El marquesado de Guadalcázar es el título nobiliario español con grandeza de España concedido por el rey Felipe III el 28 de enero de 1609 a favor de Diego Fernández de Córdoba, X señor de Guadalcázar, virrey de la Nueva España y del Perú, gentilhombre del rey, caballero de la Orden de Santiago y descendiente de la Casa de Aguilar.

En 1781 el rey Carlos III le concedió la grandeza de España siendo titular Pedro Alfonso de Sousa de Portugal, XII marqués de Guadalcázar.

Su nombre se refiere al municipio andaluz de Guadalcázar, en la provincia de Córdoba.

Historia

La villa de Guadalcázar fue donada por el rey Enrique II a Gonzalo Fernández de Córdoba y Biedma (1330-1384), IV señor de la Casa de Córdoba y I señor de Aguilar, que la permutó por el señorío de Montilla, con su primo hermano Lope Gutiérrez de Córdoba y Haro (m. 1409), señor de Montilla, Duernas y Santa Cruz, alcalde mayor perpetuo de Córdoba, caballero de la Orden de la Banda y procurador a Cortes por la ciudad de Córdoba, quien fue el tercer hijo de Martín Alfonso de Córdoba el Bueno, señor de Montemayor, Dos Hermanas, Duernas, las Salinas y el Galapagar, y los Heredamientos de la Reina y del Fraile, alférez mayor y alcalde mayor de Córdoba y caballero de la Orden de la Banda, y de su mujer Aldonza López de Haro, señora de Fernán Núñez y Abencalez.

Tras haber edificado una fortaleza en Guadalcázar y haber obtenido permiso real para poblarla con vasallos y feudalizarla, Lope fundó el mayorazgo de Guadalcázar en 1409 a favor de su hijo mayor Martín Alfonso de Córdoba, II señor de dicha casa, estableciéndose en las cláusulas de fundación del mayorazgo la sucesión por estricta agnación masculina, y a falta de ella, ordena que suceda (antes que por línea femenina) la descendencia agnaticia de su hija María Alfonso de Córdoba, mujer de Diego de Sousa de Portugal (tataranieto del rey Alfonso III de Portugal y tío carnal del poderosísimo Enrique de Castilla, duque de Medina Sidonia, hijo ilegítimo del rey Enrique II de Castilla y de Juana de Sousa, su hermana), cuyo hijo fundó la Casa de Rabanales, y en cuya descendencia recaerían los títulos y estados del mayorazgo de Guadalcázar siglos más tarde.

El 28 de enero de 1609 el rey Felipe III elevó el señorío de Guadalcázar a marquesado siendo titular Diego Fernández de Córdoba, X señor de Guadalcázar, virrey de Nueva España y del Perú, caballero de la Orden de Santiago, descendiente patrilineal de Lope Gutiérrez de Córdoba, I señor de Guadalcázar. Sin embargo, la descendencia por línea masculina del primer marqués se extinguió rápidamente, siendo la última Ana Fernández de Córdoba y Benavides, IV marquesa de Guadalcázar, a cuya muerte en 1656 se inició un pleito por la sucesión del título y mayorazgo que duraría nueve años. En dicho pleito intervinieron, entre otros, sus descendientes por línea femenina, a través de sus dos hijas (Mariana Francisca, casada con Francisco Fernández de Córdoba y Rojas, conde de Casa Palma; y Brianda, casada con Baltasar Álvarez de Toledo, conde de Cedillo), saliendo favorecido Luis Fernández de Córdoba y Santillán, quien en 1665 se le proclamó como sucesor de mejor derecho del mayorazgo y título, por ser descendiente patrilineal de Francisco Fernández de Córdoba, VII señor de Guadalcázar (bisabuelo del primer marqués).

Sin embargo, a la muerte sin hijos varones de Luis Fernández de Córdoba y Santillán, VI marqués de Guadalcázar, en 1671, se reinició el litigio sobre la tenuta y posesión del título, estado y mayorazgo de la villa de Guadalcázar, entre su hija Josefa Fernández de Córdoba, que murió en la niñez, Leonor Zapata Silva y Guzmán, condesa de Casa Palma, como madre y tutora de su hija Francisca Fernández de Córdoba, condesa consorte de Fuensalida, Alonso Fernández Bocanegra, Fernando Fernández de Córdoba y Juan Alfonso de Sousa de Portugal y Córdoba, VII conde de los Arenales, VI señor de Rabanales, y de la Villa del Río, caballero de la Orden de Alcántara, y veinticuatro de Córdoba (V nieto de María Alfonso de Córdoba y de Diego Alfonso de Sousa, en quien se estableció la segunda línea sucesoria en la fundación del mayorazgo), quien ganó la sentencia y en cuya descendencia recayó y permanece hoy el marquesado de Guadalcázar.Real Academia de la Historia (1973). Índice de la colección de don Luis de Salazar y Castro. Tomo XLIV. Documento 70.229. Memorial ajustado del hecho del pleito que se litiga por la tenuta y posesión del Mayorazgo de Guadalcázar, a la muerte de don Luis Fernández de Córdoba, del hábito de Santiago y del Consejo de Guerra, su último poseedor.

A la muerte, en 1777, de Vasco Alfonso de Sousa de Portugal, XI marqués de Guadalcázar, IV marqués de Hinojares, VIII conde de los Arenales y vizconde de la Torre de Guadiamar, ocurrió una confusión respecto a la sucesión de sus títulos y estados, pasando estos a su hija Francisca de Borja Alfonso de Sousa de Portugal, a excepción del marquesado de Guadalcázar, que por razones de la agnación patrilineal obligatoria establecida en el mayorazgo, pasó al hermano de Vasco, Pedro Alfonso de Sousa de Portugal, XII marqués de Guadalcázar, quien, sin embargo, contrajo matrimonio con su sobrina Francisca de Borja Alfonso de Sousa de Portugal, a la cual algunos historiadores han adjudicado la titulación de Guadalcázar, a pesar de serlo solo como consorte (a diferencia del resto de los títulos en los que sucedió a sus padres).

Por real decreto del 23 de abril de 1780 y real despacho de 15 de abril de 1781 el rey Carlos III le concedió la grandeza de España al marquesado de Guadalcázar siendo su titular el dicho Pedro Alfonso de Sousa de Portugal, XII marqués de Guadalcázar.

En 1831, el Supremo Consejo de Hacienda pleiteó con Isidro Alfonso de Sousa y Guzmán, XV marqués de Guadalcázar la incorporación a la Corona del señorío jurisdiccional y solariego de la villa de Guadalcázar, con todos los derechos y rentas que en ella percibía el referido marqués, por resultas de merced enriqueña (de Enrique II), revirtiendo así dichas mercedes a la Corona como parte del proceso de supresión de los señoríos jurisdiccionales en España.

En 1891, murió en Biarritz sin descendientes Fernando Alfonso de Sousa de Portugal y Godeau d'Entraigues , XVI marqués de Guadalcázar, por lo que se inició otro pleito en la sucesión, que resultó en la titulación de María Luisa de la Concepción Wall y Diago, condesa de Armíldez de Toledo.

Sin embargo, en el año 2001, ocurrió un último pleito entre Olivia de Salamanca y del Amor y su tía carnal Asunción de Salamanca y Laffite, por la sucesión del título, resultando en sentencia favorable para la segunda.

Señores de Guadalcázar

Lope Gutiérrez de Córdoba y Haro, I señor de Guadalcázar; Casado con Inés Oter de Lobos y Bahamonde. Les sucede su hijo: Martín Alfonso de Córdoba, II señor de Guadalcázar; Casado con Constanza Fernández de Córdoba y García-Carrillo. Les sucede su hijo: Garci Fernández de Córdoba, III señor de Guadalcázar, alcalde Mayor de Córdoba; casado con Aldonza de Benavides y Dávalos. Les sucede su hijo: Luis Fernández de Córdoba, IV señor de Guadalcázar; Casado con Leonor Fernández de Córdoba y Ponce de León. Le sucede su hijo: Francisco Fernández de Córdoba, V señor de Guadalcázar; Casado con Sancha Fernández de Córdoba Rojas y Carrillo. Les sucede su hijo: Luis Fernández de Córdoba, VI señor de Guadalcázar; Casado con Elvira Yáñez de Badajoz y Fernández de Córdoba. les sucede su hijo: Francisco de Córdoba, VII señor de Guadalcázar; Casado con Isabel Galindez de Carvajal y Dávila. Les sucede su hijo: Antonio Fernández de Córdoba, VIII señor de Guadalcázar; Casado con Brianda Manrique Portocarrero. Les sucede su hijo: Francisco Fernández de Córdoba (1557-1606), IX señor de Guadalcázar; Casado con Francisca Melgarejo de Las Roelas. Le sucede su hijo:

