right|300px|miniaturadeimagen|León de Judá. El león es el símbolo de Judá, de cuyo reino proviene el gentilicio "judío"—'procedente del reino de Judá'.Ze'ev Raban, El León de Judá (el diablo), 1925. Símbolo representado en el portal del Hospital Bikur Jolim, Jerusalén, Israel.
La historia de los judíos comprende la historia judía o conjunto de hechos históricos relevantes para el pueblo o nación que desciende de los patriarcas hebreos, especialmente de Esaú , quien negoció su primogenitura en la Biblia, a su hermano Jacob, el cual es renombrado «Israel».Simón Dubnow, Manual de la historia judía, Buenos Aires: Sigal, 1977, pp. 7-15. La historia judía es la historia del pueblo judío, y no exclusivamente la historia del judaísmo en tanto que religión.Ëric Smilevitch, Histoire du judaïsme, París: Presses Universitaires de France, 2012. Historia judía es entonces sinónimo de Toldot Am Israel (hebreo: תולדות עם ישראל—Historia del pueblo de Israel (entendido ello en su sentido más amplio, es decir, abarcando tanto a hebreos, israelitas y judíos, como a judío-israelíesRecuérdese que no todo ciudadano israelí necesariamente es judío, ya que los hay también cristianos, musulmanes y drusos.), así como también de su cultura y de su conjunto.
Por judíos se entiende no solamente al grupo que observa o profesa la religión judía, sino también a los integrantes del mencionado pueblo o nación, más allá de que sean religiosos o laicos, agnósticos o incluso ateos: ser judío no es solo un asunto de religión sino también de condición, y la condición judía es un resultado directo de las vicisitudes de su historia, raramente exentas de interacción con los demás pueblos.Considerando a los judíos, Hannah Arendt estableció una diferencia entre el judaísmo (religión de los judíos) y su condición, que es socio-política y a la que ella denominó judeidad. Para profundizar acerca de las relaciones entre estos dos aspectos, véase Elvira y Mihai Nadin, Jewish: Does It Make a Difference?, Nueva York: Jonathan David, 2000; Élisabeth Roudinesco, A vueltas con la cuestión judía (2009), Barcelona: Anagrama, 2011; y Santiago Kovadloff, La extinción de la diáspora judía, Buenos Aires: Emecé, 2013. Considerando los conceptos de religión y nación, Roudinesco escribe (en su texto original en francés) estableciendo una diferencia entre "judío religioso" [juif] y "Judío identitario" [Juif]:
Inmediatamente después de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén y la pérdida del espacio territorial judío como país independiente en 70 d.c ., tuvo lugar una gran dispersión de los judíos por el mundo, a la que se conoce como Diáspora.Joan Comay, The Diaspora Story: The Epic of the Jewish People among the Nations (1981), Tel Aviv y Bnei-Brak: Steimatzky, repr. 1994. Durante casi 2000 años, la gran mayoría de los judíos residió en tierras de otros pueblos, donde de algún modo u otro logró preservar su religión e identidad colectiva (Am Israel).Comay, pp. 102-216. Acogidos por ser históricamente los primeros monoteístas tanto en tierras cristianas como musulmanas, los judíos se adaptaron a nuevos contextos, pero se encontraron generalmente ubicados en los márgenes de las sociedades no judías.Comay, pp. 124-259. Conocieron la tolerancia y el intercambio, pero también el antijudaísmo.Comay trata este tema permanentemente a lo largo de su libro. A pesar de ello, a menudo gozaron de cierta autonomía como grupo minoritario, particularmente en el plano religioso-legal y su organización interna como comunidad judía (קהילה יהודית).Comay, pp. 7-99. Significativamente, ya en tierras cristianas o musulmanas, la vida de los judíos estuvo siempre estrechamente ligada a su propia religión e identidad colectiva. Con el advenimiento de las revoluciones dieciochescas, especialmente la Revolución Francesa en 1789, y el subsecuente surgimiento decimonónico de los nacionalismos europeos, la Emancipación de los judíos y el antisemitismo, la condición sociopolítica de los judíos —o judeidad— pasó a ser asunto debatido en Occidente y, si bien aún no existía un país judío independiente, la noción de los judíos en términos de pueblo poco a poco fue dando lugar a la idea de una nación, por ese entonces apátrida.Comay, pp. 217-232.
thumb|300px|Atuendos de los judíos de Francia y Magreb, desde el medioevo hasta el .Lámina realizada por Isidore Singer y Cyrus Adler, para la Jewish Encyclopedia, Nueva York, 1901-6.
La historia del pueblo judío comprende así una serie de sucesos que atañen a un pueblo en su gran mayoría disperso y por lo general minoritario en relación con los demás grupos humanos que de un modo u otro coexisten con él. Tal situación se verifica por lo menos desde el de nuestra era en adelante.
Mientras que la historia del pueblo hebreo abarca cuatro mil años, la historia del pueblo judío se halla directamente ligada al mismo y data de tres mil años, comprendiendo a su vez a centenares de diversas poblaciones en los cinco continentes.Max Wurmbrand y Cecil Roth, El pueblo judío: 4000 años de historia (The Jewish People: 4000 Years of Survival, 1966), Jerusalén y Tel Aviv: Massada Press, 1970; Mario Satz, El judaísmo: 4000 años de cultura, Barcelona: Montesinos, 1982; y Karen Armstrong, La historia de Dios: 4000 años de búsqueda en el judaísmo, el cristianismo y el islam (The History of God: 4000-Year Quest of Judaism, Christianity and Islam, 1993), Buenos Aires: Paidós, 2001. En el , fuera de las poblaciones de Estado de Israel, se trata por lo general de poblaciones minoritarias, culturalmente diversas y geográficamente distribuidas en metrópolis y áreas urbanas.
