Black Metal es el segundo álbum de estudio de la banda inglesa de heavy metal Venom, grabado en agosto de 1982 y publicado tres meses después a través de Neat Records. Su producción corrió a cargo del propio trío y de Keith Nichol y durante la grabación, los cuatro emplearon técnicas rudimentarias. En cuanto a las letras, tratan temas como la brujería, el sexo y el satanismo; este último quedó reflejado en la portada, que muestra el rostro de un ser diabólico. Tras su lanzamiento, el grupo realizó dos conciertos en los Estados Unidos y una gira europea con Metallica como principal acto de apertura y que culminaría con una actuación en el Hammersmith Odeon de Londres. La opinión de la crítica fue positiva, al igual que la de los artistas posteriores y el título del álbum fue utilizado para poner nombre a un nuevo subgénero musical.
Antecedentes y grabación miniaturadeimagen|derecha|250px|Cronos, Abaddon y Mantas fueron los músicos que grabaron Black Metal. Welcome to Hell, el álbum debut de Venom, salió a la venta en diciembre de 1981 y dividió a la crítica especializada; unos alabaron su rudeza y otros se preguntaban si su sonido era música. Durante el año siguiente, el trabajo del trío fue grabar un videoclip, publicar un sencillo y realizar un concierto en Bélgica. Las buenas ventas del disco impulsaron a Neat Records a proponer al grupo grabar un nuevo disco, concretamente en agosto en los estudios Impulse de Newcastle, donde trabajaba el vocalista y bajista Conrad «Cronos» Lant. Las labores de producción corrieron a cargo de los tres músicos y del ingeniero Keith Nichol y a diferencia de Welcome to Hell, cuya grabación duró únicamente tres días, la discográfica permitió que utilizaran el estudio durante una semana. El primer día de grabación comprobaron las baterías; el segundo, verificaron el bajo y la guitarra, y realizaron la primera prueba vocal. Durante las jornadas restantes grabaron las canciones. Aunque el baterista Tony «Abaddon» Bray reconoció la notable mejoría del trío comparada con sus inicios, Cronos recordó que «estábamos totalmente verdes, no teníamos ni afinador» y que trataban de reproducir la afinación de Welcome to Hell, aunque básicamente cuando uno de los tres estaba afinado, los otros dos se ajustaban a él.
En cuanto a los efectos de sonido, Venom y Nichol recurrieron a su ingenio. Para «Buried Alive», Cronos compró tierra y un par de palas, y al aviso de Nichol tiraron la tierra a una caja con micrófonos con la idea de recrear un entierro, mientras que para el tema «Black Metal» cortaron unas piezas de acero con una radial con la intención de que el oyente al escucharlo creyera que se había roto su reproductor. Respecto a la batería, Abaddon tocó doble bombo e incorporó a su instrumento discos de acero e incluso posavasos para que los golpes sonaran con sordina, mientras que el guitarrista Jeffrey «Mantas» Dunn incorporó en sus riffs homenajes a Judas Priest.
Música y letras miniaturadeimagen|derecha|250px|Retrato de la condesa húngara Erzsébet Báthory, cuya leyenda sirvió de inspiración para «Countess Bathory». Black Metal incluyó música compuesta en 1979 antes de la llegada de Cronos y también de los ensayos de Welcome to Hell. Abaddon remarcó que el trío no se reunió para escribir un álbum «ya teníamos algunas canciones y necesitábamos añadir algunas canciones más».
El disco comienza con «Black Metal», que evoca a la brujería y al armagedón y que implora al oyente a que entregue su alma «a los dioses del rock 'n' roll». «To Hell and Back» relata una visita al infierno donde el protagonista «besa a la reina satánica». «Buried Alive» es una historia de terror sobre un funeral prematuro y en el que Cronos personifica a un sacerdote que lee los sacramentos a una persona que será sepultada con vida. «Raise the Dead» es un tema punk que habla sobre resucitar a los muertos. «Teachers' Pet» usa compases propios del blues y su letra es una fantasía sexual sobre una profesora que descubre a un alumno masturbándose debajo del pupitre.
