Broken es el segundo lanzamiento de estudio de Nine Inch Nails, publicado como un EP el 22 de septiembre de 1992 por Nothing Records y distribuido por Interscope. Concebido y producido principalmente por Trent Reznor, el disco marcó una transformación significativa respecto de su antecesor Pretty Hate Machine (1989), al sustituir buena parte de su orientación hacia los sintetizadores por guitarras distorsionadas, percusión más pesada, procesamiento digital y una producción asociada al metal industrial. Su composición estuvo estrechamente relacionada con las presentaciones en directo de Nine Inch Nails y con el deseo de Reznor de trasladar al estudio la intensidad física que había desarrollado durante las giras posteriores a su álbum debut.

La producción de Broken tuvo lugar en un contexto conflictivo entre Reznor y TVT Records, discográfica que, tras el éxito de Pretty Hate Machine, pretendía orientar a la banda hacia una fórmula musical similar. Ante la negativa del sello a concederle libertad creativa, Reznor y su mánager John Malm Jr. buscaron mecanismos para grabar el nuevo material sin que TVT pudiera involucrar en las sesiones. Parte del EP se registró bajo seudónimos y en distintos estudios, mientras que Reznor desarrolló técnicas de procesamiento de guitarras y edición digital que posteriormente adquirirían mayor importancia en su siguiente álbum The Downward Spiral (1994). El conflicto terminó con un acuerdo que involucró a Jimmy Iovine e Interscope, lo que permitió a Reznor conservar el control creativo y convirtió a Broken en el primer lanzamiento de Nothing Records, discográfica que él creó.

El EP recibió críticas generalmente favorables y alcanzó el puesto número 7 de la Billboard 200, la posición más alta obtenida hasta entonces por Nine Inch Nails en dicha lista. La Recording Industry Association of America lo certificó como disco de platino en diciembre de 1992, mientras que «Wish» obtuvo el Premio Grammy a la mejor interpretación de metal en 1993, el primer Grammy otorgado por el grupo. La crítica destacó especialmente su combinación de guitarras procesadas, percusión electrónica y estructuras industriales, y posteriormente consideró al lanzamiento un antecedente directo de The Downward Spiral.

La etapa de Broken también estuvo acompañada por una propuesta audiovisual de carácter deliberadamente extremo. Los videoclips de canciones como «Happiness in Slavery» y «Wish» generaron controversia por sus representaciones de violencia extrema, lo que limitó su difusión televisiva, mientras que Reznor y el cineasta británico Peter Christopherson desarrollaron The Broken Movie, un cortometraje de terror que integraba varios de los vídeos del EP. Aunque la cinta era ficticia, su circulación clandestina en copias de VHS de baja calidad contribuyó a que surgieran rumores de que se trataba de una película snuff.

Trasfondo Tras el inesperado éxito comercial de Pretty Hate Machine (1989), Nine Inch Nails se convirtió en uno de los primeros grupos de rock industrial en alcanzar presencia en el mercado estadounidense. Aunque el álbum tuvo inicialmente ventas modestas, las giras constantes y popularidad de sencillos como «Head Like a Hole» y «Sin» contribuyeron a que se convirtiera en uno de los lanzamientos más vendidos de TVT Records, y llegó finalmente a obtener la certificación de platino. El éxito del disco transformó a Trent Reznor de un músico de estudio emergente a una de las figuras principales del movimiento del rock industrial, pero también intensificó las tensiones creativas entre él y su discográfica. Reznor había advertido en entrevistas que su música se había endurecido en algo «mucho más agresivo y frío que Pretty Hate Machine» y que muchos fanáticos del debut se encontrarían con «un lado de NIN que ya no existe». En el comunicado de prensa que acompañaba el material promocional escribió: «Broken fue un disco difícil de hacer. Es un álbum feo hecho durante un momento feo de mi vida». Tras el éxito comercial y crítico de Pretty Hate Machine, TVT presionó a Reznor para que grabara un álbum sucesor estilísticamente similar con el objetivo de producir más sencillos de éxito comercial. Según Reznor, Steve Gottlieb, fundador y director ejecutivo del sello, insistió repetidamente en que Nine Inch Nails continuara en la misma dirección musical, y rechazaba el material que se apartaba de la fórmula del disco debut. Recordó más tarde que la discográfica consideraba a la banda principalmente como un grupo de synth pop y mostraba poco interés en apoyar una dirección artística más pesada o experimental.

izquierda|miniaturadeimagen|280x280px|Debido a las disputas empresariales y creativas que Reznor tuvo con su antigua discográfica TVT Records, fundó su propio sello llamado Nothing. En la imagen, una presentación del músico Marilyn Manson durante una muestra que organizó la empresa (1996)

Frustrado por lo que consideraba una injerencia excesiva en su libertad creativa, Reznor solicitó la rescisión de su contrato discográfico, sin éxito. Ante la negativa de TVT, la disputa derivó en una larga batalla legal por la propiedad del nombre «Nine Inch Nails» y sus futuras grabaciones. Los periodistas musicales describieron posteriormente el conflicto como una de las disputas más importantes entre artistas y sellos discográficos de la escena musical alternativa de principios de los 90, lo que contribuyó a consolidar la reputación pública de Reznor como un artista decidido a mantener una autonomía creativa total. Al no poder lanzar nuevo material en circunstancias convencionales, Reznor y su mánager John Malm Jr. idearon maneras de poder grabar y evitar interferencias contractuales. Durante las sesiones, Reznor trabajó bajo varios seudónimos para impedir que TVT reclamara la propiedad de los registros, una estrategia que más tarde describió como legalmente necesaria y creativamente liberadora. Casi al mismo tiempo fundó Nothing Records, una compañía discográfica que con el tiempo se convertiría en el hogar no solo de Nine Inch Nails, sino también de artistas como Marilyn Manson, Prick, Pop Will Eat Itself y Meat Beat Manifesto. El punto muerto se resolvió finalmente mediante negociaciones entre Jimmy Iovine e Interscope Records, que accedió a financiar y distribuir los nuevos lanzamientos de Nine Inch Nails, lo que permitió a TVT conservar su interés financiero en las grabaciones. El acuerdo le dio a Reznor la independencia creativa que buscaba y puso fin al bloqueo contractual de manera inmediata, y convirtió su próxima obra en el lanzamiento inaugural de Nothing Records y el primer álbum de la banda distribuido a través de Interscope. Musicalmente, Reznor concibió Broken como una reacción consciente contra la producción pulida y el sonido orientado a los sintetizadores de Pretty Hate Machine. En lugar de buscar la accesibilidad comercial, buscó crear un disco más duro y agresivo, influenciado por la intensidad de las actuaciones en vivo de Nine Inch Nails y bandas de metal industrial contemporáneas. El EP resultante supuso un punto de inflexión estilístico decisivo para el grupo y estableció muchas de las características sonoras y líricas que se desarrollarían por completo en The Downward Spiral (1994) dos años después:

Grabación

La grabación de Broken tuvo lugar durante uno de los periodos más turbulentos de los inicios de la carrera de Reznor; si bien las disputas legales con TVT le impedían grabar abiertamente nuevo material bajo el nombre de Nine Inch Nails, Reznor continuó componiendo canciones en secreto mientras estaba de gira promocionando Pretty Hate Machine. Según sus biógrafos, el conflicto con el sello discográfico influyó no solo en la agresiva perspectiva lírica del álbum, sino también en la urgencia con la que se escribió y grabó el material. Tras mudarse a Los Ángeles en julio de 1992, Reznor compró la casa ubicada en 10050 Cielo Drive en Benedict Canyon, lugar donde ocurrió el asesinato de la actriz Sharon Tate en 1969. Fascinado por lo que más tarde describió como una pieza significativa del «folclore estadounidense», convirtió la residencia en un estudio de grabación privado llamado «Le Pig», en referencia a la palabra escrita con sangre en la puerta principal por miembros de la familia Manson. Aunque el estudio todavía estaba en construcción durante las primeras sesiones, pronto se convirtió en el principal espacio de trabajo creativo de Reznor y siguió siéndolo durante toda la producción de The Downward Spiral. Las sesiones de grabación de Broken se fragmentaron deliberadamente para evitar la interferencia de TVT. El trabajo se realizó bajo varios seudónimos, y Reznor y sus colaboradores se trasladaron entre varios estudios, incluidos Hell Studios (Nueva Orleans), Royal Recorders (Lake Geneva, Wisconsin), South Beach Studios (Miami), A&M Studios y The Village Recorder. Según Reznor, el constante movimiento entre estudios estaba dictado tanto por cuestiones legales como por la experimentación creativa, lo que permitía que los diferentes entornos de grabación dieran forma a las pistas individuales.

El productor británico Flood, que ya había colaborado en Pretty Hate Machine, volvió a coproducir algunas partes del EP, como «Wish», «Last» y «Gave Up». En lugar de funcionar como un productor tradicional, Flood actuó como una caja de resonancia creativa, animando a Reznor a simplificar los arreglos y enfatizar el impacto rítmico sobre las texturas de sintetizador en capas. Su colaboración continuaría en The Downward Spiral, y se convirtió en una de las asociaciones de producción más importantes de la carrera de Reznor. Gran parte del EP fue producido por Sean Beavan, cuyo trabajo logró un sonido significativamente más áspero que el del álbum debut de la banda. En lugar de depender principalmente de secuenciadores y sintetizadores, las sesiones se centraron en guitarras distorsionadas, percusión en vivo, bucles de batería procesados y una edición digital densa. Reznor explicó más tarde que buscó intencionalmente una paleta sonora abrasiva, y experimentó extensamente con las primeras tecnologías de grabación digital y la manipulación de software.

Una de las características distintivas de Broken fue su producción de guitarra poco convencional. En lugar de grabar los tonos de amplificador tradicionales, Reznor solía conectar las guitarras directamente a través de un procesador de efectos Zoom 9030 y luego al TurboSynth de Digidesign, manipulando digitalmente el audio resultante antes de volver a grabarlo en las mezclas finales. Esta técnica produjo las densas texturas mecánicas de guitarra que se convirtieron en uno de los sonidos característicos del EP y que seguiría influyendo en lanzamientos posteriores de Nine Inch Nails. Más tarde, Reznor describió su objetivo como la creación de sonidos de guitarra que «no se parecieran a ningún instrumento real», prefiriendo texturas muy procesadas a la producción de rock convencional.