Crevillente (oficialmente ) es un municipio y localidad de España, situado en la Comunidad Valenciana. Se encuentra en la comarca del Bajo Vinalopó, al pie de la sierra de Crevillente, a una altitud de 129 m, dentro de la provincia de Alicante. Su proximidad al municipio de Elche le permite integrarse en el área metropolitana de Alicante-Elche. Tiene una población de .

Crevillente celebra dos fiestas destacadas: los Moros y Cristianos, declarados Fiesta de Interés Turístico Internacional, y la Semana Santa, que también ostenta esta distinción. La localidad ha sido tradicionalmente reconocida por su industria alfombrera, lo que le ha valido el sobrenombre de Ciudad de la alfombra.

Geografía miniatura|Término municipal Se encuentra en la comarca del Bajo Vinalopó y a unos 35 km al suroeste de la capital provincial, Alicante. Por su término municipal discurre la Autopista del Mediterráneo (AP-7), que enlaza con la Autovía del Mediterráneo (A-7), principal eje de comunicación entre Alicante y Murcia, entre otras localidades. También atraviesan el municipio la carretera N-340, entre los puntos kilométricos 704 y 711; la carretera N-325, que se dirige hacia Novelda; y una vía local que conecta con Catral.

Crevillente limita con los términos municipales de Hondón de las Nieves, Aspe, Elche, Albatera, San Isidro y Catral.

El relieve está determinado por la vertiente meridional de la sierra de Crevillente y la vega del Segura al sur, donde se encuentra el parque natural de El Hondo. La altitud varía desde los 838 m en la sierra hasta los 2 m en las lagunas del parque natural. El núcleo urbano se sitúa a 130 m sobre el nivel del mar.

El clima es de tipo mediterráneo costero, influido por la cercanía del mar. Los veranos son cálidos, húmedos y mayormente despejados, mientras que los inviernos son largos, suaves, ventosos y parcialmente nublados. Las precipitaciones son escasas durante todo el año, con una media anual inferior a los 220 mm. Las temperaturas oscilan habitualmente entre los 5 °C y los 32 °C, siendo poco frecuentes los valores por debajo de 1 °C o por encima de 34 °C.El clima y el tiempo promedio en todo el año en Crevillente

Historia

Prehistoria y antigüedad Abundantes hallazgos arqueológicos testimonian el paso de distintas culturas por el territorio crevillentino: la del Paleolítico superior, hace entre 18 000 y 20 000 años (Ratlla del Bubo, Cova del Xorret); la del Calcolítico en el III milenio a. C. (Les Moreres); el Bronce Antiguo, entre finales del milenio y la primera mitad del II milenio a. C. (Pic de les Moreres); el Bronce Final y el período orientalizante, entre los años 850 y (La Peña Negra); la cultura ibérica, durante los siglos - (El Forat, El Castellar); y la época romana, con restos datados entre los siglos y (La Canyada Joana). Esta última etapa fue estudiada por el arqueólogo J. Trelis Martí, actual director del Museo Arqueológico de Crevillente, mientras que la fase paleolítica fue investigada por V. Villaverde, Román Lajarín y G. Iturbe. Desde el calcolítico hasta la época ibérica, los estudios y excavaciones fueron dirigidos por el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante Alfredo González Prats.

Dominación islámica La presencia musulmana está documentada en zonas como El Forat y, especialmente, en El Frare, donde existió un poblado fortificado. De este asentamiento solo se conservan los cimientos, algunos muros derruidos y dos aljibes, aunque siguió ejerciendo funciones defensivas durante la época de los rais. Fue abandonado entre los años 1316 y 1318. De esta etapa cabe destacar la construcción de La Font Antiga para la canalización de agua, así como el acueducto de Els Pontets. Todo parece indicar que en el solar actual de Crevillente, concretamente en el casco antiguo, existió un asentamiento ibérico anterior, como evidencian los restos íberos y árabes hallados en las mismas áreas. Aunque tradicionalmente se ha considerado una fundación de origen árabe, ni la etimología del topónimo ni su génesis están del todo claras. En fuentes musulmanas aparece mencionada como Karbalyan o Qarbalyan, Qarbillan, Qaribliyan o Querbelien, nombres relacionados con la filiación de Muhammad Al-Safra. Durante la dominación árabe, Crevillente fue una población relevante integrada en el Reino de Murcia.

Durante este periodo, destaca la figura del médico y erudito musulmán Al-Shafra, quien residió en Crevillente y fue conocido por sus conocimientos en medicina y filosofía. Su legado ha sido objeto de estudio en diversas investigaciones sobre la medicina andalusí en la región.

Del dominio cristiano a la Edad Moderna Según el Tratado de Almizra, los castellanos conquistaron el sur de la actual provincia de Alicante en 1244, y en 1262 el territorio fue entregado al señorío de Villena, bajo la autoridad del infante Manuel de Castilla. Crevillente mantuvo un estatus de considerable autonomía, gobernada localmente por un rais o caudillo musulmán hasta 1318. El señorío sarraceno de Crevillente abarcaba además los lugares de Cox, Albatera, Aspe, Chinosa y Monóvar.

En 1296, tras la conquista del sur de Alicante por Jaime II de Aragón, el rais de Crevillente, Muhámmad ibn Hudayr, firmó un acto de vasallaje a la Corona de Aragón. En 1305, la ciudad —que formaba parte del señorío de Elche— fue incorporada al Reino de Valencia por la sentencia arbitral de Torrellas. Jaime II recompensó al rais otorgándole el cargo de juez ordinario de los musulmanes de la provincia de Alicante y confirmó su posesión del señorío. Le sucedieron su hijo Muhámmad ibn Áhmad y, posteriormente, su nieto Ibrahim en 1316. Tras la muerte de este último en 1318, el señorío de Crevillente pasó a depender directamente del gobierno general del Reino de Valencia Ultra Saxonam. En 1324 fue entregado como señorío, al infante Pedro. La población permaneció mayoritariamente musulmana durante los tres siglos siguientes.

En 1439, Crevillente fue vendida a Bernat Requesens. Tras el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, pasó al señorío de Gutierre de Cárdenas. La pérdida de los derechos de realengo provocó un levantamiento popular contra su nuevo señor, que no pudo ejercer plenamente su autoridad hasta 1481. Su familia mantuvo el señorío en adelante. En 1521, durante las Germanías, los habitantes se sublevaron contra el señor Dídac de Cárdenas. A comienzos del , la población contaba con unas 400 familias, en su mayoría moriscos. La expulsión de los moriscos en 1609 supuso una drástica disminución, reduciendo la población a una tercera parte.

Edad Moderna y guerra de sucesión Durante la guerra de sucesión española (1701–1714), Crevillente apoyó la causa borbónica, lo que le valió el otorgamiento del título de villa por parte de Felipe V en reconocimiento a su fidelidad. En este periodo se fundó el Hospital-Asilo de la Purísima Concepción y se levantó la ermita de Santa Anastasia, que conserva elementos de culto cristiano anteriores incluso al .

Durante la guerra de la Independencia española (1808–1814), Crevillente se vio afectada por los movimientos de tropas y las levas de soldados, aunque no fue escenario de grandes combates. Como otras zonas del sur valenciano, apoyó la resistencia antifrancesa y vivió el impacto de la crisis posterior al conflicto. En este periodo destaca la figura de Jaime el Barbudo, nacido en Crevillente en 1783, quien pasó de bandolero a guerrillero durante la guerra contra los franceses. Tras combatir en el Reino de Murcia, fue indultado en 1813, pero años más tarde volvió a la clandestinidad como líder absolutista durante el Trienio Liberal. Fue capturado y ejecutado en Murcia en 1824.

