El Síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), antes llamado Síndrome de ovario poliquístico, es una enfermedad endocrina compleja y heterogénea que se caracteriza por alteraciones en el ciclo menstrual, fertilidad, hiperandrogenismo y ovario poliquístico. El SOMP es uno de los desequilibrios hormonales más frecuentes, y afecta según la OMS en el 2026 un estimado de 10–13%
de las mujeres en edad reproductiva. Su etiología es desconocida. No obstante, existe evidencia fuerte de que factores genéticos desempeñan un papel importante en su génesis.
El SOMP no cursa con dolor, pero sí con dismenorrea (relación con la endometriosis). No es lo mismo ovario poliquístico (más de 12 folículos antrales detectados en ecografía) que síndrome de ovario poliquístico. Uno de los criterios para considerar síndrome de ovario poliquístico (SOP) es la presencia de más de 12 folículos antrales (ovarios poliquísticos), pero también anovulación/oligoovulación o hiperandrogenismo.
Se considera que el Síndrome ovárico metabólico poliendocrino es una de las causas mayoritarias de la infertilidad femenina y el problema endocrino más frecuente en las mujeres en edad reproductiva.
La gravedad de los síntomas varía de paciente a paciente. El diagnóstico debe descartar hiperplasia suprarrenal congénita, tumores que puedan secretar andrógenos y la hiperprolactinemia.
Un estudio publicado en Nature Medicine encontró un vínculo entre el desequilibrio hormonal en el útero y el Síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), específicamente exposición prenatal a hormona antimulleriana (AMH). https://www.nature.com/articles/s41591-018-0035-5 Para el estudio, los investigadores inyectaron ratonas embarazadas con AMH para que tuvieran una concentración de la hormona superior a la normal, que posteriormente dieron a luz a hijas que más tarde desarrollaron tendencias similares al síndrome de ovario poliquístico. Estos incluyen problemas con la fertilidad, la pubertad retrasada y la ovulación errática. Para revertirlo, los investigadores dosificaron las ratonas poliquísticas con cetrorelix, lo que hizo que los síntomas desaparecieran. Estos experimentos deberían confirmarse en humanos, pero podría ser el primer paso para comprender la relación entre el SOMP y la hormona antimulleriana.
Para diagnosticar el Síndrome ovárico metabólico poliendocrino deben darse 2 de los 3 criterios siguientes: presencia de ovario poliquístico en una ecografía, problemas de ovulación (anovulación/oligoovulación) y/o hiperandrogenismo. Por esta razón, es posible padecer SOMP sin presentar ovario poliquístico per se; y al contrario, aunque la mayoría de las mujeres con SOMP presentan ovario poliquístico, una mujer puede tener ovario poliquístico sin presentar el síndrome de ovario poliquístico.
Historia El SOMP fue descrito por primera vez en el año 1935 por Stein y Leventhal, utilizando como ejemplo a 7 mujeres que presentaban amenorrea, hirsutismo, obesidad y ovarios con múltiples quistes grandes.
La primera definición fue realizada en los años ‘90 por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, donde se definó el SOMP por la presencia de HA (hirsutismo, acné, alopecia) y anovulación crónica.
Cambio de nombre En mayo de 2026 con el consenso de 56 organizaciones académicas, pacientes, clínicas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) se acualizó el nombre de para priorizar el diagnóstico metabólico integral y eliminar los estigmas reproductivos.
La palabra poliquístico hacía creer que el problema eran quistes en los ovarios pero se ha demostrado que lo que se observa son acumulación de folículos pequeños que no lograron madurar, esto llevaba que casi el 70% de las pacientes afectadas no obtenían un diagnóstico. Esta actualización en el nombre permite que el diagnóstico se centre en el comportamiento de las hormonas y el metabolismo, sin depender exclusivamente de una imagen de ultrasonido.
