Juan Jacobo Árbenz Guzmán (Quetzaltenango, 14 de septiembre de 1913-Ciudad de México, 27 de enero de 1971) fue un militar y político guatemalteco que se desempeñó como el vigésimo quinto presidente de Guatemala de 1951 a 1954 y que había sido ministro de la Defensa Nacional de 1945 a 1950.
Pertenecía al grupo de militares que protagonizaron la Revolución de 1944. Fue conocido como el «soldado del pueblo». Fue elegido presidente de Guatemala en las elecciones presidenciales de 1950 y asumió el cargo el 15 de marzo de 1951. Árbenz explicó en su discurso inaugural que su plan de gobierno se basaba en tres objetivos fundamentales, siendo el primero convertir a Guatemala de un país dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente autosuficiente; y transformarlo de un país atrasado y de economía predominantemente feudal en un país moderno y con economía de mercado. El 27 de junio de 1954 fue derrocado por un golpe de Estado dirigido por el Gobierno de Estados Unidos, con el patrocinio de la United Fruit Company y ejecutado por la CIA mediante la operación PBSUCCESS, que lo sustituyó por una Junta militar que finalmente entregó el poder al coronel Carlos Castillo Armas. Fue acusado de ser comunista y atacar los intereses de los monopolios fruteros estadounidenses y oligopolios agrícolas nacionales, principalmente con la reforma agraria, y por dar cabida entre su círculo íntimo de asesores a los miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo. Tras el golpe tuvo que escapar a un tortuoso exilio en Uruguay y México, donde se separó de su esposa e hijos, sufrió una férrea campaña de desprestigio orquestada por la CIA y su hija Arabella se suicidó en Bogotá, Colombia, en octubre de 1965.
Finalmente, Jacobo Árbenz murió en su exilio de Ciudad de México en 1971.
Biografía miniaturadeimagen|Padres de Jacobo Árbenz
Sus padres fueron Hans Jakob Arbenz Gröbli, un inmigrante suizo alemán de Andelfingen, cantón de Zúrich, y Octavia Guzmán Caballeros, guatemalteca de la sociedad quetzalteca. Su padre llegó a Guatemala en 1901 y tenía un negocio de farmacia en la ciudad de Quetzaltenango. Su familia pertenecía a la clase alta y era relativamente rica; tenía una hermana mayor, Anna Arabella, y una menor, Octavia Silvia, y su infancia fue descrita como «acomodada», pero el negocio familiar se vino abajo debido a la adicción de su padre a la morfina. Hans Arbenz tuvo que trabajar de administrador de una pequeña finca, propiedad de un inmigrante alemán que residía en la zona y terminó suicidándose.
Árbenz estudió la secundaria en Quetzaltenango, en el colegio de María Bennett de Rölz. Quería ser economista o ingeniero, pero como la familia ya no tenía dinero, no podía permitirse el lujo de estudiar en una universidad. La disponibilidad de una beca de estudios para los cadetes militares le abrió la posibilidad de estudiar en la Escuela Politécnica, en donde ingresó cadete en 1932 tras aprobar los exámenes de admisión.
Árbenz se destacó en la academia militar y fue considerado «un estudiante excepcional». Ocupó el puesto de «sargento primero» de la Compañía de Caballeros Cadetes, lo que era considerado un gran honor que, entre 1924 y 1944, solamente seis cadetes habían alcanzado. Sus capacidades le valieron un inusual nivel de respeto entre los oficiales de la escuela, incluyendo el mayor John Considine, el entonces director estadounidense de la Escuela Politécnica. Árbenz se graduó en 1935.
En 1937, fue llamado para servir en la Escuela Politécnica como instructor. En cuanto a sus destinos como oficial del Ejército guatemalteco, se desempeñó mayormente en el Fuerte de San José Buena Vista, en Ciudad de Guatemala y en San Juan Sacatepéquez. Allí conoció las duras condiciones de vida de la población indígena y las formas en las cuales operaba el trabajo forzoso, siendo los indígenas los sometidos. No solo le tocó cuidar cuadrillas de indígenas destinadas al trabajo forzoso en algunas fincas, sino también el cuidado de presos políticos dedicados a este tipo de trabajos.
Fue en 1938 cuando conoció a María Cristina Vilanova, una mujer perteneciente a la alta sociedad de El Salvador. Un año más tarde, teniendo él 26 y ella 24 años de edad, contrajeron matrimonio pese a la oposición de los padres de la novia, pues estos pensaban que el joven oficial no le podría dar la misma calidad de vida que otros pretendientes. El matrimonio tuvo tres hijos, Arabella, Leonora y Jacobo. En 1943 Árbenz ascendió al grado de capitán y comandó la Compañía de Caballeros Cadetes. Era entonces un oficial distinguido y le describían como un líder nato. miniaturadeimagen|Jacobo Árbenz y Maria Cristina Vilanova el día de su boda en 1939
Árbenz actuó como triunviro de la Junta de Gobierno, después fue ministro de la Defensa durante el gobierno de Juan José Arévalo y, finalmente, fue presidente de Guatemala de 1951 a 1954.
Participación en la Junta de Gobierno
200px|miniaturadeimagen|Miembros de la Junta de Gobierno en 1944. Después de la Revolución de octubre de 1944, con el derrocamiento de Federico Ponce Vaides, sucesor de Jorge Ubico Castañeda, el capitán Jacobo Árbenz Guzmán, Jorge Toriello Garrido y el mayor Francisco Javier Arana formaron la Junta de Gobierno.
