El reino de los francos, en latín también era conocido (aunque menos usualmente) como Francia (palabra latina que no se refería a la actual Francia), o simplemente reino franco, son las denominaciones historiográficas que identifican el reino de los francos establecido a finales del aprovechando la decadencia de la autoridad imperial romana en las Galias, durante la época de las denominadas "invasiones bárbaras". La dinastía merovingia, la gobernante de los francos desde mediados del hasta 751, establecerá el reino más grande y poderoso de Europa occidental tras la caída del imperio de Flavio Teodorico, un estado que en su mayor apogeo ejercerá el control de un extenso territorio: las actuales Bélgica, Luxemburgo y Suiza; la casi totalidad de los Países Bajos, de Francia y de Austria; y la parte occidental de Alemania. Fue la primera dinastía duradera en el territorio de la Francia actual.

miniaturadeimagen|Reino de los francos en color amarillo, al norte del Imperio romano de Occidente.

De entre las varias tribus del pueblo germánico de los francos, fueron los salios —que se habían asentado dentro del limes (frontera) como pueblo federado ocupando la Galia Bélgica— los que lograron eliminar toda competencia y asegurarse el dominio para sus líderes: primero, aparecen como «reyes de los francos» en el ejército romano del norte de la Galia; luego, hacia 509, y encabezados por Clodoveo I, ya habían unificado a todos los francos y galorromanos del norte bajo su dominio; y, finalmente, desde su establecimiento inicial en el noroeste de la actual Francia, Bélgica y los Países Bajos, se extendieron conquistando las antiguas diócesis romanas —Diocesis Viennensis y Diocesis Galliarum—, previamente ocupadas por otros reinos germánicos: derrotaron a los visigodos en 507 y a los burgundios en 534 y también extendieron su dominio a Raetia en 537. En Germania, los pueblos no romanizados de alamanes, bávaros, turingios y sajones aceptaron su señorío.

El nombre dinástico, en latín medieval o ('hijos de Meroveo'), deriva de una forma fráncica no atestiguada, similar a la acreditada Merewīowing, del inglés antiguo,Babcock, Philip (ed). Webster's Third New International Dictionary of the English Language, Unabridged. Springfield, MA: Merriam-Webster, Inc., 1993: 1415 siendo la «–ing» final un típico sufijo patronímico germánico. El nombre deriva del rey Meroveo, a quien rodean muchas leyendas. A diferencia de las genealogías reales anglosajonas, los merovingios nunca afirmaron descender del dios Odín-Mercurio,J.M. Wallace-Hadrill - Early Germanic Kingship in England and on the Continent. London, Oxford University Press.1971, p. 18. sino que se consideraban descendientes de la diosa Nerthus-Artemisa,For cicadas, cf. Joachim Werner, "Frankish Royal Tombs in the Cathedrals of Cologne and Saint-Denis", Antiquity, 38:151 (1964), 202; for bees, cf. G. W. Elderkin, "The Bee of Artemis", The American Journal of Philology, 60:2 (1939), 213. diosa de la fertilidad, y Jesucristo. El pelo largo de los merovingios los distinguía entre los pueblos francos, que por lo general se cortaban el pelo. Los contemporáneos a veces se referían a ellos como los «reyes de pelo largo o cabelludos» (en latín reges criniti). Un merovingio a quien se le cortara el pelo no podía gobernar, y un rival podía ser eliminado de la sucesión siendo tonsurado y enviado a un monasterio.

