La revuelta de Mitilene fue un incidente acaecido durante la guerra del Peloponeso, en el que la ciudad de Mitilene trató de hacerse con la isla de Lesbos y de rebelarse contra Atenas. En el el gobierno de Mitilene planeó una rebelión conjunta con Esparta, Beocia y otras ciudades de Lesbos. Mitilene comenzó los preparativos fortificando la ciudad y reuniendo suministros para una guerra prolongada. Sin embargo, dichas medidas fueron interrumpidas por la flota ateniense, que había sido advertida de la rebelión. Aunque Mitilene envió representantes a Atenas para negociar un acuerdo, al mismo tiempo y en secreto despachó una embajada a Esparta con el propósito de pedir ayuda.
El intento de alcanzar un acuerdo con Atenas fracasó, dado que ésta no deseaba que Mitilene subyugara a su aliada, la ciudad de Metimna, y la flota ateniense bloqueó por mar a Mitilene. Aunque Esparta aceptó proporcionar su ayuda a Mitilene y construyó una flota, se acobardó ante una muestra del poderío ateniense, por lo que no realizó ninguna acción contra Atenas durante el primer año de la contienda. Mientras tanto, arribaron a Lesbos 1000 hoplitas atenienses, lo que permitió completar el asedio por tierra. Pese a que Esparta envió finalmente su flota a Mitilene en el verano de , el avance de ésta fue tan cauteloso y tuvo tantos retrasos que cuando llegó a las cercanías de Lesbos recibió la noticia de que Mitilene se había rendido.
Tras la rendición de Mitilene, en Atenas se encendió un gran debate en cuanto al destino de sus habitantes. Una facción, liderada por Cleón, abogaba por la ejecución de todos los hombres de Mitilene y el encarcelamiento de los niños y de las mujeres; mientras que otra facción, liderada por Diódoto (hijo de Éucrates), prefería un tratamiento más moderado, donde se debería ejecutar sólo a los cabecillas. La asamblea ateniense titubeó: ordenó la ejecución masiva de todos los hombres, pero al día siguiente revocó la sentencia. Al final, se perdonó a la ciudad entera, aunque 1000 supuestos cabecillas fueron ejecutados sin juicio.
Plan y preparativos
thumb|320px|La guerra del Peloponeso en el Egeo El gobierno oligárquico de Mitilene había considerado rebelarse contra Atenas incluso antes del estallido de la guerra del Peloponeso. Sin embargo, cuando se acercaron a Esparta en la década de 430 a. C., no fueron aceptados en la Liga del Peloponeso. Sin el necesario apoyo de Esparta, que con su ayuda podía hacer viable la rebelión, el plan de Mitilene se quedó en nada.Salvo indicación en contrario, todos los detalles sobre los acontecimientos que llevaron a la revuelta provienen de Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.2 (en inglés). No obstante, en el año 428 a. C. los líderes mitileneos juzgaron que era el momento propicio para rebelarse, y tanto Esparta como Beocia participaron en los planes de la rebelión. La principal motivación para la revuelta fue que los mitileneos deseaban tomar el control de toda la isla de Lesbos; a Atenas no le gustaba la creación de subunidades dentro de su imperio y seguramente no hubiera permitido que Lesbos se unificara.Kagan, Donald, The Peloponnesian War, pp. 100-101. Además, el estatus de privilegio de Mitilene, que comandaba su propia flota y era un Estado independiente dentro del Imperio ateniense, aventuraba que en el futuro Atenas habría de enfrentarse a Mitilene y someterla como un Estado tributario, tal como había hecho con la mayoría de sus aliados.Legon, Megara and Mytilene, pág. 201. Por lo tanto, los mitileneos comenzaron a reforzar sus fortificaciones y adquirieron mercenarios y suministros en la zona del mar Negro. Sin embargo, la noticia de los preparativos llegó a oídos de los atenienses gracias a varios de los enemigos de Mitilene en la región (Metimna y Ténedos) y a un grupo de ciudadanos mitileneos que representaban los intereses de Atenas en la ciudad (probablemente miembros de la facción democrática del lugar).Kagan, The Peloponnesian War, pág. 101.
La revuelta Movimientos iniciales
thumb|300px|Un trirreme griego Los atenienses, que aún sufrían la plaga y se encontraban bajo una gran presión financiera debido a la prolongación inesperada de la guerra, en un principio intentaron negociar para así evitar verse envueltos en otra contienda militar en Lesbos.Salvo indicación en contrario, todos los detalles acerca de la reacción ateniense y la batalla inicial provienen de Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.3-4 (en inglés). Sin embargo, cuando Mitilene se negó a abandonar sus planes para unificar Lesbos y sus preparativos para la guerra, Atenas se resignó ante la necesidad de una respuesta militar y despachó una flota rumbo a Mitilene; diez trirremes mitileneos, que se desempeñaban dentro de la marina de guerra, fueron recluidos en Atenas junto con sus tripulaciones. El plan inicial era que la escuadra llegara durante un festival religioso, por lo que todos los habitantes de Mitilene se hallarían fuera de la ciudad, facilitando la conquista de las fortificaciones por las tropas atenienses. No obstante, puesto que el plan se trazó en una asamblea abierta, resultó imposible mantenerlo en secreto, y Mitilene recibió una advertencia sobre el acercamiento de los navíos. El día del festival, la población permaneció en la ciudad y se redobló la guardia en los puntos más débiles de la muralla. Los atenienses, que se encontraron con la ciudad bien defendida, ordenaron a los mitileneos que rindiesen su flota y derribaran las murallas. Mitilene rechazó estas exigencias e incluso envió a su contingente naval a combatir contra la de Atenas en las afueras del puerto. Pero cuando los atenienses obtuvieron una pronta victoria y los navíos mitileneos se replegaban hacia el puerto, la ciudad aceptó velozmente negociar un armisticio y despachar representantes a Atenas. No obstante, la intención del gobierno de Mitilene no era llegar a un acuerdo con Atenas, sino más bien ganar tiempo para que sus negociaciones con Esparta y Beocia dieran sus frutos. Mientras los representantes se encaminaban hacia Atenas, se despachó un segundo grupo rumbo a Esparta para obtener su apoyo en la rebelión.
