El Caserío Museo Igartubeiti (en euskera Igartubeiti baserri-museoa) es un espacio museístico formado por el caserío del mismo nombre y un centro de interpretación, ubicado en la loclaidad guipuzcoano de Ezkio en el País Vasco, España. El conjunto museístico está centrado en el caserío Igartubeiti y sus características constructivas y funcionales. El caserío es una eminente construcción en madera de roble centrada en el lagar para la preparación de sidra, en euskera dolare, que es la parte principal de la estructura de la construcción. Un ejemplo de caserío lagar que fue popular en Guipúzcoa en el .

Igartubeiti fue construido a mediados del y ampliado en el , estuvo habitado hasta finales del lo que le proporcionó un excelente estado de conservación. En 1992 la Diputación Foral de Guipúzcoa compró el caserío y lo reconvirtió en museo etnográfico en el que expone el estilo de vida del mundo rural vasco y en especial la fabricación de sidra. Tras una profunda restauración orientada a su musicalización se abrió al público en el año 2001.EZKIO-ITSASO CASERÍO IGARTUBEITI Medio: Diario Vasco Edificios singulares de Guipúzcoa Autor: Redacción Fecha consulta: 8 de octubre de 2022 El lagar de sidra, pieza única debido a su antigüedad y su buen estado de conservación, se manifiesta como corazón constructivo del edificio lo que le dota de una característica especial en la arquitectura rural.

En el centro de interpretación, asociado al caserío y puesto en marcha como parte de la musealización, se explica la evolución e historia del caserío vasco a lo largo de mil años. A través de un recorrido multimedia se pueden descubrir los cambios que sufrieron este tipo de construcciones y cómo fueron transformándose para adaptarse a nuevas necesidades de cada época.

El Caserío Museo Igartubeiti cuenta con un programa de actividades anual destinado a diferentes públicos y un programa educativo destinado a centros educativos y a familias. Desde el centro de interpretación se organizan las visitas al Caserío Igartubeiti. Cada año, en el mes de octubre, se pone en marcha para mostrar su funcionamiento, bajo la actividad denominada "Semana de la sidra". El conjunto museístico cuenta también con un huerto ecológico usado como recurso educativo. En este se pueden ver, por un lado, verduras y hortalizas típicas del y y por otro, cultivos actuales.

Ubicación Igartubeiti está ubicado en el valle de Santa Lucía, vía natural que une las comarcas guipuzcoanas de Alto Urola y Goyerri cuya orografía, con laderas muy inclinadas, dificultan el cultivo de la tierra. Se sitúa en un rellano a media ladera del monte kizkitza a unos 80 justo en la división de aguas, por la izquierda el arroyo Irantxaberri erreka y por la derecha directamente al Ollaintxiko erreka. La construcción tiene orientación sur, como es habitual en este tipo de edificios. La plataforma sobre la que se asienta el caserío es de forma irregular de unos 150 metros en el eje norte-sur y 50 en el eje transversal este-oeste, no adecuada para la agrupación de diferentes edificios. El edificio, de planta cuadrada, se asienta en un estrechamiento de la loma.

El complejo se sitúa al borde del camino que une los dos núcleos de Ezkioga, el de Anduaga en la parte baja y el propio Ezkioga o Exkio donde se alza la iglesia parroquial de San Miguel. Por la parte baja del valle pasan los grandes ejes de comunicación la autovía A-636 que forma parte del eje vial vasco Durango-Beasáin y el ramal del tren de alta velocidad de la denominada Y vasca que tiene allí una estación.DÓNDE ESTAMOS El Caserío Museo Igartubeiti está situado en Ezkio, entre Ormaiztegi y Zumarraga. Medio: Web de la institución Autor: Redacción Fecha de la consulta: 26 de febrero de 2023

El nombre El nombre de "Igartubeiti" está compuesto por dos términos en euskera, el término "igartu" y el término "beiti". Esté último, "beiti" se traduce como "abajo", haciendo referencia a la ubicación respecto al núcleo principal de la localidad, popularmente se suele nombrar "Beiti", "el de abajo". El nombre original de lugar se "Igartu" que proviene de "iartu" y sus variaciones "Yartu" e "Ihartu" de viene a determinar un lugar donde haya un gran árbol seco y tieso o rígido, en castellano "yerto".

El caserío El caserío Igartubeiti fue construido a mediados del , sobre el año 1540, por la familia Igartua, que ostentaban el nombre del solar y cuyas primeras referencias documentas datan de 1383 y tienen relación con la fundación de la cercana Villarreal de Urrechua, al figurar, en la petición al rey para su fundación Peydro de Iartua y Per Ynegues de Iartua procedentes de Ezkioga. Fue ampliado en 1630 para adaptarse a las nuevas técnicas y productos, muy especialmente el maíz que sustituyó rápidamente al mijo, que cambiaron las formas de vida y trabajo.

