La cosmogonía budista es la descripción de la forma y evolución del universo de acuerdo con los escritos y comentarios canónicos budistas. No es solamente la forma de múltiples mundos o esferas en un espacio, sino su evolución en el tiempo. Se divide en cosmogonía espacial y cosmogonía temporal.

En el budismo, el universo no fue creado por un ser superior, sino que forma parte de ciclos de destrucciones y de creaciones inherente a la propia naturaleza. Es como el símil de un ser vivo, el cual nace y muere, y (de acuerdo a la creencia budista) luego vuelve a nacer y repetir el ciclo. Nuestro mundo como miles de los que hay está condenado a morir y renacer, así como también el universo, que nace, muere y renace.

Todo el universo se considera hecho con base en los cinco elementos básicos: tierra, agua, fuego, aire y espacio. La cosmogonía budista está imbuida en la creencia en el karma. Como resultado, algunas edades son plenas de prosperidad y paz debido a la bondad común, mientras que otras están repletas de sufrimiento, deshonestidad y corta esperanza de vida.

La auto-coherente cosmogonía budista que es presentada en comentarios y trabajos de Abhidharma, tanto en escuelas theravada como mahāyāna, es el producto final de un análisis y reconciliación de los comentarios cosmogónicos presentes en las sutras budistas y en las tradiciones vinaia. No hay un solo sūtra que explique toda la estructura del multiverso. Sin embargo, en varios sūtras el Buda Gautama describe otros mundos y estados del ser, y otros sūtras describen el origen y destrucción del universo. La síntesis de estos conocimientos en un solo sistema exhaustivo debió de haber ocurrido tempranamente en la historia del budismo, ya que el sistema descrito en la tradición pali vibhajyavāda (representada por los theravādas de hoy) concuerda, a pesar de incoherencias de nomenclatura, con la tradición sarvāstivāda que es preservada por los budistas mahāyāna.

La visión del mundo presentada en las descripciones de la cosmogonía budista no se debe interpretar como una descripción literal del universo. Es incoherente y no es consecuente con la información astronómica ya conocida en la antigua India. Pero no es su intención hacer una descripción de cómo los humanos ordinarios perciben su mundo, sino, más bien, mostrar el universo visto a través del divia chakṣus, el ‘ojo divino’ por el cual un Buda o Arhat que ha cultivado esta facultad puede percibir todos los demás mundos y seres naciendo y muriendo dentro de estos y saber sus renacimientos pasados y futuros. Esta cosmogonía también ha sido interpretada de manera simbólica o alegórica (ver Diez reinos espirituales).

La cosmogonía budista puede ser dividida en dos clases relacionadas: cosmogonía espacial, que describe la organización de los distintos mundos dentro del universo, y cosmogonía temporal, que describe los ciclos de estos mundos empezando y terminando su existencia.

Cosmogonía espacial La cosmogonía espacial puede dividirse en dos ramas. La vertical () describe el arreglo de mundos en un patrón vertical, algunos son más altos, superiores, y otros más bajos, inferiores. En cambio, la horizontal (sajasra, ‘miles’) describe el agrupamiento de estos mundos verticales en conjuntos de miles, millones o billones.

Cosmogonía temporal: chakravāḍa

En la cosmogonía vertical, el universo consiste en muchos mundos o "planos" () apilados uno encima del otro en capas. Cada mundo corresponde a un estado mental o a un estado del ser. Un mundo es más los seres que componen un lugar que el lugar en sí; sostenido por su karma. Si todos los seres en un mundo mueren o desaparecen, el mundo desaparece también. Así mismo, un mundo aparece en la existencia cuando el primer ser nace en este. La separación física no es tan importante como la diferencia en estado mental; humanos y animales, a pesar de compartir los mismos entornos físicos, siguen perteneciendo a distintos mundos porque sus mentes perciben y reaccionan a estos entornos de manera distinta.

La cosmogonía vertical está dividida en treinta y un planos de existencia y estos planos en tres reinos, o dhātus, cada uno correspondiendo a un diferente tipo de mentalidad. Estos tres (tridhātu) son el Ārūpyadhātu, el Rūpadhātu, y el Kāmadhātu. Esta división técnica no corresponde a la más informal categorización de los "seis reinos". En el esquema posterior, todos los seres nacidos en Ārūpyadhātu y Rūpadhātu se pueden clasificar como "dioses" o "divinidades" (), así como una fracción considerable de los seres nacidos en Kāmadhātu, aunque los dioses de Kāmadhātu difieren más de las de Ārūpyadhātu de lo que difieren de la humanidad. Se debe entender que deva es un término impreciso que se refiere a cualquier ser actualmente viviendo una vida más larga y generalmente con menos dolor que el de los humanos. Estos "dioses" tienen poco o ningún interés en la humanidad y raramente, si acaso, interactúan con esta; solo los dioses inferiores de Kāmadhātu corresponden a dioses descritos en muchas religiones politeístas.

El término "brahmā" es usado tanto como nombre como término genérico para uno de los devas superiores. En su sentido más amplio, puede referirse a cualquier habitante de Ārūpyadhātu o de Rūpadhātu. En un sentido más estricto, puede referirse a un habitante de los nueve planos inferiores de Rūpadhātu, o en su sentido más reducido, a los tres planos inferiores de Rūpadhātu. Un largo número de devas usa el nombre "Brahmā", como Brahmā Sahampati, Brahmā Sanatkumāra, Baka Brahmā, etc. No es claro a que plano pertenecen, sin embargo siempre tiene que ser uno de los mundos de Rūpadhātu debajo de los planos Śuddhāvāsa.

Ārūpyadhātu El Ārūpyadhātu (en sánscrito), Arūpaloka (en pali) o gzugs.med.pa'i khams (en tibetano), es el ‘reino sin forma’. Actualmente, los budistas no creen que estos reinos tienen un lugar en la cosmología puramente física, ya que ninguno de los seres habitándolo tienen forma o lugar; y correspondientemente, el reino no tiene localización. Sin embargo, estos seres aún viven dentro del tiempo y la ley del karma. Este reino pertenece a los devas que alcanzaron y mantuvieron las chatuḥ-samāpatti (‘cuatro absorciones inmateriales’) o arupa jhanas en una vida pasada, y ahora disfrutan los frutos (vipāka) del buen karma de este logro. Sin embargo, quienes son bodhisattvas nunca nacen en el Ārūpyadhātu aunque hayan alcanzado los arupa jhanas. Hay cuatro tipos de Ārūpyadhātu devas, correspondiendo a los cuatro tipos de arūpajhānas: o Nevasaññānāsaññāyatana (tibetano: 'du.shes.med 'du.shes.med.min) "Esfera que trasciende la dualidad percepción-no percepción". En esta esfera los seres inmateriales han trascendido la simple negación de la percepción, alcanzando un estado en el cual no hay "percepción" (, reconocimiento de algo particular por sus marcas) pero que no están totalmente inconscientes. Este fue el estado alcanzado por Udraka Rāmaputra (pali: Uddaka Rāmaputta), el segundo de dos maestros de Buda Gautama, quien lo consideró equivalente a la iluminación.

o Ākiñcaññāyatana (tibetano: ci.yang.med) ‘esfera de la nada’ (literalmente ‘ausencia de todo’). En esta esfera los seres inmateriales meditan, contemplando en el pensamiento "no existe ninguna cosa". Esto es considerado una forma de percepción, aunque una muy sutil. Esta fue la esfera alcanzada por (pali: ), el primero de dos maestros de Buda Gautama, quien lo consideró equivalente a la iluminación. Vigñānānantyāyatana, o (tibetano: rnam.shes mtha'.yas) "esfera de la conciencia infinita". En esta esfera, los seres inmateriales contemplan, meditan en su conciencia (vigñana) como infinitamente omnipresente. Ākāśānantyāyatana o Ākāsānañchāyatana (tibetano: nam.mkha' mtha'.yas) "esfera del espacio infinito". En esta esfera los seres inmateriales contemplan, meditan sobre el espacio o extensión (ākāśa) como infinitamente omnipresente.

Rūpadhātu Rūpadhātu (pali: Rūpaloka; tibetano: gzugs.kyi khams) o "Reino Material" o "Reino de las Formas" es, como su nombre lo implica, el primero de los reinos físicos; todos sus habitantes tienen un lugar y cuerpos o formas de algún tipo. Sin embargo, en este reino los cuerpos de los seres que lo habitan están compuestos por una sustancia sutil que es invisible para los habitantes de Kāmadhātu. De acuerdo con el Sutra Janavasabha, cuando un brahma (un ser del mundo de brahmas en Rūpadhātu) quiere visitar a un deva del cielo de Trāyastriṃśa (en Kāmadhātu), el o ella debe asumir su "forma fea" para así ser visible a seres de otro reino.

Quienes habitan en el reino material no viven en los extremos del placer o el dolor, y no son gobernados por los deseos de aquello que es placentero a los sentidos, como lo son los seres de Kāmadhātu. Los cuerpos de este reino no tienen distinciones sexuales.

Como los seres de Ārūpyadhātu, los habitantes de Rūpadhātu tienen mentes correspondientes a los jhānas. En este caso son los cuatro primeros jhānas o rūpajhānas. Los seres de Rūpadhātu pueden dividirse en cuatro grandes grados correspondientes a los cuatro rūpajhānas, a su vez subdivididos en más grados, tres para cada uno de los cuatro rūpajhānas y cinco para los devas Śuddhāvāsa, para un total de diecisiete grados (la tradición Theravāda cuenta un grado menos para el cuarto jhāna, para un total de dieciséis).

Físicamente, Rūpadhātu consiste en una serie de planos apilados uno encima de otro, cada uno en una serie de escalones con un tamaño que es la mitad del anterior a medida que se desciende. En parte, esto refleja el hecho de que los devas se cree que son físicamente más grandes en los planos superiores. Los planos superiores también tienen una extensión más amplia que los planos inferiores, como se discute en cosmogonía sahasra. La altura de estos planos se expresa en ióyanas, una medida de tamaño no muy especificado, pero a veces descrito como 4000 veces la altura de un humano, entonces es aproximadamente 6 kilómetros (tomando como referencia la altura de los seres humanos en la China de hace 2000 años de 1,50 promedio).

Planos Śuddhāvāsa

Los planos Śuddhāvāsa (pali: Suddhāvāsa; tibetano: gnas gtsang.ma), o "moradas puras", son distintos de los demás mundos de Rūpadhātu en el hecho de que no habitan seres que nacieron ahí por mérito ordinario o logros en la meditación, solamente habitan Anāgāmins ("alguien que no regresa") quienes ya están en el camino hacia el nirvana y que alcanzarán la iluminación directamente en los planos Śuddhāvāsa sin renacer en un plano inferior (Anāgāmins también pueden nacer en planos inferiores). Cada deva Śuddhāvāsa es entonces alguien que protege el budismo (Brahma Sahampati, quien solicitó al nuevo Buda (Buda Gautama) que enseñara, fue un Anagami de un Buda anteriorSusan Elbaum Jootla “Teacher of the Devas”: The Wheel Publication No. 414/416 (Kandy: Buddhist Publication Society, 1997) enlace al artículo en "Access to Insight"). Ya que un deva Śuddhāvāsa no renacerá fuera de los planos Śuddhāvāsa, ningún Bodhisattva nace en estos mundos, ya que un Bodhisattva debe renacer como humano en su última vida.

Como estos devas surgen de planos inferiores debido a las enseñanzas de un Buda, pueden permanecer vacíos por largos períodos si no surge un Buda. Sin embargo, a diferencia de los mundos inferiores, los planos Śuddhāvāsa nunca son destruidos por catástrofes naturales. Los devas Śuddhāvāsa predicen la venida de un Buda y, tomando la forma de brahmins, le revelan a los humanos los signos por los cuales se puede reconocer un Buda. También se aseguran de que un Bodhisattva en su última vida vea los cuatro signos que llevan a la renunciación.

Los cinco mundos Śuddhāvāsa son: