Zhang Zuolin () (Haicheng, Fengtian, 19 de marzo de 1875-Mukden, Fengtian, 4 de junio de 1928), conocido como el «Viejo Mariscal», fue un caudillo militar chino de la era de los señores de la guerra, a comienzos de la república. Se le consideraba el principal caudillo militar al servicio de los intereses japoneses, que lo pertrechaban, tras la derrota de la camarilla de Anhui en 1920. Controló principalmente las provincias del noreste de China que conformaban la región de Manchuria.

Nació en una familia de campesinos pobres de Manchuria. Con veinte años, se alistó como soldado de caballería para combatir en la primera guerra sino-japonesa (1894-1895). Al finalizar la contienda, regresó a su localidad natal y se convirtió en bandolero. De la época de bandidaje surgió su cercanía con algunas figuras que más tarde ocuparon importantes puestos en su camarilla militar. La debilidad del imperio tras la rebelión bóxer hizo que los grupos de bandidos de la región se convirtiesen en la única fuerza militar de importancia en la zona, por lo que las autoridades trataron de atraérselos. Así, toda su cuadrilla de bandoleros se integró en el ejército regular en 1903. Tras la guerra ruso-japonesa, las fuerzas de Zhang mantuvieron su ambiguo carácter de unidad militar regular y banda de forajidos.

Tuvo un papel destacado en el aplastamiento de la Revolución de Xinhai en Fengtian en 1911-1912. En 1916, logró que se le nombrase gobernador civil y militar de la provincia y en 1919 había tomado ya el control de las tres provincias del noreste —Fengtian, Jilin y Heilongjiang—. Controló estos territorios hasta su muerte en 1928 al frente de la camarilla de Fengtian, que agrupaba a sus partidarios. Considerado como uno de los principales caudillos militares, a partir de 1918 comenzó a extender su poder hacia Mongolia y las llanuras del norte de China. A comienzos de 1925, se convirtió en el más poderoso caudillo militar del norte del país. La Expedición al Norte lanzada por el Guomindang en 1926 se dirigió contra el Gobierno pequinés que dominaba Zhang, principal rival de los revolucionarios.

Logró influir en la política nacional gracias a los grandes recursos que obtenía de la explotación de las provincias del noreste, ricas, poco pobladas y en pleno desarrollo, y a la protección que a estas concedieron los sucesivos Gobiernos japoneses. Reunió en torno a sí a su camarilla, formada tanto por militares como por hábiles administradores civiles, que permaneció fundamentalmente fiel. Antinacionalista y anticomunista, reprimió con dureza las protestas urbanas que se extendieron por el país en 1925. Su supervivencia a mediados de la década se debió al decidido apoyo japonés; para Tokio Zhang era el mejor instrumento para defender sus intereses, comparado con otros caudillos militares. Figura anacrónica más parecida a los conquistadores del pasado chino, carecía de ideología propia que sostuviese su poder.

Cada vez más enemistado con los japoneses, que deseaban que abandonase sus ambiciones nacionales para concentrarse en reformar las provincias nororientales en favor de sus intereses, acabó asesinado por oficiales del Ejército de Guandong en 1928. En aquel momento, Zhang se hallaba en plena retirada hacia sus bases en el noreste ante el empuje de la ofensiva de Chiang Kai-shek. Su hijo, Zhang Xueliang, mantuvo el control de las provincias del noreste hasta 1931.

Comienzos Nació en una familia de campesinos pobres de Manchuria. Se desconoce con exactitud el año de su nacimiento, que se ha fechado en 1873, 1875 y 1879, aunque se cree que el segundo año es el más probable. Nació el decimosegundo día del segundo mes del calendario lunar, en la localidad de Haicheng, a unos ciento treinta kilómetros al sur de Mukden. Su abuelo había burlado la prohibición de asentarse en la región a principios del siglo para instalarse allí huyendo de una hambruna en la cercana Hebei. La madre hubo de cuidar de Zhang —cuarto hijo del matrimonio— y de su hermano mayor con escaso apoyo del padre, jugador, bandido y vagabundo. Huérfano de padre con unos diez años, su situación mejoró cuando su madre volvió a casarse con un veterinario de caballos que se preocupó más por los niños. Zhang, bajo y delgado, mostró pronto una despierta inteligencia, aunque su formación fue escasa. A los dieciséis años, dejó el hogar familiar para trabajar como recadero en una posada de su localidad natal. Con veinte años se alistó como soldado de caballería para combatir en la primera guerra sino-japonesa (1894-1895).

Bandolero y militar Al finalizar la contienda, regresó a su localidad natal y se convirtió en bandolero, actividad relativamente bien vista por la población de la región. De la época de bandidaje surgió su cercanía con algunas figuras que más tarde ocuparon importantes puestos en su camarilla militar. La debilidad del imperio tras la rebelión bóxer hizo que los grupos de bandidos de la región se convirtiesen en la única fuerza militar de importancia aparte de las unidades militares rusas destacadas en la zona, por lo que las autoridades trataron de atraérselas. Su grupo se convirtió en milicia de autodefensa en el distrito del cual era oriundo. Así, toda su fuerza de bandoleros —poco más de doscientos hombres— se integró en el ejército regular, como batallón de una guarnición, en 1903. Durante la guerra ruso-japonesa, colaboró fundamentalmente con los rusos —a diferencia del grueso de los bandidos regionales, que ayudaron en general a los japoneses—, pero no sin cooperar también con las fuerzas japonesas. En efecto, cuando resultó capturado por estas y condenado inicialmente a muerte, sus servicios a Japón le libraron de ser ajusticiado. Tras la guerra, las fuerzas de Zhang mantuvieron su ambiguo carácter de unidad militar regular y banda de forajidos; en 1907, asesinó al jefe de una banda rival y a sus principales colaboradores e integró en su banda a las fuerzas de su adversario. Aprovechando la reorganización administrativa y militar de la región ordenada por el Gobierno imperial en aquellos años, logró ascender rápidamente en el Ejército. En 1907 se le asignó a la frontera mongola al mando de cinco batallones; al año siguiente, se le envió más al norte, ya al mando de siete. Poco después, pasó a dirigir uno de los cinco ejércitos en los que quedaron divididas las fuerzas militares desplegadas en Liaoning.

Durante la Revolución de Xinhai, apoyó a la dinastía manchú y surgió de la crisis como el segundo militar en importancia de la región. Sus tropas aplastaron a los revolucionarios locales, asesinando a su principal dirigente y a varios centenares de sus partidarios más destacados. Incluso tras la abdicación de Puyi y la asunción de la presidencia de la república por el conservador Yuan Shikai, Zhang siguió fiel a la monarquía y sopesó pasajeramente lanzar una ofensiva militar para restaurar la dinastía Qing. Finalmente, un soborno de Yuan convenció a Zhang para abandonar el plan.

Personalidad El famoso Packard blindado de Zhang, uno de los escasos lujos de un hombre multimillonario.|thumb|right De origen humilde y sin cultura, Zhang fue un hombre hecho a sí mismo. A pesar de recibir escasa influencia del confucianismo tradicional, en sus últimos años de vida, instalado en el palacio imperial, permitió el surgimiento de un culto a su persona y adoptó algunos rituales imperiales. Ajeno a las influencias occidentales de democracia, ciencia o nacionalismo, era furibundamente contrario al comunismo. Poco carismático como caudillo, era, no obstante, astuto, capaz de adaptarse y ambicioso. Duro e incluso feroz cuando lo consideraba necesario, su aspecto habitual era, sin embargo, el de un digno estudioso —a pesar de su falta de educación—. Su camarilla era la más simétrica de las principales del país, con él en su centro y estrechos lazos con sus principales figuras.

Se conoce poco de su persona, ya que no escribió nada de sí mismo. Se sabe que tuvo cinco esposas, ocho hijos y seis hijas, que era aficionado a fumar opio y a los juegos de azar —especialmente al mahjong y al póquer—. Bajo y delgado, tenía una apariencia escasamente destacable.

A pesar de amasar una gran riqueza en sus últimos años, era un hombre relativamente frugal y su mayor lujo era un automóvil blindado Packard armado con ametralladoras, con el que se desplazaba por Mukden.

Dominio de Manchuria China septentrional a principios del siglo , con las principales líneas férreas, a lo largo de las que se centraban los combates entre los distintos caciques militares de los primeros años de la república.|thumb|right|upright=1.8 En septiembre de 1912, sus fuerzas crecieron y se convirtieron en la 27.ª División, acuartelada en Mukden. Para entonces Zhang había ascendido a teniente general. Otro de sus antiguos compañeros de los tiempos de bandidaje mandaba una segunda división, la 28.ª, destinada más al oeste. Fue afianzando su poder en la región, si bien este quedó limitado mientras vivió Yuan Shikai, que prefirió mantener gobernadores militares afines en la zona y no nombrar para este puesto a Zhang, a pesar de su influencia. Durante la fallida restauración monárquica en la persona de Yuan, Zhang logró deshacerse del gobernador militar fiel a este y obtener el puesto para sí en abril de 1916. Se nombró así a Zhang al tiempo gobernador civil y militar de la provincia de Fengtian, la primera de las tres del noreste que controló. Una vez que dominó esta provincia, se dedicó a extender su poder a las otras dos provincias manchúes. En septiembre de 1917, logró el nombramiento de uno de sus partidarios para el Gobierno de Heilongjiang, gracias al desafortunado apoyo del anterior gobernador militar de la provincia al fracasado intento de restauración de los Qing. Lo mismo sucedió en Jilin dos años más tarde, en julio de 1919. En este último caso una escaramuza entre tropas chinas y japonesas que causó varias víctimas llevó a Tokio a exigir el relevo del anterior gobernador militar y la provincia acabó sometida a Zhang.

Empezó a controlar Manchuria (noreste de China, la región más próspera del país), confiando en el apoyo tácito de los japoneses, a quienes les otorgó concesiones en la misma región. Durante todo su periodo de gobierno en la región, mantuvo una actitud favorable a Japón y hostil a la Unión Soviética. Japón, sin embargo, no aprobaba las incursiones de Zhang más allá de la Gran Muralla. Este supo atraerse no solo a antiguos rivales, a los que otorgó en ocasiones puestos relevantes, sino también a hábiles funcionarios que desempeñaron importantes tareas administrativas —en gestión económica, política local o relaciones exteriores— de transcendencia para la camarilla que formó en torno a sí.