Las elecciones generales de Uruguay para el periodo 1985-1990 se realizaron el día domingo 25 de noviembre de 1984, marcando un momento histórico para Uruguay: la finalización de la dictadura y el retorno del Uruguay a la democracia.
Si bien estuvieron teñidas por la existencia de presos políticos (el líder blanco Wilson Ferreira Aldunate estaba preso en el cuartel de Trinidad) y proscritos (como el líder frenteamplista Líber Seregni o el colorado Jorge Batlle, este último proscrito de ser candidato pero no de legislador). De todos modos, estos comicios estuvieron fiscalizados por la Corte Electoral (dirigida por su interventor Nicolás Storace Arrosa), los resultados fueron considerados cristalinos y el pueblo ungió al candidato ganador, el colorado Julio María Sanguinetti, quien asumió el cargo el 1 de marzo de 1985, sustituyendo al anterior titular Rafael Addiego Bruno.
Junto a la elección de Presidente se votó el cargo de vicepresidente, correspondiendo a Enrique Tarigo, y los cargos de los 30 senadores y 99 diputados. El Senado de la XLIIa. Legislatura quedó compuesto por 13 senadores del Partido Colorado, 11 del Partido Nacional y 6 del Frente Amplio. Por su parte, la Cámara de Diputados de dicha legislatura quedó compuesta por 41 diputados colorados, 35 blancos, 21 frenteamplistas y 2 cívicos. No hubo ni una banca ocupada por una mujer al inicio de la legislatura.
Antecedentes Proceso de apertura democrática del régimen de facto A partir del Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 en el Uruguay se instauró un gobierno de facto que fue denominado dictadura cívico-militar y perduró hasta el año 1985 tras un largo proceso de apertura y negociaciones con actores sociales y políticos.
El proceso de apertura comienza en el año 1980, año el que se realizó un plebiscito propuesto por el gobierno militar dictatorial con el objetivo de modificar la Constitución vigente para crear un nuevo régimen constitucional que legitimara la dictadura. La consulta popular se realizó el 30 de noviembre con papeletas de color celeste por el "SÍ" a la reforma y papeletas de color amarillo por el "NO" a la reforma.
El resultado fue una rotunda victoria por la papeleta del "NO" con un 56,83%, mientras que la papeleta del "SÍ" obtuvo un 42,51% y los votos en blanco un testimonial 0,66%. El rechazo popular a la propuesta de reforma de la dictadura desencadenó el proceso de apertura democrática en el Uruguay.
Para negociar un camino de apertura democrática, después de la grave derrota que sufrió la dictadura en el plebiscito constitucional de 1980, los militares reclamaron “interlocutores válidos” de parte de los partidos políticos tradicionales. Así, la dictadura inició la desproscripción política de múltiples dirigentes políticos y preparó la celebración de elecciones internas entre las fuerzas políticas.
Estas fueron las elecciones internas de 1982, en la que participaron el Partido Colorado, el Partido Nacional y la Unión Cívica. Permanecieron proscritos los partidos de izquierda en todas sus denominaciones, por lo que el líder del Frente Amplio, el general Líber Seregni, impulsó desde la prisión el voto en blanco.
Dos días antes de las elecciones internas, el 26 de noviembre de 1982, el gobierno decretó un feriado bancario y el abandono de la medida de la “tablita” que desde 1978 preanunciaba el tipo de cambio. La medida significó una abrupta devaluación del peso uruguayo, que en pocas semanas pasó de 13 a 39 nuevos pesos. El malestar se reflejó en las urnas dos días después.
Las elecciones internas llevadas a cabo el 28 de noviembre de 1982, a padrón abierto y con voto no obligatorio, significó una nueva derrota para el régimen militar. El 60,61% de los habilitados a votar concurrieron a los comicios y dentro de todas las fuerzas políticas triunfaron los sectores opositores de la dictadura. En el Partido Colorado se consolidaron los liderazgos de Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo, mientras que entre los blancos se confirmó la fortaleza del líder Wilson Ferreira Aldunate, todavía en el exilio, tras el éxito de su sector, que encabezó el historiador Juan Pivel Devoto.
A partir de ese momento comenzaron a funcionar las Convenciones partidarias y se iniciaron las conversaciones con el gobierno para pautar los caminos a seguir para la salida de la dictadura. Las primeras conversaciones se llevaron a cabo entre mayo y julio de 1983 en el Parque Hotel.
El 13 de mayo de 1983 se realizó la primera reunión en un salón del Parque Hotel, a la que asistieron representantes colorados, blancos y cívicos. Pero desde la primera reunión, fue previsible que no había una negociación sino un intento de imponer la presencia militar en el futuro gobierno, por lo que las negociaciones no prosperaron.
Ya para 1983 buena parte de la sociedad uruguaya comenzaba a movilizarse; varios espacios culturales brindaron un lugar para el desarrollo de acciones de resistencia y los gremios comenzaron, paulatinamente, a reactivarse. En ese sentido el gobierno autorizó la creación de asociaciones de trabajadores por empresa, que se nucleó en el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT) y permitió la realización de un acto para el 1 de mayo de 1983, que resultó multitudinario. El movimiento estudiantil, por su parte, conformó la Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Enseñanza Pública (ASCEEP).
Hacia mediados de 1983 comenzaron los primeros apagones y caceroleos masivos como forma de expresar el repudio a la dictadura y en septiembre se realizó la “semana del estudiante” con una convocatoria altamente exitosa. En este marco de creciente movilización social fue creada la “Intersectorial” como espacio de coordinación entre los partidos políticos y las organizaciones sociales.
