Guillermo VIII Paleólogo (; 19 de julio de 1420-27 de febrero de 1483) fue marqués de Montferrato desde 1464 hasta su fallecimiento. Su figura destacó en el contexto del Renacimiento italiano por su prolongada actividad como condotiero al servicio de las principales potencias regionales y por una gestión política centrada en la consolidación de la autonomía de su estado frente a las presiones externas.

Su formación inicial estuvo condicionada por la política expansionista de la Casa de Saboya, que lo mantuvo retenido en 1425 para debilitar al marquesado y le impuso una sumisión feudal perpetua en 1435. Inició su carrera de armas en el Reino de Nápoles bajo el mando de su primo Renato de Anjou, con lo que adquirió experiencia de mando en la defensa de la ciudad frente a Alfonso V de Aragón entre 1438 y 1442.

Como capitán de su propia compañía de mercenarios, operó bajo las órdenes del Ducado de Milán y la República de Venecia. Su relación con Francisco I Sforza fue compleja dado que colaboró junto a este en la victoria de Caravaggio (1448) pero sufrió también un periodo de cautiverio en Pavía (1449-1450) debido a disputas por el control de la ciudad de Alessandria. Después del Tratado de Lodi en 1454, Guillermo se reintegró definitivamente al servicio de los Sforza y alcanzó el rango de capitán general en 1475.

Luego de suceder a su hermano Juan IV en el gobierno, obtuvo la ratificación de sus privilegios por parte del emperador Federico III del Sacro Imperio Romano Germánico y logró liberar a sus territorios de las cargas feudales impuestas anteriormente por los Saboya. Durante su mandato, consolidó a la ciudad de Casale Monferrato como capital definitiva, con lo que consiguió que fuera elevada a sede episcopal en 1474 e impulsó importantes reformas urbanísticas y defensivas.

Su labor de mecenazgo convirtió a su corte en un centro de atracción para humanistas, poetas y científicos, en la cual destacó además la creación del Senado de Monferrato y la introducción de la imprenta en la región. Falleció en 1483 luego de décadas de actividad diplomática y militar, además de ser reconocido por sus contemporáneos por su prudencia e integridad en el ejercicio del mando.

Biografía Origen y primeros años

La Casa de Paleólogo-Montferrato fue una rama cadete de la dinastía de los Paleólogos, la última familia reinante del Imperio bizantino. Esta rama se originó en 1306 cuando Teodoro I, cuarto hijo del emperador bizantino Andrónico II Paleólogo y de Irene de Montferrato (perteneciente a la Casa de los Aleramici), heredó el marquesado a través de su madre. A diferencia de la rama imperial, los Paleólogos de Montferrato se «latinizaron» con el tiempo, por lo que adoptaron el catolicismo y las costumbres occidentales, aunque mantuvieron vínculos diplomáticos y, ocasionalmente, aspiraciones al trono de Constantinopla.

Nacido el 19 de julio de 1420, Guillermo fue hijo de Juan Jacobo, marqués de Monferrato, y de Juana de Saboya, hija del conde Amadeo VII. Fue hermano de Juan IV, su predecesor en el gobierno, y de Bonifacio III, quien heredó el marquesado después de su muerte; asimismo, fue hermano del cardenal Teodoro. En 1425, mientras se dirigía a reclamar la herencia del Ducado de Bar, Guillermo fue retenido durante dos años en Thonon por su tío Amadeo VIII. Esta captura no fue fortuita, sino una maniobra política coordinada entre los Saboya y el duque de Milán, Filippo Maria Visconti, para debilitar al Marquesado y repartirse sus territorios. Bajo esta presión, en 1435, un Guillermo de apenas quince años se vio forzado a ratificar, junto a sus hermanos, un acuerdo de sumisión feudal perpetua ante la Casa de Saboya.

Carrera como condotiero

miniatura|El Marquesado de Montferrato en 1454.

