thumb|250px|right|La madre de Lemminkäinen ("Lemminkäisen äiti", 1897) de Akseli Gallen-Kallela es una evocación reciente de los temas de la maternidad y la guerra explorados en la Tercera Sinfonía de Górecki. Representa una escena del Kalevala, una epopeya finlandesa.Un héroe mítico llamado Lemminkäinen había sido asesinado, cortado en pedazos y arrojado al río en Tuonela. Su madre fue al río del Dios Tuoni, recuperó el cadáver de su hijo y lo resucitó. La Sinfonía n.º 3, Op. 36, también conocida como Sinfonía de las canciones dolientes, Sinfonía de las canciones tristes o Sinfonía de las lamentaciones (en polaco, Symfonia pieśni żałosnych), es una sinfonía en tres movimientos compuesta por el compositor Henryk Górecki en Katowice, Polonia, entre octubre y diciembre de 1976. Fue estrenada en abril del año siguiente por la Orquesta de la Radio del Suroeste de Alemania, bajo la batuta de Ernest Bour en el Festival Royan. Esta obra es representativa de la transición del compositor entre un estilo disonante y otro más tonal.
La sinfonía está escrita para orquesta y soprano. Ésta canta un texto polaco distinto en cada uno de los tres movimientos: en el primero, un lamento atribuido a la Virgen María escrito en el ; en el segundo, un mensaje escrito en la pared de una cárcel de la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial; en el tercero, una canción folclórica sobre una madre que busca a su hijo, asesinado durante la insurrección silesia de 1919. El tema central de la sinfonía es por tanto el de la maternidad y la separación de los seres queridos por culpa de la guerra.
Hasta 1992, Górecki sólo era conocido entre entendidos, únicamente como uno de los muchos compositores del llamado «Renacimiento musical polaco» de la posguerra. Finalmente, ese año, la compañía Elektra Records lanzó una grabación titulada Symphony No. 3 (15 años después de su composición) que se situó entre las más vendidas en las listas de música clásica de Gran Bretaña y Estados Unidos. Desde entonces se han vendido más de un millón de copias, lo que le supuso la obtención de un disco de oro en Gran Bretaña el 1 de febrero del año siguiente, superando con creces las ventas estimadas de toda una vida de una grabación típica de un compositor del . Este éxito, sin embargo, no ha logrado atraer la atención del público hacia el resto de la producción de Górecki.
Historia thumb|200px|Pierre Boulez, con quien Górecki se relacionó durante los años 1960. A pesar del ambiente político contrario al arte moderno (denunciado como «formalista» por las autoridades comunistas), la música polaca de posguerra disfrutó de un nivel de libertad sin precedentes, en especial tras el establecimiento del «Festival de Otoño de Varsovia» en 1956. Górecki había obtenido reconocimiento entre los compositores vanguardistas por sus obras experimentales, disonantes y serialistas de la primera parte de su carrera; también se hizo conocido en la escena internacional gracias a obras modernistas como Scontri, que fue un éxito en el festival de 1960, o su Sinfonía n.º 1, que ganó un premio en la Bienal Juvenil de París de 1961. A lo largo de los años 1960, Górecki continuó relacionándose con otros compositores experimentales de la época, como Pierre Boulez o Karlheinz Stockhausen.
En los años 1970, en cambio, Górecki comenzó a distanciarse del serialismo y de las disonancias extremas de su primera época. Así, tanto la Tercera Sinfonía, como las piezas corales Euntes ibant et flebant (Op. 32, 1972) y Amen (Op. 35, 1975), suponen un rechazo de tales técnicas experimentales. La ausencia de variación armónica en la Sinfonía n.º 3, así como su insistencia en la utilización de repeticiones marca un paso en la trayectoria de Górecki hacia el minimalismo y las texturas simples que caracterizan su obra posterior. Dada la naturaleza religiosa de gran parte de sus obras de esta etapa, muchos críticos y musicólogos lo sitúan al lado de otros compositores contemporáneos que exploran igualmente con estructuras y texturas sencillas, con la tonalidad y la melodía, y que también adoptan temáticas religiosas, tales como Arvo Pärt o John Tavener; sin embargo, ninguno de los autores calificados bajo esta etiqueta de «minimalismo religioso» o «minimalismo sacro» admite haber recibido influencias comunes con los demás.