En el solar donde se levantó la construcción hubo un pequeño edificio que estuvo construido con materiales perecederos, un fondo de cabaña, restos de un breve muro, depresiones artificiales y orificios de postes, no habiendo evidencias de otros asentamientos en el entorno cercano. Los restos hallados describen una cabaña elipsoide con una cubierta a dos aguas que se alineaba con la cubierta del edificio actual que coincidente con la de divisoria de aguas de su ubicación. La entrada al fondo de cabaña coincide con la entrada que se le dio al caserío. Este fondo de cabaña contaba con dos ambientes separados por un amparo de confeccionado por postecillos ramas y barro. El espacio se dividía entre un tercio para la parte delantera y el resto para la más interior que debió tener un usa habitacional como permite sospechar por un realzado del suelo que pudiera haber hecho funciones de banco corrido o litera. Está hipótesis contradice la más aceptada del uso de este tipo de edificaciones en el resto de Europa, que se han señalado como instalaciones auxiliares. No parece coherente que en el los Igartu habitaran en edificaciones de este tipo, pero no hay nada que indique en que pudo haber evolucionado el fondo de cabaña desde entonces a la construcción del actual edificio. Hay constancia que en la Edad Media la forma habitacional habitual era la de la aldea integrada por varias unidades habitacionales vinculadas por la iglesia y el cementerio pero con cierto grado de dispersión que permitía percibirlos como un núcleo agrupado no urbanizado, ni ordenado. De todas formas no hay pruebas que liguen a la familia Igartu con las construcciones pertenecientes a los restos hallados, hasta la construcción del actual caserío.

A finales del y principios del se reduce un cambio radical y generalizado que cambia las viejas cabañas por un modelo de vivienda mucho más sofisticado. De este cambio nace el caserío, un tipo de construcción regional específica de arquitectura vernácula europea que se ha mantenido vigente hasta la actualidad. En las nuevas construcciones, se produce un cambio radical al encargarse la obra a profesionales especializados y quedar, únicamente, en manos de los propietarios el derribo de las construcciones anteriores, ya que estas nuevas se iban a edificar en el mismo solar, y el acarreo del material. Estas construcciones no son una evolución de las anteriores, sino que son una tipología arquitectónica completamente nueva que requiere de importar, aprender a utilizar y difundir nuevas herramientas y técnicas de construcción y afectan a las relaciones intrafamiliares al conformarse un nuevo escenario de la vida doméstica con cambios en los roles de género, jerarquía intergeneracional y convivencia. Así como la distinción de los espacios públicos y privados y la introducción de conceptos como la intimidad, el confort y representación social por la calidad y ostentación de la vivienda.

El caserío se concibe como vivienda y unidad productiva agropecuaria, una estructura compleja y sofisticada además de cara. La característica del lagar de palanca central no es exclusivo de Igartubeiti ya que hay constancia que era una pieza bastante habitual en los caseríos de Guipúzcoa y Vizcaya de los que todavía hay restos en un centenar de ellos. En este tipo de edificaciones los elementos residenciales pasan a tener un aspecto segundario, tanto en el espacio como en la jerarquía y el esfuerzo que se les dedica. El espacio destinado a habitabilidad familiar no es superior al 15% del total, el resto se destina a las labores productivas, tanto agropecuarias, ganadera y artesanales.

En Igartubeiti, como en la mayoría de este tipo de caseríos, solo el tramo delantero de la planta baja es habitable, quedando el resto destinado a establos, almacenes o bodegas, mientras que la planta superior, ya bajo cubierta, estaba destinada a granero, secadero, pajar, colmenares (las colmenas se ubicaban dentro de la vivienda) y desván, todo ello en torno a un elemento esencial, la prensa de palanca, una máquina excepcional en su tamaño que se integraba y formaba parte fundamental de la estructura de la edificación. right|thumb|300px|Caserío Igartubeiti fachada.

Las técnicas constructivas fueron complejas y requirieron el aprendizaje de profesionales de otras zonas de Europa. La cantería gótica de Aquitania se completó con técnicas de carpintería germánica y tecnologías mecánicas procedentes del Mediterráneo y ornamentación de castellana y andalusí. Los muros se realizaban en piedra labrada procedente de la arquitectura religiosa y castrense que desde el occidente francés llega a Burgo y de allí se extiende a Guipúzcoa durante el , en el lenguaje común se denominaban a estos muros como "de cal y canto". Los edificios contaban con una estructura de madera que adquiere un extraordinario protagonismo y una casi total autosuficiencia portante. Esta relevancia de la madera sería la que lideraría las nuevas construcciones. Grandes postes de madera enlazados entre sí que soportan la estructura de la cubierta a dos aguas. Las uniones son realizadas mediante ensamblajes a caja y espiga aseguradas frente a los esfuerzos de tracción por pasadores o clavijas de madera, sin que nunca se utilicen los clavos de hierro, entre otras razones porque la madera de roble en ambientes húmedos corroe los metales. Se utilizan tornapuntas y elementos ubicuos para fortalecer las uniones de los postes verticales con las vigas horizontales que soportan el piso. Estas técnicas de carpintería, procedentes de la región alemana de Suabia, fueron introducidas al coincidir en las obras de la catedral de Burgos una familia de maestros alemanes desde 1442 con numerosos oficiales y artesanos temporeros procedentes del País Vasco.

El caserío Igartubeiti destaca por haber mantenido en buen estado los elementos esenciales de la construcción que representan, así mismo, el modo de vida rural que se mantuvo durante siglos en el territorio. Esto, junto al proceso de estudio que se ha llevado a cabo en la restauración para su musicalización que ha permitido un exhaustivo proceso de investigación documental, arqueológica, etnográfica y arquitectónica. El estudio de Igartubeiti permite ahondar en tres cuestiones; el modelo de poblamiento disperso en laderas que fue de amplia difusión en la zona holohúmeda, el nacimiento del caserío como tipología de vivienda y unidad de producción y las formas de vida que se desarrolló en los últimos siglos.