Impulsado por su interés en las armas, Guillermo se unió en 1438 a la expedición de su primo, Renato de Anjou, para intentar conquistar el Reino de Sicilia. Durante esta etapa, alcanzó una posición de prestigio en el Gran Consejo del Reino y obtuvo una valiosa experiencia de mando al defender Nápoles de los ataques de Alfonso V de Aragón. Después del fracaso de la campaña en 1442, acompañó a Renato a Florencia, donde fueron recibidos por el papa Eugenio IV, antes de regresar finalmente a Monferrato.

Para enero de 1445, Guillermo ya lideraba su propia compañía de mercenarios (compagnia di ventura) como condotiero y operó bajo las órdenes de Filippo Maria Visconti. En el verano de 1446, se desempeñó como uno de los jefes militares de las tropas ducales en la zona de Bolonia, donde estuvo a cargo de la defensa de puntos estratégicos en Castelfranco Emilia y San Giovanni in Persiceto junto al capitán Carlos Gonzaga.

La relación de convivencia entre Guillermo y Gonzaga se deterioró rápidamente, lo que llevó al primero a abandonar el servicio milanés para unirse a los venecianos y boloñeses. En un acto de sabotaje contra su antiguo compañero, facilitó el avance de las tropas enemigas hacia las posiciones de Gonzaga en julio de 1446, que lo obligó a huir hacia Módena. En represalia, Gonzaga atacó y saqueó las poblaciones de Cerro Tanaro, Valmacca y Frassineto, además exigir un rescate de 4000 ducados. Pese a haber contribuido a derrotar a las fuerzas de Milán en Casalmaggiore, Guillermo fue perdonado por el duque Visconti a finales de ese año con la mediación del rey Carlos VII de Francia.

Posterior al fallecimiento de Visconti, Guillermo se unió a la República Ambrosiana y colaboró con Francisco I Sforza, con quien triunfó en la victoria de Caravaggio en 1448. Ambos firmaron un pacto donde Guillermo se comprometía a luchar por Sforza a cambio de la soberanía sobre Alessandria y otros territorios históricos de Monferrato. Sin embargo, cuando visitaba Pavía en 1449, Sforza ordenó su arresto y encarcelamiento, lo que lo mantuvo cautivo durante un año. Para ser liberado, fue obligado a firmar en Lodi la renuncia a sus derechos sobre Alessandria y a cesar las hostilidades contra su captor. No obstante, una vez que recuperó su libertad y regresó a sus tierras, Guillermo presentó una protesta formal en Trino, lo que invalidó legalmente los acuerdos que había aceptado bajo coacción.

Después de emplear a sus tropas para reprimir revueltas campesinas en el Canavese, Guillermo se unió en 1451 a una nueva coalición contra Sforza, quien ya ostentaba el poder en Milán. Durante esta ofensiva, realizó saqueos en las regiones de Alessandria, el Tortonese y la Lomellina. Aunque sufrió una derrota inicial en Cassine frente a Corrado Sforza, Guillermo logró contraatacar y sitiar Alessandria. En un intento por tomar la ciudad, trató de sobornar al capitán enemigo Giovanni Della Noce para que la entregara, pero la conspiración fue descubierta y el capitán terminó ejecutado en la horca.

En 1452, Guillermo se puso al servicio de Venecia ante la previsión de nuevos conflictos, aunque poco después aceptó la mediación del rey de Francia para resolver las disputas. Pese a lograr victorias militares contra figuras como Bartolomeo Colleoni, la guerra terminó con el Tratado de Lodi (1454), que impuso términos muy duros para Monferrato: debieron renunciar a la mayor parte de sus territorios en Alessandria y conservaron solo algunas localidades como vasallos de Sforza. Tras viajar a Francia para protestar sin éxito por estas condiciones, Guillermo optó por la vía diplomática y se reconcilió con Sforza, por lo que volvió a servir bajo su mando militar a finales de ese mismo año.

Luego de la conmoción causada por la caída de Constantinopla en 1453, tanto el papa Nicolás V como el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico III instaron a Guillermo y a sus hermanos a unirse a una cruzada contra los turcos otomanos, pero ellos declinaron la invitación al estar centrados en sus propios problemas políticos inmediatos.

Marqués de Montferrato

miniatura|derecha|Moneda de oro de Guillermo VIII Paleólogo.