El primer rey merovingio conocido fue Childerico I (fallecido en 481). Su hijo Clodoveo I (r. 481-511), aliado con los francos ripuarios, instalados en los ríos Rin y Mosela, fue quien con sus campañas militares, agrandó verdaderamente el reino entre 486(en francés) Clovis dans l'Histoire de France , Lycée Polyvalent Privé Le Rebours, URL último acceso el 15/04/2008 y 507 y unió a todos los francos, conquistando la mayor parte de la Galia. Esa expansión fue posible por su conversión al cristianismo ortodoxo (por oposición a la herejía arriana) y su bautismo en Reims hacia el 496La cronología del reino de Clodoveo I es incierta, en vista de la mediocridad de las fuentes históricas. Esta fecha se basa en la Historia Francorum, libro II de Grégoire de Tours, pero es discutida en la actualidad (Lucien Musset, Les Invasions, les vagues germaniques, PUF, collection Nouvelle Clio – la historia y sus problemas, Paris, 1965, 2.ª edición 1969, p 390-391) lo que le granjeó el apoyo de la aristocracia galorromana y de la Iglesia occidental. Instaló la capital en París en 507. A su muerte el reino fue dividido entre sus cuatro hijos varones, según la costumbre germánica:En época de los merovingios desapareció la noción de Estado —o sea el «bien público» heredado de la Roma antigua—, una institución desconocida entre los pueblos germánicos e imperó la confusión entre los bienes del Tesoro del Estado y los bienes privados del soberano. Eso provocaba que a la muerte de un rey, el reino fuera dividido entre sus hijos, un bien patrimonial más objeto de herencia. No será hasta mucho más tarde cuando se recupere el Derecho romano y aumente el poder del monarca para que renazca la noción de Estado y la monarquía sea hereditaria. Clotario I, fue rey de Soissons (511-561) (y luego de Reims (555-561) y de los francos (558-561)); Childeberto I, fue rey de París (511-558); Clodomiro, rey de Orleans (511-524); y Teodorico I, rey de Reims (511-534). El reino permaneció dividido, con la excepción de cuatro períodos cortos (558-561, 613-623, 629-634, 673-675), hasta 679. Después de eso, solo se dividió una vez más (717-718). Las principales divisiones del reino daran origen a Austrasia, Neustria, Burgundia y Aquitania.

Durante el último siglo del dominio merovingio, los reyes, no teniendo más tierras que distribuir entre sus guerreros, fueron abandonados por estos siendo relegados cada vez más a un papel ceremonial. El poder lo ejercerá la aristocracia franca y sobre todo los mayordomos del palacio (major domus), una especie de primeros ministros, funcionarios del más alto rango bajo el rey. En 656, el mayordomo Grimoaldo I trató de colocar a su hijo Childeberto en el trono en Austrasia. Grimoaldo fue arrestado y ejecutado, pero cuando se restauró la dinastía merovingia su hijo gobernó hasta 662. La familia de los Pipínidas, originaria de Austrasia, se apoderó de las mayordomías de palacio de Austrasia y posteriormente de las de Neustria y colocó nuevamente a Provenza, Borgoña y Aquitania, regiones entonces casi independientes, dentro de la órbita merovingia y emprendió la conquista de Frisia, al norte del reino. Uno de los mayordomos de palacio más famosos, Carlos Martel, rechazó en 732 a un ejército musulmán no lejos de Poitiers, considerada la batalla decisiva que impidió la conquista de toda Europa. Para recompensar a sus fieles, Martel confiscó inmensos territorios a la Iglesia y los redistribuyó. Esto le permitió asegurar la fidelidad de sus hombres sin deshacerse de sus propios bienes.

Al fallecer el rey Teoderico IV en 737, Martel estaba tan seguro de su poder que continuó gobernando los reinos sin necesidad de proclamar un nuevo rey nominal hasta su muerte en 741. La dinastía fue restaurada nuevamente en 743, pero en 751 el hijo de Carlos, Pipino el Breve, depuso al último rey merovingio, Childerico III, al que encerró en un convento, y se hizo elegir rey entre los guerreros francos. Pipino tomó la precaución de ser coronado en 754 por el papa Esteban II, en la abadía real de Saint-Denis, evento que le proporcionó una nueva legitimidad, la de ser elegido por Dios, inaugurando la dinastía carolingia. Será especialmente a partir de la coronación imperial de Carlomagno en el año 800, cuando la denominación historiográfica habitual del reino franco pasará a ser de Imperio carolingio.