Marqueses de Guadalcázar thumb|Diego Fernández de Córdoba, I marqués de Guadalcázar Diego Fernández de Córdoba (1578-6 de octubre de 1630), I marqués de Guadalcázar, virrey de la Nueva España, del Perú I señor de las Posadas y caballero de la Orden de Santiago. Casó, en 1608, con Mariana Riederer de Paar. Le sucedió su hijo:

Francisco Antonio Fernández de Córdoba y Riederer de Paar (Madrid, 22 de junio de 1611-9 de mayo de 1650), II marqués de Guadalcázar, II señor y I conde de las Posadas. Casó, el 12 de abril de 1635, con Luisa de Benavides y Bazán. Le sucedió su hija:

María de la O Fernández de Córdoba y Benavides (m. 3 de noviembre de 1654), III marquesa de Guadalcázar y III condesa de las Posadas, sucediendo a su hermano Diego que falleció sin descendencia antes que su padre en 1630. Le sucedió su hermana:

Ana Fernández de Córdoba y Benavides (m. 9 de mayo de 1656), IV marquesa de Guadalcázar y IV condesa de las Posadas. Le sucedió su tía:

Mariana Francisca Fernández de Córdoba y Riederer de Paar (m. 15 de junio de 1660), V marquesa de Guadalcázar. Casó con Francisco Fernández de Córdoba y Guzmán, I conde de Casa Palma. Sin descendencia, le sucedió, por sentencia judicial de 19 de diciembre de 1665, su sobrino:

Luis Fernández de Córdoba y Santillán (Ica, c. 1606-17 de octubre de 1671), VI marqués de Guadalcázar y caballero de la Orden de Calatrava. Era hijo de Francisco Fernández de Córdoba y Marroquín y de María de Santillán y Cepeda, hija de Pedro de Santillán y Mencía Cepeda. Casó, el 11 de abril de 1667, con Inés María de Portocarrero y Bocanegra (m. 1687), viuda de Juan Portoarrero Sandovall e hija de Luis Andrés Fernández Portocarrero y Guzmán Portocarrero, II marqués de Almenara, y de su esposa Leonor de Guzmán Enríquez de Rivera Portocarrero. Después de enviudar, Inés María contrajo un tercer matrimonio con Juan de Baeza y Mendoza Manrique de Lara, II marqués de Castromonte, grande de España, sin desdencendia de este matrimonio. A la muerte del VI marqués en 1671, le sucedió su hija que falleció siendo niña, antes que su madre:

Josefa Fernández de Córdoba (c. 1668-1672/antes de 1687), VII marquesa de Guadalcázar. Le sucedió, en 1675, por sentencia de tenuta, su tía:

Francisca María Fernández de Córdoba y Zapata, también llamada Francisca Fernández de Córdoba y Rojas Portocarrero (m. 12 de septiembre de 1680), VIII marquesa de Guadalcázar, VII condesa de las Posadas y III condesa de Casa Palma, hija de José Diego Fernández de Córdoba y Fernández de Córdoba VI conde de las Posadas y II conde de Casa Palma y Leonor de Zapata y Silva. Casó, el 15 de agosto de 1678, siendo su primera esposa, con Félix Fernández de Córdoba y Cardona (1654-2 de julio de 1709), XII conde de Cabra, VII duque de Baena, IX duque de Sessa, VIII duque de Soma, cuatro veces grande de España, IX conde de Avellino, VIII conde de Oliveto, XII conde de Palamós, IX conde de Trivento, XV vizconde de Iznájar, XIX barón de Bellpuig, IX barón de Calonge y X barón de Liñola. Sucedió su hija:

Francisca María Manuela Fernández de Córdoba (Madrid, 21 de julio de 1679-Madrid, 30 de marzo de 1722), IX marquesa de Guadalcázar, VIII condesa de las Posadas y IV condesa de Casa Palma. Casó, en primeras nupcias, el 3 de mayo de 1693, con Pedro Nicolás López de Ayala y Velasco, X conde de Fuensalida, grande de España. Contrajo un segundo matrimonio, el 21 de abril de 1710, con Carlos Manuel Homodei Lasso de la Vega, I marqués de Almonacid de los Oteros. Sucedió, por sentencia del 7 de febrero de 1730, un pariente de una rama colateral: