Atlántida (en griego antiguo Ἀτλαντίς νῆσος, Atlantís nēsos, ‘isla de Atlas’) es el nombre de una isla míticaVidal-Naquet, P., Pequeña Historia de un mito platónico, p. 15 y ss mencionada y descrita en los diálogos Timeo y Critias, textos del filósofo griego Platón.
En dichos diálogos, la isla aparece como una potencia militar que existió nueve mil años antes de la época del legislador ateniense Solón, quien, según Platón, es la fuente del relato. Se encontraba «más allá de las Columnas de Hércules»Timeo, 24e. Traducción de Francisco Lisi y se la describe como «más grande que Libia y Asia Menor juntas».
El poderío de la Atlántida fue tal que llegó a dominar el suroeste de Europa y el norte del África, hasta ser detenida por la ciudad de Atenas. En ese mismo momento una catástrofe, que no se describe, hizo desaparecer a la vez la isla y los ejércitos rivales, «en un solo día y una noche terrible».Timeo, 25e-d. Traducción de Francisco Lisi El mar donde estuviera la Atlántida se tornó innavegable a causa de los bajíos, en tanto que Atenas y los pueblos de Grecia olvidaron el suceso, pues solo unos pocos sobrevivieron. En Egipto, en cambio, se preservó el recuerdo que, miles de años más tarde, llegó a conocimiento de Solón y, a partir de sus relatos y un manuscrito, a Critias, el narrador.
La descripción detallada de la isla y la mención de que se trata de «una historia verdadera» llevó a muchos investigadores a proponer diversas conjeturas sobre su localización y existencia. Del mismo modo, el hecho de que la fuente sea una tradición no comprobada y la evidencia de que en los diálogos se hace uso de la ironía, hizo que otros estudios considerasen a la historia como una invención literaria destinada a expresar ciertas ideas políticas de Platón.
Durante la Antigüedad y la Edad Media prevaleció la interpretación del relato como una alegoría, pero a partir de la Edad Moderna y, especialmente desde la segunda mitad del siglo , durante el Romanticismo, se multiplicaron las hipótesis sobre la Atlántida, identificándola con diversas culturas del pasado o con la cuna de la civilización.
La investigación moderna, no obstante, ha comprobado que no existen las supuestas fuentes egipcias del relato y que la narración presenta anacronismos y datos imposibles, lo cual lleva a descartarla como histórica. Algunos investigadores, sin embargo, admiten la posibilidad de que el mito haya sido inspirado en un fondo de realidad histórica vinculado a algún desastre natural.DÍAZ TEJERA: «El relato platónico de la Atlántida. Comentario a los diálogos Timeo y Critias», Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 42, 1996, pp. 209-242.Pérez Martel, J. M. (2010). La Atlántida en Timeo y Critias: exégesis de un mito platónico.
Relato de Platón
Timeo y Critias Las fuentes del relato de la Atlántida son el Timeo y el Critias, diálogos escritos por el filósofo griego Platón. En ellos, Critias, discípulo de Sócrates, cuenta una historia que de niño escuchó de su abuelo y que este, a su vez, supo de Solón, el venerado legislador ateniense, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo. La historia, que Critias afirma verdadera,Timeo, 20d, 21d, 26e se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón,Timeo, 23e para narrar cómo los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, situada más allá de las Columnas de Hércules, que desapareció en el mar a causa de una violenta catástrofe y un gran diluvio tras la victoria ateniense.Timeo, 25b-d
En el Timeo, Critias habla de la Atlántida en el contexto de un debate acerca de la sociedad ideal. Cuenta cómo llegó a enterarse de la historia y cómo fue que Solón la escuchó de los sacerdotes egipcios. Refiere la situación de la isla y la extensión de sus dominios en el mar Mediterráneo, la heroica victoria de los atenienses y, finalmente, cómo desapareció, anegada por el mar y cubierta por grandes masas de lodo.
Favorecida por Poseidón, la isla de Atlántida era abundante en recursos. Había toda clase de minerales, destacando el oricalco (cobre de montaña) más valioso que el oro para los atlantes y con usos religiosos (se especula que el relato hace referencia a una aleación natural del cobre). También había grandes bosques que proporcionaban ilimitada madera; numerosos animales, domésticos y salvajes, especialmente elefantes; copiosos y variados alimentos provenientes de la tierra.Critias, 114d-115a
En el Critias, el relato se centra en la historia, geografía, organización y gobierno de la Atlántida, para luego comenzar a narrar cómo fue que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, momento en el que el relato se interrumpe abruptamente, quedando la historia inconclusa.
