Antonio de Ulloa y de la Torre-Guiral (Sevilla, 12 de enero de 1716-Isla de León, 5 de julio de 1795) fue un naturalista, militar y escritor español. Fue gobernador de Huancavelica y de Luisiana. Con uno de sus escritos divulgó entre la comunidad científica internacional la existencia del platino.

Familia

El linaje de los Ulloa era oriundo de Toro, provincia de Zamora, y se había instalado en Sevilla a finales del . Esteban de Ulloa había comprado en 1567 el cargo de caballero veinticuatro, convirtiéndose él y sus herederos en regidores municipales de Sevilla.

Bernardo de Ulloa era un destacado economista defensor del libre comercio que se dedicaba a administrar las fábricas de jabón del duque de Medinaceli. Fue caballero veinticuatro desde 1705 y obtuvo, junto con el resto de regidores sevillanos, la gracia de ser gentilhombre de boca del rey, por votar a favor de Felipe V en el cabildo municipal.

En 1713 Bernardo se casó en la parroquia de San Miguel de Sevilla con Josefa de la Torre Guiral, de una familia acomodada de Palomares del Río.

El matrimonio de Bernardo y Josefa tuvo diez hijos.

El primer hijo del matrimonio fue Martín de Ulloa, nacido en 1714. Fue académico de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia Española, teniente gobernador de La Habana, alcalde mayor y oidor de la Audiencia de Sevilla, académico de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y director de la Sociedad Patriótica de Sevilla. El siguiente hijo fue el almirante Antonio de Ulloa.

La familia debió inculcar devoción católica, ya que un hijo fue fraile y superior del Convento de San Acacio, una hija fue monja en el Monasterio de San Clemente y otra lo fue en el Convento de Santa María del Socorro.

Dos hijos entraron en el Cuerpo de Infantería del Ejército. Uno de los vástagos, Vicente, hizo como Antonio e ingresó en la Marina.

Otro hijo, Fernando, nacido hacia 1730, fue ingeniero jefe de las obras del Canal de Castilla.

Biografía miniatura|derecha|Casa natal del marino, en la esquina de la calle Alfonso XII con la calle Almirante Ulloa. Sevilla. Antonio de Ulloa nació en Sevilla el 12 de enero de 1716 en el número 1 de la calle del Clavel (hoy Almirante Ulloa), esquina con la calle Armas (hoy Alfonso XII). Fue bautizado en la parroquia de San Vicente el 22 de febrero del mismo año.

Su primera formación tuvo lugar en la casa familiar a cargo de profesores particulares y preceptores.

Uno de sus profesores fue fray Pedro Vázquez Tinoco, profesor del Colegio de Santo Tomás de Sevilla. Vázquez era catedrático de Derecho, aunque también tenía conocimientos de matemáticas y astronomía que impartió al joven Antonio.

Con la Real Cédula del 21 de febrero de 1714 se creó la Armada Real, que unificaba las escuadras dispersas existentes. Para dotarla de oficiales, en 1717 se creó la Real Compañía de Caballeros Guardiamarinas en Cádiz.

Para entrar en la academia de guardiamarinas era preciso ser hidalgo o hijo de capitán. En virtud de la Instrucción de 1718 redactada por José Patiño Rosales para entrar en la academia debían tenerse entre 14 y 16 años. Otro requisito era contar con buena salud.

En 1730 Antonio de Ulloa, que contaba con catorce años, intentó entrar en la academia de guardiamarinas pero no pudo. Según el historiador Julio Guillén Tato, Ulloa contaba con mala salud y su padre decidió que se alistase en la Flota de Tierra Firme de Manuel López Pintado para que se aficionase a la marina y ganase en salud con el cambio de aires. Según la historiadora Ascensión López Vázquez, esta falta de salud de Ulloa no está demostrada y es más probable que no pudiese acceder a la academia por no presentar en ese momento los documentos que demostraban su hidalguía. Mientras se obtenía esta documentación, Bernardo habría solicitado al también caballero veinticuatro de Sevilla, Manuel López Pintado, que por entonces comandaba la Flota de Tierra Firme, que admitiese a su hijo como aventurero, esto es, como marinero en barcos de guerra a nivel de un aspirante para servir en la Armada. El aventurero no tenía derecho a sueldo. El historiador Martín Fernández de Navarrete indicó que es posible que Ulloa no hubiera podido acceder en 1730 a la academia porque no hubiera suficientes plazas.

