thumb|“The ero” («El amor de Zero»), una película de Robert Florey (1927).
El vanguardismo se refiere al conjunto de personas y obras experimentales e innovadoras, en particular en lo que respecta al arte, la cultura, la política, la filosofía y la literatura. Alude también al conjunto de movimientos artísticos y literarios que se formaron a comienzos del en Occidente que rompieron con la tradición académica y buscaron la innovación. Consultado el 8 de marzo de 2023. Representa un empuje de los límites de lo que se acepta con la norma o statu quo, sobre todo en el ámbito cultural.
El término «vanguardia», frecuente en la historiografía española, francesa e italiana pero no así en la anglosajona, hace referencia al sentido de Avanzadilla con la que los movimientos del periodo asumieron que debían afrontar su producción artística, yendo por delante y rompiendo con el resto de manifestaciones de su momento. Esta actitud dio lugar a que el mito de lo nuevo, con el consiguiente desprecio por todas las realizaciones del pasado, se instale en el ideario de las vanguardias hasta que comenzaron a entrar en crisis poco antes de 1980.https://gradohistoriaarte.files.wordpress.com/2012/11/el-arte-del-siglo-xx.pdf
La característica primordial del vanguardismo es la libertad de expresión. Esta se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desordenando los parámetros creativos. En la poesía se rompe con la métrica y cobran protagonismo aspectos antes considerados irrelevantes, como la tipografía.
La noción de la existencia del vanguardismo es considerada por algunos como una característica del modernismo, a diferencia de la posmodernidad. Muchos artistas se han alineado con el movimiento vanguardista y aún continúan haciéndolo, trazando una historia a partir del dadaísmo, y pasando por los situacionistas hasta artistas posmodernos como los Poetas del Lenguaje, alrededor de la década de 1930.UBU Web Lista de artistas desde el dadaísmo hasta el día de hoy que se han alineado con el vanguardismo. Estos movimientos artísticos renovadores —generalmente dogmáticos— se produjeron en Europa en las primeras décadas del siglo ; desde donde se extendieron al resto de los continentes —principalmente hacia América, en donde se enfrentaron al modernismo—.
El término también hace referencia a la promoción de reformas sociales radicales; fue este sentido el que evocó el seguidor de Saint-Simon, Olinde Rodrigues, en su ensayo «L'artiste, le savant et l'industriel» («El artista, el científico y el industrial»), de 1825, el cual contiene el primer uso registrado del término «vanguardia» en su sentido ahora habitual: allí, Rodrigues pide a los artistas «servir como el vanguardismo [de la gente]», insistiendo en que «el poder de las artes es, de hecho, la forma más inmediata y rápida para la reforma social, política y económica».
Contexto histórico y cultural Desde un punto de vista histórico, el primer tercio del siglo se caracterizó por grandes tensiones y enfrentamientos entre las potencias europeas. Por su parte, la Primera Guerra Mundial (entre 1914 y 1918) y la Revolución bolchevique (en octubre de 1917) fomentaron las esperanzas en un régimen económico diferente para el proletariado. thumb|El vuelo de los hermanos Wright.
Tras la década de 1920, época de desarrollo y prosperidad económica conocida como los años locos, vendría el gran desastre de la bolsa de Wall Street (1929) y volvería una época de recesión y conflictos que, unidos a las difíciles condiciones impuestas a los vencidos de la Gran Guerra, provocarían la gestación de los sistemas totalitarios (fascismo y nacionalsocialismo) que conducirán a la Segunda Guerra Mundial.
Desde el punto de vista cultural, fue una época dominada por las transformaciones y el progreso científico y tecnológico: la aparición del automóvil y del avión, el cinematógrafo, el gramófono, etc. El principal valor fue, pues, el de la modernidad o sustitución de lo viejo y caduco por lo nuevo, original y mediado tecnológicamente.
Por su parte, en el ámbito literario era precisa una profunda renovación. De esta voluntad de ruptura con lo anterior, de lucha contra el sentimentalismo, de la exaltación del inconsciente, de lo racional, de la libertad, de la pasión y del individualismo nacerían las vanguardias en las primeras décadas del .
thumb|120px|left|Muchos artistas de este periodo participaron en la IGuerra Mundial. Europa vivía, al momento de surgir las vanguardias artísticas, una profunda crisis. Crisis que desencadenó la Primera Guerra Mundial, y luego, en la evidencia de los límites del sistema capitalista. Si bien «hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del capitalismo», como señala Arnold Hauser, también otros sectores habían percibido desde antes los límites de un modelo de vida que privilegiaba el dinero, la producción y los valores de cambio frente al individuo.
Resultado de esto fue la mediocridad intelectual, la pobreza y el encastillamiento artístico contra los que reaccionaron en 1905: Pablo Picasso y Georges Braque con sus exposiciones cubistas, y el futurismo que, en 1909, deslumbrado por los avances de la modernidad científica y tecnológica, lanzó su primer manifiesto de apuesta al futuro y rechazo a todo lo anterior.
Así se dieron los primeros pasos de la vanguardia, aunque el momento de explosión definitiva coincidió, lógicamente, con la I Guerra Mundial, con la conciencia del absurdo sacrificio que esta significaba, y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.
En 1916, en Zúrich (territorio neutral durante la guerra), Hugo Ball, poeta alemán, decidió fundar el Cabaret Voltaire. Esta acta de fundación del dadaísmo, explosión nihilista, proponía el rechazo total:
Ese deseo de destrucción de todo lo establecido llevó a los dadaístas, para ser coherentes, a rechazarse a sí mismos: la propia destrucción.
140px|thumb|left|Muchos autores vanguardistas ven en el poeta Arthur Rimbaud a un padre intelectual.
Algunos de los partidarios de Dadá, encabezados por André Breton, pensaron que las circunstancias exigían no solo la anarquía y la destrucción, sino también la propuesta; es así como se apartaron de Tzara, lo que dio punto final al movimiento dadaísta, e iniciaron la aventura surrealista.
La furia Dadá había sido el paso primero e indispensable, pero había llegado a sus límites. Breton y los surrealistas, es decir: superrealistas, unieron la sentencia de Arthur Rimbaud que, junto con Charles Baudelaire, el Conde de Lautréamont, Alfred Jarry, Vincent van Gogh y otros artistas del siglo , sería reconocido por los surrealistas como uno de sus «padres»: «Hay que cambiar la vida» se unió a la sentencia de Karl Marx: «hay que transformar el mundo».
Surgió así el surrealismo al servicio de la revolución que pretendía recuperar aquello del hombre que la sociedad, sus condicionamientos y represiones le habían hecho ocultar: su más pura esencia, su Yo básico y auténtico.
A través de la recuperación del inconsciente, de los sueños (son los días de Sigmund Freud y los orígenes del psicoanálisis), de dejarle libre el paso a las pasiones y a los deseos, de la escritura automática (que más tarde cuestionaron como técnica), del humor negro, los surrealistas intentarían marchar hacia una sociedad nueva en donde el individuo pudiese vivir en plenitud (la utopía surrealista).
En este pleno ejercicio de la libertad que significó la actitud surrealista, tres palabras se unieron en un solo significado: amor, poesía y libertad.
Características del vanguardismo Una de las características visibles de las vanguardias fue la actitud provocadora. Se publicaron manifiestos en los que se atacaba todo lo producido con anterioridad, que se desechaba por desfasado, al mismo tiempo que se reivindicaba lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores existentes hasta el momento.
Surgen diferentes ismos (futurismo, dadaísmo, cubismo, constructivismo, ultraísmo, surrealismo, suprematismo, rayonismo, etc.), diversas corrientes vanguardistas con diferentes fundamentos estéticos, aunque con denominadores comunes:
La lucha contra las tradiciones, procurando el ejercicio de la libertad individual y la innovación Audacia y libertad de la forma. El carácter experimental y la rapidez con que se suceden las propuestas, unas tras otras.
En la pintura ocurriría una huida del arte figurativo en favor del arte abstracto, suprimiendo la personificación. Se expresaría la agresividad y la violencia, violentando las formas y utilizando colores estridentes. Surgieron diseños geométricos y la visión simultánea de varias configuraciones de un objeto.
thumb|160px|right| Portada de la primera edición del Ulises de James Joyce.
En la literatura, y concretamente en la poesía, el texto se realizaría a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. Se rompió tanto con la estrofa, la puntuación, la métrica de los versos como con la sintaxis, alterando por completo la estructura tradicional de las composiciones (por ejemplo, en el Finnegans Wake o en el final del Ulises de James Joyce). Surgió el caligrama o poema escrito de modo tal que formara imágenes, con el objetivo de acabar con la tóxica sucesividad del hecho escrito o leído.
El poeta/artista/arquitecto vanguardista no estaba conforme. Como el pasado no le servía, tenía que buscar un arte que respondiera a esta novedad interna que el individuo estaba viviendo, apoyándose en la novedad original que lleva dentro. Tenían que abandonarse los temas viejos, carentes de sentido y sin respuestas para el individuo nuevo. En algunos movimientos había una tendencia a hacer plástica en la coloración de las palabras. En la poesía se jugaba constantemente con el símbolo. Las reglas tradicionales de la versificación necesitaban una mayor libertad para expresar adecuadamente su mundo interior. Reaccionaba contra el modernismo y contra los imitadores de los maestros de esta corriente; una conciencia social los llevaba a tomar posiciones frente al individuo y su destino. Nuevos temas, lenguaje poético, revolución formal, desaparición de la anécdota, propuesta de temas como el anti-patriotismo. El punto de vista del narrador comenzaba a ser múltiple. Un vínculo estrecho entre el ambiente y los gustos del personaje. Comenzaba a profundizarse en el mundo interior de los personajes, presentados a través de sus más escondidos estados del alma. No era el tiempo cronológico el que tenía importancia, sino el tiempo anímico, y comenzó a tomarse en cuenta el aspecto de presentación, pues se limitaba a sugerir para que el lector complete; el autor comenzó a exigir presencia de un lector atento que fuese desentrañando los hechos presentados y fuese armando inteligentemente las piezas de la novela de nuestro tiempo. Uno de los mayores exponentes y mejores representantes de esta condición «psicológica» temporal fue Marcel Proust en su célebre obra En busca del tiempo perdido (1913-1927) donde el protagonista de la historia recuerda los veranos de su niñez a través del olor y el gusto que le evoca una magdalena impregnada en té.
Vanguardismo en la literatura El vanguardismo en la literatura surge como una reacción a las normas y tradiciones literarias establecidas. A través de la ruptura con las convenciones narrativas, la poesía y la prosa vanguardista buscan explorar nuevas formas de expresión, desafiando las estructuras y el lenguaje tradicional. Este movimiento se caracteriza por su deseo de innovar y provocar, dando paso a nuevas perspectivas en el arte y la literatura.
Vanguardismo en la literatura persa