Cuadro clínico Las pacientes presentan: oligoovulación o anovulación, que resulta en una menstruación irregular o amenorrea, infertilidad ligada a las alteraciones en la ovulación, y presencia de ovarios poliquísticos; exceso de actividad androgénica (esto es, de hormonas masculinizantes), lo que puede producir acné e hirsutismo; y resistencia a la insulina, generalmente asociada a la obesidad, diabetes tipo II e hipercolesterolemia.
Los síntomas comunes del SOMP incluyen:
oligomenorrea y amenorrea (periodos menstruales irregulares, pocos o ausentes); infertilidad, generalmente como consecuencia de la anovulación crónica (falta de ovulación); además, estas mujeres tienen una incidencia superior de abortos espontáneos. acné e hirsutismo por exceso de hormonas masculinas ya que la deshidrosterona facilita la conversión del vello en pelos terminales en los folículos pilosos sensibles a andrógenos, así como hipermenorrea (menstruaciones frecuentes y abundantes); aproximadamente tres cuartas partes de las pacientes presentan hiperandrogenemia; Síndrome metabólico, con tendencia a la obesidad central. Las mujeres con SOP, suelen presentar obesidad tanto generalizada como abdominal, caracterizada por una mayor acumulación de tejido adiposo en la región de la cintura. Incluso aquellas mujeres con SOMP que no presentan obesidad pueden mostrar un porcentaje elevado de grasa corporal, principalmente concentrada en la cintura y las caderas, así como otros síntomas relacionados a la resistencia a la insulina. En concreto, la resistencia a la insulina aparece en el 80% de las mujeres que padecen este síndrome, siendo mayor el riesgo de desarrollo de diabetes mellitus tipo 2. Un síntoma clave del síndrome de ovario poliquístico es tener periodos menstruales irregulares o faltas de menstruación, ya que las consecuencias de esta afección sobre los ovarios pueden hacer que una joven deje de ovular. No obstante, puesto que una chica puede tardar hasta dos años en presentar períodos menstruales regulares desde su primera menstruación, cuesta mucho reconocer este síntoma de ovario poliquístico en las adolescentes. El desequilibrio hormonal que subyace a este síndrome puede desencadenar más cambios en el cuerpo de una chica, aparte de en los ovarios. Depresión Insomnio, este se relaciona con la resistencia de la insulina debido a que los niveles elevados de glucosa en sangre afecta la producción de melatonina, la hormona del sueño. Inflamación crónica, lo que puede afectar a la producción de óvulos y al sistema inmune, haciendo a las mujeres con SOMP más sensibles a catarros, gripes o virus estomacales.
Por eso, los médicos se fijan en otros signos que también pueden indicar la presencia de un síndrome de ovario poliquístico:
Periodos muy fuertes o muy irregulares, incluso llegando a desaparecer por meses. Aumento de peso, obesidad o dificultad para mantener un peso normal, especialmente cuando este peso de más se concentra alrededor de la cintura. Una afección denominada hirsutismo,consistente en que las chicas tienen un exceso de vello en el rostro, pecho, abdomen, área del pezón o espalda (no obstante, tener un poco de vello en estas zonas es un rasgo completamente normal en algunas chicas). Poco cabello en la cabeza (los médicos lo denominan alopecia). Acné y poros obstruidos. Oscurecimiento y engrosamiento de la piel alrededor de cuello, axilas o senos (afección denominada acantosis pigmentaria). Hipertensión, colesterol alto o diabetes (concentración elevada de azúcar en sangre). Las niñas que presentan en forma precoz determinados signos de la pubertad, como el desarrollo del vello púbico o axilar antes de los ocho años, tienen un riesgo incrementado de padecer un síndrome de ovario poliquístico más adelante.