El 27 de enero de 1730 pasó a ser tripulante del galeón San Luis, nao capitana de la Flota de Tierra Firme. Durante los cinco meses que estuvieron esperando para salir hacia América adquirió conocimientos que le facultaron para ejercer como corso. En junio del mismo año zarpó de Cádiz en el San Luis con destino a Cartagena de Indias. En este lugar, el teniente general López Pintado le ordenó embarcar en una de las dos balandras que fletó para evitar el contrabando en las costas de Cartagena de Indias y Santa Marta.

En enero de 1731 fue con su flota a Portobelo, donde estuvo cinco meses. Posteriormente, se trasladó a La Habana. Durante todo ese tiempo, fue adiestrado por Juan José Navarro y López Pintado para el examen de ingreso en la academia de guardiamarinas. Ulloa contó con manuales que se usaban en la academia de Cádiz, incluidos los redactados por su director, Pedro Manuel Cedillo y Rujaque.

En agosto de 1731 salió de La Habana. Cuando pasaban por el Canal de las Bahamas fueron sorprendidos por una fuerte tempestad, quedando la nao capitana especialmente dañada. Tras esto, consiguió llegar al puerto de Guárico, en el norte de la isla de La Española. Permaneció en este lugar hasta que se terminó la reparación de los barcos, en abril de 1732. Durante ese tiempo, López Pintado se dedicó elaborar cartas de navegación con rutas y a medir las profundidades de lugares donde fondear para encontrar los mejores sitios, dando a Ulloa su primera experiencia en cartografía.

Regresó a Cádiz en el San Luis el 21 de junio de 1732.

El 25 de noviembre de 1733 presentó toda la documentación para entrar en la academia de guardiamarinas, incluida una prueba de su hidalguía. La prueba de hidalguía consistió en demostrar que su ascendencia había cobrado la "blanca de la carne" (es decir, que por su condición de hidalgos estaban exentos de un impuesto a la carne en Sevilla). Sacó sobresaliente en el examen de ingreso y accedió a la academia el 28 de noviembre del mismo año.

Campaña de Nápoles La formación se tornó, en primer lugar, práctica. En 1733 José Patiño mandó formar una escuadra de 20 barcos de guerra con destino a Italia. Seis barcos de Galicia llegaron a Cádiz, donde se juntaron con otros cinco navíos. En uno de los barcos de Cádiz, el Santa Teresa, iba Ulloa bajo el mando del capitán de fragata Pedro Mendieta. Uno de los barcos se dirigió a Ceuta a recoger al Regimiento de Navarra. Posteriormente, todas las naves pasaron a Málaga, a reunirse con seis barcos más comandados por Justiniani. La escuadra continuó hasta Alicante, donde se unieron más barcos. Luego llegaron a Barcelona, donde se les unió el barco Real Felipe y un convoy de embarcaciones mercantes con tropas y artillería. Tras marchar a Nápoles, Ulloa participó en una batalla naval contra los austríacos, en la que vencieron los españoles.

La expedición geodésica miniatura|derecha|Placa conmemorativa de la partida de Jorge Juan y Antonio de Ulloa a la expedición geodésica, instalada en 1985 junto al Arco del Pópulo de Cádiz. miniatura|derecha|Péndulo astronómico de Antonio de Ulloa fabricado en Londres por John Ellicott en el . Museo Naval de Madrid. En 1733 la Academia de Ciencias de Francia se encontraba dividida entre los que creían que, como decía Isaac Newton, la tierra estaba achatada por los polos, y los que creían que, como decía Descartes, la tierra estaba achatada en el ecuador.

