Juan Natalicio González Paredes (Villarrica, 8 de septiembre de 1897-Ciudad de México, 6 de diciembre de 1966), conocido simplemente como Natalicio González, fue un político, poeta, diplomático, sociólogo, escritor y periodista paraguayo que se desempeñó como el 37.º presidente de Paraguay, desde el 15 de agosto de 1948 hasta el 30 de enero de 1949, cuando fue obligado a renunciar producto de un golpe de Estado. Se lo considera el último intelectual paraguayo en ejercer la presidencia de la República en el .
Antes de su actividad política, se había dedicado a la profesión de periodista, redactando artículos en distintos medios editoriales e incluso fundando algunos. En varias ocasiones debió partir al exilio por circunstancias políticas, contactando con diversos poetas y reconocidos escritores latinoamericanos. Fue uno de los máximos líderes políticos dentro del Partido Colorado, al cual se afilió en 1908. Tuvo amplio protagonismo dentro de su movimiento interno Guión rojo, el cual lo catapultaría a la presidencia años posteriores. Este grupo de choque fue conocido entre 1946 y 1948 por sus acciones violentas en contra de personas febreristas, liberales y comunistas. Los guiones rojos también interrumpieron mediante agresiones, balazos y riñas las reuniones de sindicatos y universidades, así como el trabajo de medios de prensa local opositores a Morínigo.
Gracias a su personalidad política, fue el portavoz principal entre el gobierno de Higinio Morínigo y el Partido Colorado, ocupando cargos de alta influencia dentro del ejecutivo. En febrero de 1948 gana las elecciones que lo posicionan como presidente electo para asumir el próximo período que al final no pudo completar. Anteriormente había ejercido el cargo de ministro de Hacienda durante los gobiernos de Higinio Morínigo y en el de Juan Manuel Frutos luego de la cruenta guerra civil de 1947, en donde el Partido Colorado había ocupado los principales ministerios presidenciales. Además desarrolló labores diplomáticas durante el gobierno del primero en Uruguay y mismas labores diplomáticas desarrollaría en su pos-presidencia, en 1957, partiendo rumbo a México por solicitud del entonces presidente Alfredo Stroessner.
Biografía Juan Natividad González Paredes, más conocido como Natalicio González, nació el 8 de septiembre de 1896, en Villarrica, ciudad del Departamento de Guairá, Paraguay --cuna de importantes personalidades del arte y la política, como Manuel Ortiz Guerrero, Natalicio Talavera, Ramón Indalecio Cardozo, Leopoldo Ramos Giménez, Delfín Chamorro y Efraím Cardozo--.
Procedente de una sencilla familia rural, relacionada desde sus inicios con la Asociación Nacional Republicana, su madre fue la señora Benita Paredes, una mujer sabia y culta; su padre, Pablo González, fue un hombre trabajador, dedicado a la explotación de la yerba mate en grandes yerbales de su propiedad en zonas de Ygatimí. En Tarumá poseía además un establecimiento ganadero. Natalicio tuvo dos hermanos, Erasmo y Andrés.
De niño era observador, introvertido, solitario y reflexivo, con una capacidad de oratoria sinigual y estos rasgos no desaparecieron en su juventud ni en su adultez. Fue conocido por estas características durante toda su vida. Realizó sus estudios en una escuela pública de su ciudad natal, donde tuvo como maestros a Gregorio Benítez, amigo personal de su familia, y Delfín Chamorro, pero es de trascendental importancia destacar que fue su maestro de primaria, Francisco Giménez quien lo instruyó a desarrollar el hábito de la lectura y por sobre todo la formación de un espíritu crítico con las circunstancias acaecidas.
En su adolescencia tuvo como íntimos amigos a Manuel Ortiz Guerrero y Leopoldo Ramos Giménez, con quienes formó la “trilogía lírica” de Villarrica, a principios de siglo. Natalicio compartía con estos amigos el placer de la lectura. Disfrutaba de grandes clásicos universales, como Buchner, Voltaire, Darwin, Buffon, Volney, Dante y Spencer. El hábito por la lectura de los clásicos franceses le fue inculcado por Nicolás Sardi, su profesor de francés en el colegio. El aprecio de Sardi por Natalicio era tan grande que le abrió las puertas de su biblioteca privada. Allí, Natalicio pasaba horas y horas leyendo a Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Gustave Flaubert (uno de sus autores preferidos) y Eugeni Sué.
Con la intención de seguir sus estudios a pesar de las precariedades, el joven Natalicio decide costearlos trabajando como secretario del Juzgado de Paz de Villarrica, ejerciendo dicho trabajo por las mañanas. Cursó los tres años de la secundaria en Colegio Nacional de Villarrica. Poco tiempo después, una tragedia sacude a la familia González Paredes, pues la madre y esposa de estos, Benita, a causa de una mala praxis médica fallece, sin embargo, dicha tragedia no influyó en el deseo de Natalicio de ejercer la profesión de periodista.
En 1914 empezaron a llegar las noticias de la guerra en los campos europeos a Paraguay. En ese mismo año sucedió uno de los acontecimientos que cambiaría por completo la historia de Natalicio: la muerte de su padre. Tras lo ocurrido, el joven empacó sus maletas, no sin antes recorrer las calles de su natal Villarrica, y partió rumbo a Asunción, confiado en su capacidad intelectual e impulsado por su sueño de estudiar medicina. Ya en la capital, su sueño fue truncado debido al cierre de la Facultad de Medicina por orden de Eduardo Schaerer, quien gobernaba en esa época.
En 1926, en ocasión de un baile de salón conoció a la joven Lydia Frutos Irala, una mujer inteligente, de origen cordillerano, sutil y bonita, a quien le fascinaba la lectura, y que se graduó como doctora en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Contrajo nupcias con Lydia a finales de 1926 en la iglesia de Arroyos y Esteros. Lydia siempre fue el principal sostén de Natalicio en los aciagos días en donde tuvo que afrontar los reiterados exilios políticos. El matrimonio no tuvo hijos.
Labor literaria
Periodista y editorialista Ya radicado en Asunción, Natalicio alquila una modesta pensión, matriculándose luego en el Colegio Nacional de la Capital, de modo a proseguir sus estudios secundarios. Siempre, al culminar su jornada académica, se dedicaba a la lectura meticulosa de autores griegos y latinos. Siguiendo el llamado de su inspiración, en 1915 inició su carrera de periodismo como reportero del diario El Liberal, dedicado a cubrir entrevistas. Tras integrarse a la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado, ese mismo año, ingresó al periódico oficial del partido “General Caballero” como redactor, donde conoció a grandes personalidades como Juan Manuel Frutos, editor del periódico y a Juan E. O`Leary, Arsenio López Decoud, Antolín Irala, Manuel Domínguez, Ignacio A. Pane y a Fulgencio R. Moreno, quienes influyeron de manera importante en el pensamiento político de Natalicio.
Uno de sus mentores fue el célebre poeta y ensayista paraguayo Juan E. O'Leary, quien en una de las entrevistas que Natalicio debía hacerle al laureado historiador, el joven Natalicio le entrega su último ensayo, denominado SOLANO LÓPEZ, el cual trataba sobre los diferentes aspectos de la vida de Francisco Solano López. sobre aquel ensayo, Juan E. O`Leary refería cuanto sigue:
De manera simultánea a su labor como periodista, acude a las tertulias de aquel grupo original de Villarrica, compuesto por Ramos Giménez, Ortiz Guerrero y Recalde. Otros que se sumaron fueron el poeta Guillermo Molina Rolón y los prosistas Leopoldo Centurión y Roque Capece Faraone, todos ellos en torno a la revista CRÓNICA. Junto a Juan E. O'Leary, fue uno de los encargados de reivindicar la figura del Mariscal López, quien durante la posguerra fue catalogado como "fuera de la naturaleza y de la ley de los hombres".