El fracaso de las negociaciones y la reanudación del combate
Las negociaciones en Atenas fueron breves e infructuosas. Los mitileneos ofrecieron mantenerse leales a cambio de que los atenienses retiraran de Lesbos su flota.Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.4 (en inglés). Dentro de la propuesta se hallaba implícito el hecho de que Atenas abandonara Metimna, algo que los atenienses no podían efectuar, ya que el no proteger a una ciudad sujeta a su imperio ante un ataque minaría su autoridad al frente del mismo.Kagan, The Peloponnesian War, pp. 101-102. En consecuencia, Atenas rechazó la oferta de Mitilene.
Cuando los embajadores regresaron a Lesbos y dieron a conocer el resultado de las negociaciones, todas las ciudades de la isla salvo Metimna declararon abiertamente la guerra a Atenas.Salvo indicación en contrario, todos los detalles sobre los primeros combates en Lesbos provienen de Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.5-6 (en inglés). Mitilene reunió un ejército y avanzó para atacar el campamento ateniense. Pese a que el resultado de la batalla le fue levemente favorable, los mitileneos no quisieron forzar su ventaja y se retiraron detrás de sus fortificaciones antes de que cayera la noche. Por su parte, los atenienses, animados por la falta de iniciativa de sus enemigos, convocaron a las tropas de sus aliados y, a su llegada, construyeron dos campamentos fortificados, uno a cada lado del puerto de Mitilene. Desde aquellas posiciones, impusieron un bloqueo naval sobre la ciudad, mientras que Mitilene y sus aliados siguieron controlando todo el territorio situado fuera de las fortificaciones atenienses.
Esparta titubea
Inmediatamente después del ataque de los mitileneos contra el campamento ateniense, un trirreme con embajadores de Esparta y Beocia logró esquivar el bloqueo y entrar en Mitilene. Una vez allí, los emisarios convencieron a los habitantes de la ciudad de que enviaran a un segundo grupo de embajadores para solicitar la intervención de Esparta (los espartanos y beocios habían partido antes de la revuelta y desde hacía tiempo se les había imposibilitado la entrada a la ciudad).Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.5 (en inglés). Esta segunda delegación de negociadores de Mitilene llegó a su destino menos de una semana después que el primero, en julio, pero ninguno consiguió la ayuda inmediata por parte de Esparta; sus ciudadanos delegaron la decisión sobre Mitilene a la Liga del Peloponeso en su totalidad, la cual se reuniría en Olimpia un tiempo más tarde, ese mismo verano.Kagan, The Peloponnesian War, pág. 102 Durante la reunión, los embajadores mitileneos pronunciaron un discurso justificando su revuelta, enfatizaron la debilidad de Atenas e hicieron hincapié en la importancia de atacar a los atenienses del imperio, del cual extraían sus recursos.Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.9-14 (en inglés). Tras dicha exposición, los espartanos y sus aliados aceptaron mediante una votación incluir a los habitantes de Lesbos dentro de su alianza y atacar a Atenas con urgencia, respaldando la revuelta.Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.15.3 (en inglés).
Los planes trazados en Olimpia determinaron que todos los Estados aliados enviaran sus contingentes al istmo de Corinto para unirse y preparar el avance hacia Atenas.Salvo indicación en contrario, todos los detalles acerca de las acciones llevadas a cabo por los peloponesios y la respuesta ateniense provienen de Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.15-16 (en inglés). El contingente espartano fue el primero en llegar y se dispuso a recorrer el istmo lentamente con navíos del golfo de Corinto para así poder atacar en forma simultánea por tierra y por mar. No obstante, mientras que los espartanos se dedicaban con entusiasmo a dicha labor, el resto de los aliados se demoró en enviar a sus contingentes; el período de cosecha había iniciado y los aliados estaban cansados del constante servicio militar (ya habían sido llamados al servicio ese mismo verano para una invasión del Ática que comenzó en mayo y se prolongó todo un mes).Kagan, The Peloponnesian War, pág. 100. Entretanto, conscientes de que el alistamiento de tropas peloponesias se debía en parte a la afirmación de los mitileneos de que Atenas se hallaba sumamente debilitada, los atenienses prepararon una flota de 100 navíos para realizar ataques en las costas del Peloponeso. La preparación del contingente naval requirió la toma de medidas extremas, puesto que los recursos del Estado ya eran muy escasos; debido a que no había suficientes thetes (ciudadanos pobres) disponibles para servir como tripulación de los navíos, se reclutó como remeros a zeugitai (propietarios de tierras que normalmente combatían como hoplitas) y a metecos (extranjeros que residían en Atenas).Kagan, The Peloponnesian War, pág. 103.Los zeugitas integraban el cuerpo hoplítico porque sus recursos les permitían adquirir una panoplia. La flota ateniense efectuó incursiones a voluntad contra las costas peloponesias, y los espartanos, a quienes se les había prometido que los cuarenta navíos en Mitilene y otros cuarenta que habían circunnavegado el Peloponeso a comienzos del verano constituían la totalidad de las fuerzas navales que Atenas podía reunir,Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso, 3.13 (en inglés). llegaron a la conclusión de que se los había engañado y cancelaron sus planes de lanzar un ataque durante ese verano.
La lucha en Lesbos
thumb|150px|Hoplita griego