Al igual que otras religiones, el judaísmo ha conocido distintas corrientes o cismas. Pero la particularidad del pueblo judío, y lo que le diferencia de otros, es su distribución en el mundo, acompañada de su unidad en torno a creencias y valores que transmitidos por la religión y la cultura judía. Los valores tradicionales emergen del texto sagrado para el judaísmo, la Torá.De ella se desprenden numerosas prescripciones y observancias éticas, rituales y litúrgicas; entre ellas pueden mencionarse, por ejemplo, la observancia del Shabat, la celebración de Pésaj, el cumplimiento de la Cashrut, lo indicado para cuando Yom Kipur, y así sucesivamente.
En el Libro de Génesis, la Biblia remonta los inicios de la historia del pueblo hebreo a tres patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob. Allí, Jacob es también conocido como Israel (ישראל). En los textos sagrados del judaísmo, Israel es un término que presenta dos significados. Uno de ellos es el de Am Israel (el pueblo de Israel); el otro concierne a la "Tierra Prometida" (הארץ המובטחת),Génesis 15:18-21; Génesis 28:13, Éxodo 23:31, y Deuteronomio 1:8. territorio que (una vez que las doce Tribus de Israel se encuentran allí establecidas) pasa a ser denominado Eretz Israel (ארץ ישראל).I Samuel 13:1 Para el pueblo judío, la expresión hebrea Eretz Israel se refiere no solo a un utópico sector territorial en el Levante Mediterráneo sino —y en particular— a la "Tierra de Israel", entendiéndose por ello específicamente a la nación o país de los descendientes de Jacob: en hebreo, el nombre oficial del Estado de Israel no es otro que "Medinat Israel" (מְדִינַת יִשְׂרָאֵל), es decir, el "País de Israel".En sus leyes fundacionales, Israel se autodefine como un "Estado Democrático y Judío"; es el único país en el mundo donde los judíos constituyen la mayoría ("Israel" , Freedom in the World, Freedom House, 2008; accedido 20 de marzo de 2012).
thumb|300px|Delegación del Reino de Israel rindiendo tributo ante el rey asirio Salmanazar. Segundo registro del Obelisco Negro, escultura asiria, 841 a. C.
En lo que a registro histórico extra-bíblico se refiere, la Estela de Merenptah, datada hacia el 1208 antes de nuestra era, se menciona por primera vez a los israelitas;Véase Flinders Petrie. una fuente asiria, por otra parte, se refiere a la victoria de Salmanasar III sobre de la Casa de Omri (monarquía norteña o Reino de Israel, período de la División o de los dos reinos israelitas),James B. Pritchard, Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament, 3ª ed., Princeton: Princeton University Press, 1969, p. 283. Los reyes asirios, escribe Pritchard, frecuentemente ser refirieron a los sucesores de Omri como pertenecientes a la "Casa de Omri"—Bit Hu-um-ri-a. en documento pétreo conocido como el Obelisco Negro y que data del año 841 a. C..El Obelisco Negro es preservado en el Museo Británico, Londres.
Entre los investigadores que lo fechan en el año 841 antes de nuestra era figuran H.W.F. Saggs ("Le monde juif avant l'Exil", 1979; en: Le monde du judaïsme, ed. Elie Kadourie, París: Thames & Hudson, 2003) y Allan Millard (Discoveries from Bible Times, Oxford: Lion, 1997 p. 121). En 1850, Henry Rawlinson supuso que el personaje israelita postrado ante del rey asirio era el personaje bíblico conocido como Jehú, décimo rey del Reino de Israel (On the Inscriptions of Assyria and Babylonia, 1850; T. C. Mitchell, The Bible in the British Museum: Interpreting the Evidence, Paulist Press, 2004, p. 14; y Saggs, p. 20). Ello, se sostuvo que poseía fundamento en 2 Reyes 9. En 1851, Edward Hincks relacionó el personaje en cuestión de un modo diferente y notó en su diario que el texto cuneiforme del Obelisco Negro se refiere no a Jehú, sino a Oseas, quien, según expresa la Biblia, fue hecho siervo de Salmanasar, rey a quien año a año le pagaba tributo, hasta que dejó de hacerlo y fue eventualmente capturado por conspirar contra el monarca asirio, 2 Reyes 17:3. Oseas, por otra parte, fue rey del antiguo y norteño Reino de Israel (730-722 antes de nuestra era) y, según la Biblia, rindió tributo a un rey asirio llamado "Salmanasar", solo que se trataba de otro monarca homónimo—Salmanasar V (que fue rey entre 727 y 722 antes de nuestra era). Según el relato bíblico, fue Salamanasar V quien capturó a Oseas y lo encegueció, llevándolo a Asiria por haberse negado a pagar tributos y conspirar contra él habiendo pedido ayuda a los egipcios. De la información disponible tiende a emerger una considerable disparidad entre lo que narran las inscripciones cuneiformes del Obelisco Negro y lo que expresa el relato bíblico. La figura postrada ante Salmanasar puede ser un emisario del rey israelita Jehú u Oseas, o acaso uno de ellos. El texto cuneiforme de la inscripción asiria meramente expresa: "El tributo de Oseas, hijo de [la Casa de] Omri" (Alan Millard, Discoveries from Bible Times, Oxford: Lion, 1997, p. 121), cosa que no implica que la figura postrada sea necesariamente un rey (dado que el nombre Oseas lejos está de haber sido único o extraordinario entre los judíos de la Antigüedad). A pesar de ello, y sea quien fuere el personaje que aparece representado en el Obelisco Negro, lo cierto es que se trata de la más antigua imagen visual de un israelita que se conoce en la historia (Assyrian, 2007; accedido 7 de junio de 2014).