La junta legisló por medio de decretos que pretendían una modernización del Estado. Una de las medidas más importantes que tomaron en el ámbito jurídico y político fue la convocatoria a una asamblea constituyente para que elaborara una nueva Constitución, para lo que se realizaron elecciones libres. La nueva Constitución Política en 1945 en la cual se incluyó: La separación de poderes dentro del Estado La autonomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala El fin del trabajo forzoso y de la prisión por deuda El reconocimiento de la mujer como ciudadana La concesión del derecho de voto a la mujer. La mujer analfabeta no podía votar. El reconocimiento de las garantías constitucionales.
Estos cambios iban directamente contra las políticas que habían tenido los gobiernos liberales. El triunvirato convocó a elecciones para elegir el presidente de la República. Las elecciones se llevaron a cabo en diciembre de 1944, resultando ganador el doctor Juan José Arévalo. El gobierno de Arévalo se consolidó y dirigió los destinos de la nación con algunos conatos de insurgencia que se comenzaban a dar.
Gobierno de Juan José Arévalo
Poder judicial
El gobierno de Arévalo intentó cambiar las estructuras judiciales arcaicas, consolidadas por el mantenimiento de las viejas prácticas de manipulación, sumisión y formalismo.Véase: Servilismo durante el gobierno de Manuel Estrada Cabrera. La rápida incorporación de nuevos derechos, la aparición de un Parlamento legítimo y la dinámica revolucionaria generaron tensión en un sistema judicial, quizás dispuesto a acompañar el proceso, pero que se encontraba atrapado en los vicios de su estructura colonial. La creación del Código de Trabajo fue un logro evidente, pero también mostró que el sistema judicial tenía problemas para ajustarse a la rapidez del cambio.
Ejército
Entre las reformas que se pusieron en marcha tras la caída del gobierno de Ponce Vaides y que se trataron de consolidar con la Constitución de 1945, la reestructuración del ejército tuvo gran trascendencia: la suspensión del generalato, decretada desde los primeros momentos del triunfo del movimiento revolucionario, simbolizó esta transformación, que se completó con una inquietud por modernizar, profesionalizar e institucionalizar el Ejército. Por primera vez en la historia del país una Constitución concedía todo un capítulo y trece artículos al tema del ejército, asentando un modelo que sería retomado en las constituciones posteriores. La norma constitucional estableció una reorganización del ejército que resultó compleja y no siempre operativa: buscaba confirmar la autonomía funcional que por primera vez se le confería. Creó el Consejo Superior de la Defensa Nacional, órgano de consulta y colegiado, constituido por 15 miembros, algunos por elección y dentro de los cuales no se incluía al presidente de la República, a pesar de considerársele comandante en jefe del Ejército.
Los cargos superiores y operativos del ejército eran: Jefe del Estado Mayor del Ejército: designado por el Congreso de la República a propuesta del Consejo Superior de la Defensa Nacional. Ministro de la Defensa Nacional: Árbenz fungió como ministro de la Defensa durante el gobierno de Arévalo. Fue el primer ministro de esta cartera, pues la misma anteriormente se llamaba «Ministerio de la Guerra».
Entre ambos líderes se generaron no pocas rivalidades durante los diez años de vigencia de la Constitución de 1945, como las que opusieron al mayor Francisco Javier Arana, jefe del ejército y líder de la derecha hasta su asesinato en 1949, y al coronel Jacobo Árbenz Guzmán, ministro de la Defensa en ese tiempo, y líder de la izquierda. Por otra parte, según algunas interpretaciones, el estatus jurídico y la estructura organizativa que la Constitución de 1945 reconoció al ejército fueron precisamente los factores que determinaron que la oficialidad entrara de lleno en el juego político. En este sentido, las votaciones para integrar el Consejo Superior de la Defensa Nacional y el propio carácter de este órgano, impulsaban la discusión para la toma de decisiones sobre la política militar que debía adoptar el Ejército de Guatemala y lo convertían en un estamento deliberativo. En todo caso, de acuerdo con la Comisión para el Esclarecimiento Histórico que evaluó la situación de Guatemala a finales de la década de 1990, «aun cuando la nueva regulación pudo haber contribuido al incremento del peso político del ejército en el país, los cambios que se produjeron en la sociedad guatemalteca y en el contexto internacional durante aquellos años generaron entre muchos oficiales la sensación de su peso político frente a la debilidad del Estado y del resto de organizaciones partidistas y sociales».
Encuentro inicial con José Manuel Fortuny
En el otoño de 1947, la oposición de Árbenz como ministro de Defensa a la deportación de varios obreros acusados de comunismo intrigó al antiguo miembro del Frente Popular Libertador, José Manuel Fortuny, por lo inesperado de dicho comportamiento, y este decidió visitarlo, descubriendo en aquella entrevista «a un hombre distinto del estereotipo del militar» centroamericano. A ese primer encuentro siguieron otros hasta que el propio Árbenz invitó a Fortuny a su casa, donde las discusiones y conversaciones se hicieron comunes prolongándose habitualmente por horas. Al igual que Árbenz, Fortuny estaba inspirado por un fiero nacionalismo y un ardiente deseo de mejorar la suerte del pueblo guatemalteco; como Árbenz, buscaba respuestas en la teoría marxista. Se trató de una relación solo comparable a la que tendría con María Vilanova; José Manuel Fortuny sería su amigo más cercano.
Muerte del coronel Arana
miniaturadeimagen|200px|Así lucían el Parque Central y el Palacio Nacional de Guatemala durante el gobierno del coronel Árbenz. Antecedentes