El sitio de Tenochtitlan (1521), fue un evento mayor en la conquista española de América, marcando el final de la era mexica. El Sitio duró del 26 de mayo al 13 de agosto de 1521.No colocar acento a "Tenochtitlan" (No es "Tenochtitlán"). Existen algunas poblaciones en México llamadas "Tenochtitlán", como San Lorenzo Tenochtitlán, en cuyo caso se utiliza el acento. Sin embargo la capital mexica no lleva acento ni en castellano (véase México-Tenochtitlan) ni en nahuatl (véase na:w:Mēxihco Tenōchtitlān). "Tenochtitlan" es la forma correcta de escribir el nombre de la capital Mexica. Muchas batallas se dieron entre los mexicas y los conquistadores durante el Asedio.
El sitio de Tenochtitlan fue la fase final y definitiva de la conquista del Imperio mexica. La victoria española marcó la caída de su hegemonía en Mesoamérica y el inicio del Virreinato de la Nueva España. Igualmente representa el final de la primera etapa de la unión del mundo europeo y el mesoamericano, siendo parte de la colonización española de América.
Antecedentes Tras la batalla de Otumba en julio de 1520, los restos del ejército español de Hernán Cortés y sus aliados tlaxcaltecas alcanzaron las tierras de estos últimos, donde pudieron guarecerse. Días después el emperador Cuitláhuac envió seis emisarios a los tlaxcaltecas proponiéndoles la paz a cambio de la entrega de Cortés y sus hombres, pero estos rechazaron su idea y en su lugar acordaron una nueva alianza con los españoles para reconquistar Tenochtitlan. A pesar de la abierta oposición de Xicohténcatl II Axayacatzin, opuesto a los españoles, su padre Huehue Xicohténcatl I y Maxicatzin pactaron la alianza con Cortés.Black, Jeremy, ed. World History Atlas. Londres: Dorling Kindersley, 2000.
En Tenochtitlan, Cuitláhuac nombró a Atlacótzin —nieto de Tlacaélel— como su nuevo cihuacóatl y a Cuauhtémoc como teotecuhtli o sumo sacerdote. La Excan Tlahtoloyan o Liga del Anáhuac fue restablecida, Tetlepanquetzaltzin asumió el trono de Tlacopan y Coanácochtzin el de Tetzcuco. El 7 de septiembre de 1520, durante los festejos de la coronación del nuevo huey tlatoani, fueron sacrificados los prisioneros españoles y algunos de los caballos que habían sobrevivido al episodio de la Noche Triste, sus cabezas fueron colocadas de forma alternada en el tzompantli del Huēy Teocalli o Templo Mayor. Sin embargo el gobierno de Cuitláhuac solo duró hasta el 25 de noviembre, en esa fecha el huey tlatoani murió a consecuencia de la epidemia de viruela que había comenzado a diezmar a la población indígena y que había comenzado a esparcirse por un esclavo africano que había llegado enfermo en la expedición de Narváez.
A fin de restablecer sus fuerzas, Cortés se dedicó a recabar ayuda contra los mexicas, ya fuera por la fuerza de la negociación o de las armas, y el primer gran aliado sería el estado de Texcoco, irónicamente un antiguo integrante de la Triple Alianza junto con Tlacopan y la misma Tenochtitlan. Debido a que la previa rebelión mexica contra Cortés había sido azuzada precisamente por el señor de Texcoco, el difunto Cacamatzin, Cortés colocó como siguiente señor al mayor enemigo de Cacamatzin, su hermano Ixtlilxochitl II, que era afín a los españoles y opuesto al centralismo imperial azteca. Algunas facciones texcocanas, sin embargo, continuaron siendo leales a Tenochtitlan.
Cortés debió también ocuparse de disolver diferentes conatos de motín entre sus tropas ibéricas. El campamento estaba dividido: algunos apoyaban el ataque de Tenochtitlan por venganza o ambición, mientras que otros sólo deseaban abandonar la conquista, o al menos regresar a Veracruz y esperar refuerzos allí. Cortés se encargó de convencer a esta segunda facción. Al haberse insubordinado al gobernador de Cuba Diego Velázquez de Cuéllar, desobedeciendo sus órdenes y sobornado y reclutado a su fuerza punitiva comandada por Pánfilo de Narváez, – website for 2001 PBS documentary el conquistador era consciente de que, de regresar bajo compromiso, sería considerado un traidor a España y juzgado como tal, mientras que todo sería perdonado si derribaba el imperio mexica y lo convertía en territorio español.
