Manuel Lisandro Barillas Bercián (Quetzaltenango, Guatemala, 17 de enero de 1845-Ciudad de México, México, 7 de abril de 1907) fue un militar y político guatemalteco, nacido en la ciudad de Quetzaltenango. En sus años juveniles había sido carpintero. Sus padres fueron el General José Onofre Barillas y Ponciana Bercián. Fungió como Presidente interino del 6 de abril de 1885 hasta el 15 de marzo de 1886 y Presidente de la República de Guatemala desde el 16 de marzo de 1886 al 15 de marzo de 1892.

Tras su presidencia se dedicó a sus negocios, pero tuvo que partir para el exilio a México durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera; desde México, Barillas dirigió una revuelta contra Estrada Cabrera en 1906, y este lo mandó a asesinar en 1907.

Luego de entregar el poder a su sucesor, el general José María Reina Barrios en 1892, se desempeñó como alcalde municipal de Quetzaltenango, puesto en el cual promovió la adquisición de terrenos, tales como el del barrio La Democracia —zona 3 de la moderna ciudad de Quetzaltenango— y las fincas Concepción y Morazán,Esta última, donde se asentó posteriormente Colomba Costa Cuca. distribuyéndolos en su totalidad a familias de escasos recursos.

Biografía

Nació en Quetzaltenango, el 17 de enero de 1845, hijo del General José Onofre Barillas y de Ponciana Bercián. Desde joven tuvo la inclinación de continuar la tradición familiar uniéndose con su padre que era Comandante de Armas de Mazatenango, Suchitepéquez y su hermano Isidoro al Movimiento Liberal de 1871, en el cual obtuvo el grado de Capitán, con órdenes de organizar un Batallón de Voluntarios. Posteriormente, el general Barrios lo nombró corregidor de las Fuerzas de Occidente, jefe político y comandante de Armas de Quetzaltenango.

Ascenso al poder

200px|miniaturadeimagen|izquierda|General José Onofre Barillas con sus hijos Manuel Lisandro e Isodoro poco después del triunfo de la Revolución Liberal de 1871. miniaturadeimagen|200px|Alcaldes indígenas del altiplano guatemalteco en 1891, durante el gobierno del general Barillas Bercián.

A raíz de la renuncia del Presidente Alejandro M. Sinibaldi, provisorio que ejerciera después de la muerte violenta del General Justo Rufino Barrios en 1885, la Asamblea Nacional declara que el segundo designado a la presidencia de la República asumiera el poder. La persona señalada era el general Manuel Lisandro Barillas. quien llegó en el instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió al general Juan Martín Barrundia —hasta pocos días antes ministro de Guerra de Barrios y principal candidato a quedarse en la presidencia— que le fuera entregado el poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él, indicándole a Barrundia que la tropa estaba acantonada a inmediaciones de la ciudad. Antes de que Barillas se valiera de aquel ardid para presionar inmediatamente de la presidencia, ocupaba el puesto de jefe de político de Quetzaltenango. La tropa de la cual hablaba no existía y así marchó al Palacio de Gobierno para asumir la primera magistratura de la Nación. Cuando Barrundia comprendió su error, ya era tarde; decidió alejarse del país por un tiempo, ya que disponía de los medios necesarios para ello. Barrundia regresó a Guatemala en 1888, para finalmente radicarse en México desde donde publicó folletos en contra del gobierno de Barillas.

