La personalidad límite es el conjunto dinámico de disposiciones de la conducta y rasgos de la personalidad que se dan en especial en las personas que padecen el trastorno límite de la personalidad. Se caracteriza por una marcada impulsividad, accesos de ira incontrolada e inapropiada, inestabilidad y desregulación emocional, disociación, pensamientos extremos y un gran temor al abandono (real o imaginario) que les lleva a realizar esfuerzos enormes para evitarlo. Los rasgos de la personalidad pueden proceder de los patrones recibidos del ambiente, en especial familiar, en la temprana infancia, en el que contribuyen distintos tipos de abuso, negligencia, abandono o invalidación. Estos estímulos ambientales interactúan con la biología del individuo, de modo que producen grados y variantes de esta personalidad, que en caso de implantarse en individuos con una vulnerabilidad biológica especial, pueden dar lugar al trastorno límite de la personalidad.

Modelos de formación de la personalidad TLP

Desde la identificación en la psicología contemporánea del trastorno, se han realizado, desde las diferentes escuelas de psicología diferentes modelos de explicativos de cómo se forma la personalidad del TLP. entre otros, se han propuesto los siguientes:

Modelo de formación desde el psicoanálisis thumb|300px|La figura ilustra la identificación proyectiva: la persona de la ilustración mira a su entorno. Cree reconocer determinadas cualidades de otro objeto (representado aquí como una sombra) en el entorno. La persona no se da cuenta de que las cualidades percibidas en realidad son parte de ella misma.

Según Otto F.Kernberg y otros autores el TLP es el resultado de que ciertos procesos de desarrollo en la temprana infancia no se han recorrido con éxito. Para que se produzca un desarrollo sano el individuo debe conseguir la "separación" de su "Yo" de otros objetos. Además, los componentes del Yo fragmentados deben integrarse en un todo. Solo entonces los seres humanos pueden reunir la fragmentación primitiva del "solamente bueno" y "solamente malo" en el mismo objeto.

Esto se refiere especialmente a las buenas y malas experiencias con la madre. La madre puede, por ejemplo, ser experimentada como "buena" si se entrega a los cuidados del hijo. Si por el contrario, la madre está ausente mucho tiempo, se la experimenta como mala. Esta experiencia contradictoria provoca inicialmente una disociación. Con un desarrollo sano, el niño aprenderá que la madre existe también cuando está ausente. Se llama permanencia del objeto o constancia del objeto a esta capacidad de comprender que un objeto, en este caso la madre, permanece aun cuando no esté presente. Si no se desarrolla, la ausencia siempre significará una intensa experiencia de pérdida. Puesto que el individuo no puede separar su Yo de los objetos, siente como si perdiera una parte de sí mismo en tales ocasiones.

Según Kernberg los afectados de TLP tienen un exceso constitutivo (y por tanto innato) de agresión en la temprana infancia, en la que la ira representa la principal consecuencia de la agresión. De igual modo, la libido, que se expresa en el excitación sexual, está elevada. Este exceso de actividad agresiva dificulta los objetivos descritos para el desarrollo, y por tanto es la causa del TLP

Modelo kleiniano thumb|300px|Equilibrio dinámico entre la situación-borderline, la paranoide-esquizoide y la depresiva según John Steiner (1979). La personalidad se puede mover en el interior del triángulo y en sus lados. La conocida psicoanalista Melanie Klein, que puso las bases de la teoría de Kernberg, desarrolló diferentes teorías a partir de su trabajo con niños severamente desequilibrados desde 1935 hasta 1957, que fueron desarrolladas más tarde por John Steiner (1979) como un modelo particular para el TLP. Según Klein, los impulsos destructivos del niño generan fantasías aterrantes, que se proyectan en su madre y su relación parental. Se realizan procesos de intercambio con las personas de referencia primaria, en la mayoría de los casos los padres, a través de procesos de introyección y proyección, es decir con los objetos primarios. Para defenderse de los impulsos destructivos y alarmantes el niño los transfiere hacia el mundo exterior en cada caso.

Klein describe dos fases tempranas sucesivas, caracterizadas también por una forma específica de relación con los objetos. Las dos posiciones describen estados de ánimo frecuentes en que se encuentra el bebé en esta fase: La situación paranoide-esquizoide se caracteriza por la separación de los primeros objetos, el pecho de la madre.

El niño diferencia un pecho bueno (alimentador) y otro malo (negador). El pensamiento en esta situación está muy influida por la fantasía de los objetos que lo persiguen. El niño fantasea, sobre la base de sus propios impulsos destructivos que proyecta hacia la persona de referencia, ser perseguido por ella. Las partes idealizadas de su "yo" y de los objetos son separadas estrictamente de las partes malas, perseguidoras, teniendo los temores y sentimientos de culpa habitualmente una función primitiva, perseguidora. En la otra dirección se sitúa la situación depresiva. Aquí, los objetos inalcanzables fueron percibidos crecientemente como objetos completos. La personalidad ha aprendido que los objetos pueden tener al mismo tiempo características buenas y malas. Como el niño ya no puede refugiarse en sus fantasías con solo cae en intensas experiencias de pérdida y, en palabras del propio Sigmund Freud, en el "Trauerarbeit", expresión de difícil traducción pero común en el psicoanálisis que significa "elaboración del duelo".(Duelo y Melancolía, Freud 1917)

John Steiner amplió este modelo introduciendo una tercera situación, la llamada "Situación Borderline". Ya la propia Melanie Klein había sospechado antes que podría existir transiciones entre la situación "esquizoide-paranoide" y la depresiva. La nueva situación queda en el límite entre las otras dos y mantiene un equilibrio dinámico entre ambas. Se considera un estado psicológico de retirada, escape, que surge cuando los temores de las otras dos posiciones se desbordan.