Asedio Preparativos Cortés invirtió los primeros meses de su ofensiva en someter o aliarse con pueblos tributarios de los aztecas, como Tepeyac, Yauhtepec y Cuauhnahuac. Sabedor ahora de que los puentes de Tenochtitlan le suponían un terreno densamente desventajoso, Cortés ordenó la construcción de trece bergantines cañoneros que le servirían para controlar los lagos circundantes. Los navíos se ensamblaron en la base aliada de Tlaxcala, a cargo del maestro armador Martín López, mientras Cortés recibía en Veracruz a tres barcos de suministros que iban originalmente dirigidos a Narváez. También adjuntó a sus fuerzas pequeñas expediciones mandadas por el gobernador de Jamaica, Francisco de Garay, con destino a Panuco, así como otro contingente aliado tlaxcalteca enviado por Xicohténcatl el Viejo al mando de Chichimecatecuhtli. En Navidad de 1520, Cortés hizo desplazar sus fuerzas y barcos a una ciudad aliada mejor situada, Texcoco, desde la que podría acceder al mayor de los lagos.Diaz, B., 1963, The Conquest of New Spain, London: Penguin Books, ISBN 0140441239 miniaturadeimagen|Mapa del valle de México. Disposiciones de Tenochtitlan a comienzos del sitio. Durante este tiempo, la capacidad de los mexica de operar se había visto poderosamente reducida debido a la epidemia de peste y a la inestabilidad política de la sucesión, pero el regente Cuauhtémoc se vio capaz de enviar a cuatro expediciones - guerreros para tratar de impedir la toma de las ciudades tributarias. Estas fuerzas fueron derrotadas, en muchos casos con apoyo de los aliados indígenas de Cortés, lo cual fortaleció la moral española.
Tras confirmar en marzo de 1521 el apoyo de Chalco, Tlamanalco y Huaxtepec, que solicitaron su protección, Cortés envió prisioneros a Cuauhtémoc con el mensaje de que los dominios aztecas ahora le pertenecían y que Tenochtitlan estaba acorralada.
En abril, reuniéndose con los caciques locales para aglutinar sus fuerzas, Cortés capturó el último señorío aliado de los Mexicas: como lo era el pueblo ribereño de Xochimilco, cabe señalarse que en uno de los combates Hernán Cortés fue derribado del caballo, y estaba ya siendo capturado por los Xochimilcas, y que sin duda habría podido perder la vida, si no hubiese ido a su rescate Cristóbal de Olea (no confundir con Cristóbal de Olid), así tras duros combates se pudo repeler la última embestida de una fuerza, que según Bernal Días del Castillo estimó que esta fuerza estaba conformada por unos mexicas y sus aliados, en su intento para recapturar Xochimilco. Poco después encontró evacuados y desiertos los señoríos de Coyoacán, Tacuba, Atzcapotzalco y Cuauhitlan.
A su retorno a Texcoco, que había quedado bajo el mando de Gonzalo de Sandoval, Cortés descubrió un complot para acabar con su vida e hizo ahorcar al cabecilla, Antonio de Villafaña, tras lo que se acostumbró a moverse en todo momento con seis guardaespaldas encabezados por Antonio de Quiñones. A continuación, subastando a los esclavos mexicas que les quedaban, el español preparó a su contingente para el ataque final. Contaba con alrededor de 1300 soldados españoles, dotados de 100 caballos, así como de cerca de guerreros de los señoríos Tlaxcala, Texcoco, Totonacapan, Tlatlauquitepec, Huexotzinco, Atlixco, Cholula y Chalco y Alcohua, entre otros. Todas estas poblaciones eran rivales o antiguos tributarios de los aztecas, y sus integrantes estaban enardecidos a tomar la ciudad para cobrarse la venganza de siglos de tiranía. La única disensión sucedió cuando Xicohténcatl II Axayacatzin desertó de la alianza, debiendo ser apresado y ahorcado el 12 de mayo cuando su padre advirtió a Cortés de que planeaba adueñarse del trono y volverse contra los españoles.