Causas y etiología Investigaciones recientes han arrojado luz sobre nuevas dimensiones del síndrome de ovario poliquístico (SOP), destacando avances significativos en la comprensión de sus mecanismos subyacentes. Estudios genéticos han identificado marcadores específicos relacionados con la predisposición genética al SOMP, proporcionando una mayor claridad sobre las bases genéticas de la condición. Además, la investigación ha explorado vínculos más profundos entre el SOMP y la salud metabólica, revelando conexiones con la resistencia a la insulina y el riesgo de diabetes tipo 2. Estos descubrimientos no solo mejoran nuestra comprensión de la complejidad del SOMP, sino que también abren nuevas perspectivas para el desarrollo de terapias más específicas y personalizadas. A medida que la investigación progresa, se espera que estos avances contribuyan a la mejora de los enfoques diagnósticos y terapéuticos, brindando opciones más efectivas para quienes viven con esta condición.
Aunque aún no está del todo claro su papel, algunas de las causas tanto internas como externas que pueden estar relacionadas con el desarrollo del SOMP son: Sadeghi HM, Adeli I, Calina D, Docea AO, Mousavi T, Daniali M, Nikfar S, Tsatsakis A, Abdollahi M. Polycystic Ovary Syndrome: A Comprehensive Review of Pathogenesis, Management, and Drug Repurposing. Int J Mol Sci. 2022 Jan 6;23(2):583. doi: 10.3390/ijms23020583. Cambios epigenéticos en el receptor de LH y coriogonadotropina (LHCGR). Tóxicos ambientales como el BPA de plásticos y resinas. Estrés físico o emocional que causa situación de inflamación por aumento del cortisol. Estrés oxidativo. Resistencia a insulina, pues la hiperinsulinemia aumenta la producción de andrógenos y disminuye el catabolismo de testosterona. Obesidad y dieta rica en ácidos grasos saturados, que puede derivar en resistencia a insulina.
Diagnóstico Los criterios diagnósticos tanto del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos como de Róterdam establecen presentar algunas (mínimo dos) de las siguientes condiciones: Hiperandrogenismo. Da lugar a unas manifestaciones cutáneas como son: acné, alopecia de patrón masculino e hirsutismo que se mide mediante la escala Ferriman-Gallwey que califica la presencia de vello en 9 áreas corporales. Oligoovulación o anovulación. Se trata de problemas relacionados con la ovulación. El término oligoovulación hace referencia a un trastorno en el que se ovula pocas veces, pocos años, o en el que no se ovula con regularidad. Cuando, sin embargo, hablamos de anovulación nos referimos a ciclos en los que no se libera ningún óvulo. Entre los problemas asociados a la anovulación nos encontramos la falta de progesterona que si se suma a la presencia de muchos estrógenos (algo frecuente en los ovarios poliquísticos) conduce a un hiperestrogenismo no compensado. Este hiperestrogenismo no compensado produce un endometrio que prolifera de forma descontrolada, lo que puede dar lugar a un cáncer de endometrio. Por otro lado, al no tener progesterona para compensar el hiperestrogenismo, se puede generar un cáncer de mama.. La anovulación u oligoovulación se puede conocer según si la mujer tiene ciclos menstruales regulares o no. En el síndrome de ovario poliquístico es normal que se dé un largo tiempo sin tener la menstruación. Ecografía (prueba de imagen por ultrasonido) con alto número de folículos en los ovarios. Es necesaria la observación de más de 12 folículos antrales en la ecografía. Cabe decir que una mujer puede tener síndrome de ovario poliquístico sin presentar en la ecografía ovarios poliquísticos, siempre que se cumplan los otros dos criterios.
En relación con el hiperestrogenismo, es una patología que per se sí es peligrosa, pero si está compensada con la progesterona no existiría tanto riesgo de contraer cáncer. Existen dos tipos de hiperestrogenismo: absoluto y relativo. En el absoluto se produce una excesiva cantidad de estrógenos que la progesterona no es capaz de compensar; en el relativo en cambio los niveles de estrógenos son normales, pero los de progesterona no son suficientes para compensarlos.