De acuerdo con Steiner, este es un sistema de defensas bien organizado o una situación de equilibrio altamente organizada. Si la estructura borderline se descompensa, puede conducir a insoportables sentimientos de culpa y luto (descompensación en la dirección de la posición depresiva) o bien a estados psicóticos de tipo maníaco (en este caso la descompensación es en la dirección de una situación paranoide-esquizoide).

Modelo neuroconductual thumb|300px|Diagrama de sistema del modelo neuroconductual del Trastorno límite de la personalidad. El modelo neuroconductual da al TLP un enfoque multifactorial. Parte de afirmar que existe una predisposición neurológica, así como trastornos del desarrollo provocados por influencias traumáticas en la temprana infancia y que en etapas posteriores condujeron a conductas automáticas dañinas. En el desarrollo posterior, las extremas cargas de la infancia temprana dañan el ya de por sí sensible sistema límbico, que hace que el proceso emocional sea más difícil. Así pues, la inclinación a la disociación (splitting) aumenta y se desarrolla una pronunciada estructura de pánico.

Puesto que los afectantes ((mal-)hechores) son, mayoritariamente, también los protectores, el niño depende enteramente de ellos y tiene una relación tan estrecha como positiva con ellos, modelándose, a través del contraste entre la sensación de seguridad y el abuso experimentado, una forma de pensar contradictoria y atemporal. Aquí desempeña el principio de introyección un papel especial. En un caso así, el modo de pensar del otro es adaptado paralelamente al propio modo de pensar. En situaciones extremas, esto se efectúa para dar sentido a la situación que se percibe.

Un fenómeno similar es el conocido como síndrome de Estocolmo, donde la víctima de una situación extrema asume los modos de pensamiento de los captores. Algo similar refirió el sociólogo alemán Jan Philipp Reemtsma tras su secuestro. Tales pensamientos se perpetúan en los niños y, en forma correspondiente, ocurre con sus emociones. Este tipo de actos son disociativos puesto que rompen la unidad del Ego. Las experiencias extremas no son necesariamente desencadenadas por los padres u otras personas: pueden existir otras influencias que tengan los mismos mecanismos de acción.

El desarrollo emocional y el plano consciente son perturbados por igual. Las experiencias traumáticas almacenadas de forma permanente son proyectadas inconscientemente al entorno, y de esa manera las situaciones causales se hacen omnipresentes. Esto se refleja posteriormente también en las acciones y en las relaciones sociales.

En el curso de la enfermedad pueden actuar diferentes factores (p.ej. sexualidad incipiente, problemas coyunturales, psicoterapias inapropiadas) que retraumatizan con un efecto de feedback negativo. Además de esto, se desarrollan conductas autolesivas ideadas como intentos de solución al problema.

Según el modelo neuroconductista, cuando los afectados están en situaciones tensas o agobiantes quedan expuestos a una influencia permanente del estrés condicionado por un trauma, que puede operar tanto en forma abierta como latente.

El TLP como una forma de trastorno por estrés postraumático thumb|300px|Aunque las investigaciones sobre los traumas y las teorías Psicoanalíticas son contrapuestas, describen el mismo principio: los afectados configuran su vida emocional con respecto al entorno sin ser conscientes. La diferencia, no obstante, está en que el segundo afirma que hay una sombra oscura en el pasado, simbolizado en la persona en su ambiente y en la imagen que refleja proyectada en sus emociones, pensamientos y acciones.

En las décadas pasadas, en particular en el periodo posterior a la guerra del Vietnam, se intensificaron las investigaciones sobre los trastornos por estrés postraumáticos (TEPT)en los EE. UU.. Se puso de manifiesto que formas particularmente graves del trastorno muestran múltiples manifestaciones clínicas, que excedían los conocidos criterios de una común TEPT y que cumplían con todos los criterios del TLP. El cuadro de este trastorno quedó resumido en el término "estrés postraumático complejo" en la entonces recientemente creada área de psicotraumatología. Casi todos los especialistas en traumas consideran el TLP como una forma severa del complejo de estrés postraumático. Las razones esgrimidas son las siguientes:

Entre un 75 y un 90 % de los pacientes de TLP dicen haber sufrido un trauma severo, más comúnmente abuso sexual y/o físico en la infancia.(Bohus, Unckel 2005, Herman 1992).

El hecho de que las experiencias traumáticas falten en el grupo restante es prácticamente obvio dado que los traumas severos a menudo no son evocables, tanto más cuanto más tempranamente hayan tenido lugar en la infancia (priming-phase).

El complejo TEPT explica la dificultad para comprender todos los aspectos sintomáticos del TLP.

No obstante, las conexiones entre ambos trastornos no están demostradas y la mayoría de los expertos de los campos cercanos sostienen que podría haber más factores implicados.

Análisis de la personalidad borderline En este apartado vamos a repasar los rasgos vistos en el anexo III, pero examinando cuales son los más centrales, cuales se derivan de ellos, y como se condicionan los unos con los otros. Entendemos como rasgos centrales aquellos que están más directamente influidos por las causas subyacentes, que en los modelos más extendidos se acepta que provienen de una interacción entre la biología del individuo y su entorno. Pensamiento