El corrido es un estilo musical mexicano. Se trata de una narrativa popular concebida para ser cantada, recitada o bailada. Los corridos también son conocidos como tragedias, mañanitas, ejemplos, versos, relaciones o coplas. Se pueden interpretar con la gran mayoría de los subgéneros de la música regional mexicana a ritmo de marcha, vals, mazurka o tarantela.
En las canciones conocidas como "corridos" se tratan principalmente temas como eventos políticos, históricos, venganzas y relaciones sentimentales. Aunque durante su época de auge, durante la Revolución mexicana, tuvo un valor noticiero al "narrar batallas, hazañas, muertes trágicas, historias de bandoleros y valentones, asesinatos y ejecuciones, desastres naturales, accidentes, etc".
El corrido desempeñó un papel importante en la historia de México, ya que durante las épocas de coyuntura social y política estas composiciones fueron una fuente de información sobre los movimientos, las victorias y las pérdidas que la revolución trajo consigo. Los corridos continúan siendo muy populares hoy en día en México, han evolucionado mucho y se pueden encontrar diferentes subgéneros, por ejemplo los narcocorridos, los corridos tumbados, los corridos verdes o el corrido norteño típico, que usa instrumentos clásicos de la cultura norteña mexicana tomando su popularidad y auge, pues en el resto de la república se dejaron de hacer pasando la época del bandolerismo. Cabe destacar que también Chile ha adoptado elementos del corrido que se escuchan principalmente en las zonas rurales del sur del país, haciéndolo parte de su folclore nacional.
Origen
Etimológicamente, la palabra "corrido" se remonta hasta el Medioevo; tal como lo indica Aurelio González, la palabra es ya utilizada por Miguel de Cervantes Saavedra en una de sus novelas para referirse a algunos poemas hechos para ser cantados y se encuentra en el año 1729 en el diccionario de autoridades bajo la siguiente definición: Corrido, usado como substantivo, es cierto tañido que se toca en la guitarra u otro instrumento, a cuyo son se cantan las que llaman Xácaras. Diósele este nombre por la ligereza y velocidad con que se tañe. A la hora de hablar del corrido como composición musical y poética se tiene un origen difícil de rastrear, pues desde antes de la conquista hay quienes aseguran, como José María Martínez, que los indígenas ya contaban con expresiones musicales similares, pero no fue sino hasta la llegada de los colonizadores que le asignaron el nombre de "corrido". Por otro lado se considera que el corrido no nace sino hasta finales del con el estallido de la Revolución mexicana, momento en el cual se consolida con una forma épico-lírica. Esta forma adquirida por los corridos lleva a que críticos como Diego Catalán, Aurelio González Ovies y Mercedes Días Roig consideren el corrido mexicano una adaptación del romance español, o de la balada europea, que se empieza a divulgar desde la época de la colonia, pero que no se adscribe en la identidad nacional mexicana sino hasta la revolución.
Historia
Las narrativas de hechos en la Nueva España se desarrollaron desde el , cuyos orígenes se remontan hasta la Edad Media española. Los primeros corridos se tocaban acompañados de instrumentos de cuerda, como guitarra, bandolón y bajo quinto.
Géneros europeos como la polka y la redova fueron populares, y se usarían para acompañar los corridos. Los corridos del centro y sur, solían solo ser rancheras con un estilo más "movido". El conjunto norteño adoptaría el acordeón de origen europeo y el bajo quinto y sexto, con origen en el sur de México. Posteriormente se le añaden más instrumentos, como la batería, y se empieza a unir a los relatos mexicanos de esa época, originando el corrido norteño que se conoce hoy en día, que se compone en tiempos de 1/2 o 3/4.
Hasta el arribo y consolidación de los medios electrónicos de comunicación masiva (en la mitad del ), el corrido se utilizó en México como un medio informativo y educativo de primer orden, incluso con fines subversivos, debido a su simplicidad lingüística y musical, apropiadas para la transmisión oral y la memorización de los cánticos. Tras popularizarse la radio y la televisión, el género evolucionó hacia un nuevo estado, aún en proceso de maduración, aunque la mayoría de los especialistas asegura que está muerto, o por lo menos agoniza desde entonces.
Los primeros corridos mexicanos que se conocen nacen como versiones transculturadas de romances españoles. Por ello se encuentran en ambas formas similitudes temáticas, sobre todo en lo relativo al amor, a la venganza y a los temas religiosos. Y en algunos casos se conservan no sólo los temas, sino también la mayor parte del romance original que se cantó seguramente por los colonizadores al llegar a América y se transmitió de forma oral. Entre estos se incluyen algunos corridos muy conocidos a lo largo del continente americano, como La Martina, La Delgadina, Rosita Alvírez y Elena y el francés. Formalmente la relación entre los primeros corridos y el romance es muy clara, pues se escribe en verso de arte menor, es decir, con versos de ocho o menos sílabas fonéticas agrupadas en estrofas de seis o menos versos y rima asonante.
Durante la Guerra de Independencia (1810-1820), a lo largo de la Revolución mexicana (1910-1921) y las revueltas religiosas de la guerra cristera o cristiada (1926-1929), el género prosperó y adquirió los conocidos tonos "épicos" que tanto se resaltan, así como la estructura narrativa, produciéndose el grueso de los ejemplares vivos, que se refieren a líderes revolucionarios, religiosos o populares, así como a sus hechos o, incluso, su martirologio.