Autogolpe de estado de 1887

Lo enmarcado dentro de la ley era la obligación que tenía Barillas, ya como provisorio, de convocar a elecciones en un tiempo posterior, aspecto que obvió para quedarse en el poder imponiendo un gobierno dictatorial. Según sus biógrafos, su gobierno fue un desastre total que afecto la economía del país. Finalmente convocó a elecciones, las cuales ganó fácilmente. Para perpetuarse en el poder cambió la constitución de la República a su sabor y antojo y prolongó el mandato constitucional por espacio de seis años. Durante aquel gobierno se fusiló a numerosos enemigos del régimen y se expulsó del país a mucha gente que no compartía el pensamiento político de Barillas. Dentro de las rebeliones que sofocó a sangre y fuego se anota históricamente la de Huehuetenango en el año de 1887, que le dio oportunidad de suspender las garantías constitucionales y disolver la Asamblea Legislativa. El 26 de junio de 1887 suspendió las garantías constitucionales y se instituyó en dictador, reconocido por la Asamblea Nacional Legislativa, acción que fue comunicada a los otros gobiernos de Centroamérica y al de México, indicándoles que la media era transitoria.

Por las modificaciones a la constitución de noviembre de 1887, la suspensión del régimen constitucional decretada el veintiséis de junio de 1887, no había interrumpido el período presidencial del general Barillas; de esa forma, terminó dicho período presidencial el 15 de marzo de 1892.

Expulsión del arzobispo Ricardo Casanova y Estrada

Para 1881, las relaciones entre el presidente Justo Rufino Barrios y los representantes de la Iglesia católica habían mejorado considerablemente, y el presidente Barrios envió a su amigo personal —y antiguo sacerdote— Ángel María Arroyo como ministro plenipotenciario ante la Santa Sede para trabajar en un nuevo concordato, que sustituyera al Concordato de 1852. El documento estuvo listo el 2 de julio de 1884, pero no fue discutido en la Asamblea de 1885 porque no alcanzó a ser incluido en la agenda legislativa; sin embargo, tras la muerte del presidente Barrios ese año su sucesor, el general Barillas ya no ratificó el tratado y durante su gobierno se continuó con la política de agresiones contra la Iglesia católica.

Mientras estuvieron suspendidas las garantías constitucionales, y amparado en su poder dictatorial, y en el artículo 92 del Código Penal vigente en ese entonces y que castigaba con arresto o multa a todo aquel que sin permiso de la república emitiese decretos de la Curia Romana, expulsó al arzobispo, licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien estaba recopilando disposiciones de la Curia Romana y publicándolas como suyas en edicto impresos fuera de Guatemala. Casanova se negó a aceptar el arresto y el 2 de septiembre de 1887 publicó una protesta pretextando un atentado a la propiedad o a la libertad personal y como un abuso de fuerza. En virtud de esto, Barillas emitió un decreto el 3 de septiembre de 1887 por el que expulsó al arzobispo por todo el tiempo que el Ejecutivo considerara conveniente, pues consideró que no podía permitir que se incitara a la rebelión alegando que solo se dependía del Papa.

El 17 de octubre de 1888, fue fundado en su honor el municipio de Barillas en Huehuetenango. El propósito de la maniobra, aparte de darle su nombre, fue el de legalizar, en favor de propietarios individuales ladinos, la adjudicación de doscientas caballerías expropiadas a los indígenas de Santa Eulalia.

Por aquellos días ya el general José María Reina Barrios se movía en el tinglado político promoviendo su campaña presidencial, gracias a su parentesco con el general Justo Rufino Barrios y al prestigio militar del que se revistió tras su valiente y efectiva participación en la retirada tras la derrota del ejército guatemalteco en la Batalla de Chalchuapa en 1885. Al enterarse Barillas de aquella promoción urdió otra de sus tretas para salir de Reina Barios: lo enviaron a Alemania con un cargo diplomático, pero al llegar, aquel nombramiento no existía y el general Reina Barrios se vio obligado a regresar por su cuenta, pasando un tiempo en los Estados Unidos.

Su gabinete estuvo conformado por Ángel María Arroyo en el despacho de Instrucción Pública y Relaciones Exteriores, Carlos Mendizábal en la secretaría de la Guerra, y Francisco Anguiano en el despacho de Gobernación.

Alzamiento de Mataquescuintla de 1889

En 1889, Mataquescuintla fue escenario del alzamiento del coronel Hipólito Ruano contra el gobierno del general Barillas; opuesto a las políticas de Barillas, Ruano y algunos otros militares retirados se alzaron en armas, pero fueron rápidamente neutralizados por el gobierno. Ruano fue capturado y fusilado en la plaza de Mataquescuintla.

Primera guerra del Totoposte 1890 thumb| Carlos Ezeta 1890. Tras el derrocamiento del presidente salvadoreño por Carlos Ezeta en El Salvador, el designado a la presidencia salvadoreña, Camilo Álvarez, y numerosos enemigos del nuevo régimen se refugiaron en Guatemala y solicitaron ayuda al presidente Barillas para que detuviera a los ejércitos de Ezeta, que pretendía invadir a Guatemala; la verdadera intención era recuperar el gobierno en su país valiéndose del ejército guatemalteco. Convencido por los rumores, Barillas dictó el siguiente decreto:

Las tropas se movilizaron hasta la frontera, con Camilo Álvarez entre ellos, quien incluso había nombrado a sus ministros. Las tropas guatemaltecas ya no siguieron avanzando. Incluso, el ejército de Ezeta se dio el lujo de regresar a la capital salvadoreña a sofocar un levantamiento. Ya de regreso a la frontera, Guatemala siguió sin mover sus tropas; y el asunto terminó con la intervención de los miembros del Cuerpo Diplomático, que firmaron un arreglo de paz, el 21 de agosto de 1890.

Con ironía, los guatemaltecos llamaron a esta la «guerra del totoposte», ya que sólo sirvió para movilizar grano de maíz molido (totoposte) para alimentar tropas que nunca combatieron, lo que dañó gravemente la economía del país.

Durante la guerra, no obstante, ocurrieron dos hechos significativos para el gobierno de Barillas:

Juan Martín Barrundia se embarcó desde México para El Salvador para unirse con Ezeta. Al saberlo, el gobierno guatemalteco amparándose en derecho internacional, detuvo la embarcación y solicitó la entrega de Barrundia como prisionero. Barrundia se resistió, pero fue abatido por los policías que pretendieron arrestarlo. Llegada del insigne poeta nicaragüense Rubén Darío a Guatemala: el 30 de junio de 1890 llegó a Guatemala Rubén Darío, huyendo de los Ezeta desde El Salvador y se hospedó en el «Hotel Unión». A su habitación llegó un edecán presidencial a decirle que el presidente desea verlo, y lo condujo a un salón de Palacio donde hay muchas personas civiles y militares, frente a Barillas, quien estaba en su sillón. He aquí lo que ocurrió:

Educación y cultura

Otorgó becas para realizar estudios en Europa a los más sobresalientes estudiantes de medicina de la Universidad Nacional, y también a los literatos, como Enrique Gómez Carrillo, a quien le otorgó una beca para estudiar en Madrid, a instancias del poeta nicaragüense Rubén Darío, quien dirigía el periódico en donde colaboraba Gómez Carrillo.

Además, fundó la Facultad de Medicina de Occidente y el 28 de junio de 1888, creó la Escuela Normal de Señoritas (actual Instituto Normal Central para Señoritas Belén, pero su inauguración se retrasó algunos años, pues fue hasta 1893 cuando inició sus labores bajo la dirección de la maestra Rafaela del Águila.

La Academia Guatemalteca de la Lengua se constituyó durante el régimen del general Barillas en 1887, aunque su reconocimiento jurídico data de 1888. Los miembros fundadores fueron Fernando Cruz, primer director, Ángel María Arroyo, el poeta Juan Fermín de Aycinena, Agustín Gómez Carrillo,Padre del célebre cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien también fue miembro de la Academia. Antonio Batres Jáuregui, José Matías Quiñónez, Antonio Machado Palomo y Guillermo Francisco Hall Avilés.

Infraestructura

Ferrocarril del Norte

En 1889, el gobierno del general Barillas estableció un contrato con Henry Louis Félix Cottu, de París, Francia para la construcción del ferrocarril del norte con las siguientes condiciones: