El yacimiento arqueológico de la La Covalta (Albaida, Valencia) se encuentra ubicado en el área de la Contestania Ibérica. Se trata de un poblado habitado entre el Ibérico Antiguo y el Ibérico Pleno ( – ) excavado a inicios del por Isidro Ballester.

Localización y geografía izquierda|miniaturadeimagen|Vistas desde la Cova Alta El yacimiento arqueológico de La Covalta está situado en la cima del monte homónimo, a 893 , en el tramo más oriental de la Sierra de Agullent, en el término municipal de Albaida, (Valencia, España). Desde el yacimiento se controla el paso natural del Valle de Albaida, una de las vías de acceso fundamental desde la costa mediterránea peninsular hacia el interior, así como del Valle de Agres por su parte sur, separando las provincias de Valencia y Alicante.

Toma su nombre de una cueva natural conocida como Cova alta, característica de un terreno en la que predomina el modelado kárstico con caudales de agua subterráneos; está situada unos metros por debajo del yacimiento, al pie del escarpe que impide el acceso al mismo por su parte noroccidental, a una altitud de 821 m s.n.m. En esta cueva se realizaron a inicios del algunos sondeos arqueológicos, pero no se recuperó ninguna evidencia arqueológica, aun así reúne todos los requisitos necesarios como para haber sido utilizada por los íberos ya que su acceso difícil, su tamaño, su distancia con respecto al poblado y la presencia de un manantial en la propia cueva la hacen apta para tal fin.

El poblado se sitúa en una meseta ligeramente ondulada de difícil acceso por los grandes escarpes, excepto por la Valleta d' Agres. Su posición geográfica es favorable para la defensa puesto que hacia el norte podrían dominar la entrada al Valle de Albaida por el puerto, desde el Comtat de Cocentaina y la Canal d3 Alcoy; y hacia el sur, el acceso por el Estret d' Agres.

Intervenciones arqueológicas y publicaciones Los trabajos arqueológicos en Covalta se desarrollaron en el primer tercio del (1907-1920) por el arqueólogo valenciano Isidro Ballester Tormo, convirtiéndose en el primer poblado ibérico valenciano excavado. Más de ochenta y tres estancias de planta rectangular fueron excavadas, además de la muralla de más de tres metros de ancho que protegía el poblado por su parte oriental y dos puertas de acceso al poblado, una en la parte este y otra en la oeste.miniaturadeimagen|Camino de acceso a la puerta oriental del yacimiento de La Covalta (Albaida). 1919 Isidro Ballester nunca publicó la totalidad de los hallazgos, pero sí que permitió el acceso a los mismos a todo aquel que se desplazara a su casa de Adzaneta de Albaida, donde los tenía expuestos en vitrinas, hasta que finalmente en 1949 donó la colección al Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia. Sí hizo varias publicaciones parciales hacia los años cincuenta, en concreto 6, dando a conocer algunas piezas recuperadas en sus excavaciones con gran información. Otros autores también publicaron materiales de Covalta como María Ángeles Vall en 1969, la cual se centra en el estudio de la cabeza de pastra vítrea y 1971, sobre el poblado y la cerámica de barniz negro, de gran importancia para el poblado, puesto que sirve para delimitar su cronología, además de publicar la planimetría que Mariano Jornet realizó durante las campañas de excavación patrocinadas por Ballester.

Otros autores que se han centrado en el yacimiento de Covalta han sido Manuela Raga, quien realizó en 1994 su tesis de licenciatura dirigida por la arqueóloga Carmen Aranegui sobre un estudio completo de la cultura material del yacimiento, realizando un detallado y completo inventario de los materiales alojados en el SIP. Dos años más tarde, en 1996, la Consejería de Cultura, Educación y Ciencia de la Generalidad Valenciana le encargó realizar una nueva planimetría del yacimiento, revisando la anterior realizada por Mariano Jornet, acorde con el estado del asentamiento que reflejase qué estructuras, después de la limpieza y adecuación de la superficie de la cima, quedaban en pie y podían apreciarse.

El poblado ibérico miniaturadeimagen|Planimetría del poblado ibérico de La Covalta realizada por Mª A. Vall de Pla (1971) El urbanismo del poblado presenta las características comunes a otros poblados del ámbito valenciano. Este poblado se encuentra rodeado únicamente por una potente muralla en sus lados este y sur, por donde el acceso era más fácil puesto que, en su mayoría se encuentra defendido por potentes escarpes. La muralla construida con piedras de tamaño mediado sin trabajar, tiene un total de 320 m de longitud y una anchura aproximadamente en todo su recorrido de 3 m. La defensa estaría completada por una torre exenta, situada dentro del perímetro en su parte más occidental, cuya función sería la de vigilancia y comunicación. El acceso al poblado se haría por dos entradas, casi opuestas, que son la puerta de poniente al noroeste del poblado y la puerta de levante, en el extremo norte de la muralla.

Dentro del poblado, Isidro Ballester excavó el área de viviendas, organizado en torno a una calle perpendicular de norte a sur. Las casas son rectangulares construidas en piedra y rematadas con adobe, en cuya parte interna iban enlucidas por una capa de cal, que en ocasiones iba pintada. El techo de las casas estaba construido con un entramado de cañas y ramas recubierto de barro para evitar que filtrara el agua. El suelo era de tierra apisonada o en algunos casos estaba cubierto por losas de piedra. Dentro de las casas, sus habitantes encendieron hogueras, tanto para cocinar como para calentarse. En cuanto a los enterramientos, no se conocen todavía datos, salvo un incisivo y fragmentos de un parietal de neonato, aunque podría estar situada en la zona que no ha sido excavada.

El poblado se abastecía de agua gracias a dos aljibes de forma ovalada, que almacenaban el agua de lluvia, evitando que el poblado sufriera inundaciones. Además, en sus alrededores había abundante agua que también sería aprovechada por los habitantes de la zona. Probablemente, una de las actividades económicas que se desarrollaban en el poblado sería la metalurgia del hierro, ya que, al suroeste de la meseta, se encuentra una mina de hierro que probablemente fuera explotada en tiempos de desarrollo del poblado. La presencia de gran cantidad de objetos de hierro destinados a las actividades económicas como la agricultura o la elaboración de tejidos y abundante escoria de hierro en el yacimiento puede estar indicando esta explotación en época ibérica.

Cronología y ocupación del yacimiento miniaturadeimagen|Muralla de la Covalta Según sus materiales, el yacimiento estuvo poblado desde inicios del s. VI a.C. para ser abandonado a mediados del s. III a.C. y reocuparse en época medieval de forma puntual, como demuestran ciertos materiales. La aparición de dos fragmentos de ánforas fenicias tipo Trayamar I, la cerámica realizada a mano y una fíbula de doble resorte hicieron adelantar la cronología antes del ibérico pleno, época en la que se había fechado el yacimiento. La cerámica de barniz negro es la que marca la cronología hasta mediados del s. III a.C.

La Covalta pudo ser abandonada por un cambio de mentalidad producido en el s. III a.C., por el cual sus habitantes se fueron marchando a otros lugares. Esto solamente es una hipótesis puesto que, no se han realizado más excavaciones en el poblado y no hay evidencias de una destrucción violenta o de un incendio que destruyera el poblado y obligara a sus habitantes a marcharse.

Materiales arqueológicos miniaturadeimagen|Pendiente de oro. Museo de Prehistoria de Valencia La cultura material proporcionada por este yacimiento es de buen número y gran variedad,, destacando en su gran mayoría la cerámica.

Cerámica La cerámica que se encuentra en este yacimiento es principalmente de dos tipos: cerámica ibérica de gran calidad y cerámica de importación, aunque también existe cerámica ibérica más tosca realizada a mano y a torno lento. En cuanto a la cerámica ibérica, es la que más abunda en el poblado, cuyas formas más comunes son vasos, platos y jarras de gran calidad, con una decoración típica de bandas pintadas en color marrón-rojizo, tanto de un solo color aplicado en diferentes intensidades como polícromas, presentando el fondo en blanco y la decoración en color marrón-rojizo o naranja. Además de esta decoración en bandas, aparecen otros motivos decorativos, donde se puede apreciar una cierta evolución. Durante la segunda mitad del hasta el , la decoración es simple con bandas, círculos concéntricos, arcos, etc. que se va combinando en el s. III a.C. con formas más complejas y elaboradas, incluyendo decoración vegetal y zoomorfa, como peces y cefalópodos. Las formas más comunes de la cerámica tosca son ollas, copas, platos y tapaderas, decoradas con triángulos encadenados o líneas incisas, mamelones o cordones y cuya pasta es oscura y no está depurada. Destaca una pieza que ha sido denominada "tapaderita de cuernecillos", de pasta muy grosera y tipología hallstática.

La cerámica de importación procede de varios lugares. Por un lado, llega al poblado cerámica de figuras rojas en torno al s. V- IV a.C., con las formas típicas del mundo griego, decoradas con motivos figurados de atletas preparados para el deporte, entre otros. Por otro lado, reciben cerámica campaniense de barniz negro procedente de varios talleres. En el - importan cerámica ática decorada de forma incisa o pintada y en el s. III a.C. ya reciben importaciones de otros talleres como Rosas con la decoración característica de la palmeta rodeada de cuatro palmetas radiales y circundada por estrías realizadas a ruedecilla, Ibiza y Kouass. Además aparecieron dos fragmentos de ánfora tipo Trayamar I, procedente del mundo púnico.

Objetos metálicos miniaturadeimagen|Arado votivo de hierro expuesto en el Museo de Prehistoria de Valencia (-)Los objetos metálicos son una parte importante de los materiales de la Covalta. Metales como oro, bronce, plomo y hierro se utilizaron para realizar objetos tanto de prestigio, como un pendiente de oro de origen claramente púnico, como objetos más cotidianos que van desde fíbulas sobre todo en bronce, aunque también se encuentran de hierro, de varias tipologías (de doble resorte, La Téne y anulares hispánicas), objetos prácticos como juegos de ponderales de diferentes pesos, hechos en bronce y plomo, recipientes, hebillas, botones, hasta objetos de aseo personal, como pinzas de depilar, navajas de afeitar, etc.

El hierro era muy usado para realizar herramientas destinadas a actividades económicas como la carpintería, la elaboración de utensilios para trabajar tejidos o incluso armamento, aunque también se usaba para las fíbulas. También para herramientas agrícolas, donde destaca un arado, un yugo de pequeñas dimensiones y unas tijeras dobladas, cuya función era de carácter votiva que se encuentran actualmente expuestos en el Museo de Prehistoria de Valencia. Este descubrimiento aporta una gran información sobre el trabajo agrícola en el poblado y por tanto extensible a otros poblados ibéricos, puesto que es un elemento común a varios de ellos.

Materiales de pasta vítrea thumb| Cabeza barbada de pasta vítrea expuesta en el Museo de Prehistoria de Valencia (-)