El 22 de mayo, Cortés inició el ataque dividiendo a sus fuerzas. A Pedro de Alvarado, acompañado de su hermano Jorge, Gutiérrez de Badajoz y Andrés de Monjaraz, le ordenó posicionarse con parte de los tlaxcaltecas en Tacuba; Cristóbal de Olid, secundado por Andrés de Tapia, Francisco Verdugo, y Francisco de Lugo, fue puesto en cargo de Coyohuacan con otra hueste de Tlaxcala; Gonzalo de Sandoval, junto con Luis Marín y Pedro de Ircio, lo fue de Ixtlapalapan, otra localidad estratégica, apoyado por guerreros de Chalco y Huexotzinco; y el propio Cortés, por último, se puso al mando de la flota de bergantines. Las mujeres soldado del contingente español, como Isabel Rodríguez, Beatriz de Palacios y Beatriz Bermúdez de Velasco, se unieron también en estas compañías.Francesco Saverio Clavigero (1844). Historia antigua de México y de su conquista: sacada de los mejores historiadores españoles y de los manuscritos y pinturas antiguas de los indios : dividida en diez libros, adornada con mapas y estampas, e ilustrada con disertaciones sobre la tierra, los animales y los habitantes de México, Volumen 2. Lara.
Primeras escaramuzas Las fuerzas al mando de Alvarado y Olid se desplazaron a Chapultepec a fin de cortar el suministro de agua de los aztecas, ya que la mayor parte de este llegaba a Tenochtitlan desde acueductos situados allí. En el transcurso de la misión se toparon con las tropas aztecas cerca del puente de Tlacopan, resultando en una escaramuza en la que españoles y tlaxcaltecas debieron detenerse ante el fuego enemigo, llegado desde guerreros en tierra y tripulantes de canoas en el agua.León-Portilla, Miguel (Ed.) (1992) . The Broken Spears: The Aztec Account of the Conquest of Mexico. Ángel María Garibay K. (Nahuatl-Spanish trans.), Lysander Kemp (Spanish-English trans.), Alberto Beltran (illus.) (Expanded and updated ed.). Boston: Beacon Press. ISBN 0-8070-5501-8. Al mismo tiempo, las embarcaciones de Cortés se topaban con otra flotilla de casi un millar de canoas, a las que vencieron gracias a una brisa favorable. Cortés se reunió con las fuerzas de Olid para reagruparse.
Cortés comenzó un avance conjunto por los puentes, utilizando los bergantines para invalidar el empuje naval mexica y mover refuerzos a donde fuera necesario. Sin embargo, este plan fue deducido por Cuauhtémoc, que mandó construir trampas y estacadas en tierra y agua para tratar de detener a la flota y la caballería españolas. Cortés comprobó que era inútil emplear ataques relámpago para degradar estas defensas, ya que los aztecas aprovechaban sus retiradas nocturnas para recuperar valerosamente los puentes y barricadas que perdían por el día. Por ello, cambió de planes, ordenando a las tropas que acamparan en los propios puentes sin retirarse y que los jinetes durmieran con los caballos ensillados y preparados. Mediante paciencia y tenacidad, las huestes españolas y tlaxcaltecas comenzaron a ganar terreno de manera consistente hacia la ciudad.
Con el control de los puentes, los sitiadores se aseguraron de que dejara de llegar reaprovisionamiento fluvial a la ciudad, empleando botes pequeños para combatir a los convoyes de canoas. Sin embargo, la defensa mexica no cejaba, y en un determinado momento tendieron una emboscada a los guerrilleros, abatiendo a los capitanes Juan de la Portilla y Pedro Barba junto con gran cantidad de tlaxcaltecas. Precaviéndose de intentos posteriores, Cortés se enteró de otra emboscada tras interrogar a dos capitanes aztecas capturados, por lo que tendió una contraemboscada que se saldó con numerosas muertes y prisioneros. Tras este revés, los aztecas dejaron de emprender celadas, y algunas poblaciones de la costa, como Iztapalapa, Churubusco, Culhuacán y Mixquic fueron derrotadas.
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