La guerra civil etíope fue una guerra civil en Etiopía y la actual Eritrea, librada entre la junta militar etíope conocida como Derg y los rebeldes antigubernamentales etíopes-eritreos desde el 12 de septiembre de 1974 hasta el 28 de mayo de 1991.

El 12 de septiembre de 1974, el Derg derrocó al Imperio etíope y al emperador Haile Selassie en un golpe de Estado, lo que convirtió a Etiopía en un Estado marxista-leninista bajo una junta militar y un gobierno provisional. Varios grupos de oposición de afiliaciones ideológicas que iban desde comunistas hasta anticomunistas, a menudo provenientes de un contexto étnico específico, comenzaron a oponer resistencia armada al Derg, que contaba con el respaldo soviético, además de los separatistas eritreos que ya luchaban en la guerra de la Independencia de Eritrea.

El Derg utilizó campañas militares y el Qey Shibir (el terror rojo etíope) para reprimir a los rebeldes. A mediados de la década de 1980, varios problemas, como la hambruna de 1983-1985, el declive económico y otras secuelas de las políticas del Derg, asolaron Etiopía, lo que aumentó el apoyo popular a los rebeldes. El Derg se disolvió en 1987 y estableció la República Democrática Popular de Etiopía (PDRE) bajo el mando del Partido de los Trabajadores de Etiopía (WPE) en un intento de mantener su poder. La Unión Soviética comenzó a poner fin a su apoyo al PDRE a fines de la década de 1980 y el gobierno se vio abrumado por los grupos rebeldes cada vez más victoriosos. En mayo de 1991, el PDRE fue derrotado en Eritrea y el presidente Mengistu Haile Mariam huyó del país. La guerra civil etíope terminó el 28 de mayo de 1991 cuando el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), una coalición de grupos rebeldes étnicos de izquierda, entró en la capital, Adís Abeba. El PDRE se disolvió y fue reemplazado por el Gobierno de Transición de Etiopía dirigido por el Frente de Liberación Popular de Tigray.

La guerra civil etíope dejó al menos 1,4 millones de muertos, de los cuales un millón se debieron a la hambruna y el resto al combate y otros actos de violencia.

Historia

A comienzos de la década de 1970 Etiopía era uno de los países más pobres y atrasados del mundo, como resultado del régimen semifeudal de Haile Selassie, que concentraba todo el poder en la figura del emperador, prohibiéndose la existencia de partidos políticos. Hacia 1974 el régimen enfrentaba un gran descontento público, agudizado por las derrotas militares a manos de guerrilleros eritreanos, y a raíz de una profunda hambruna en las provincias de Wolo y Tigray. thumb|Deposición de Haile Selassie en el Palacio Nacional de Adís Abeba el 12 de septiembre de 1974 El descontento popular, promovido por grupos políticos de izquierda, llegó al Ejército, donde un grupo de oficiales de baja graduación lideró una revolución, que terminó con el derrocamiento del emperador y su gobierno por medio de un golpe de Estado, el 12 de septiembre de 1974. Un comité no ideológico de oficiales de bajo rango y soldados rasos del Ejército etíope se convirtió en la junta militar gobernante. El 21 de marzo de 1975, el Derg abolió la monarquía y adoptó el marxismo-leninismo como ideología oficial, estableciéndose como un gobierno provisional para el proceso de construcción de un estado socialista en Etiopía. El príncipe heredero se exilió en Londres, donde vivían varios otros miembros de la dinastía salomónica, mientras que otros miembros que estaban en Etiopía en el momento de la revolución fueron encarcelados. Entre los detenidos se encontraban Haile Selassie, su hija de su primer matrimonio, la princesa Ijigayehu, su hermana Tenagnework y muchos de sus sobrinos, sobrinas, parientes cercanos y cuñados. El 27 de agosto de 1975, Haile Selassie murió en circunstancias misteriosas mientras se encontraba detenido en el Palacio Nacional en Adís Abeba. Ese año, el régimen del Derg nacionalizó la mayoría de las industrias y las propiedades inmobiliarias urbanas privadas. Todos los bienes de la antigua familia real fueron confiscados y nacionalizados en un programa diseñado para implementar la ideología estatal.

