El vocablo hispanización o castellanización se refiere al proceso de transmisión para dar condición, cualidad a alguien o algo para que este adquiera la lengua, la cultura y las costumbres hispanas.def de hispanización
Tipos La hispanización abarca distintos puntos de vista tales como: lingüístico, cuando una palabra de un idioma extranjero se modifica para que se adapte al idioma español.hispanizar Se dice entonces que una palabra se hispaniza o castellaniza. demográfico, cuando una región se ve alterada o incluso modificada por la cultura hispana. imperialista, cuando el Imperio español extendió su territorio sometiendo a los pueblos nativos del Nuevo Mundo para que estos abandonaran sus tradiciones y culturas. Véase Colonización española de América . idiomático, cuando se fomenta la enseñanza del idioma español y se obstaculiza el aprendizaje de otro. sociopolítico, cuando se utiliza la cultura como bandera política, para que la sociedad tome una postura y con ello preferencias a cierto grupo político. social, cuando fomentando la cultura hispana, se desprestigia a otra cultura diciendo que es obsoleta y anticuada. Se tiende a diferenciar de «españolización», debido a que generalmente se entiende como «español» lo referente a España.
Lingüístico Durante siglos, han sido hispanizadas o castellanizadas numerosas palabras de diversos orígenes, como consecuencia de la asimilación cultural dentro de los territorios de habla hispana como, por ejemplo, la palabra «alcalde», que proviene del árabe «alqáḍi» y «gallardo», que tiene su origen etimológico en el francés «gaillard».
Sociopolítica en España
Siglo XV
Desde el la preponderancia del reino de Castilla en el centro de la península Ibérica llevó a una ampliación del uso de la lengua castellana, en los antiguos reinos de León y Aragón. En Cataluña y Navarra el castellano empieza a ser notorio en bastantes ámbitos a partir de los siglos y .
En España, a principios del se inicia, con Felipe V, una política de castellanización y consiguiente minorización (v. lengua minorizada) del resto de lenguas vernáculas, dentro del proceso de construcción de un Estado nación de matriz castellana, centralizado y unificado. Esta política, mantenida hasta inicios del y recuperada durante las dictaduras de Miguel Primo de Rivera y de Francisco Franco, tomó cuerpo en la creación de estructuras estatales centralizadas, en la movilización de mecanismos psicosociales favorables a la extensión del castellano,Pueyo, M. (2000): «La facilitació: una hipòtesi per comprendre millor la recessió de la llengua catalana a Espanya, França i Itàlia», Els Marges, núm. 66 (Barcelona, 2000); web.udl.es/usuaris/w4085757/publicacions/facilitacio.pdf y en una serie de medidas legales de imposición y difusión de la lengua nacional.Boronat, M.: "Recull de textos sobre la imposició del castellà", en: https://web.archive.org/web/20091027095444/http://www.geocities.com/golls.geo/Fitxes/Textos/C/castella.htm
No obstante, la extensión del castellano entre la población española no fue más allá de aquellos miembros de las clases aristocráticas y de la alta burguesía no castellanohablantes que prefirieron adoptar la lengua del poder, más prestigiosa socialmente, y sus ámbitos de empleo fueron la administración y la justicia, la producción cultural y la prensa. En el ámbito privado y en la relación interpersonal predominaban las lenguas vernáculas. La mayor parte de la población no castellanohablante, debido a una precarísima escolarización por falta de recursos económicos (que convertían la asistencia a la escuela en un lujo) y debido también a las graves deficiencias estructurales de la propia institución escolar española, tardaría mucho más en aprender el castellano por la principal vía posible: la escuela. En el primer censo nacional de 1860, el porcentaje de los que solo sabían leer era del 4,5 % y el de los que sabían leer y escribir –los que podrían considerarse alfabetizados según criterios más actuales– alcanzaba solo el 19,9 % de la población censada.
A principios del todavía se cuenta en un 60 % el porcentaje de analfabetos en España.Lozano, Irene (2005): Lenguas en guerra, Espasa Calpe; fragmento publicado en línea: [http://servicios.elcorreodigital.com/auladecultura/lozano3.html No sería sino hasta la segunda etapa del franquismo, con una escuela exclusivamente en castellano y como consecuencia de las migraciones que favorecieron el contacto entre grupos lingüísticos castellanohablantes y no castellanohablantes, y de los cambios sociales, económicos y culturales de las décadas de 1960 y de 1970, cuando la alfabetización se extendería en toda España y el castellano se convertiría en lengua de conocimiento y uso de una población ya masivamente escolarizada (a finales de la década de 1970 se daría por escolarizada a toda la población de 6 a 12 años).Antonio Viñao: "La alfabetización en España: un proceso cambiante de un mundo multiforme". Efora, vol. 3, marzo de 2009, p. 7; En este sentido, resulta significativo el comentario que el lingüista Joan Corominas hacía del conocimiento del castellano en Cataluña antes de la alfabetización generalizada solo en castellano que impuso el franquismo: «Els més educats parlen el castellà amb un accent fort i inconfusible, i els altres és ben clar que solament se’n serveixen amb treballs i molt sovint en forma ben incorrecta; en resta encara un bon nombre, no menys d’un 20 %, sobretot dones, que no el saben parlar, i cosa d’un 5 % (en zones apartades) que a penes l’entenen» (Los más instruidos hablan el castellano con un acento fuerte e inconfundible, y los otros es bien evidente que solamente se valen de él con penas y trabajos y muy a menudo en forma muy incorrecta; queda todavía un buen número, no menos de un 20 %, sobre todo mujeres, que no lo saben hablar, y hay cosa de un 5 % (en zonas apartadas) que apenas lo entiende.)Joan Corominas: El que s’ha de saber de la llengua catalana (9.ª ed.). Mallorca: Moll, 1982 [ed. orig. 1954], p. 13.
