Literatura de Venezuela se refiere a la obra literaria realizada en este país desde el período de la conquista y colonización hasta el presente. Se incluye también la literatura oral de los pueblos indígenas y afrovenezolanos, las crónicas de Indias, y la literatura de origen folclórico.
La literatura venezolana en lengua española nace el 31 de agosto de 1498 cuando Cristóbal Colón en su Diario describe al territorio venezolano como «Tierra de gracia».
Luego se desarrolla con las crónicas de Indias, y con autores como fray Bartolomé de las Casas en Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Pedro de la Cadena, Juan de Castellanos, Gonzalo Fernández de Oviedo, José de Oviedo y Baños, Sor María de los Ángeles, Joseph Gumilla, Jacinto de Carvajal, Juan Antonio Navarrete, entre otros, que comenzarán a producir durante los siglos , y los primeros textos autógrafos.
En 1808, en vísperas de la independencia, llega la primera imprenta a Caracas (aunque ya existía en Tobago desde 1780 y en Trinidad desde 1789) y con ella surgen importantes periódicos, entre los que destacan el Correo de la Trinidad Española, la Gazeta de Caracas y el Correo del Orinoco. También surgirán autores como Andrés Bello y Rafael María Baralt.
A mediados del surgen las primeras novelas, los primeros relatos y las primeras obras de teatro con autores como Fermín Toro, Julio Calcaño, Eduardo Blanco, Lina López de Aramburu (Zulima), Juan Vicente Camacho, Tomás Michelena, entre otros. Nacen también en esta época las primeras incursiones en el género fantástico y de ciencia ficción.
A finales del XIX, surgen importantes movimientos como el modernismo, el cosmopolitismo y el criollismo, con autores como Pedro Emilio Coll, Santiago Key Ayala y Luis Manuel Urbaneja Achelpohl.
Durante la primera mitad del nacen las primeras vanguardias: José Antonio Ramos Sucre en la poesía, Julio Garmendia en el cuento, Arturo Uslar Pietri (Premio Príncipe de Asturias) en el cuento y la novela. También se consolida el género novelístico con autores como Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra y Manuel Díaz Rodríguez.
Durante todo el también surgieron grupos literarios como Sardio, El Techo de la Ballena, Viernes, Tabla Redonda o Tráfico e importantes figuras como Miguel Otero Silva, Guillermo Meneses, Antonia Palacios, José Balza, Eugenio Montejo, Adriano Gonzalez León, Ramón Palomares, Vicente Gerbasi, Victoria de Stefano, Elisa Lerner, Hanni Ossott, Miyó Vestrini, Rafael Cadenas (Premio Cervantes), Igor Barreto, Luis Barrera Linares, Ana Teresa Torres o Yolanda Pantin.
En 1979 surge el primer Taller de Creación Literaria patrocinado por Fundarte, coordinado por Gabriel Rodríguez. Seguirán los Talleres de Creación Literaria del Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos (Celarg), coordinados por Luis Alberto Crespo (1980) y Tomás Eloy Martínez (1981). Historia de la literatura venezolana izquierda|miniaturadeimagen|Elegías de varones ilustres de Indias, de Juan de Castellanos.
Primeras referencias al territorio de Venezuela La primera referencia europea escrita que se posee con respecto a Venezuela es la relación del tercer viaje de Cristóbal Colón en 1498, durante el cual llegó a Macuro, en la actual Venezuela. En esa época (31 de agosto de 1498) se denomina al país como la «Tierra de gracia».
Durante los tres siglos coloniales la actividad literaria será constante, pero los textos que se conservan en la actualidad son escasos, debido a la tardía instalación de la imprenta en el país (1808), lo cual impidió a muchos escritores editar sus obras. Sin embargo, varias obras autógrafas se conservan de este período.
: Los poetas de Cubagua Destacan en el los llamados «poetas de Cubagua», quienes no necesariamente habiendo habitado la isla, la tuvieron como tema en su escritura. Entre ellos se encuentra Pedro de la Cadena, quien escribe entre los años 1563 y 1564 su poema Los actos y hazañas valerosas del capitán Diego Hernández de Serpa, dividido en XVII actos, donde describe la historia y costumbres de Cubagua y Nueva Segovia. miniaturadeimagen|Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Dentro de esta categoría también se encuentran escritores que sí vivieron en Nueva Cádiz, como Jorge de Herrera (de quien se conserva solo un poema), Juan de Castellanos con sus Elegías de 1589, Lázaro Bejarano, Gonzalo de Zúñiga, Girolamo Benzoni, Bartolomé Fernández de Virués, Fernán Mateos, Diego de Miranda y el Deán Rodríguez de Robledo.
Otros cronistas del Otros cronistas de Indias que no estuvieron en territorio venezolano, pero relataron la fundación y destrucción de Nueva Cádiz, el comercio de perlas de Cubagua y Margarita, así como el proceso de conquista y colonización de la Tierra Firme venezolana, fueron Gonzalo Fernández de Oviedo en Historia general y natural de las Indias, de 1535 y Sumario de la natural historia de las Indias, de 1526, y Francisco López de Gómara con Historia general de las Indias de 1552.
En 1539, Gonzalo Jiménez de Quesada da cuenta del dominio alemán sobre territorio venezolano en su libro Epítome de la conquista del Nuevo Reino de Granada. Posteriormente en 1552, lo haría también Bartolomé de las Casas en su Brevísima relación de la destrucción de las Indias.
De finales también es la Recopilación historial de fray Pedro de Aguado, franciscano, iniciada por fray Antonio Medrano, y que luego se editaría en dos tomos distintos: Historia de Venezuela e Historia de Santa Marta y Nueva Granada.
miniaturadeimagen|Relación del descubrimiento del río Apure hasta su ingreso en el Orinoco, de fray Jacinto de Carvajal. En 1626 fray Pedro Simón publica Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales, sobre la conquista de los territorios actuales de Venezuela (a la que dedica la primera parte) y Colombia (partes segunda y tercera). Se trata de una de las obras que da comienzo al género de las crónicas de Indias.
Fray Alonso Briceño (1587-1668) fue un teólogo y obispo franciscano chileno, seguidor de la escuela de Juan Duns Escoto. Es considerado el primer filósofo nacido en América. Fue nombrado obispo de Caracas en 1659 por el papa Alejandro VII, pero no llegó a tomar posesión de su nueva diócesis permaneciendo en Trujillo hasta su muerte en 1688.
En 1648 fray Jacinto de Carvajal, dominico, escribe Relación del descubrimiento del río Apure hasta su ingreso en el Orinoco, texto también conocido como Jornadas náuticas. En este libro se registra el primer plagio cometido en Venezuela.Este libro contiene el primer catálogo de pueblos indígenas de Venezuela. Se trata de una larga lista de 105 naciones indígenas hasta ahora desconocidas por los españoles.
De este siglo son también algunos léxicos, diccionarios y gramáticas de lenguas indígenas. Por ejemplo, el fraile Manuel de Yangües ente 1662 y 1663 escribiría una gramática y vocabulario titulada Principios y reglas de la lengua Cumanagota publicada póstumamente por el fraile Matías Ruiz Blanco. Entre 1680 y 1690 Ruiz Blanco publicaría la obra de Yangües añadiéndole un diccionario y algunas correcciones bajo el título de Arte y Tesoro de la Lengua Cumanagota, además publicaría obras de carácter religioso con el objetivo de convertir a los indígenas.El fraile español Francisco de Tauste público en 1680 su obra Arte, y bocabulario de la lengua de los indios chaymas, cumanogotos, cores, parias y otros diversos de la provincia de Cumaná, o Nueva Andalucía, que contenía una gramática, un diccionario y textos religiosos.
Otros ejemplos de este siglo son fray Cristóbal de la Concepción, fray Juan Moro y fray Diego de los Ríos.
A fines del existió en Caracas una élite intelectual conformada por el Obispo Antonio González de Acuña, Juan de Arechederra, Nicolás Herrera y Ascanio, José Mijares de Solórzano, Antonio Tovar y Bañes, José Martínez Porras, José de Oviedo y Baños. izquierda|miniaturadeimagen|Descripción exacta de la provincia de Venezuela, de Joseph Luis Cisneros.
miniaturadeimagen|287x287px|Historia de la Conquista de Venezuela por José de Oviedo y Baños es una de las obras de referencia más importantes sobre la conquista de Venezuela, pese a sus lagunas y a haber sido escrita a más de un siglo de los hechos narrados.En 1707, se publica en la Imprenta de México Lágrimas amorosas, un panegírico escrito por Nicolás Herrera y Ascanio, cura de la Catedral de Caracas, dedicado al Obispo de Caracas, Diego de Baños Sotomayor, quien fuera tío de José de Oviedo y Baños, cronista de Indias.
Es este mismo Oviedo y Baños quien en 1723 publica la Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela.
En 1732, en Madrid, el sacerdote venezolano José Mijares de Solórzano publica en tres volúmenes sus Sermones magistrales.
En 1745, Joseph Gumilla publica El Orinoco ilustrado y defendido. Posteriormente, en 1791, publica su Historia natural, civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del río Orinoco, un aporte importante en la historiografía de los pueblos indígenas de Venezuela.
De 1764 es Descripción exacta de la provincia de Venezuela, libro escrito por Joseph Luis de Cisneros, por iniciativa de la Compañía Guipuzcoana. Durante mucho tiempo, gracias a las tesis de Charles Leclerc y Toribio Medina, se pensaba que el libro había sido impreso en la Valencia venezolana, como lo indica el mismo manuscrito. Sin embargo, se sabe gracias a las investigaciones de Pedro Grases que fue impresa en San Sebastián, y que la mención de Nueva Valencia tuvo como finalidad dar una impresión de neutralidad frente a la Compañía Guipuzcoana, la cual enfrentaba críticas por su posición monopolista en el comercio entre la provincia y la metrópolis.
De las últimas décadas del XIX procede el Diario (1771-1792) de Francisco de Miranda, la mayor obra en prosa del periodo colonial. Además de sus diarios, Miranda es autor de numerosos textos en los que relata su participación en la Revolución Francesa, así como las negociaciones con los gobiernos de Inglaterra, Francia y Estados Unidos de América con la finalidad de buscar apoyo para la Independencia de Hispanoamérica. Todos estos textos se encuentran protegidos por el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
En 1799, el cordobés Antonio Caulín Aguazil publica la Historia corográfica, que trata sobre las provincias de Cumaná, Guayana y vertientes del río Orinoco. miniaturadeimagen|Francisco de Miranda, según Arturo Michelena. Los manuscritos de Miranda se encuentran compilados en la colección Colombeia, protegida por el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO. También de fines del mismo siglo es la obra poética de la primera mujer escritora del país de la que se tiene noticia: sor María de los Ángeles (1765-¿1818?), monja carmelita, toda ella cruzada por un intenso sentimiento místico inspirado en Santa Teresa de Jesús.Según Julio Calcaño, la mayor parte de su obra poética se extravió durante la Guerra de Independencia.Dos textos han logrado sobrevivir: Anhelo y Terremoto. Julio Calcaño recoge el primero en el Parnaso Venezolano, publicado en 1892, mientras que el segundo fue incluido en Orígenes de la poesía colonial venezolana, de Mauro Páez Pumar.
Pese a que se puede nombrar a varios escritores de este periodo, los rasgos más notables de la cultura colonial hay que buscarlos más que en la literatura en las humanidades, en especial en el campo de la filosofía y de la oratoria sagrada y profana, en las intervenciones académicas y en el intento llevado a cabo por fray Juan Antonio Navarrete (1749-1814), franciscano, en su Arca de letras y Teatro universal.