miniaturadeimagen|Edición impresa de una antigua Biblia cristiana. Se denomina canon bíblico a la lista de libros que son aceptados por la Iglesia y otras confesiones cristianas como texto sagrado de inspiración divina. Actualmente la Iglesia católica reconoce 73 libros como parte de la Sagrada Escritura: comprende 46 escritos para el Antiguo Testamento, y 27 para el Nuevo Testamento. Por su parte, las iglesias protestantes reconocen 66 libros como parte de la Sagrada Escritura: 39 para el Antiguo Testamento, y 27 para el Nuevo Testamento.

La palabra española canon proviene del Griego , que significa "regla" o "vara de medir". El uso de la palabra "canon" para referirse a un conjunto de escrituras religiosas fue utilizado por primera vez por David Ruhnken, en el .

Diversos cánones bíblicos se han desarrollado a través del debate y el acuerdo por parte de las autoridades religiosas de sus respectivas creencias y denominaciones. Algunos libros, como los Evangelios judeocristianos, han sido excluidos de varios cánones, pero muchos libros discutidos son considerados apócrifos bíblicos o deuterocanónicos por muchos, mientras que algunas denominaciones pueden considerarlos totalmente canónicos. Existen diferencias entre la Biblia hebrea y los cánones bíblicos cristianos, aunque la mayoría de los manuscritos tienen algo en común.

Los distintos grupos religiosos incluyen libros diferentes en sus cánones bíblicos, en distintos órdenes, y a veces dividen o combinan libros. El Tanaj judío (a veces llamado Biblia hebrea) contiene 24 libros divididos en tres partes: los cinco libros de la Torá ("enseñanza"); los ocho libros de los Nevi'im ("profetas"); y los once libros de los Ketuvim ("escritos"). Está compuesta principalmente en hebreo bíblico, con partes en arameo. La Septuaginta (en griego koiné), que se parece mucho a la Biblia hebrea pero incluye textos adicionales, se utiliza como Antiguo Testamento griego cristiano, al menos en algunos litúrgicos cristianos. La primera parte de las Biblias cristianas es el Antiguo Testamento, que contiene, como mínimo, los 24 libros de la Biblia hebrea, pero divididos en 39 (protestante) o 46 (católica) libros (incluidas las obras deuterocanónicas) y ordenados de forma diferente. La segunda parte es el Nuevo Testamento, que contiene casi siempre 27 libros: los cuatro evangelios canónicos, Hechos de los Apóstoles, 21 Epístolas o cartas y el Libro del Apocalipsis. La Iglesia católica y las iglesias cristianas orientales sostienen que ciertos libros y pasajes deuterocanónicos forman parte del canon del Antiguo Testamento.

Las Iglesias ortodoxas no poseen un canon bíblico único e idéntico. Las Iglesias ortodoxas de tradición bizantina —griega, rusa, serbia, rumana, etc.— reciben fundamentalmente el Antiguo Testamento según la tradición de la Septuaginta y suelen contar unos 76 a 79 libros, según la Iglesia y el modo de agrupar o separar determinados escritos. Las Iglesias ortodoxas orientales —entre ellas la copta, armenia, siríaca y etíope— poseen tradiciones canónicas propias. La Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía reconoce tradicionalmente 81 libros, una cifra que la distingue por poseer el canon bíblico más amplio entre las Iglesias cristianas establecidas, aunque las listas concretas y la manera de alcanzar ese número presentan algunas variaciones.

Algunos grupos cristianos tienen otros libros canónicos que se consideran escrituras sagradas pero no forman parte de la Biblia.

Etimología

La palabra canon deriva del nombre griego κανών «kanon», que significa «caña» o «vara», o también «norma» o «medida», que a su vez se deriva de la palabra hebrea קנה «kaneh» que se utiliza a menudo como un estándar de medición o también para medir cosas en buen estado. Por extensión pasó a significar «la norma recta» o correcta y la lista de los documentos o conceptos que conforman dicha norma.Fatás Cabeza, p. 88.

Canon del Nuevo Testamento La escritura y difusión de los libros del Nuevo Testamento sucedió en el transcurso de varias décadas. Durante el primer siglo de cristianismo los textos son tan escasos que a duras penas permiten dilucidar la mera existencia de una tradición escrita.Metzger, p.7 Si bien los Padres Apostólicos del siglo citan frecuentemente el Antiguo Testamento, en lo que respecta a Jesucristo abundan reminiscencias poco precisas,Metzger p. 40. con gran dificultad para distinguir si provienen de un evangelio escrito o de una tradición oral,Metzger, p.42 e incluso atribuyendo hechos y frases a Cristo que no quedaron registrados en la Biblia.Metzger p. 134 y 137. El canon fluctuó durante siglos, en diversas regiones, aceptando o rechazando obras como el Apocalipsis, Clemente, Hermas o Bernabé,Fatás Cabeza, p. 89. y quedó establecido entrado el siglo .Fatás Cabeza, p. 87.

El Apocalipsis fue excluido del canon del obispo Cirilo, doctor de la Iglesia, y no se consideró sagrado en la Iglesia de Jerusalén. No se incluyó en el Concilio de Laodicea, ni lo aceptó Gregorio Nacianceno, uno de los padres de la Iglesia. Tampoco se encuentra en la traducción siriaca Peshitta, de finales del siglo ; y en las copias conservadas del siglo en adelante se excluyen también las epístolas II de Pedro, II y III de Juan, y la de Judas.Fatás Cabeza, p. 90. Desarrollo temprano El primer testimonio de una colección de libros cristianos ha llegado a nuestros días en persona de Marción de Sinope, un teólogo dualista que en julio de 144 expuso sus doctrinas ante los presbíteros de Roma, lo cual le valió la excomunión. Marción era radicalmente antijudío: rechazó la totalidad del Antiguo Testamento y reescribió once de los libros que hoy conforman el Nuevo Testamento para propagar su doctrina. Este compendio de once libros junto al rechazo de todos los demás constituye el primer esbozo de un canon bíblico. En contraposición a Marción, varios autores eclesiásticos elaboraron sus propias listas de libros admitidos, a las que se puede agregar por interés histórico la lista de libros que integran los códices más antiguos.

El Fragmento Muratoriano, cercano al año 170, lista todos los libros del Nuevo Testamento a excepción de Hebreos, Santiago, y 1 y 2 Pedro. Explica Altaner: «Incluye, con reservas, el Apocalipsis de Pedro, y rechaza como falsas y marcionistas las cartas de San Pablo a los de Laodicea y Alejandría... Al Pastor de Hermas se le reconoce únicamente como obra digna de ser leída».Altaner p. 144.Fatás Cabeza, pp. 88-89. Eusebio de Cesarea (siglo ) elaboró una lista completa y temprana que describe cuatro categorías de libros:Metzger p.203-205 Libros aceptados universalmente (Homologoumena). Los que están en duda o no son aceptados por todos los cristianos pero dignos de ser leídos (Antilegómena): Epístola a los Hebreos, la Epístola de Santiago, la Epístola de Judas, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, el Apocalipsis de Juan. Textos que deben considerarse espurios (Notha), o sea, útiles para enseñar pero que no fueron inspirados por Dios (Evangelio de los Hebreos, el Apocalipsis de Pedro, los Hechos de Pablo, el Pastor de Hermas, la Epístola de Bernabé y la Didaché). Los que son decididamente falsos y divergen de la doctrina cristiana tradicional. El Códice Vaticano (siglo ) es una Biblia manuscrita que contiene muchos de los libros actualmente comprendidos en el canon. El Códice Sinaítico (siglo ) incluye todos los libros del canon moderno, y agrega la Epístola de Bernabé y El Pastor. El Códice Alejandrino (siglo ) incluye todos los libros del canon moderno, y agrega la Primera y Segunda epístola de Clemente. Orígenes (siglos -) admitía todos los libros salvo Santiago, 2da Pedro, 2 Juan y 3 Juan; además incluía El Pastor y el Evangelio de Santiago dentro de los canónicos.Metzger p. 135-141 Atanasio de Alejandría en el año 367 anota la primera lista de libros que coincide exactamente con el Nuevo Testamento tal como hoy se acepta universalmente.

A partir del año 367 se multiplican los testimonios coincidentes con el Canon Bíblico actual: tanto en el decreto del papa Dámaso I (382), como el concilio de Hipona (393), los sínodos de Cartago (397 y 419),Metzger 238 y la traducción Vulgata al latín (382-405) sellan el canon de la Biblia durante más de mil años.Metzger 234-236

Durante el renacimiento algunos autores como Erasmo de Róterdam (†1536) pusieron en duda la autoría paulina de la Epístola a los Hebreos sin dudar de su contenido. En 1522 Martín Lutero consideró que cuatro libros, Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis habían de calificarse como Antilegómena, por lo tanto, se incluyen en la última sección de su edición de la Biblia.Metzger p. 241-243 A partir de entonces algunas biblias luteranas llegaron al punto de describirlos como Apócrifa o simplemente removerlos. Estas disputas contra la Tradición llevaron a que el Concilio de Trento definiera el Canon como uno de los dogmas de la Iglesia Católica.Metzger p. 244-246

+Libros aceptados por distintas fuentes cristianasLibroMarciónCódice VaticanoCódice SinaíticoCódice AlejandrinoOrígenesEusebioAtanasioLuteroMateoSiSiSiSiSiSiSiMarcosSiSiSiSiSiSiSiLucasSiSiSiSiSiSiSiSiJuanSiSiSiSiSiSiSiHechosSiSiSiSiSiSiSiRomanosSiSiSiSiSiSiSiSi1 CorSiSiSiSiSiSiSiSi2 CorSiSiSiSiSiSiSiSiGálatasSiSiSiSiSiSiSiSiEfesiosSiSiSiSiSiSiSiSiFilipensesSiSiSiSiSiSiSiSiColosensesSiSiSiSiSiSiSiSi1 TesSiSiSiSiSiSiSiSi2 TesSiSiSiSiSiSiSiSi1 TimoteoSiSiSiSiSiSi2 TimoteoSiSiSiSiSiSiTitoSiSiSiSiSiSiFilemónSiSiSiSiSiSiSiHebreosSiSiSiSiSiSiAntileg.SantiagoSiSiSiAntileg.SiAntileg.1 PedroSiSiSiSiSiSiSi2 PedroSiSiSiAntiSiSi1 JuanSiSiSiSiSiSiSi2 JuanSiSiSiAntileg.SiSi3 JuanSiSiSiAntileg.SiSiJudasSiSiSiSiAntileg.SiAntileg.ApocalipsisSiSiSiAntileg.SiAntileg.1 ClementeSi2 ClementeSiEvangelio de SantiagoSiDidachéEspurioBernabéSiEspurioEl PastorSiSiEspurio Tablas del Nuevo Testamento