En enero de 1464, Guillermo asumió el gobierno del Marquesado luego del fallecimiento de su hermano mayor, Juan IV. Poco después, el emperador Federico III ratificó sus privilegios imperiales, un acto de gran importancia política ya que incluía el reconocimiento de las tierras que los Saboya les habían arrebatado décadas atrás, en 1435.

Preocupado por asegurar la sucesión masculina, Guillermo casó a su hija natural Lucrecia con Giovanni Bartolomeo del Carretto y él mismo contrajo nupcias en 1465 con María de Foix. Mantuvo su lealtad militar a Milán, por lo que protegió a los herederos de Francisco Sforza tras su muerte y formó una alianza con ellos en 1467 para enfrentarse a los Saboya; además, se negó a rendirles el vasallaje pactado años antes. Aunque logró capturar varias plazas en incursiones fronterizas durante 1468, la paz firmada entre sus aliados milaneses y los Saboya le obligó a devolver casi todas sus conquistas, con lo que logró conservar únicamente Balzola. Finalmente, en 1469, el emperador volvió a confirmar sus derechos mediante nuevos diplomas.

Después del fallecimiento de María de Foix en 1468, con quien tuvo a su hija Juana, Guillermo hizo la promesa de construir la iglesia de Santo Domingo en Casale con la esperanza de obtener un heredero varón. En 1469, a los cuarenta y nueve años, contrajo nupcias por segunda vez con Isabel María Sforza, una joven de trece años que aportó una cuantiosa dote respaldada por las rentas de diversas localidades. De esta unión nació en 1470 su hija Blanca, quien llegaría a ser duquesa de Saboya, pero Guillermo volvió a quedar viudo en 1472 tras la muerte de Isabel.

Al buscar un nuevo enlace matrimonial, Guillermo intentó casarse con una hija de Amadeo IX de Saboya, pero su propuesta fue rechazada por la regente Yolanda de Francia. Ese mismo año comenzó la edificación de la iglesia de Santo Domingo como parte de un ambicioso proyecto para dotar a Casale de una mayor relevancia arquitectónica. Finalmente, gracias a su influencia política y al apoyo de su hermano Teodoro, consiguió que el papa Sixto IV elevara a Casale a la categoría de sede de diócesis en 1474.

En septiembre de 1474, Guillermo contrajo nupcias por tercera vez, en esta ocasión con la noble francesa Bernarda de Brosse. En el ámbito profesional, su prestigio como militar alcanzó su punto más alto: tras haber liderado un contingente de 3000 jinetes para Milán y actuar como asesor estratégico en planes de guerra contra Venecia, recibió en 1475 el nombramiento de capitán general. Sus contratos con los Sforza reflejaban esta relevancia dado que se establecieron sueldos que llegaban hasta los 50 000 ducados en periodos de conflicto.

Luego del asesinato del duque Galeazzo Maria Sforza en 1476, Guillermo asumió un rol de equilibrador político durante la compleja regencia en Milán. Su influencia le permitió mediar con capitanes rebeldes como Roberto Sanseverino, mientras mantenía una relación cordial con la Casa de Saboya. Además, actuó como un interlocutor clave a nivel internacional dado que mantuvo correspondencia con Lorenzo de Médici y el papa Sixto IV sobre la amenaza turca. Su veteranía era tal que en 1478 fue propuesto para comandar de forma unificada a todos los ejércitos de la Liga itálica, a pesar de que los milaneses solían retrasarse en el pago de sus honorarios por dificultades económicas.

Al llegar a 1479, Guillermo perdió la esperanza de tener un heredero varón, por lo que casó a su hija Juana con Ludovico II de Saluzzo para establecer un pacto sucesorio que finalmente no tuvo efecto. En este periodo, su salud empezó a flaquear notablemente; tras evitar participar personalmente en campañas contra Venecia alegando enfermedad, en 1481 envió a su yerno a combatir en su lugar. Falleció en Casale Monferrato el 27 de febrero de 1483, justo cuando se preparaba para intervenir en la guerra de Ferrara y legó el gobierno en manos de su hermano Bonifacio III.

Evaluación miniaturadeimagen|Iglesia de Santo Domingo en Casale, fundado por Guillermo VII.