Terror rojo etíope

El Derg no logró establecer plenamente su control sobre el país, y el vacío de poder que siguió dio lugar a desafíos abiertos por parte de numerosos grupos civiles de la oposición. El gobierno etíope había estado luchando contra el separatismo eritreo en la Guerra de Independencia de Eritrea desde 1961, y ahora se enfrentaba a otros grupos rebeldes que iban desde la conservadora y promonárquica Unión Democrática Etíope (EDU), hasta el rival marxista-leninista Partido Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRP), y el étnico Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF). En 1976, el Derg instigó el Qey Shibir (Terror Rojo Etíope), una campaña de violenta represión política dirigida principalmente contra el EPRP y más tarde contra el Movimiento Socialista de toda Etiopía (MEISON), en un intento de consolidar su poder. El conflicto de Qey Shibir se intensificó el 3 de febrero de 1977 tras el nombramiento de Mengistu Haile Mariam como presidente del Derg, que adoptó una postura de línea dura contra los opositores. La guerra de guerrillas urbana contó con tácticas brutales empleadas por todos los bandos, incluidas ejecuciones sumarias, asesinatos, torturas y encarcelamientos sin juicio. En agosto de 1977, el EPRP y el MEISON estaban devastados, con sus dirigentes muertos o huyendo al campo para continuar sus actividades en las zonas de su bastión, pero a pesar de ello, el Derg no logró consolidar su poder tanto como esperaba. Irónicamente, se cree que la mayoría de las entre 30,000 y 750.000 víctimas estimadas del Qey Shibir son inocentes, y la violencia y los daños colaterales llevaron a muchos etíopes a apoyar a los grupos rebeldes. Actualmente hay muchos civiles que siguen desaparecidos y que se cree que fueron asesinados sistemáticamente por el Derg, pero aún no se sabe nada de ellos. Insurgencia somalí y conflicto de Ogadén

A principios de la década de 1970, el movimiento de liberación somalí de la región de Ogadén siguió ganando impulso a partir de las bases de la insurgencia de Nasrallah, que había librado una importante revuelta entre 1963 y 1965 contra el imperio del emperador Haile Selassie. Los numerosos insurgentes veteranos y la joven intelectualidad de la región de Ogadén dentro del gobierno de Siad Barre presionaron para que Somalia apoyara la reanudación de la lucha armada durante la década de 1970.

En junio de 1977, el WSLF había logrado expulsar al ejército etíope de gran parte de Ogadén y llevarlo a los principales bastiones urbanos de Jijiga, Dire Dawa y Harar. Siad Barre decidió intensificar la guerra involucrando al ejército somalí, ya que creía que eso permitiría al WSLF seguir adelante con sus crecientes victorias y permitir la secesión completa de Ogadén. El 13 de julio de 1977, se desencadenó la Guerra de Ogadén cuando la República Democrática de Somalia invadió la región de Ogadén para ayudar al WSLF. En noviembre y al comienzo de la temporada de lluvias, el WSLF estaba listo para capturar la ciudad de Harar. Sin embargo, a principios de 1978 el gobierno etíope adquirió un nuevo arsenal de equipo soviético y, encabezado por tropas de combate cubanas, logró hacer retroceder a las fuerzas del SNA/WSLF. 1980´s Durante el otoño de 1980, las ciudades y aldeas de Tigray fueron bombardeadas con napalm y munición de racimo por el régimen. Las masivas incursiones de la infantería militar en el campo resultaron en un alto número de muertes civiles. El Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) dominaba la mayor parte de la región, y el ejército etíope se limitaba a las principales ciudades y carreteras.

