La llamada batalla de Andalién fue un encuentro militar nocturno sucedido el 22 de febrero de 1550 entre las fuerzas españolas de Pedro de Valdivia, incluidos 300 auxiliares bajo su líder Michimalonco, y las mapuches del toqui Ainavillo.
La batalla A inicios de 1550 Valdivia con 200 españoles y una multitud de yanaconas marcharon hasta el río Biobío y acamparon en una zona pantanosa cerca de la actual Concepción llamado Andalién. Allí permanecieron dos días y dos noches. En la segunda noche, fueron atacados por sorpresa por un gigantesco ejército indígenaProvenientes de las provincias de "Ñuble, Itata, Renoguelen, Guachimavida, Marcande, Gualqui, Penco y Talcaguano." dividido en tres divisiones.
Los mapuches cercaron a los españoles, formando un muro humano. Afirmados de sus brazos formaron círculos estrechos encerrando a los españoles y sus caballos; cuando alguno caía, alcanzado por sus armas de acero, era reemplazado por otro. De ese modo, impidiendo a sus enemigos moverse por falta de espacio mientras lanzaban mazazos, lograron derribar a Pedro de Valdivia, que se salvó gracias a la rápida acción de sus capitanes.
Aún más, la valiente actitud de los "auxiliares" que se mantuvieron fieles, salvó al grueso de la fuerza española tomada por sorpresa por más de 20.000 "conas" que no seguían una dirección superior capaz de organizar el ataque.
Los auxiliares, comandados por Michimalonco, ahora obedientes y disciplinados, cumplían las órdenes de los jefes españoles con eficiencia y prontitud; tuvieron desde ese momento una decidida participación en la batalla, supliendo su inferioridad numérica con la excelente dirección de los capitanes españoles.
El aplastante número de los atacantes, los que trataban de apoderarse de las armas castellanas y lo estrecho del terreno irregular, no permitía el despliegue de la caballería, por lo que los españoles, después de agotadoras horas de combate, no lograron inclinar la suerte de la batalla a su favor. Tras tres horas de lucha, cien hombres de a caballo no habían logrado penetrar en los escuadrones enemigos.
En vista de esta difícil situación y de la anulación de la caballería, Pedro de Villagra convenció entre gritos y órdenes a Valdivia de desmontar a los soldados, formando una valla de acero impenetrable de picas, lanzas y espadas, donde los atacantes fueron contenidos y barridos por los flecheros "picunches". La sorpresiva idea de Villagra cambió los resultados del combate, hasta que, en un supremo y desesperado esfuerzo, los españoles rompieron el frente, lanzándose con los auxiliares en persecución de los mapuches, protegidos por la caballería.Bonilla Bradanovic, Tomás. La "Gran Guerra" Mapuche 1541-1883: Análisis Crítico Histórico., (Tomo I, 1988), pags. 101-102.
Los españoles, que apenas lograron rechazar el ataque, ganaron la batalla por el uso de armaduras, armas de fuego y caballos. Aunque los indios estaban organizados en tres grandes cuerpos sólo pudieron atacar por un lado debido al terreno pantanoso donde estaba el ejército de Valdivia.Barros Arana, 2000: 297 Se Hicieron de unos 400 prisioneros los cuales fueron cruelmente escarmentados por Valdivia. En esta batalla, Lautaro participó como escudero de Valdivia.
Posteriormente los españoles y sus aliados fundaron el fuerte Penco que en febrero de ese mismo año fue atacado por una fuerza más grande de mapuches dando lugar a la batalla de Penco.
Consecuencias Los españoles ganaron a duras penas y gracias a la superioridad de sus armas, incluso Valdivia estuvo a punto de ser muerto. Como resultado de la victoria, Valdivia ordenó mutilar varias decenas de prisioneros cercenándoles sus orejas, narices y manos y liberándolos para servir de escarmiento.
Esta acción en vez de lograr el escarmiento que los españoles deseaban, solo logró afianzar más el odio al "huinca" invasor y reforzar entre los naturales que los conquistadores eran crueles y sanguinarios, por tanto debían pelear por su tierra hasta el derramamiento de sangre.
La batalla y sus consecuencias se transmitieron oralmente entre los mapuches, tal como lo describiría el cacique Pelantaro, 48 años más tarde, en 1598, al jesuita Jesús de Barba, en ese entonces prisionero de los mapuches:
Referencias
Bibliografía Pedro de Valdivia ordenó en esta campaña y batalla. Jerónimo de Vivar escribió como participante en esta campaña y batalla. No se sabe si Alonso de Góngora Marmolejo estaba en esta batalla. Pedro Mariño de Lobera llegaron pronto luego y escribieron de otras cuentas. Pedro de Valdivia, Cartas de Pedro de Valdivia (Letters of Pedro Valdivia), University of Chile: Diarios, Memorias y Relatos Testimoniales: Carta, Al emperador Carlos V, Concepción, 15 de octubre de 1550 Jerónimo de Vivar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile (Chronicle and abundant and true relation of the kingdoms of Chile) ARTEHISTORIA REVISTA DIGITAL; Crónicas de América; Capítulo XCIV and XCV de Góngora Marmolejo, Alonso,Historia de Todas las Cosas que han Acaecido en el Reino de Chile y de los que lo han gobernado (1536-1575) (History of All the Things that Have happened in the Kingdom of Chile and of they that have governed it (1536-1575)), University of Chile: Document Collections in complete texts: Cronicles Capítulo X Mariño de Lobera, Pedro,Crónica del Reino de Chile , escrita por el capitán Pedro Mariño de Lobera....reducido a nuevo método y estilo por el Padre Bartolomé de Escobar. Edición digital a partir de Crónicas del Reino de Chile Madrid, Atlas, 1960, pp. 227-562, (Biblioteca de Autores Españoles ; 569-575). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Capítulo XXXI
Categoría:Batallas del reinado de Carlos I de España y V del Sacro Imperio (1516-1556) Andalién Categoría:Conflictos en 1550 Categoría:España en 1550