Invitado por Arsenio López Decoud, en 1916 fue secretario de redacción de la revista “Fígaro”. El tema cardinal de las publicaciones de dicha revista residía en asuntos relacionados con la identidad paraguaya, por tanto su lectura interesaba principalmente a militantes del Club Nacional Republicano. La amistad con López Decoud le permitió profundizar sus conocimientos en torno a la estética, la oratoria, el arte y aquellas novedosas publicaciones. Trabajó también en el diario Patria entre 1917 y 1919, donde llegó a ser jefe de redacción. Al tiempo que cumplía con sus funciones en el periódico tuvo el orgullo de fundar la revista cultural “Guarania”.
El 15 de enero de 1920, sale a la luz el primer número de su revista GUARANIA, el gran aporte a la cultura paraguaya constituyó el lanzamiento de aquella revista, al respecto refiere el historiador Washington Ashwell:
Natalicio González, debido a sus diversos compromisos editoriales en el exterior, no pudo ir más allá de los ocho número de la revista. Posteriormente sus ocupaciones políticas, el destierro y diversos otros factores, hicieron que esta revista de proyección internacional, solo pueda salir a la luz nuevamente a principios de la década de los cuarenta y en el contexto de la Revolución cívico-militar de 1947, para extinguirse luego irreversiblemente.
Poeta y ensayista Aparte de su labor como periodista, Natalicio también dedicó tiempo a la edición de prosas y ensayos con alto índice de aspectos sociales concernientes mayoritariamente a la idiosincrasia paraguaya y al desarrollo de un estado óptimo en el servicio al pueblo. En este caso, la poética se ubica, en un primer momento, en la línea de la creación posmodernista nacional. Entre los libros de poesía editados por Natalicio González se encuentran: Baladas Guaraníes (1925), Motivos de la tierra escarlata (1952), Elegías de Tenochtitlán (1953), y los que fueron publicados de manera póstuma, Epinicios (1983), Antología poética (1984), y Obra poética completa (1993). También comenzó a destacarse como narrador y ensayista político con diversas publicaciones, producto de su alta intelectualidad.
Varias fueron sus obras editadas, como por ejemplo: El Paraguay Eterno (1935), que en líneas generales habla sobre el resurgimiento del estado paraguayo luego del advenimiento de la guerra contra la triple alianza. Varias también fueron las obras realizadas por González. La mayoría de las obras realizadas por Natalicio tienen un tinte americanista, con mayor proyección hacia la esencia propia de la paraguayidad.
Artículos y ensayos de Natalicio "Misión del arte" (1915), publicado en los Anales del gimnasio paraguayo de marzo de 1918, "Urutaú" en los Anales de febrero de 1919, "El tartamudo" en los Anales de julio de 1919, "Blás Garay" en los Anales de agosto de 1919, "Solano López" (1915) publicado en octubre de 1919 en los Anales, "Camino de perfección" en los Anales de diciembre de 1919, "Arsenio López Decoud" publicado mediante el diario PATRIA en marzo de 1921, "Son malos tratados" y "Cuestiones políticas" en 1926, "La literatura venezolana" (1927), "El drama del Chaco", "El nuevo ideario del Partido Colorado" en colaboración con el militar Bernardino Caballero Álvarez en 1931, "El petróleo, la guerra y la oligarquía liberal" en 1938, "Por la unidad del coloradismo" en 1947, "Discurso a la nación paraguaya" en 1947, "Teoría y fundamento de la libertad" en la revista GUARANIA N°1 en diciembre de 1947, "El presidente electo se dirige al pueblo de la República" en 1948, "Los poetas del Paraguay", "Ensayistas e historiadores paraguayos", "Las instituciones sociales y militares", "San Agustín y la idea del tiempo" y "Bases y tendencias de la cultura paraguaya", todos en 1948.
Otros ensayos con falta de precisión de fechas son: "Juan E. O´Leary", "Evolución política y literaria del Paraguay", "El renacimiento paraguayo", "La democracia funcional", "Un viaje a Caracas", "El doctor Francia y su obra", "Delfín Chamorro", "El Gral. Díaz", "Capece y sus amigos" y "Manuel Domínguez".
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