La cara B empieza con «Leave Me in Hell», que trata sobre un personaje que no quiere nacer y prefiere quedarse en el infierno. Por su parte, «Sacrifice» y «Heaven's on Fire» tienen temática satanista. «Countess Bathory» aborda la leyenda de la condesa húngara Erzsébet Báthory que asesinaba a doncellas para bañarse en su sangre. «Don't Burn the Witch» habla sobre brujería y «At War with Satan (Preview)» es una pieza con parte de su letra recitada y que sirve como introducción del tema principal del siguiente álbum del trío, At War with Satan (1984). A pesar de las letras sobre satanismo, el grupo no era satanista y según Cronos: «Satán es poder y Venom es poder, por eso escribimos sobre Satán».
Respecto a su sonido, se caracteriza por un estilo crudo y violento y la producción hace que suene como si hubiera sido grabado en una mazmorra. El hecho de que el título fuera utilizado para describir un nuevo subgénero del metal, llevó a los medios a calificarlo como un álbum de black metal, aunque como afirmó la revista Decibel, «realmente nadie lo considera un álbum de black metal. Musicalmente, apenas se calificaría como proto-black metal, y la mayoría lo encasillaría con el NWOBHM y el thrash». En opinión de Necrobutcher, bajista del conjunto noruego Mayhem, «la única banda que legítimamente podría decir que toca black metal es Venom».
Título y diseño artístico miniaturadeimagen|derecha|250px|La contraportada muestra a Mantas con una moto Honda Goldwing, similar a la de la imagen. Venom escogió el título Black Metal como una forma de distanciarse de lo que la prensa consideraba que era heavy metal. En palabras de Cronos, «si la gente cree que Foreigner es heavy metal entonces no queremos estar asociados con eso. Nuestra música es power metal, Venom metal, black metal; no heavy metal porque eso es para las chicas». El bajista recordó que Michael Jackson estaba en las listas de rock porque Eddie Van Halen tocó el solo en «Beat It» y se negaba a estar vinculado a eso, por lo que en su opinión, el black metal «debía mostrar que es el lado oscuro y malvado del heavy metal».
La portada muestra el rostro de un ser diabólico de color plateado sobre un fondo negro. El trío buscó en libros de satanismo, donde descartaron un baphomet que ya había utilizado la banda Witchfynde y seleccionaron uno que Cronos modificó con «rotuladores negros y Tipp-Ex». Abaddon, sin embargo, remarcó que fue él quien hizo el dibujo y el logo del grupo, y señaló que «queríamos algo que te agarrara de las solapas, algo que le hiciera a la gente cruzar la calle y no querer que sus hijos pusieran sus manos en algo tan desagradable».
Por su parte, la contraportada incluye letras en japonés, para lanzar un guiño a los aficionados de Japón, y frases perversas como We drink the vomit of the priests —en español: Bebemos el vómito de los sacerdotes—. Además incorpora fotografías individuales de los tres miembros del conjunto; Cronos realizando un ritual, Abaddon en un castillo con unos perros y Mantas subido a una moto Honda Goldwing blanca con una torre de amplificadores a sus espaldas.
Lanzamiento y promoción miniaturadeimagen|derecha|250px|Metallica ejerció como acto de apertura de la gira Seven Dates of Hell. Black Metal salió a la venta el 1 de noviembre de 1982 y fue distribuido por Neat Records. Al igual que su antecesor, no entró en las listas de álbumes y según Cronos, había tiendas que se negaban a venderlo y que «nadie quería tocarlo con un palo. Les daba grima esa portada con el diablo y luego lo que decíamos atrás sobre los sacerdotes». En los Estados Unidos no fue lanzado hasta 1985, a través de Combat Records, y temporalmente llegó a ser el disco independiente de heavy metal más vendido en dicho país.