Historia general y personalidades

Origen thumb|left|Facsímil del anillo sigilar encontrado en la tumba del rey Childerico en Tournai en 1653, Biblioteca Nacional de Francia. La dinastía merovingia surgió de la aristocracia franca. Los francos, reunidos en liga desde el , se habían ido asentando gradualmente en el noreste del Imperio romano, especialmente en la Galia Bélgica, donde se arraigaron los antepasados de los merovingios. Desde los primeros años del Imperio, grupos migratorios más o menos homogéneos no dejaron de moverse de este a oeste, empujados por el Imperio huno de Atila (395-453), y atraídos en la Galia por la estabilidad de la Pax Romana. Los primeros francos entraron en el Imperio legalmente, algunos se integraron en el ejército romano en el que podían esperar hacer una gran carrera, como Ricomero y Arbogasto, otros se establecieron en el Imperio como colonos. Posteriormente, las migraciones francas en el norte de la Galia se intensificaron con el declive de la autoridad romana y la caída del Imperio romano de Occidente. Enriquecidas por su servicio a Roma, algunas grandes familias francas adquirieron un poder local significativo. Una de ellas, la de Meroveo, quien también fuera rey de los francos salios, padre de Childerico I y abuelo de Clodoveo I, emergerá y establecerá la primera dinastía real franca.

Las conquistas de Clodoveo I thumb|left|La división de la Galia en 481. thumb|El cautivo Siagrio es llevado ante Clodoveo en el año 487

El primer representante de la historia de la dinastía merovingia, Childerico I primer hijo de Meroveo, dominaba la antigua provincia romana de Bélgica Segunda en nombre del Imperio. Su hijo Clodoveo I (466-511), rey en 481, no era él mismo inicialmente más que uno de los muchos pequeños reyes bajo cuyo gobierno se distribuyeron los francos salios. Su reino, que debía corresponder a poco más de la extensión de la antigua ciudad romana de Tournai, no le proporcionaba las fuerzas necesarias para llevar a cabo una política de expansión. Meditaba el ataque que contra Siagrio, general romano que con el título de Dux todavía gobernaba la región entre los ríos Somme y Loira, el último reducto de la administración imperial occidental. Para ello se asoció con sus parientes, los reyes de Thérouanne y de Cambrai en tal empresa. Pero solo él se benefició de la victoria. Derrotado Siagrio en el año 486 en la batalla de Soissons, se apropió de su territorio y usó la abrumadora supremacía de que entonces disfrutaba sobre sus antiguos iguales para deshacerse de ellos. Ya fuese mediante el uso de la violencia o con artimañas, los derrocó o destruyó, siendo reconocido por sus pueblos y en pocos años extendió su poder a toda la región que rodea el Rin, desde Colonia hasta el mar.

Los alamanes, un grupo de tribus germanas establecidas en el borde sur, medio e inferior del Elba y a lo largo del Meno, centrados en Alsacia y en Eifel, amenazaban al nuevo reino con un ataque desde el este. Atacaron a los francos ripuarios gobernados entonces por Sigeberto el Cojo y estos pidieron el auxilio de Clodoveo. Conjuntamente los francos derrotaron a los alamanes en el año 496 en la batalla de Tolbiac. Los alamanes abandonaron el curso superior del Rin, que fue ocupado por los francos ripuarios ante la ausencia de interés de Clodoveo, que dejó todo a su aliado y eso le permitió recabar luego su ayuda, y la sus sucesores, estableciendo así la hegemonía franca sobre ese pueblo.

thumb||Representación anacrónica del bautismo de Clodoveo rociado en una pila bautismal. Sin embargo, el bautismo por inmersión en una piscina del baptisterio permaneció en uso hasta el período carolingio. Lienzo del del maestro de Saint Gilles.