Descripción de la isla Según Platón, los egipcios describían la Atlántida como una isla escarpada, a excepción de una gran llanura de forma oblonga, situada en la parte meridional, que se extendía en una dirección tres mil estadios [unos 555 km], pero que en su parte central, hacia el interior, tenía dos mil estadios [unos 370 km].Critias, 118a-b A mitad de la longitud de la llanura, el relato menciona una montaña baja en todas sus partes, distante 50 estadios (9 kilómetros) del mar, y destaca que allí fue donde se asentó uno de los primeros habitantes de la isla, Evenor, uno de los hombres que había nacido de la tierra.Critias, 113c
Según el Critias, Evenor tuvo una hija llamada Clito. Cuenta este escrito que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida. He aquí la razón de su gran influencia en esta isla. Este dios se enamoró de Clito y para protegerla, o mantenerla cautiva, creó tres anillos de agua en torno de la montaña que habitaba su amada.Critias, 113d La pareja tuvo diez hijos, para los cuales el dios dividió la isla en diez reinos respectivos. Al hijo mayor, Atlas o Atlante, le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico.Critias, 113e-114a-c Su hermano gemelo se llamaba Gadiro (Eumelo en griego) y gobernaba el extremo de la isla que se extendía desde las Columnas de Hércules hasta la región que por derivación de su nombre se denominaba Gadírica.Critias, 114 b
Tal prosperidad dio a los atlantes el impulso para construir grandes obras. Edificaron sobre la montaña rodeada de círculos de agua una espléndida acrópolisCritias, 115b plena de notables edificios, entre los que destacaban el Palacio Real y el templo de Poseidón.Critias, 116d-e Construyeron un gran canal, de 50 estadios de longitud, para comunicar la costa con el anillo de agua exterior que rodeaba la metrópolis; y otro menor y cubierto, para conectar el anillo exterior con la ciudadela.Critias, 115d-116a Cada viaje hacia la ciudad era vigilado desde puertas y torres, y cada anillo estaba rodeado por un muro. Los muros estaban hechos de roca roja, blanca y negra sacada de los fosos, y recubiertos de latón, estaño y oricalco. Finalmente, cavaron, alrededor de la llanura oblonga, una gigantesca fosa a partir de la cual crearon una red de canales rectos que irrigaban todo el territorio de la planicie.Critias, 118c-e
Caída del imperio atlante thumb|La caída de la Atlántida, por François de Nomé (siglo ). Los reinos de la Atlántida formaban una confederación gobernada a través de leyes, las cuales se encontraban escritas en una columna de oricalco, en el Templo de Poseidón.Critias, 119d Las principales leyes eran aquellas que disponían que los distintos reyes debían ayudarse mutuamente, no atacarse unos a otros y tomar las decisiones concernientes a la guerra, y otras actividades comunes, por consenso y bajo la dirección de la estirpe de Atlas.Critias, 120 b Alternadamente, cada cinco y seis años, los reyes se reunían para tomar acuerdos y para juzgar y sancionar a quienes de entre ellos habían incumplido las normas que los vinculaban.
La justicia y la virtud eran propios del gobierno de la Atlántida, pero cuando la naturaleza divina de los reyes descendientes de Poseidón se vio disminuida, la soberbia y las ansias de dominación se volvieron características de los atlantes.Critias, 120e, 121c Según el Timeo, comenzaron una política de expansión que los llevó a controlar los pueblos de Libia hasta Egipto y de Europa, hasta Tirrenia. Cuando trataron de someter a Grecia y Egipto, fueron derrotados por los atenienses.Timeo, 25a-d
El Critias señala que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, pero el relato se interrumpe en el momento en que Zeus y los demás dioses se reúnen para determinar la sanción.Critias, 121a-c Sin embargo, habitualmente se suele asumir que el castigo fue un gran terremoto y la subsiguiente inundación, que hizo desaparecer la isla en el mar, « en un día y una noche terribles», según señala el diálogo en Timeo.Timeo, 25e
Interpretaciones del relato de Platón En la Antigüedad y la Edad Media Se conservan algunos párrafos de escritores antiguos que aluden a los escritos de Platón sobre la Atlántida. Estrabón, en el siglo a. C., parece compartir la opinión de Posidonio (c. 135-51 a. C.) acerca de que el relato de Platón no era una ficción.Estrabón, Geografía, II. 3.6 Un siglo más tarde, Plinio el Viejo señala en su Historia Natural que, de dar crédito a Platón, se debería asumir que el océano Atlántico se llevó en el pasado extensas tierras.Plinio el Viejo, Historia Natural, Libro II, Cap. XC Por su parte, Plutarco, en el siglo , menciona los nombres de los sacerdotes egipcios que habrían relatado a Solón la historia de la Atlántida: Sonkhis de Sais y Psenophis de Heliópolis, desconocidos por otras fuentes.Plutarco, Solón, 26 En el siglo , comentando el Timeo, Proclo refiere que los nombres citados son erróneos y que los garantes de la historia serían el sacerdote Pateneit, en Heliópolis y Etemón de Sebennitos, cuyos escritos vio Crantor (aprox. 340-290 a. C.), filósofo de la Academia de Atenas, cuando viajó a Egipto.Proclus, Commentary on Plato's Timaeus, 1,76,1–2= FGrHist 665, F 31Pérez Martel, José María (2010). La Atlántida en Timeo y Critias: Exégesis de un mito platónico. En: FORTVNATAE, 21; pp. 127-145, cita en p. 130; ISSN: 1131-6810 El texto de Proclo, sin embargo, es lo suficientemente ambiguo como para pensar que, en realidad, quien vio las estelas fue Platón y que Proclo no se pronuncia sobre la veracidad de esta historia.Cameron, Alan (1983). "Crantor and Posidonius on Atlantis". The Classical Quarterly. New Series. 33 (1): 81–91. Diodoro Sículo,Diodoro Sículo, Diodorou Bibliotheke historike. Diodori Bibliotheca Historica. Ex recensione et cum annotationibus Ludovici Dindorfii. Ludwig August Dindorf. In aedibus B. G. Teubneri, 1866. menciona una isla en el Atlántico, de gran feracidad, descubierta por los cartagineses, a la cual nunca llama Atlántida. Además menciona extensamente y, sin relacionarlos con ella, a los atlantes, una tribu libia. Claudio ElianoClaudio Eliano, Historia de los animales XV,2. nombra de pasada a la Atlántida, mientras que TeopompoTeopompo, Theopompi Chii Fragmenta, collegit, disposuit, et explicavit, ejusdemque de Vita et Scriptis Commentationem praemisit. Lugduni Batavorum, 1829. lo hace de manera paródica (Meropis).Orihuela Guerrero, José: El relato de la Atlántida en el mundo antiguo en Bajo palabra. Revista de filosofía, 12 (2016).