Composición thumb|250px|El compositor Henryk Górecki (a la derecha) dirigiendo. Junio del 2007. En 1973, Górecki recurrió al folclorista polaco Adolf Dygacz en busca de melodías que pudiera incorporar a su nueva obra. Dygacz le presentó cuatro canciones grabadas en la región de Silesia, una de las cuales impresionó al compositor. Se trataba de una melodía titulada «A dónde se ha ido mi querido hijo» (Kajze mi sie podzioł mój synocek miły), que describía el dolor de una madre por su hijo, caído durante la guerra, probablemente durante las rebeliones de 1919–1921. Górecki había oído una versión de esta canción en los años 1960 y no le había prestado especial atención, pero la letra y la melodía del nuevo arreglo recogido por Dygacz lo cautivaron hondamente. Más tarde afirmó: «Para mí, es un texto poético maravilloso. No sé si un poeta profesional podría crear tanta fuerza poética con palabras tan simples y tersas. No hay pena, desesperación o resignación, ni gesticulaciones exageradas: sólo hay el dolor y los lamentos de una madre que ha perdido a su hijo».
Ese mismo año, Górecki oyó hablar de una inscripción garabateada en la pared de una prisión de la Gestapo en Zakopane, situada a los pies de los Montes Tatras, al sur de Polonia. Las palabras pertenecían a la adolescente de dieciocho años Helena Wanda Błażusiakówna, encarcelada el 25 de septiembre de 1944. La inscripción decía: «O Mamo nie płacz nie—Niebios Przeczysta Królowo Ty zawsze wspieraj mnie» («Oh mamá, no llores - Inmaculada Reina Celestial, socórreme siempre»). El compositor lo recordaba así: «Admito que siempre me han irritado las grandes palabras, los gritos de venganza. Quizás si me viera frente a frente con la muerte yo también gritase así; pero esta frase que encontré era diferente, casi una disculpa o una explicación por haberse metido en este lío; busca consuelo con palabras sencillas, pero significativas». Más tarde explica: «En la prisión, toda la pared estaba cubierta de inscripciones que clamaban: 'Soy inocente', 'Asesinos', 'Ejecutores', 'Liberadme', 'Salvadme', etc. Todo era chillón y banal. Los adultos escribían este tipo de mensajes, pero he aquí una chica de dieciocho años, casi una niña. Ella es diferente. No desespera, no llora, no exige venganza. No piensa en sí misma, en si merece o no este destino. En cambio, piensa en su madre, que es quien experimenta la verdadera desesperación. Esta inscripción es algo extraordinario. Y realmente me fascinó». thumb|200px|Los Montes Tatras, cerca de la prisión nazi de Zakopane, de donde el compositor tomó una frase escrita en una de las celdas para la composición de su sinfonía.
Górecki tenía pues dos textos: uno de una madre hacia su hijo, y otro de una hija hacia su madre. Tras buscar textos para continuar con este tema, se decidió por una canción popular del de la ciudad de Opole. Su texto contenía un pasaje en el que la Virgen María habla con Jesús en el momento de la crucifixión: «Oh, hijo mío, el Amado y Elegido, comparte tus heridas con tu madre...» («Synku miły i wybrany, Rozdziel z matką swoje rany...»). Górecki afirmó que «este texto era popular, anónimo. Así pues, tenía tres actos, tres personas. Originalmente, pensé enmarcar estos textos con una introducción y una conclusión. Incluso elegí dos versículos (el 5 y el 6) del salmo 94 (93 en la versión Vulgata), de la Biblia traducida al polaco por Jakub Wujek: "A tu pueblo, Yahveh, aplastan, a tu heredad humillan. Matan al forastero y a la viuda, asesinan al huérfano"». Sin embargo, Górecki terminó desechando este formato, porque creía que esa estructura haría que la sinfonía fuera «sobre la guerra». Górecki quería trascender más allá de lo específico, por lo que estructuró su obra como tres lamentos independientes.
Descripción La Sinfonía n.º 3 se construye alrededor de armonías simples, en un estilo neo-modal que emplea técnicas de la música medieval pero que no se adhiere por completo a las normas de composición medievales. La sinfonía está escrita para una soprano, cuatro flautas -dos flautines-, cuatro clarinetes, dos fagotes, dos contrafagotes, cuatro trompas, cuatro trombones, arpa, piano e instrumentos de cuerda. Una interpretación habitual dura alrededor de cincuenta minutos.
El musicólogo Adrian Thomas ha apuntado que la sinfonía carece de disonancias, y que no requiere de ningún virtuosismo técnico. Además, observa que «no hay referencias estilísticas de segunda mano, aunque si tuviéramos que buscar precedentes habría que encontrarlos, de manera distante, en compositores tan variados como Johann Sebastian Bach, Franz Schubert, Chaikovski, o incluso Claude Debussy». Ronald Blum, por su parte, describe la sinfonía como «lúgubre, como Gustav Mahler, pero sin la ampulosidad de la percusión, las trompas y el coro, sólo el lamento de las cuerdas y de la soprano solista».Blum, Ronald. "El impacto de la sinfonía n.º 3 de Górecki". Chicago Sun-Times, 26 de junio de 1994. La obra consiste en tres movimientos en tono de elegía, todos ellos marcados como Lento. Las cuerdas dominan la textura musical y el volumen raramente se eleva: la marca de fortissimo sólo aparece en unos pocos compases.
Lento - Sostenuto tranquillo ma cantabile
thumb|250px|Una calle de Katowice, localidad donde fue compuesta la sinfonía.
Con una duración aproximada de veintisiete minutos, el primer movimiento dura tanto como los otros dos movimientos juntos, y se basa en el lamento atribuido a la Virgen María escrito en el , recogido en la colección de canciones de Łysa Góra, que se encuentra en el Monasterio de la Santa Cruz, Sierra de Świętokrzyskie.
Está formado por tres secciones: se abre con un canon en diez partes, utilizando una melodía de veinticuatro compases en el modo eólico de mi. Comienza con los contrabajos, a los que se agrega un nuevo instrumento cada veinticinco compases, una quinta por encima del anterior. Cuando el canon alcanza sus diez repeticiones, comienza a descender hasta reducirse a un único tono. La soprano entra en la segunda sección y su canto culmina con el clímax en la última palabra, momento en el que se le une la orquesta repitiendo el clímax del canon inicial. La tercera sección del movimiento es una larga conclusión que también desciende hasta un único tono.
Lento e largo - Tranquillissimo El segundo movimiento, de nueve minutos de duración, está escrito para soprano, clarinetes, trompas, piano y cuerdas, y contiene un libreto formado a partir de la oración a la Virgen María escrita por Helena Wanda Blazusiakówna en la pared de su celda.
Según el compositor, «quería que el segundo movimiento tuviera un carácter montañoso, no en el sentido del folclore puro, pero sí que recogiera el clima de Podhale... Quería que el monólogo de la muchacha pareciera como canturreado... por una parte casi irreal, pero por otro dominando a la orquesta». El movimiento se abre con pedal en quintas, la–mi, y un fragmento melódico, mi–sol–fa, que alterna con caídas repentinas al acorde si–re. Thomas describe el efecto como «casi cinemático... sugiriendo el aire libre de las montañas». A medida que la soprano comienza a cantar, sus palabras son acompañadas por la orquesta, hasta alcanzar el clímax en la. El movimiento se concluye con un largo acorde de las cuerdas que dura más de dos minutos sin diminuendo. Las dos últimas palabras del movimiento son las dos primeras líneas del Ave María polaco, cantadas por la soprano dos veces en el mismo tono.
Lento - Cantabile semplice