Por esa misma época, el corrido mexicano adquirió una función informativa, en la cual primaba el interés periodístico, pues al no existir las tecnologías con las que se cuentan hoy en día la forma más fácil de divulgar un hecho histórico era a través de composiciones populares simples que fueron transmitidas en plazas y ciudades de forma oral. Además, como lo menciona la autora Catalina H. de Giménez, tuvo una enorme eficacia ideológica que ciertamente contribuyó a reforzar la identidad del grupo [participante en el conflicto] o a movilizarlo en los movimientos de resistencia. Esta cualidad fue utilizada por ciertos grupos sociales para afianzar su poder político y económico. Al terminar la revolución, con la toma del poder por parte del ejército norteño, que trae consigo una cultura diferente, se presenta un cambio temático en el corrido, en el que ahora se ensalza "al valiente, al individuo bravucón, al ranchero típico pequeño propietario, a su caballo, sus gallos, etcétera"; con este cambio el corrido da paso a la canción ranchera. Con la consolidación del Presidencialismo y el éxito de los medios electrónicos de comunicación masiva, el corrido perdió mucho de su papel informativo, volviéndose, por una parte, un ingrediente del folclor culto, y por otra parte, la voz de los nuevos subversivos: trabajadores oprimidos, productores y traficantes de drogas, activistas de izquierda, campesinos emigrantes, sobre todo a los Estados Unidos, entre otros.
La vertiente más reciente es considerada por los académicos la etapa decadente del género, pues tiende a descuidar las características estilísticas y estructurales del corrido tradicional o revolucionario. El narcocorrido es la mayor representación de la decadencia expuesta, pues se trata de un subgénero que se compone de canciones dedicadas a figuras relacionadas con el narcotráfico, muchas veces ordenadas y pagadas por ellas mismas a músicos y compositores. En estas canciones existe sólo un interés temático, lo cual hace que la forma pierda atención y calidad.
Funciones
El corrido cumplió la función de un medio de divulgación y comunicación de ciertas facciones y como un reproductor del sistema de valores y códigos de la época y afines a determinados grupos, principalmente vinculados a la cultura popular. Es una expresión musical que relata hechos históricos, hazañas de personajes y valores tradicionales del pueblo mexicano.
Función de identidad Durante la revolución, los corridos se encargaron de fijar una identidad en los soldados, así como también sirvieron como motivación descalificando a los contrincantes y haciéndolos ver ridículos. Un ejemplo citado por Alberto Lira-Hernández habla sobre la intervención estadounidense en tierras nacionales en el año 1914: "Por ahí vienen los patones, los gringos americanos, diciendo que han de acabar con todos los mexicanos...".
Función informativa Con un propósito noticiario, destinado a los grupos analfabetos en ese entonces, informaba sobre la muerte de alguna persona importante para el pueblo, la toma de una ciudad o sucesos importantes relacionados con la situación bélica que vivía México. El corrido era para el analfabeto lo que el periódico para los ricos.
Función formadora de opinión pública Servía para enaltecer o desprestigiar a ciertos caudillos. Debido a la formación de diversas facciones durante este periodo, esta función y la función informativa se unían para hacer propaganda a los líderes. En esta función el autor cita un corrido referente a Venustiano Carranza: "Don Venustiano Carranza tiene palabra de rey, que ha tomado muchas plazas y también a Monterrey. Don Venustiano Carranza reclama ser presidente y por eso cada día se le encarga más la gente".
Función aleccionadora Enfocado en la formación moral, con el planteamiento de valores por medio de consejos, advertencias e historias contadas a forma de ejemplo. El corrido del "Hijo pródigo" es el ejemplo que pone esta vez el autor: "Recuerda -dijo mi padre- no abandones a tus padres, porque el que es desobediente va como pluma en los aires [...] También me decía mi madre: algún día recordarás y vendrás corriendo a verme y ya no me encontrarás". Tuvo una repercusión y una importancia patente sobre las sociedades en que surgió, pues arrastra una serie de cosmovisiones y expectativas de conducta afín a los códigos de la época y del contexto en el que se transmitían.
Variaciones
Las tres variantes del corrido mexicano, romances transculturados, corridos «revolucionarios» y corridos modernos, están igualmente vivas y siguen siendo cantadas a la par que otros géneros populares narrativos, como la "Valona" de Michoacán, el "Son arribeño" de la Sierra Gorda (Guanajuato), también presente en Hidalgo y Querétaro, entre otros.
Desde la revolución mexicana se inicia la era sangrienta del corrido, que dura hasta la actualidad, aunque los temas contemporáneos se centran en los enfrentamientos entre distintos carteles mafiosos, mientras que durante el y principios del se trató de los enfrentamientos acaecidos en la revolución.
La vitalidad y la flexibilidad que tiene el corrido mexicano, por su naturaleza oral, permite que en la actualidad existan letras originales de corridos interpretadas en géneros musicales extranjeros, como el blues y el ska, e incluso letras que no están en español, como las traducidas o compuestas por las comunidades indígenas de México o por las comunidades "chicanas" en los Estados Unidos, en inglés o en "spanglish".
Clasificaciones del corrido
El corrido, al igual que su antecesor literario el romance, presenta gran dificultad para ser clasificado por su amplitud, variación y plasticidad. Muchas veces se encuentra un corrido perteneciente a varias categorías, pero aun así se pueden clasificar en tres ramas principales:
Según su temporalidad La musicóloga Yolanda Moreno Rivas considera que se distinguen tres grandes periodos del corrido mexicano, que son:
Desde la independencia de México, en el año 1808, hasta la ascensión de Porfirio Díaz, en el año 1876. Desde los principios de la dictadura de Porfirio Díaz, quien ocupó la presidencia durante siete periodos, desde el año 1876 hasta el año 1910. Desde los inicios de la revolución mexicana, en el año 1910, hasta el presente.