El convento o santuario de Nuestra Señora de Loreto se encuentra en las cercanías de la localidad de Espartinas, (provincia de Sevilla, España). El convento, junto con la hacienda del mismo nombre y la torre defensiva medieval de origen cristiano denominada Torre de Loreto, conforman un enclave de alto valor patrimonial muy destacado en la comarca del Aljarafe sevillano. Han sido declarados bien de interés cultural en la categoría de monumento.
El espacio se caracteriza por haber sido objeto de una ocupación continuada desde la época romana hasta nuestros días, hecho que ha dado lugar al desarrollo de un conjunto de edificaciones de diversa funcionalidad, tipología y variedad cronológica, relacionadas con el control del territorio, la explotación de los recursos naturales autóctonos y la religiosidad.
Descripción El conjunto consta de dos edificios unidos pero diferenciados por sus diferentes orígenes, usos y propietarios. Inicialmente ocupado por el solar de la Lauretum romana, mantiene su carácter de explotación agrícola durante la época islámica en lo que fuera llamado Alquería de Lorit, posteriormente donada en el Repartimiento de Sevilla a Mincer Enrique. En este momento arranca la primera fase constructiva de lo conservado en la actualidad con el levantamiento de la torre defensiva de estilo mudéjar, las primeras estructuras destinadas a la transformación y el almacenamiento de los productos derivados de los cultivos de la vid y el olivo y, por mecenazgo de los titulares de la hacienda, la construcción de la primitiva ermita de la Virgen de Valverde que, según la tradición, apareció en este heredamiento en 1384.
Igualmente, la permanencia del carácter devocional de este lugar sería potenciado por los sucesivos herederos de la hacienda preexistente, quienes en 1520, por expreso deseo de don Enrique de Guzmán, de la familia ducal de Medina Sidonia y su esposa, doña María Ortiz Manuel, donaron unos terrenos a los padres franciscanos para la fundación de un convento al que sería anexionada por cesión del Arzobispado de Sevilla la primitiva ermita. Posteriormente la hija de ambos, María de Guzmán enlazo con el linaje Arias de Saavedra, instalando en la Hacienda anexa su residencia una rama de esta noble familia. Por estos motivos, estas construcciones han permanecido estrechamente relacionadas en el transcurso de su historia, vinculadas por el patronato que esta familia propietaria de la hacienda ejercían como benefactores del convento.
Al mismo tiempo, el desarrollo de las instalaciones industriales iría conformando una serie de dependencias destinadas a las labores agrícolas en las que se reconocen fases constructivas que pueden datarse entre los siglos al , habiéndose mantenido a lo largo de estos siglos hasta época muy reciente la actividad tradicional que le es propia, como unidad de explotación continua en el espacio en la que pueden desarrollarse todas y cada una de las fases del proceso: Extracción, transformación, almacenamiento y comercialización.
Paralelamente, la comunidad franciscana asentada adosaría a la primitiva capilla las dependencias del convento centradas en torno al claustro mudéjar, siendo en la primera mitad del cuando el engrandecimiento de este centro de religiosidad adquiere mayor importancia artística procediéndose a la construcción del nuevo templo bajo las trazas y supervisión del arquitecto Diego Antonio Díaz. En este inmueble, la aportación de la retablística, la escultura, la pintura y las artes suntuarias conforman un repertorio de piezas que responden a un programa iconográfico y a un estilo artístico concretos en correspondencia con la temática franciscana y las formas tardobarrocas, habiendo permanecido inalterado y en perfecto estado de conservación hasta la actualidad.
El Convento miniatura|derecha|200px|Un patio del convento. Conforman el Convento un recinto de entrada o compás, la torre, la iglesia, la sacristía, dos claustros con galerías, patios, estancias y espacios intermedios que unen los núcleos principales, cuyas características tipológicas se corresponden con un edificio conventual con la siguiente distribución: En el frente septentrional se ubican el compás, iglesia y sacristía y a la derecha de estas edificaciones la zona de residencia conventual. El acceso al interior se realiza en su costado oeste a través de una portada de traza barroca que comunica con el compás. Está estructurada en dos cuerpos, el vano es adintelado, flanqueado por pilastras con basamento, capiteles dóricos y entablamento superior de cornisa volada en cuyo friso aparece la fecha de construcción «Año de 1772». El segundo cuerpo lo compone un frente de medio punto cuyo interior alberga un retablo de azulejos blancos y azules con la representación de la Virgen de Loreto, flanqueado por pilastras y capiteles jónicos. A ambos lados, ubicados en los blancos paramentos de los muros, dos cuadros de azulejos con representaciones de santos franciscanos.
Recinto de entrada El compás es un recinto de planta cuadrangular delimitado por la fachada de los pies del templo y por la fachada principal del recinto conventual. Está cerrado, por sus frentes sur, oeste y norte, por un muro de aproximadamente tres metros de altura, en cuyo centro se levanta un Crucero sobre un pilar de planta hexagonal revestido de azulejos tipo Delft del que muestran representaciones de montería.
El acceso a la iglesia por la portada de los pies se efectúa a través de un pórtico de planta rectangular, cubierto con bóveda de cañón y lunetos reforzada con arcos perpiaños. Este pórtico comunica por su costado derecho, a través de un vano de medio punto, con el pórtico que da acceso al recinto conventual. En el muro frente a la portada se abre el acceso al interior del templo a través de un vano adintelado, recercado con molduras de color ocre.