En el contexto de la Desamortización de Mendizábal en 1836, se produjo la venta de tierras comunales y bienes eclesiásticos, transformando el sistema agrario local y favoreciendo la consolidación de una burguesía agraria. A finales del se consolidó la industria artesanal del esparto y el junco, base de la futura industria textil crevillentina. Se elaboraban esteras, persianas, sogas y otros productos destinados al mercado nacional y de exportación. En 1860 se fundó la Sociedad Unión Musical de Crevillente, que reflejaba el auge de la cultura musical en la localidad. En 1891 se creó el Orfeón Crevillentino, más tarde conocido como Coral Crevillentina, que adquiriría renombre internacional.

Durante la primera mitad del , Crevillente experimentó un proceso de industrialización vinculado al textil. La introducción de telares mecánicos en la década de 1920 supuso un salto cualitativo en la producción de alfombras. En estas décadas se consolidó la estructura de la moderna industria alfombrera.

La segunda república española (1931–1939) se vivió en Crevillente con fuertes tensiones políticas. El municipio fue bastión republicano durante la guerra civil española, lo que motivó una dura represión tras la entrada de las tropas franquistas en 1939. Durante el franquismo, se impulsó una política de reconstrucción de infraestructuras y promoción del desarrollo industrial. Crevillente se convirtió en un polo regional en la fabricación de alfombras, gracias a la exportación y la demanda del turismo residencial costero. El sector textil pasó de la artesanía a la industria mecanizada. En los años 60 y 70, se crearon nuevas empresas y se consolidó una clase obrera local. En 1977 se fundó la Unión Nacional de Fabricantes de Alfombras, Moquetas y Afines (UNIFAM), con sede en la localidad.

A finales del y en el , la industria textil entró en crisis debido a la competencia extranjera y la deslocalización. Muchas empresas cerraron o se reconvirtieron. Sin embargo, algunas compañías han sobrevivido gracias a la especialización y la exportación. La ciudad ha reforzado su apuesta por el patrimonio cultural. La Semana Santa de Crevillente fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2011, y su patrimonio escultórico —especialmente los pasos de Mariano Benlliure— es considerado uno de los más relevantes de España. También se ha apostado por proyectos de sostenibilidad, digitalización del sector industrial y la potenciación del turismo de interior, ligado a la sierra de Crevillente, los Museos de Crevillente y el legado musical de la localidad.

Demografía Crevillente cuenta con una población de .

El estudio de la población de Crevillente, como ocurre en general en toda España, no puede realizarse de forma periódica y fiable hasta el año 1857.

Hasta 1609, la población estaba compuesta casi en su totalidad por moriscos o cristianos nuevos, es decir, musulmanes convertidos forzosamente al catolicismo entre 1521 y 1526, como consecuencia de la revuelta de las Germanías.

Según el censo elaborado por Henri Lapeyre en 1563, la villa contaba con 208 vecinos, lo que equivaldría aproximadamente a 938 habitantes si se aplica el coeficiente estándar de 4,5 personas por vecino. En 1602 la población alcanzaba los 1777 habitantes, y en 1609, poco antes de la expulsión de los moriscos, ascendía a unos 1800. Tras dicha expulsión, quedó tan solo una cuarta parte de la población original, y en 1646 se registraron 873 habitantes, según el mismo autor. Posteriormente, en 1739, la población ascendía a 3600 habitantes, y en 1794 se contabilizaban 8100.

Según el censo del Instituto Nacional de Estadística de 2008, Crevillente contaba con 28 432 residentes, situándose como el 16.º municipio más poblado de la provincia de Alicante. El 10,3 % de la población censada ese año tenía nacionalidad extranjera, principalmente marroquí (879 personas, un 2,6 % del total), aunque también se registraba una presencia significativa de población latinoamericana y de ciudadanos comunitarios, especialmente británicos.Explotación estadística del censo según el Instituto Nacional de Estadística de España. Población por sexo, municipios y nacionalidad (principales nacionalidades).

Núcleos de población