El secretario de Estado francés Juan Federico Phélypeaux presentó, a través del embajador en España, una solicitud para que expedicionarios franceses fuesen a realizar mediciones geodésicas a Quito, en el virreinato de Perú. La propuesta fue aprobada por el rey en abril de 1734. El asunto se trasladó luego al Consejo de Indias, donde el cosmógrafo Carlos de la Reguera consideró el proyecto muy útil e indicó que los expedicionarios deberían ser asistidos por uno o dos expertos en matemáticas y astronomía que dieran noticia de sus descubrimientos. El fiscal del Consejo de Indias propuso que fuesen dos españoles. José Patiño estaba de acuerdo en que participasen españoles en la expedición. Con la Real Cédula del 14 de agosto de 1734 se autorizó el paso de los franceses con dos españoles con conocimientos de matemáticas y astronomía para dar cuenta de lo que se hacía. Por Real Cédula del 20 de agosto de 1734 se le dio garantía a los franceses de la colaboración de los gobernadores americanos.

Los españoles escogidos fueron los guardiamarinas Jorge Juan y Juan García del Postigo. Sin embargo, García del Postigo se encontraba embarcado en prácticas y se seleccionó en su lugar a Antonio de Ulloa. Por Real Despacho fechado el 3 de enero de 1735 en el Palacio de El Pardo a Jorge Juan y a Antonio de Ulloa se les concedió el rango de tenientes de navío.

Entre los franceses irían tres miembros de la Academia de Ciencias de Francia: Louis Godin (director de la expedición), Pierre Bouguer y Charles Marie de La Condamine. También iría el botánico Joseph Jussieu.

El 22 de abril de 1735 se aprobaron en El Pardo las instrucciones para los españoles, que incluían sobre todo asistir a las observaciones y elaborar mapas para mejorar la navegación.

Los españoles zaraparon de Cádiz el 26 de mayo de 1735. Jorge Juan iba en el navío Conquistador y Antonio de Ulloa en el Incendio. Hicieron escala en Cartagena de Indias el 9 de julio, a donde llevarían en el Conquistador al III marqués de Villagarcía para que tomase posesión del cargo de virrey de Perú.

En Cartagena de Indias se encontraron con los científicos franceses, que habían partido de La Rochelle el 16 de mayo de 1735 en el barco Portefaix y que habían hecho escala en Santo Domingo y en una isla situada entre La Española y La Martinica, donde adquirieron seis esclavos negros.

Luego españoles y franceses embarcaron en una balandra francesa y llegaron a Portobelo el 29 de noviembre. El 22 de diciembre emprendieron el Camino de Cruces. Luego llegaron a la ciudad de Panamá, donde permanecieron todo el mes de enero. Salieron el 22 de febrero de 1736 en el mercante español San Cristóbal con destino a la ciudad portuaria de Guayaquil. Por tierra, pasaron por caminos de sierra, por Guaranda y por Chimborazo. Llegaron a la provincia de Quito el 29 de mayo de 1736.

Tras disponer de todo lo necesario, las mediciones empezaron en octubre de 1736 en las llanuras de Yaruquí. En 1737 tuvo lugar otra campaña de mediciones que terminaron en Cuenca.

En una carta de Ulloa al presidente de la Audiencia de Quito, José de Araujo y Río, de 1737 el marino se refirió a él como "vuestra merced" y no como "vuestra señoría", que era lo que marcaba el protocolo. Entonces Araujo le respondió por escrito a Ulloa que "aprendiera maneras". Esto ofendió a Ulloa, que se presentó en el palacio de Araujo para decirle que no era su superior ya que como marino solo podía ser juzgado por otro marino. En 1739 una real cédula le dio la razón a Ulloa.

Entre julio y agosto de 1739 los expedicionarios estuvieron en Quito para la construcción de nuevos instrumentos de medida, regresando luego a Cuenca.

El 24 de diciembre de 1739 los dos marinos españoles recibieron órdenes del virrey de Perú de trasladarse a Lima para colaborar en la defensa ante un posible ataque inglés. Ulloa, debido a una caída, no estaba capacitado para realizar el viaje a Lima por tierra, por lo que recurrieron a navegar por ríos y al cabotaje. Para que Ulloa se curase, debieron permanecer un tiempo en Piura. Llegaron a Lima en marzo de 1740. Tras esto, Jorge Juan se encargó de supervisar la fabricación de doce galeotas en los astilleros de Guayaquil y Callao mientras que Antonio de Ulloa elaboró un plano de Callao y se encargó de la reparación de los cañones desfogonados.