Iglesia miniatura|derecha|200px|Imagen de gloria de la Virgen de Loreto, patrona del Aljarafe. miniatura|derecha|200px|Altar mayor del templo. La iglesia ocupa el costado septentrional del conjunto construido. Tiene planta de cruz latina, con una sola nave de cuatro tramos, cubierta con bóveda de cañón con lunetos, reforzada con arcos fajones o perpiaños. El crucero se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas.
El alzado de los dos primeros tramos está dividido por la tribuna del coro. Esta se ubica a los pies del templo y descansa sobre tres bóvedas de cañón rebajadas con lunetos y reforzadas con arcos perpiaños.
En el muro perimetral que cierra la nave de la iglesia por su costado derecho y situado en el tercer tramo, se encuentra el retablo de la Virgen de la Piedad, obra del último tercio del XVIII, en cuya hornacina central se ubica el grupo escultórico de La Piedad de la misma época del retablo.
En el cuarto tramo se abre la portada que comunica con el claustro del aljibe. Su composición es similar al de los retablos existentes en la nave. Se estructura mediante un vano central, adintelado, cubierto con puerta de madera de doble hoja, casetonada y flanqueada de una profusa decoración a base de relieves compuestos de espirales y formas mixtilíneas. En el muro que cierra la nave por su costado izquierdo se abre en el segundo tramo el acceso al Coro.
Continuando hacia la cabecera del templo, nos encontramos en el tercer tramo, con el retablo de San Antonio, también barroco del último tercio del XVIII, compuesto de una sola calle y ático superior. La hornacina central alberga la imagen del santo titular de la misma época del retablo. El retablo que ocupa la zona frontal del cuarto tramo está compuesto de una calle y ático superior. Es de estilo barroco, de la misma época que los anteriores, y en la hornacina central se encuentra la imagen de San José, obra anónima, también de estilo barroco de finales del .
El crucero se estructura mediante cuatro pilares cuadrangulares, en cuyos frentes se adosan pilastras cajeadas y entablamento superior con cornisa volada en la que apean cuatro arcos torales y la cúpula de media naranja sobre pechinas, la cual se encuentra dividida radialmente en ocho segmentos iguales que parten desde un círculo central.
En los muros perimetrales que cierran los brazos del crucero se ubican los siguientes retablos: En el costado de la derecha el retablo de San Diego de Alcalá, de la misma época y estilo que los anteriores retablos. Se compone de una calle y ático superior, en la hornacina central alberga la imagen del santo, coetánea con el retablo. A ambos lados, en la zona superior de los muros y a la altura del ático, se abren dos balcones con cierres y antepecho cubiertos de celosías que conectan con el convento.
A la izquierda se halla el retablo de San Francisco de Asís, cuya hornacina central alberga la imagen titular, obras del y estilo barroco.
El presbiterio, al que se accede a través de una amplia escalinata de cuatro peldaños realizados en mármol blanco, tiene planta rectangular y se cubre con bóveda de cañón y lunetos. Es de testero plano, en él está situado el Retablo Mayor ocupando todo su frente, obra de considerable valor artístico, de estilo barroco, que fue construido expresamente para este lugar en los años posteriores al templo, último tercio del . Presenta una exuberante ornamentación, a la manera de «horror vacui», con trozos de entablamentos, molduras mixtilíneas, roleos, tarjas, hojas de acanto, guirnaldas, veneras, espirales, etc., entre los que pululan multitud de figuras, cabezas de querubines, ángeles mancebos y putti, entre otros. Se compone de sotobanco, banco, cuerpo central de tres calles y ático. En el centro, un amplio camarín alberga la pequeña imagen de Nuestra Señora de Loreto, coetánea con el mismo. En las calles laterales sobre repisas, se encuentran imágenes de santos relacionados con la orden franciscana, San Francisco, Santo Domingo de Guzmán y sobre ellos en tondos, los relieves de Santa Inés y Santa Clara. En el ático en la zona central, un relieve con la Coronación de la Virgen, a la derecha Dios Padre, a la izquierda Jesús abrazando la Cruz y en los laterales las imágenes de San Buenaventura y San Luis Obispo. Lo corona un penacho poligonal con el anagrama de la Virgen María.
En el muro izquierdo del presbiterio, se ubican dos lápidas sepulcrales, una de ellas pertenece a don Antonio María Arias de Saavedra, conde de Castellar, que murió el día cinco de febrero de 1838.
Sacristía Tras la cabecera del templo, y accediendo a través del camarín, se encuentra la sacristía, que consta de una nave de tres tramos, cubierta con bóveda de cañón con lunetos y arcos perpiaños que apoyan sobre una cornisa movida y moldurada que recorre los muros. Las bóvedas están decoradas con pinturas al fresco de motivos florales y escudos franciscanos.
La actual sacristía es en realidad los restos de la antigua iglesia conventual, en particular es la cabecera de la misma tras la creación del mayorazgo del Loreto a finales del por los Condes del Castellar Juan Arias de Saavedra y María de Guzmán y Figueroa. La decoración que exhibe es de las obras encargadas en 1665 por su tataranieto, Juan Arias de Saavedra Alvarado y Ramírez de Arellano, I marqués del Moscoso. mini|Retablo de la sacristía de Ntra. Sra. del Loreto en Espartinas. Sevilla En la cabecera de la nave se ubica una sencilla cajonera del y sobre ella un retablo barroco de la misma época, compuesto de banco, un cuerpo de tres calles y ático. En la hornacina central se encuentra el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen, coetáneo.