Esta situación de precaria difusión del castellano como lengua nacional, unida al surgimiento de los nacionalismos periféricos y de movimientos de defensa de la lengua y la cultura propias a finales del , favoreció la conservación de las demás lenguas de España y refrenó el proceso de sustitución lingüística por el castellano.
En Nueva España Con la conquista, el castellano se enfrenta a las lenguas indígenas. El conflicto entre la lengua del vencido y la del vencedor promovió la castellanización porque, desde finales del , la Corona española seguía ejerciendo la política lingüística anteriormente practicada por los Reyes Católicos.
En la legislación de Indias, compilada en las Leyes de Burgos, promulgadas por Fernando "El Católico" en 1512, se manifiesta cuál fue la política oficial que se llevó a cabo con respecto a la evangelización y, con ello, a la problemática del idioma.
La Corona consideró tanto la evangelización como la castellanización las herramientas más importantes y sobre todo más eficientes para llevar a cabo la dominación total de sus nuevas tierras, en este caso la de la Nueva España, ya que se pensó que con ellas se desarrollaría, de manera uniforme, un “cambio de los hábitos sociales, religiosos y lingüísticos”.Shirley Brice Heath, "El náhuatl, idioma universal de los indios”. En La política del lenguaje en México; de la colonia a la nación. México, SEP/INI, 1972, pp. 26-27, Francisco de Solano (ed.), Documentos sobre política lingüística en Hispanoamérica (1492-1800).
Sociopolítica en Hispanoamérica
Desde la conquista española de América, las lenguas indígenas fueron objeto de un proceso de marginación y relegación a los ámbitos domésticos y comunitarios de la vida social. Desde su llegada a América, algunos misioneros se dieron a la tarea de registrar las lenguas de los indios, estudiarlas y aprenderlas, con el propósito de ayudar a una evangelización más eficiente. Con este último propósito, los misioneros de Indias propugnaron por la enseñanza de los indígenas en su propia lengua. De acuerdo con esa visión, Felipe II había decretado en 1570 que el náhuatl debía convertirse en la lengua de los indios de Nueva España, con la finalidad de hacer más operativa la comunicación entre los nativos y la colonia peninsular. Sin embargo, en 1696, Carlos II estableció que el español sería el único idioma que podía y debía ser empleado en los asuntos oficiales y el gobierno del virreinato (Cifuentes, 1998). A partir del , los pronunciamientos a favor de la castellanización de los indios fueron cada vez más numerosos. Con ello, los colonizadores renunciaron a su vocación bilingüe, vocación que llevó en un primer momento a los misioneros y a los encomenderos a aprender las lenguas de los nativos. Esa necesidad de bilingüismo se trasladó entonces a los actores que articulaban las relaciones entre los niveles más altos del gobierno y los pueblos indígenas, es decir, la élite nativa encarnada en los caciques regionales.
A lo largo del período colonial, el español y las lenguas indígenas entraron en una relación de intercambio que llevó, por un lado, al español de cada región a conservar palabras de origen indígena en el habla cotidiana, y a las lenguas indígenas a incorporar no solo palabras españolas, sino de otros idiomas indios y especialmente del taíno (arawak caribeño).
Después de la independencia de la América hispana, la ideología liberal dominante llevó a los encargados de la educación pública a seguir implementando políticas educativas cuyo propósito era la castellanización de los indígenas. Según sus defensores, con la castellanización los indios quedarían plenamente integrados a las naciones criollas, en igualdad con el resto de los ciudadanos.
Una encuesta de población de 1820 estimó la proporción de hablantes de lenguas nativas en un 60%; para el censo de 1895, esto habría caído a un 16.08%. Compárese esto con el informe de Antonio García Cubas, cuyo informe de 1889 dice que el 38% de la población total perteneció a algún pueblo indígena, sin mencionar en realidad la proporción de hablantes. Al final del , la proporción se redujo a menos del 10% de la población mexicana.
La castellanización tenía como propósito eliminar las diferencias étnicas de los indígenas con respecto al resto de la población, para, en última instancia, integrarlos en "igualdad" de condiciones a la nación. En México, uno de los principales criterios históricos para la definición de lo indígena ha sido la lengua (el criterio "racial" solo desapareció en el discurso oficial en la tercera década del ). Por ello, las estrategias para inducir el abandono de las lenguas indígenas estaban dirigidas principalmente a la prohibición legal de su empleo en la educación, la prohibición fáctica del ejercicio de la docencia para los indígenas (cuando un indígena llegaba a ser profesor, el gobierno se encargaba de reubicarlo en una comunidad donde no se hablara su lengua madre) y otras similares.