El 8 de octubre de ese año los partidos políticos tradicionales emitieron una declaración conjunta en la que establecieron condiciones mínimas para reiniciar las conversaciones con las Fuerzas Armadas. Pasados los meses y al no registrarse respuesta desde el gobierno, Jorge Batlle propuso la realización de un gran acto conjunto de masas para exigir en él la celebración de elecciones libres el último domingo del noviembre de 1983. Este acto se realizó el 27 de noviembre y fue llevado a cabo en los alrededores del Obelisco de Montevideo y bajo la consigna “Por un Uruguay democrático y sin exclusiones”. El conocido como Acto del obelisco fue un momento culmine de este proceso de lucha.
Pacto del Club Naval En julio de 1984 se reiniciaron las conversaciones entre los partidos y los militares, pero esta vez el ausente fue el Partido Nacional. La negativa de los “blancos” se debía a la reclusión a la que era sometido Wilson Ferreira Aldunate, quien había regresado al país el 16 de junio pero había sido detenido de forma inmediata. De esta manera, las negociaciones fueron llevadas adelante por el Partido Colorado, la Unión Cívica y el Frente Amplio (cuyo principal dirigente, Líber Seregni, ya había sido liberado pero se encontraba proscripto).
Como resultado de las primeras conversaciones se fueron derogando algunos de los Actos Institucionales, y se inició la liberación gradual de los presos políticos. Al mismo tiempo se anunció la desproscripción del Frente Amplio pero se mantenía ilegal al Partido Comunista.
Finalmente, el sábado 3 de agosto de 1984 a las 16:00 horas se aprobó y firmó el Acta conteniendo las así llamadas "Bases para la transición", que la historia luego recordaría como "El Pacto del Club Naval". Llamado así por el lugar donde se realizó, la sede del Club Naval ubicado en el barrio de Carrasco, Montevideo, en la Calle General French.
Se pactaron varios puntos, pero el que único que se cumplió fue en el que se estipulaba la celebración de elecciones para el 25 de noviembre de 1984.
Candidatos
Proclamación de candidaturas
Partido Colorado miniaturadeimagen|Propaganda de la Lista 15 a favor de la candidatura de Sanguinetti. La Convención Nacional del Partido Colorado, presidida por Eduardo Paz Aguirre, proclamó oficialmente el sábado 18 de agosto de 1984 la fórmula Sanguinetti-Tarigo. También anunciándose la lista al Senado de Batllismo Unido encabezada por Jorge Batlle. A este fórmula se le añadiría en la capital la candidatura municipal de Aquiles Lanza, médico y académico, exdiputado de la lista 99 y luego director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto en el gobierno de Pacheco Areco.
La otra fórmula fue la de la Unión Colorada y Batllista (UCB), con el expresidente Jorge Pacheco Areco a la presidencia y Carlos Pirán a la vice. Completados con una candidatura de buena acogida a la Intendencia de Montevideo: el contador José Pedro Damiani, presidente de Peñarol.
Partido Nacional La gran incógnita de las candidaturas provenía del Partido Nacional; Wilson se encontraba preso, el Partido Nacional había decidido no participar del Pacto del Club Naval y aún estaba en duda su participación en las elecciones. Wilson termina comunicándole al Directorio del Partido Nacional vía una carta del 6 de agosto su renuncia a la candidatura. miniaturadeimagen|Propaganda a favor de la candidatura de Zumarán. Fueron resueltas las otras dos candidaturas nacionalistas: una con Dardo Ortiz y Conrado Ferber Arocena, opositores a la dictadura pero de estilo moderado que no habían compartido la estrategia de Wilson; y una tercera fórmula, con tinte oficialista, integrada por Juan Carlos Paysée, intendente designado de Montevideo, junto a Cristina Maeso.
Los sectores Por la Patria, el Movimiento Nacional de Rocha y el Consejo Nacional Herrerista se encontraban en incertidumbre al respecto de la renuncia. El domingo 19 de abril se reunió la Convención en el Club Trouville, donde se leyó al carta enviada por Wilson al Directorio. Luego de varias horas, se votó: 298 por no aceptar la renuncia y 2 en contra.
Finalmente, el jueves 23 la Convención, reunida en el Palacio Peñarol, proclamó la fórmula Alberto Zumarán-Gonzalo Aguirre.
Frente Amplio miniaturadeimagen|Propaganda del Frente Amplio mostrando su fórmula presidencial y a su líder proscripto, Líber Seregni. El viernes 10 de agosto el Frente Amplio realizó una concentración en la Explanada municipal. Líber Seregni habló dos horas explicando el acuerdo del Pacto de Club Naval y propuso como candidato a la presidencia al Dr. Juan José Crottogini, médico y profesor emérito de la Universidad, que había representado al Frente estando Seregni preso, y José D'Elía, dirigente sindical, como vicepresidente.
Por otro lado, la candidatura a intendente de Montevideo dio lugar a disputas. La lista 99 proponía a Hugo Batalla, pero el comunismo lo rechazó. Se votó entonces por unanimidad al contador Danilo Astori, quien sorpresivamente declinó la postulación. Finalmente, se decidió por la candidatura del arquitecto Mariano Arana, elegido más como un técnico que como una figura política. El 8 de septiembre fueron todas las candidaturas oficialmente proclamadas.
Unión Cívica Presentó a Juan Vicente Chiariano a la presidencia, que desde los años 30 se alternaba en la dirección del partido junto a Elías Regules, Joaquín Secco Illa y otras figuras, mientras que a la vicepresidencia fue Federico Slinger, ampliamente conocido por su actividad profesional y su actuación como dirigente deportivo, tanto en básquetbol como en el fútbol.
Todas las candidaturas En esta elección rigió el sistema de doble voto simultáneo, por el cual cada partido podía presentar candidatos simultáneos a la Presidencia. Los candidatos fueron:Recordando el 25 de noviembre de 1984