Love at First Sting es el noveno álbum de estudio de la banda alemana de hard rock y heavy metal Scorpions, publicado en 1984 en Europa por los sellos Harvest/EMI y en los Estados Unidos por Mercury Records. Su grabación estuvo marcada por los dimes y diretes entre el productor Dieter Dierks y los miembros de la banda; aunque la historia es confusa, se sabe que hubo críticas al desempeño de Francis Buchholz. El bajista señaló que Dierks estaba molesto por la renegociación que hizo Scorpions con su compañía Breeze Music después del éxito de Blackout (1982), por lo que el productor, a modo de venganza, quiso prescindir de él y del baterista Herman Rarebell. En abril de 1983, con la ayuda de los exmúsicos de Rainbow Bobby Rondinelli y Jimmy Bain, en reemplazo de Rarebell y Buchholz respectivamente, la banda grabó todas las canciones en los Polar Studios de Estocolmo. No obstante, a finales del mismo año, Scorpions regrabó todo el material en los estudios Dierks con máquinas digitales de 32 pistas.
Musicalmente presenta un estilo muy parecido a Blackout, aunque con un enfoque más simple y comercial, creado con el objetivo de tener éxito en los Estados Unidos. Recibió críticas favorables por parte de la prensa especializada, que destacó principalmente su sonido y sus sencillos «Rock You Like a Hurricane», «Still Loving You» y «Big City Nights». Comercialmente, es considerada como una de sus producciones más exitosas, ya que entró entre los diez álbumes más vendidos en las listas musicales de Alemania, Estados Unidos, Finlandia y Francia, y marcó el debut de Scorpions en los conteos de Austria, España, Nueva Zelanda y Suiza. De igual manera, obtuvo certificaciones de disco de oro y platino en varios países; por ejemplo, en 1995 el organismo estadounidense Recording Industry Association of America (RIAA) le confirió un triple disco de platino, por vender más de tres millones de copias.
Para promocionarlo se publicaron cuatro sencillos: «Rock You Like a Hurricane», «Still Loving You», «Big City Nights» y «I'm Leaving You» (este último, solo en el mercado estadounidense). La power ballad «Still Loving You» fue la más exitosa, sobre todo en los mercados europeos, pero particularmente en Francia, donde llegó a la cima de la lista musical nacional y menos de un año la Syndicat National de l'Édition Phonographique (SNEP) lo certificó de disco de platino, en representación a más de un millón de copias vendidas. Asimismo, los cuatro contaron con videoclips; sin embargo, el de «Big City Nights» se editó en 1985 con el fin de promocionar el álbum en vivo World Wide Live.
La respectiva gira de conciertos, iniciada el 23 de enero de 1984 en Birmingham (Reino Unido), tuvo una gran aceptación, porque se estima que durante las presentaciones de ese año reunió a 2,2 millones de personas. El tour se extendió con varias presentaciones en festivales de música durante 1985 y 1986, entre las cuales destacan el primer Rock in Rio de Río de Janeiro (15 y 19 de enero de 1985) y el Monsters of Rock en Inglaterra (16 de agosto de 1986) y sus ediciones en Suecia (23 de agosto de 1986) y Alemania (30 y 31 de agosto de 1986). Con más de 180 conciertos, la gira culminó el 5 de septiembre de 1986 en Madrid. Por otro lado, en 2015, como parte de la celebración del 50.º aniversario de la banda, se remasterizó con cinco pistas adicionales: las versiones demo de «Still Loving You» y «Coming Home» y de tres canciones descartadas, un disco compacto con su presentación en vivo en el Madison Square Garden de Nueva York y un DVD que incluye videoclips y un breve documental sobre el álbum.
Antecedentes thumb|Inicialmente, Scorpions decidió grabar el álbum en los estudios Polar en Estocolmo (Suecia)|200px
En 1981, después de la gira promocional del álbum Animal Magnetism (1980), la banda arrendó una casa en Grasse, al sur de Francia, para trabajar en una nueva producción discográfica. Allí, Klaus Meine comenzó a tener problemas con su voz; primero no podía alcanzar los tonos altos ni mantener su registro y la situación empeoró con los días a tal punto que ya no podía hablar. Aunque pensó en dejar la banda, sus compañeros lo motivaron para que buscara una solución y así Meine se sometió a dos cirugías en sus cuerdas vocales y a un largo reentrenamiento que duró varios meses. A finales de 1981, con su voz recuperada, Meine participó de las grabaciones del octavo álbum de estudio Blackout, publicado el 29 de marzo de 1982.
Gracias a Blackout, Scorpions gozó de un éxito comercial en varios mercados mundiales. Particularmente en los Estados Unidos, donde consiguió el puesto 10 en la lista Billboard 200 y llegó a ser la primera producción en su carrera en recibir un disco de oro por parte de la Recording Industry Association of America (RIAA), el 24 de junio de 1982. Asimismo, «No One Like You», uno de los tres sencillos del álbum, alcanzó el primer lugar en el Mainstream Rock Tracks de la revista Billboard. Sumado a ello, la respectiva gira de conciertos también tuvo una positiva aceptación, ya que con presentaciones por los Estados Unidos, Canadá, Japón y varios países de Europa, reunió a 1,5 millones de personas. Este éxito internacional motivó a la banda a renegociar su contrato con la empresa Breeze Music, propiedad del productor Dieter Dierks, que le otorgó más derechos a Scorpions.
A principios de 1983, los músicos se reunieron en los estudios Dierks en Colonia (Alemania) para trabajar en una nueva producción. No obstante, al poco tiempo decidieron buscar otro lugar porque estaban un «poco aburridos» de grabar siempre en el mismo recinto. Con la premisa de que tuviese similares o mejores instalaciones, un conocido les recomendó los Polar Studios en Estocolmo (Suecia), cuyos dueños eran los miembros de ABBA. El vocalista Klaus Meine señaló que les gustó desde un principio, porque tenía un equipo de grabación de última generación.
Grabación
Después de varios años de una estrecha colaboración, para entonces la relación entre la banda y el productor estaba mostrando los primeros signos de desgaste. Si bien la historia es confusa, con dimes y diretes de las distintas partes, lo cierto es que había críticas al desempeño de Francis Buchholz. Según el bajista, el problema comenzó después de la renegociación entre Scorpions y Breeze Music, en la que él jugó un papel importante, así que a modo de venganza, Dierks quería grabar el álbum con «músicos contratados» para reemplazarlos a él y a Herman Rarebell. Por su parte, Rarebell comentó que querían cambiar a Buchholz porque no estaban contentos con su manera de tocar y él propuso a Jimmy Bain, exintegrante de Rainbow. Reunidos primeramente en Hannover, en abril de 1983, la banda, Dierks, y Bain en vez de Buchholz, viajaron a Estocolmo para iniciar el proceso de grabación.
Al poco tiempo después, Rarebell pidió dos semanas de descanso porque se encontraba «muy enfermo»; aunque años más tarde él confirmó que su ausencia se debió en realidad a un problema severo con el alcohol y ese tiempo lo pasó en una clínica de rehabilitación en Estocolmo. Para cubrir el puesto de baterista, «a espaldas suyas» según Rarebell, el guitarrista Rudolf Schenker invitó a Bobby Rondinelli, a quien conocía de hace años. Con Bain y Rondinelli, la banda grabó en un par de días todas las pistas del álbum, proceso que les llevó cerca de seis semanas, según Jabs. Mientras estaban en Suecia, recibieron la oferta de tocar en la segunda versión del US Festival, lo que resultó al final en una breve gira por los Estados Unidos para la segunda quincena de mayo de 1983. Esto los obligó a replantear las disputas internas, reconocer responsabilidades y retomar confianzas, así que luego del quiebre ocurrido en abril, los cinco músicos de la banda volvieron a juntarse en California para dar las cinco presentaciones agendadas.
Por años se instaló la controversia sobre si las partes de bajo y batería grabadas en Suecia quedaron en el producto final o no. Rarebell señaló que, aunque los exmúsicos de Rainbow habían realizado una excelente labor, el resultado «ya no sonaba a Scorpions, [el sonido] estaba muy atareado, ya no había groove». Buchholz, por su parte, comentó que fue «un experimento que no funcionó para nada, en otras palabras; esas grabaciones hechas por Dieter fueron un desastre». A finales de 1983, de regreso en los estudios Dierks, Buchholz y Rarebell regrabaron las partes de bajo y batería respectivamente, sin la compañía de los demás músicos y guiados solo por una pista de guitarras y voces.
Al final, ninguna de las pistas registradas en Estocolmo se ocuparon en el álbum, ya que Scorpions regrabó todo el material en los estudios Dierks. Dieter Dierks poseía las primeras grabadoras digitales de 32 pistas de Alemania, que «significaba no más ruido de cinta, no más problemas de Dolby», según Buchholz. Esto le dio un valor extra promocional al disco porque el sello añadió una nota especial en la cubierta plástica anunciando que era uno de los primeros álbumes de hard rock grabados digitalmente. No obstante, Schenker no quedó conforme con el resultado porque consideró que «el sonido de las guitarras era muy débil». Por ser una de las primeras máquinas, el proceso era muy diferente al actual, ya que tenían que registrar los instrumentos primero en análogo y luego pasarlo a digital, en cuyo proceso se perdía «el gran sonido de las guitarras». El nuevo proceso de grabación, como también la mezcla, tomó alrededor de tres meses. Schenker recuerda que mezclaron la última canción a las 8:00 AM el 14 de enero de 1984 y a las 9:40 tomaron un avión hacia Birmingham (Reino Unido) para iniciar los preparativos de la gira Love at First Sting Tour.
Composición thumb|El guitarrista Rudolf Schenker compuso la música de todas las canciones del álbum|250px
Debido al éxito de Blackout, Breeze Music le pidió a la banda que escribiera «canciones amigables con la radio», con el fin de tener un mayor airplay. Rarebell comentó que por esa razón el álbum «tiene un lado más comercial». Para complacer al management, el baterista señaló que pusieron atención a lo que tocaban las radios estadounidenses, aunque se dieron cuenta de que podían escribir temas comerciales, pero a su vez rápidos. Schenker, por su parte, destacó que Love at First Sting «tuvo el balance perfecto entre canciones de rock y power ballads» y citó, como ejemplos, a «Rock You Like a Hurricane» y «Still Loving You» respectivamente.