Por aquellos momentos, Venom estableció contacto con Jon Zazula, fundador de Megaforce Records, con el cual acordaron realizar algunos conciertos por los Estados Unidos con Metallica como acto de apertura. Precisamente, un amigo de Cronos le había mostrado una cinta pirata de una actuación del conjunto de San Francisco, cuyo entonces guitarrista, Dave Mustaine, llevaba una camiseta con la portada de Welcome to Hell. Venom y Metallica, con Kirk Hammett como sustituto de Mustaine, acordaron reunirse en Nueva York, una ciudad que se encontraba a 3 000 millas de Newcastle y de la costa Oeste de los Estados Unidos, y en la que realizaron dos conciertos. La primera de las actuaciones provocó daños materiales debido a la cantidad de pirotécnica utilizada y la ignorancia en su uso, y como Mantas recordó «no sé como no matamos a nadie»; sin embargo, la segunda fue más tranquila debido a la presencia de bomberos y la ausencia de bises.
A su regreso a Newcastle, Neat Records aprovechó para publicar el sencillo «Die Hard» en mayo de 1983. Al mes siguiente, el trío tenía que actuar como cabeza de cartel del festival Aardschok (Países Bajos), aunque su equipo todavía permanecía en los Estados Unidos, por lo que subió al escenario para pedir perdón. El resto del año 1983, el grupo aprovechó para grabar nuevo material y en febrero de 1984, de nuevo con Metallica como acto de apertura, comenzó la gira Seven Dates of Hell, compuesta por siete fechas en ciudades europeas. La última fecha estaba programada para realizarse en Birmingham, en el que sería el debut de la banda en su país de origen, aunque finalmente se realizó en el Hammersmith Odeon de Londres el 1 de julio de 1984, con Dumpy's Rusty Nuts en sustitución de Metallica. Este concierto, denominado 7th Date of Hell, fue grabado para su posterior lanzamiento en vídeo.
Recepción crítica
Tras su lanzamiento, Black Metal recibió principalmente buenas críticas de las escasas publicaciones de heavy metal de aquella época. Garry Bushell de Sounds se preguntó «¿qué hombres en pleno dominio de sus facultades tomarían una tradición musical tan segura y conservadora como el heavy metal y la golpearían hasta hacerla tan irreconocible?». Malcolm Dome de Kerrang! señaló que era «más estructurado que su predecesor», que para el trío «las palabras “contención” y “control” son relativas» y que «Venom puede tener limitaciones musicales, pero Black Metal demuestra que saben cómo usar al máximo sus talentos. Definitivamente uno de los álbumes más potentes de 1982». Por el contrario, su compañero de publicación, Chris Welch no compartió su optimismo y recalcó que no era apto para «personas aprensivas o con un mínimo de inteligencia».
Con el paso del tiempo, continuaron las buenas reseñas, que además destacaron su importancia en el desarrollo de los subgéneros más extremos del metal. Thomas Kupfer de Rock Hard lo consideró «el punto culminante de la carrera de estos tres locos» y que «anunció el triunfo mundial de la música extrema». Dom Lawson de Metal Hammer lo calificó como «la mejor obra del conjunto» y como «uno de los álbumes más importantes de la historia del metal. Auténticamente subversivo y orgullosamente particular». Su colega Dayal Patterson opinó que «no solo es tan caótico, estimulante y emocionante como se podría desear, sino que también representa el nacimiento del metal extremo». Steve Lampiris de Invisible Oranges remarcó que su composición, su sonido y su calidad son superiores a los de Welcome to Hell y que ofrece algo de lo que carece su antecesor; «un poco de variedad». Eduardo Rivadavia de AllMusic destacó «la sorprendentemente compleja “Leave Me in Hell”, la inusualmente disparatada “Teacher's Pet” y los clásicos absolutos “Bloodlust” y “Countess Bathory”» y escribió que «en su conjunto, Black Metal está a la altura de su predecesor».
Legado miniaturadeimagen|derecha|250px|Grafiti en Oslo realizado originalmente por Euronymous.