistema que genere en la producción la riqueza o dinero necesario para financiar el próximo ciclo económico. Se supone que el sistema capitalista cumple esa condición -ver Ley de Say- sin embargo Douglas argumenta que no lo es; en cualquier momento hay una gran cantidad de bienes que no tienen compradores porque clientes potenciales carecen de los recursos económicos -dinero- necesarios como para consumir, y por lo tanto, el sistema no es autoliquidizante: C.H.Douglas -MONEY AND THE PRICE SYSTEM en http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=COO20070924&articleId=6870 Eso se debe -de acuerdo a analistas favorables a esta opinión- a una contradicción central del sistema: "Los salarios son tanto un costo de producción como una fuente esencial de la demanda". Dado que "aquellos que producen tanto los bienes como los servicios en la sociedad son pagados menos que su contribución efectiva a la producción. se produce un desequilibrio entre lo producido y el dinero necesario para comprarlo. Pero cuando los consumidores no pueden comprar los bienes que están siendo producidos, la "confianza de los inversionistas" tiende a decaer, provocando descensos tanto en la producción como en el empleo, generando así una crisis o inestabilidad.
En la práctica, lo anterior significa que, a fin de que pueda comprarse lo que se produce de manera global, el sistema depende de que un sector de la población contraiga deudas.
La ley de los mercados sugiere que al producirse un bien se han producido también los medios monetarios para su compra. En teoría, no importa si alguien ahorra en lugar de usar ese dinero; los ahorros de algunos se equilibran con la deuda de otros. Sin embargo, si esos ahorros privados no se gastan ni se reinvierten, la economía en general sufre un descenso de la demanda. Adam Smith y sus seguidores no tuvieron en cuenta el efecto real de los "ingresos retenidos". Incluso si esos "ahorros" son depositados en un banco, no resultan necesariamente en un gasto equivalente (ya sea de inversión o de consumo). Esto se debe principalmente a la necesidad de incluir en el uso de esos ahorros, una determinada cantidad para pagar por su uso (es decir, el tipo de interés).
Teóricamente es posible calcular cuánto se tardaría en convertir todos los ingresos de una sociedad o individuo en los ingresos necesarios para cubrir los pagos de esos intereses. Sin embargo, y en la práctica, existen una variedad de mecanismos que evitan que tal situación se haga general. Aun así, tanto a nivel de individuos como de naciones, este proceso de endeudamiento progresivo hacia el punto de deuda absoluta no es desconocido, y ha tenido profundas repercusiones sociopolíticas. Ejemplos de ellos son la acumulación de deuda externa y las restricciones a la disposición de dinero bancario, como en el caso argentino conocido como "corralito".
Como ejemplo adicional, Kenneth Rogoff -profesor titular de Economía y Políticas Públicas en la Universidad Harvard- informa que en el presente (hasta mediados del 2008), el sector financiero había estado absorbiendo en EEUU un 30% de las ganancias de la industria y un 10% de los salarios. En su opinión esto constituye una diferencia fundamental entre la crisis financiera del 2008 y la Gran Crisis de 1930; el sistema financiero actual esta hipertrofiado, lo que implica la posibilidad que una deflación que afecte especialmente a ese sector, podría beneficiar el funcionamiento del sector industrial.
En general lo anterior significa que la economía moderna sobreproduce o no utiliza plenamente los recursos disponibles, especialmente el trabajo. En la práctica, se produce una mezcla de ambas situaciones; ciertos bienes (especialmente aquellos que se intenta vender a los sectores con ingresos) sufren un exceso de producción, mientras al mismo tiempo millones de individuos y países enteros no disponen de los ingresos necesarios para un nivel de vida aceptable.
Negación de acceso a los bienes comunitarios
Históricamente, el acceso a los bienes naturales fue considerado como un derecho comunitario para aquellos que los usaban mientras los usaban. La transformación de ese sistema en el presente ha sido estudiada y descrita por, entre otros, Marx y Polanyi. (ver también: Los comunes).
En la práctica, ese proceso ha tenido dos consecuencias de gran significación. En países o sociedades específicas, ha significado la transformación de los bienes comunitarios (ver, como ejemplos, dehesa y ejidos) en bienes privados, creando así una situación de control monopólico sobre los recursos necesarios para la actividad económica. Entre los distintos países, la reproducción de tal sistema ha significado la conquista y desmonopolización de unos por otros.
En ambos casos, quienes carecen de tal acceso se enfrentan a una situación de "escasez artificial" de ciertos bienes. Por ejemplo, el concepto romano de "patrimonio" (lo que pertenece a los padres.- ver Patria) se transforma de pertenencia común a propiedad, primero, de una familia, posteriormente de un individuo, para terminar, en la actualidad como propiedad de una empresa, definida como "persona jurídica".
Control monopólico La economía, como disciplina académica, se refiere en general al estudio de cómo afrontar situaciones de escasez. Central a las propuestas de la democracia económica es la percepción que en muchos casos tal escasez es un fenómeno artificial. Aunque no necesariamente originado por un acto voluntario e intencional, esa escasez se mantiene de manera deliberada por empresas que confinan la riqueza a algunos sectores debido a su acceso monopólico a bienes comunitarios.
En esta visión, la escasez no resulta de una falla en la gestión de recursos limitados, sino en la mala administración institucional o del sistema sobre recursos virtualmente libres, que podrían, siendo bien controlados, dar origen a una situación virtualmente universal de abundancia y prosperidad.
En su "Prefacio a la democracia económica", A preface to economic democracy. (Berkeley: University of California Press, reprint 1986). Robert A. Dahl dice que una sociedad agraria en los EEUU sufrió "una transformación revolucionaria a un sistema nuevo de capitalismo comercial e industrial que generó automáticamente profundas desigualdades de riqueza, ingreso, estatus y poder". Dahl agrega que tales desigualdades resultan de "la libertad para acumular recursos económicos de manera ilimitada y para organizar la actividad económica en empresas controladas jerárquicamente".