El Derg, en su intento de introducir ideales socialistas plenos, cumplió con su lema principal de "La Tierra para quien la trabaja", a la redistribución la tierra en Etiopía que alguna vez perteneció a los terratenientes a los campesinos que la cultivaban. Aunque esto se hizo parecer como una redistribución justa y equitativa, la mala administración, la corrupción y la hostilidad general al gobierno violento y severo del Derg, junto con los efectos agotadores de la guerra constante, los movimientos guerrilleros separatistas en Eritrea y Tigray, resultaron en una disminución drástica en la productividad general de alimentos y cultivos comerciales. Aunque Etiopía suele ser propensa a sequías crónicas, nadie estaba preparado para la magnitud de la sequía y la hambruna de 1983-1985 que azotó al país a mediados de los años 1980, en la que se estima que murieron entre 400.000 y 590.000 personas. thumb|left|Áreas de operación de los distintos grupos insurgentes durante la guerra. El EPRDF el avance aAddis Ababa es mostrada con flechas rojas Cientos de miles huyeron de la miseria económica, el servicio militar obligatorio y la represión política, y se fueron a vivir a países vecinos y a todo el mundo occidental, creando una comunidad de diáspora etíope por primera vez en su historia. Las insurrecciones contra el gobierno del Derg surgieron con ferocidad, particularmente en las regiones del norte de Tigray y Eritrea que buscaban la independencia y en algunas regiones de Ogadén. Cientos de miles fueron asesinados como resultado de los Qey Shibir, deportaciones forzadas. El Derg continuó sus intentos de poner fin a las rebeliones con la fuerza militar iniciando varias campañas contra los rebeldes internos y el Frente de Liberación Popular de Eritrea (EPLF), siendo las más importantes la Operación Shiraro, la Operación Lash, la Operación Estrella Roja y la Operación Adwa, que condujeron a su decisiva derrota en la Batalla de Shire del 15 al 19 de febrero de 1989, que finalmente condujo a la independencia de Eritrea. Esto marcó el fin del poder del Derg.

1990´s El 28 de mayo de 1991, el gobierno de Mengistu fue derrocado por sus propios funcionarios y una coalición de fuerzas rebeldes, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), después de que su intento de avanzar sobre la capital, Adís Abeba, tuviera éxito. Existía cierto temor de que Mengistu intentara luchar hasta el final por la capital, pero después de una intervención diplomática de los Estados Unidos, huyó a asilo en Zimbabue, donde aún reside. El régimen sólo sobrevivió otra semana después de su derrocamiento antes de que el EPRDF ingresara a la capital y capturara Addis Abeba. thumb|Situación militar durante la guerra civil El EPRDF disolvió inmediatamente el Partido de los Trabajadores de Etiopía y poco después arrestó a casi todos los funcionarios más destacados del Derg que aún estaban en el país. En diciembre de 2006, 72 funcionarios del Derg fueron declarados culpables de genocidio. Treinta y cuatro personas comparecieron ante el tribunal, otras 14 murieron durante el largo proceso y 25, incluido Mengistu, fueron juzgadas en ausencia. Estos acontecimientos marcaron el fin del régimen socialista en Etiopía, que adoptó entonces una democracia federal para representar a los numerosos grupos étnicos que vivían en el país. Revolución campesina en Etiopía thumb|Miembros de alto rango del Derg Mengistu Haile Mariam, Tafari Benti y Atnafu Abate. No hay mucha información detallada disponible sobre la revolución, pero el libro Revolución campesina en Etiopía de John Young proporciona información detallada sobre la revolución, por qué comenzó, cómo el Derg afectó a la nación y el papel de la población campesina en Tigray y Eritrea.

Víctimas e impacto La Guerra Civil Etíope dejó al menos 1,4 millones de muertos, de los cuales un millón se debió a la hambruna y el resto a la violencia y los conflictos, lo que supone un tercio de la población. También tiene impactos en la tierra y la agricultura, ya que la reversión del antiguo sistema feudal y la implementación de reformas nacionalizadas llevaron a los campesinos a perder el 75% de la producción a manos de los terratenientes.